Los primeros túneles del Mediterráneo se construyeron para transportar agua desde manantiales y montañas lejanas hasta zonas áridas y ciudades. También garantizaban el suministro constante de agua cuando las ciudades estaban bajo asedio. Por ejemplo, el túnel de Ezequías, de 533 metros de largo (583 yardas), construido a finales del siglo VIII y comienzos del VII a.C., llevaba agua desde el manantial de Gihón hasta la ciudad de Jerusalén, mientras esta se preparaba para un inminente asedio asirio. Los romanos implementaron las técnicas de construcción de otras civilizaciones para edificar un gran número de túneles en los territorios que controlaban en Europa, el norte de África y Asia Menor. Construyeron túneles para transportar agua, desviar ríos, drenar lagos con fines agrícolas y para proyectos viales y operaciones mineras.
Túneles persas
Los persas fueron una de las primeras civilizaciones en construir túneles que proporcionaban un suministro fiable de agua a los asentamientos humanos en zonas áridas. A comienzos del primer milenio a.C., implementaron el método de construcción de túneles conocido como qanat, que consistía en colocar postes sobre una colina en línea recta y excavar pozos verticales a intervalos regulares. Se excavaban túneles subterráneos entre los pozos, lo que aseguraba que el túnel no se desviara de su trayectoria. Los pozos también proporcionaban ventilación a los trabajadores y servían para sacar el material excavado a la superficie en bolsas o cestas de cuero elevadas con cabrestantes. Lo asombroso es que algunos qanats construidos por los persas hace 2.700 años, como el de la ciudad de Gonabad, en Irán, siguen en uso hoy en día.
Los etruscos implementaron la técnica qanat en el siglo VI a.C. para construir un gran número de túneles de abastecimiento de agua llamados cuniculi en el noreste de Roma. Más tarde transmitieron sus conocimientos a los romanos, quienes también emplearon el método qanat para construir acueductos.Vitruvio, en su obra De arquitectura, describe cómo se construían los túneles qanat romanos con pozos verticales (llamados puteus o lumen) excavados a intervalos de 35,5 m (115 pies), aunque en realidad los intervalos podían variar entre 30 m (98 pies) y 60 m (197 pies). Los pozos contaban con apoyos para manos y pies, y se cubrían con tapas de madera o piedra. Para asegurarse de que los pozos fueran perfectamente verticales, los romanos colgaban plomadas desde una vara situada en la parte superior y comprobaban que el extremo de la plomada quedara en el centro del pozo. También utilizaban plomadas para medir la profundidad y determinar con precisión la pendiente del túnel. Los túneles qanat se construían de manera similar para desviar ríos o drenar lagos con fines agrícolas o para regular los niveles de agua. Por ejemplo, el emperador Claudio construyó en el año 41 d.C. el túnel de Claudio, de 5,6 km (3,5 millas), para drenar el lago Fucino (Lacus Fucinus). Este túnel, que alcanzaba pozos de hasta 122 m de profundidad, tardó once años en completarse y requirió aproximadamente 30.000 trabajadores.
A partir del siglo VI a.C. apareció un segundo método de construcción de túneles, conocido como método de excavación opuesta, en el que se excavaba el túnel desde ambos extremos.
Túneles de excavación opuesta
Desde el siglo VI a.C., se empleó el método de excavación opuesta para perforar montañas altas cuando el método qanat no era viable. Este método requería una planificación más precisa y amplios conocimientos de topografía, matemáticas y geometría, ya que ambos extremos del túnel debían encontrarse exactamente en el centro de la montaña. Era necesario hacer ajustes en la dirección del túnel cada vez que los constructores encontraban problemas geológicos. Los obreros debían comprobar constantemente la orientación del túnel, por ejemplo, observando la luz que penetraba por la entrada, y corregir el rumbo cuando el túnel se desviaba de su trayectoria. Las desviaciones podían ser grandes y se clasificaban como errores altimétricos o planimétricos. Los errores altimétricos estaban relacionados con la altitud o dirección vertical del túnel, mientras que los planimétricos eran errores horizontales. Los errores altimétricos eran los más graves, ya que podían hacer que uno de los extremos del túnel resultara inutilizable.
Los romanos construyeron el sistema de acueducto de Saldae (actualmente Bugía, Argelia) alrededor del año 150 d.C. y está compuesto por un puente de 300 m (984 pies) y un túnel de 428 m (1.404 pies) conocido por una inscripción en una semicolumna trilateral escrita por el agrimensor Nonius Datus. La inscripción ofrece valiosos detalles técnicos sobre la construcción del túnel de Saldae y los problemas que enfrentaron los constructores. Nonius Datus describe cómo los dos equipos de obreros no lograron encontrarse dentro de la montaña y cómo la construcción posterior de un pasaje lateral entre las dos galerías corrigió el error inicial, que en este caso fue planimétrico y pudo ser solucionado.
Los romanos también excavaron túneles para sus carreteras siempre que se encontraban con obstáculos topográficos, como colinas o montañas demasiado altas para cruzarlas por encima. Un ejemplo es el túnel del paso del Furlo (Passo del Furlo), de 37 m de largo (121 pies) y 6 m de alto (20 pies), que construyó el emperador Vespasiano entre los años 69 y 79 d.C. para la Via Flaminia mediante el método de excavación opuesta. De forma asombrosa, una carretera moderna sigue utilizando este túnel hoy en día. El túnel romano más largo conocido es el túnel de Cocceio (Grotta di Cocceio), de 1 km (0,6 millas), cerca de Nápoles, construido entre los años 38 y 36 a.C. también mediante el método de excavación opuesta. Este túnel contaba con pozos que proporcionaban ventilación. Conectaba el lago Averno con la ciudad de Cumas y se construyó mientras el lago Averno se transformaba en un puerto militar, el Portus Iulius. El túnel estaba decorado con una hermosa columnata y numerosas estatuas colocadas en hornacinas en su extremo del Averno.
Los túneles también se construyeron con fines mineros, especialmente para la extracción de oro. Los mineros localizaban una veta y la seguían excavando mediante pozos y túneles subterráneos. Todavía se conservan rastros de estos túneles en las minas de oro de Dolaucothi, en Gales. Cuando el único propósito del túnel era la extracción de minerales, la planificación era menos rigurosa, ya que la trayectoria del túnel estaba determinada por la veta.
Tiempo de construcción
Los proyectos de túneles romanos solían ser planificados por un librator (agrimensor) militar y construidos por personal del ejército, a menudo con la ayuda de numerosos esclavos. La duración de la obra dependía del método empleado y del tipo de roca que se excavaba. El método qanat solía ser más rápido que el de excavación opuesta, ya que era más directo y permitía excavar la montaña tanto desde las bocas del túnel como desde los pozos. La falta de ventilación, especialmente en túneles largos sin pozos, era un problema y hacía que el trabajo fuera agotador para los obreros. El tipo de roca también influía en los tiempos de construcción. Cuando la roca era muy dura, los romanos utilizaban una técnica llamada apagado por fuego, que consistía en calentar la roca con fuego y enfriarla repentinamente con agua fría para que se agrietara. El progreso en este tipo de roca podía ser extremadamente lento, y no era raro que algunos túneles tardaran años o incluso décadas en completarse. Las marcas de construcción encontradas en un túnel romano en Bolonia indican que el avance en roca sólida era de unos 30 cm (12 pulgadas) por día. Por el contrario, el ritmo de excavación del túnel de Claudio se calcula en 1,4 m (55 pulgadas) por día.
Los túneles debían mantenerse con regularidad, ya que con el tiempo se acumulaban sedimentos o se producían filtraciones. Estas filtraciones eran peligrosas, pues podían provocar el colapso del túnel. Los trabajadores de mantenimiento utilizaban los pozos, cuando existían, para acceder al túnel y realizar las reparaciones necesarias. Los pozos también servían para liberar presión del aire en los túneles de agua durante los períodos de aumento repentino del caudal. La mayoría de los túneles llevaban inscripciones con los nombres de los patrocinadores que habían ordenado su construcción y, en ocasiones, el nombre del agrimensor o arquitecto. Por ejemplo, el túnel de Çevlik, en Turquía, de 1,4 km (0,87 millas) de largo y construido para desviar las aguas de inundación que amenazaban el puerto de la antigua ciudad de Seleucia Piera (Seleuceia Pieria), conserva inscripciones en su entrada que indican que el túnel se inició en el año 69 d.C. bajo el reinado de Vespasiano y fue completado por Tito en el 81 d.C.
Al igual que otras grandes obras de ingeniería, los túneles fueron una forma de que los emperadores mostraran no solo su benevolencia, sino también su poder a lo largo del imperio. Se construyeron túneles en los territorios que Roma controlaba en Europa, el norte de África y Asia Menor con el propósito de transportar agua, irrigar tierras agrícolas, facilitar las comunicaciones viales y realizar actividades mineras. Los romanos adoptaron el método de construcción qanat inventado por los persas y, hacia el siglo VI a.C., también habían perfeccionado el método de excavación opuesta para perforar montañas. Los túneles podían tardar años en construirse y requerían mantenimiento constante. Aunque no son tan visibles como otras grandes obras de la antigüedad, como acueductos, puentes o viaductos, los túneles romanos son auténticas maravillas de la ingeniería y un testimonio del gran talento constructivo de los romanos.
María Gabriela Peñaloza es una traductora de Ingles-Español con experiencia en textos médico y pasión por la historia, gastronomía y la cultura popular.
Víctor es un entusiasta de la historia antigua, residente en Grecia en la actualidad y propietario de Romae Vitam, un sitio web centrado en la historia de la antigua Roma.
Escrito por Victor Labate, publicado el 06 abril 2016. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.