Juicios de Núremberg

Mark Cartwright
por , traducido por Ruth Baranda
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Defendants, Nuremberg Trials (by US Army, Public Domain)
Acusados en los juicios de Núremberg US Army (Public Domain)

Los juicios de Núremberg (1945-6) fueron un conjunto de procesos judiciales que tuvieron lugar en la ciudad de Núremberg, Alemania, para enjuiciar a los principales dirigentes supervivientes del gobierno nazi por cometer crímenes de guerra y contra la humanidad durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Veintidós nazis fueron llevados a juicio y diecinueve fueron declarados culpables y condenados o a morir en la horca o a largas penas de prisión.

Los primeros juicios transcurrieron de noviembre de 1945 a octubre de 1946 y una segunda fase de juicios, con muchos más acusados, transcurrió de noviembre de 1946 a abril de 1949. Los juicios de Núremberg fueron los primeros en la historia en que los vencedores de una guerra buscaron llevar ante la justicia por sus acciones a los principales cargos del bando perdedor. Se grabaron y contribuyeron en gran medida a nuestra comprensiónn de qué sucedió durante la Segunda Guerra Mundial y revelaron tanto los hechos irrefutables como la enrome escala de atrocidades tales como el Holocausto. El juicio comenzó en el edificio del Tribunal Superior de Berlín durante el primer mes y durante el procedimiento inicial, para después trasladarse el 20 de noviembre al Palacio de Justicia de Núremberg. El Palacio de Justicia se eligió porque el régimen nazi lo había utilizado como el centro principal de juicios públicos contra los opositores al régimen del Tercer Reich, porque fue la ciudad anfitriona de los congresos de Núremberg, que eran los congresos anuales del Partido Nazi, y porque el edificio contaba con la ventaja de una prisión adyacente donde albergar a los acusados.

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El Tribunal Militar Internacional

Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas aliadas de Francia, Reino Unido, Estados Unidos y la URSS se reunieron en un congreso en Moscú en octubre de 1943 donde acordaron formar un Tribunal Militar Internacional (TMI) para llevar los crímenes de guerra de la Alemania nazi ante la justicia. Hubo voces que recomendaron nombrar jueces de naciones neutrales para el TMI, pero los líderes de las fuerzas aliadas estaban decididos a participar directamente en los juicios. La idea de realizar estos juicios estaba también respaldada por otras naciones.

EL LEGADO DE LOS JUICIOS DE NÚREMBERG FUE DAR A CONOCER A LAS VÍCTIMAS DEL NAZISMO Y EL ESTABLECIMIENTO DE UN MARCO JURÍDICO PARA ENJUICIAR A LOS CRIMINALES DE GUERRA.

El panel de jueces que decidiría el futuro de los acusados constaba de un juez y un fiscal de cada una de las cuatro naciones mencionadas. El tribunal estaba presidido por el juez británico Geoffrey Lawrence, descrito por un abogado americano como «como Dios... Hollywood lo hubiera escogido para el papel» (MacDonald, 23). El juez soviético fue I. Nikitchenko, el francés Henri Donnedieu de Vabres y el americano Francis B. Biddle. Se aplicó el procedimiento legal de derecho común tal y como se aplicaba en Reino Unido y Estados Unidos. Había traductores trabajando en los juicios y todos los presentes tenían acceso a traducción a través de auriculares. También había una gran pantalla para mostrar vídeos cortos relevantes e información estadística. Los juicios se grabaron en su totalidad en vídeo y audio y asistieron doscientos cincuenta periodistas.

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Nuremberg Trials Judges
Jueces de los tribunales de Núremberg U.S. Army (CC BY-NC-SA)

Adolf Hitler (1889-1945), Joseph Goebbels (1897-1945) y Heinrich Himmler (1900-1945) se suicidaron en los últimos meses de la guerra, pero aún quedaban veinticuatro altos cargos nazis a quienes los aliados querían llevar ante la justicia. Los acusados fueron seleccionados no solo por sus roles individuales, sino tambiénn como representantes de instituciones nazis específicas. Antes de que los juicios comenzaran, Robert Ley (1890-1945), jefe del Frente Alemán del Trabajo, se suicidó y se consideró que Gustav Krupp (1870-1950), un empresario que utilizó trabajo forzado, estaba demasiado débil como para someterlo a juicio. Los veintidós restantes se enfrentaron a cuatro cargos, descritos en el libro Oxford Companion to World War II (Libro complementario de Oxford a la Segunda Guerra Mundial) de la siguiente manera:

  • Primer cargo: Contribución a un plan común o conspiración para provocar una guerra.
  • Segundo cargo: Crímenes contra la paz.
  • Tercer cargo: Crímenes de guerra (es decir, violaciones de los convenios de Ginebra, como el abuso y asesinato de prisioneros de guerra, uso de prisioneros para trabajos forzados, destrucción de la propiedad privada y devastación de lugares y propiedad sin justificación militar).
  • Cuarto cargo: Crímenes contra la humanidad (es decir, asesinato de población civil, uso de trabajos forzados, expulsión forzosa de civiles y la persecución por razones sociales, políticas, religiosas o raciales).

Los dos primeros cargos fueron difíciles de definir y, por tanto, también fue difícil declarar a los acusados culpables o inocentes de ellos. No es extraño, considerando el continuo debate entre historiadores desde entonces sobre por qué y cómo comenzó la Segunda Guerra Mundial y cuánto remontarse en el tiempo para encontrar las causas, las cuales se pueden atribuir en algunos casos tanto a los vencedores como a los vencidos. El tribunal consideró estos dos cargos como acciones que hubieran quebrantado leyes internacionales o invadido y ocupado otras naciones libres. Fue más fácil establecer la definición para los cargos tercero y cuarto, aunque con la dificultad añadida de que los aliados eran también culpables de lo que hoy llamaríamos crímenes de guerra, como por ejemplo cuando los aliados bombardearon Alemania, los ataques submarinos a barcos desarmados o la masacre de Katin de prisioneros de guerra polacos a manos de la URSS. Algunos hechos se dieron por sentado, como que Hitler había tenido la plena intención de provocar una guerra mundial. Además, organizaciones nazis como la Gestapo (policía secreta), las SS (Schutzstaffel) y la SA (Sturmabteilung) fueron condenadass como organizaciones criminales.

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Palace of Justice, Nuremberg
Palacio de justicia, Núremberg US Army (Public Domain)

Los jueces no solo escucharon el interrogatorio de los acusados, sino también el testimonio de casi 360 testigos (incluidas tanto víctimas como miembros del regimen nazi) y una ingente cuantía de documentos incriminatorios, oficiales y no oficiales, que incluían fotografías, grabaciones de audio y película, como las tomadas en los campos de concentración y exterminio. Como afirmó el doctor Robert Kempner, abogado que huyó del régimen nazi:

Una de las grandes ventajas para nosotros fue el sentido burocrático alemán: lo documentaban todo e incluso tenían publicaciones y películas y un montón de material que descubrieron las fuerzas aliadas. Algunos como el gobernador general Frank de Polonia; tenía tantas ganas de mostrarle a su amigo Hitler tras la guerra lo que había hecho que había llevado un diario; volúmenes y volúmenes de anotaciones. De hecho, había escrito su propia declaración de culpabilidad. (Holmes, 593)

No obstante, es importante tener en cuenta que la documentación de Núremberg se recopiló como soporte de la causa legal que trataba de demostrar la culpabilidad de los acusados, no como una reconstrucción completa de los hechos, como haría por ejemplo un historiador. También hubo cierta negociación entre los diferentes jueces respecto de algunos acusados; por ejemplo, el juez de la URSS quería que ahorcasen a Rudolph Hess mientras que el resto de los jueces prefería una pena de prisión, pero hubo un esfuerzo consciente de todas las partes de juzgar con la mayor equidad posible dada la seriedad de los juicios y el escrutinio del resto del mundo. Por ello, todos los acusados estuvieron representados en conjunto por el jurista Otto Kranzenbühler y se les permitió tener sus propios abogados para presentar su defensa individual.

Camp Guard Giving Evidence at Nuremberg
Guardia de un campo testificando en Núremberg Imperial War Museums (CC BY-NC-SA)

Lista de los acusados de Núremberg y veredictos

Los acusados juzgados en Núremberg, sus títulos o cargos, veredicto de culpabilidad y su sentencia son:

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  • Hermann Göring (1893-1946), mariscal del Reich: culpable (los cuatro cargos), muerte por ahorcamiento;
  • Rudolph Hess (1894-1987), vicepresidente del Partido Nazi: culpable (cargos primero y segundo), cadena perpetua;
  • Joachim von Ribbentrop (1893-1946), ministro de Exterior: culpable (los cuatro cargos), muerte por ahorcamiento;
  • Wilhelm Keitel (1882-1946), mariscal de campo: culpable (los cuatro cargos), muerte por ahorcamiento;
  • Ernst Kaltenbrunner (1903-46), jefe de la oficina central de seguridad del Reich: culpable (cargo tercero y cuarto), muerte por ahorcamiento;
  • Alfred Rosenberg (1893-1946), teórico racial: culpable (los cuatro cargos), muerte por ahorcamiento;
  • Hans Frank (1900-1946), jefe nazi en Polonia: culpable (cargos tercero y cuarto), muerte por ahorcamiento;
  • Wilhelm Frick (1877-1946), ministro de Interior: culpable (cargos segundo, tercero y cuarto), muerte por ahorcamiento;
  • Julius Streicher (1885-1946), líder regional nazi: culpable (cargo cuarto), muerte por ahorcamiento;
  • Walther Funk (1890-1960), ministro nazi: culpable (cargos segundo, tercero y cuarto), cadena perpetua (puesto en libertad en 1957);
  • Hjalmar Schacht (1877-1970), presidente del Reichsbank y ministro de Economía: no culpable;
  • Karl Dönitz (1891-1980), jefe de la Armada: culpable (cargos segundo y tercero), diez años de prisión;
  • Erich Raeder (1876-1960), jefe de la Armada alemana antes de Dönitz: culpable (cargos primero, segundo y tercero), cadena perpetua (puesto en libertad en 1955);
  • Baldur von Schirach (1907-1974), jefe de las Juventudes Hitlerianas y líder regional nazi: culpable (cargo cuarto), 20 años de prisión;
  • Fritz Sauckel (1894-1946), líder regional nazi: culpable (cargos tercero y cuarto), muerte por ahorcamiento;
  • Alfred Jodl (1890-1946), jefe del Estado Mayor de Operaciones del Ejército: culpable (los cuatro cargos), muerte por ahorcamiento;
  • Martin Bormann (1900-1945), secretario personal de Hitler: culpable (cargo tercero y cuarto) muerte por ahorcamiento (juzgado in absentia por no conocerse que estaba ya muerto);
  • Franz von Papen (1879-1969), excanciller y embajador de Turquía: no culpable;
  • Artur Seyss-Inquart (1892-1946), jefe nazi en los Países Bajos: culpable (cargos segundo, tercero y cuarto), muerte por ahorcamiento;
  • Albert Speer (1905-1981), ministro de Armamento: culpable (cargos tercero y cuarto), cadena perpetua (puesto en libertad 1966);
  • Konstantin von Neurath (1873-1956), ministro de Exterior antes de von Ribbentrop: culpable (los cuatro cargos), 15 años de prisión (puesto en libertad 1954);
  • Hans Fritzsche (1900-1953), ministro de Propaganda: no culpable.

Los acusados hicieron test de inteligencia y Seyss-Inquart y Schacht destacaron por encima de la mediocridad del resto (Streicher estaba en la cola con una puntuación de 102). Göring fue el más carismático de los acusados y justificó elocuentemente sus acciones, aunque, en el proceso, no hizo más que demostrar su total falta de consciencia de la gravedad de sus acciones. Según Speer, Göring le dijo que estaba convencido de que «los vencedores le matarían sin duda, pero que en 50 años sus restos estarían en un sarcófago de mármol y sería celebrado por los ciudadanos alemanes como un héroe nacional y un mártir» (Speer, 681). Aquellos que habían pertenecido al Ejército o la Armada se mantenían firmes en que no debían ser llevados a juicio porque solo habían estado siguiendo órdenes militares. Del mismo modo, los civiles creían que sus acciones, sin importar cuán horribles fueran, estaban protegidas bajo el juramento de lealtad a Hitler que les habían obligado a jurar. Otros apuntaron que los que formaban parte del Gobierno no deberían juzgarse bajo los mismos estándaress que los civiles. Otro argumento de defensa fue que los vencedores no tenían derecho legal de someter a los vencidos a juicio. En cualquier caso, algunos, como Rosenberg y Streicher, no se arrepentían en absoluto de sus acciones pasadas.

Dr Franz Blaha Giving Evidence at Nuremberg
Doctor Franz Blaha testificando en Núremberg Imperial War Museums (CC BY-NC-SA)

Este modo de pensar tan simple y brutal o, mejor dicho, esta falta de pensamiento de los soldados de las SS como Kaltenbrummer y Frank era evidente. Frick se negó a testificar durante el juicio. Speer intentó alejarse de sus colegas más simples y conocidos, creando así una apariencia de que se había dejado atrapar por el nazismo por la fuerte personalidad de Hitler. De hecho, Speer fue uno de los pocos en aceptar su culpabilidad (aunque ahora se sabe que mintió sobre su desconocimiento del Holocausto) o al menos aceptar su parte en lo que describe como una «responsabilidad compartida» (Dear, 808) por la guerra y sus consecuencias. Por último, Hess parecía estar al borde de la locura, aunque no estaba diagnosticado médicamente como loco. Hess molestaba a Göring, sentado a su lado en el banquillo, pues estaba constantemente inquieto y riéndose sin sentido.

Los 22 hombres tenían una aspecto patético en sus trajes civiles. Speer comentó el efecto de que ya no llevaran uniformes: «Durante años me había acostumbrado a ver a todos estos acusados con uniformes magníficos, ya fueran inaccesibles o excéntricos. Ahora la situación parecía irreal; a veces pensaba que estaba en un sueño» (678). El público y la prensa también se sorprendieron del aspecto normal de estos conocidos criminales. La autora Evelyn Waugh (1903-1966) comentó que Kaltenbrunner era el único que podría llegar a parecer un criminal.

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Cada acusado fue juzgado por separado e incluso los que al principio se mostraban más arrogantes, como Göring, se acabaron sumiendo en el silencio ante la abrumadora cantidad de pruebas en su contra. De hecho, las pruebas eran a menudo tan horribles y repetitivas que algunos periodistas cuestionaron la necesidad de presentarlas de una manera tan metódica. Al final, a lo largo del juicio, la mayoría de los acusados se dieron cuenta, si es que no lo habían hecho antes, de que no tenían defensa alguna contra los cargos que se les imputaban.

Veredictos finales

Los acusados conocieron su sentencia finalmente el 1 de octubre de 1946. Göring se suicidó ingiriendo una pastilla de cianuro potásico unas horas antes de ser ahorcado. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas tiradas a la basura. El resto de los sentenciados a muerte fueron ahorcados dos semanas después, el 16 de octubre, en la prisión de Núremberg. Como soldado, Keitel pidió que fusilaran, pero la petición fue rechazada. Los cuerpos de los ahorcados fueron incinerados y sus cenizas esparcidas en el estuario del río Isar. Aquellos con sentencias de prisión en la prisión de Spandau, en Berlín, cumplieron diferentes periodos de encarcelamiento dependiendo de su estado de salud. El último prisionero fue Rudolf Hess, quien se suicidó a la edad de 93 años.

Corpse of Joachim von Ribbentrop
Cuerpo de Joachim von Ribbentrop US Army (Public Domain)

Procedimientos posteriores

De noviembre de 1946 a abril de 1949, otros 185 criminales nazis fueron llevados a juicio bajo la organización de los militares estadounidenses. Estos juicios, llevados a cabo únicamente por las autoridades de EE. UU., se conocen como Tribunales Militares estadounidenses de Núremberg o juicios posteriores de Núremberg. La mayoría de los acusados se enfrentaron a cargos relacionadoss con el trato inhumano, experimentación médica y asesinato de civiles en los campos de concentración nazis y de explotación de civiles como trabajadores en la industria. De estos acusados, 131 fueron declarados culpables: 24 recibieron cadena perpetua y el resto penas de prisión.

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Hubo otros juicios de criminales de guerra posteriores a Núremberg; de entre los que destacan los juicios de Tokio, que juzgaron criminales de guerra japoneses, y los juicios de países específicos, particularmente en Polonia y la Unión Soviética. Alemania realizó varios juicios de desnazificación. También hubo algunas revocaciones de veredictos anteriores. Schacht fue condenado a ocho años de trabajos forzados (pero solo cumplió dos), mientras que Alfred Jodl fue exonerado por un tribunal alemán de desnazificación en 1953. Para 1949, «los Aliados habían condenado a .,025 personas» (Hite, 341).

Muchos criminales de guerra nazis consiguieron escapar, pero su búsqueda continuó a lo largo de los años y algunos fueron llevados ante la justicia, a veces décadas más tarde. Estse fue el caso de uno de los principales administradores del Holocausto, Adolf Eichmann (1906-1962), detenido en Argentina en 1960, juzgado en Israel y posteriormente ahorcado.

El legado de los juicios de Núremberg y los que le siguieron fue la sensibilización sobre las víctimas del nazismo y el establecimiento de un marco en el que se pudieran acordar leyes internacionales. Estas leyes podían utilizarse para responsabilizar a los líderes de sus actos y actuar como elemento disuasorio para la comisión de crímenes de guerra. Los juicios de Núremberg sentaron un precedente, por ejemplo, para el juicio de los criminales de guerra tras los conflictos en la antigua Yugoslavia en la década de 1990.

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Preguntas y respuestas

¿Qué sucedió en los juicios de Núremberg?

En los juicios de Núremberg de 1945 a 1946, 22 líderes nazis fueron enjuiciados por conspiración para hacer la guerra, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Ante las pruebas irrefutables de sus crímenes, 19 fueron declarados culpables y condenados a la horca o a largas penas de prisión.

¿Cuales son las críticas a los juicios de Núremberg?

Las críticas a los juicios de Núremberg incluyen el derecho de los Aliados a juzgar a individuos de otro Estado, someter al personal militar a las leyes civiles y acusar a los acusados de delitos que los propios fiscales habían cometido.

Sobre el traductor

Ruth Baranda
Soy una mujer española que lleva viviendo en el Reino Unido desde 2010. Me interesa la historia, especialmente los temas relacionados con mi licenciatura en derecho, como las personas que desarrollaron los sistemas de gobierno y el derecho actuales y su historia.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2025, September 10). Juicios de Núremberg. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/ES/1-23653/juicios-de-nuremberg/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Juicios de Núremberg." Traducido por Ruth Baranda. World History Encyclopedia, September 10, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/ES/1-23653/juicios-de-nuremberg/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Juicios de Núremberg." Traducido por Ruth Baranda. World History Encyclopedia, 10 Sep 2025, https://www.worldhistory.org/trans/ES/1-23653/juicios-de-nuremberg/.

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