La Malinche

Una mujer complicada en contexto
Jordy Samuels
por , traducido por Carlos A Sequera B
publicado el
Translations
Versión en audio Imprimir PDF

La Malinche, o Malintzin, fue la intérprete principal en el séquito de Hernán Cortés durante su conquista de México a inicios del siglo XVI y se ha convertido en una de las mujeres más polémicas en la historia mexicana. Aunque los pueblos de habla náhuatl del Imperio azteca la llamaban Malintzin, los conquistadores españoles la conocían como Doña Marina o Malinche, y los académicos modernos se refieren a ella por este último nombre. Desempeñó un papel fundamental para el éxito de la conquista española y es considerada a la vez como una traidora a su pueblo, un símbolo de las respuestas indígenas al poder colonial y un ejemplo de supervivencia y resiliencia.

Doña Marina, La Malinche
Doña Marina, La Malinche Kate Stephens (Public Domain)

Juventud

Nacida en Coatzacoalcos, cerca de la actual Veracruz, Malintzin, era la hija de un padre noble y una madre de baja cuna y fue vendida como esclava a una corta edad. Arrebatada de su hogar y familiares, fue llevada a la ciudad costera maya de Xicallanco y vendida a cambio de frijoles o rollos de tela, la moneda que circulaba en el puerto comercial para la época. Desde allí, la joven chica esclavizada fue llevada a Potonchán, cerca de la desembocadura del río Tabasco, donde viviría entre los ricos y poderosos mayas chontales. Años más tarde, cuando los mayas chontales sufrieron pérdidas devastadoras y sin precedentes en escaramuzas con la recién llegada expedición de conquistadores españoles, ella fue una del grupo de 20 mujeres jóvenes a quienes los mayas chontales vendieron a los españoles, comandados por Hernán Cortés, a cambio de la paz.

Eliminar publicidad
Publicidad

Marina esclavizada

Aunque algunas fuentes mencionan el nombre «Malinalli» para esta joven muchacha, podría ser una atribución incorrecta. En su libro, Fifth Sun: A New History of the Aztecs (Quinto Sol: Una historia nueva de los aztecas), Camilla Townsend sostiene que no está claro cómo se le habría llamado antes o durante su esclavización por los mayas. Townsend argumenta que fue en este momento de su historia, cuando los mayas chontales la entregaron a los españoles, que su nombre, o al menos los nombres por los cuales llegaría a ser conocida, entrarían a los registros históricos. Ella, en manos de los españoles, fue bautizada «Marina». Según Townsend, «sus captores no le preguntaron cuál había sido su nombre previo, ni ella se lo dijo» (Townsend, 2019, 90).

SE DICE QUE CORTÉS LE OFRECIÓ A MARINA «MÁS QUE SU LIBERTAD» SI ELLA LE AYUDABA A CONSEGUIR A MOCTEZUMA Y A HABLAR CON ÉL.

El nombre Marina ofrece el contexto para el resto de los nombres por los cuales se conoce a esta mujer hoy en día. Los pueblos indígenas, cuya lengua no incluía un sonido «r», escucharon el nombre «Marina» y lo pronunciaban como «Malina» y, porque la tenían en gran estima, añadieron el honorífico «tzin» al final del nombre, convirtiéndolo en «Malintzin» o, algunas veces, en «Malintze». Cuando los españoles, cuya lengua nativa no incluía un sonido «tz», escucharon el náhuatl «Malintzin», ella llegó a conocerse alternativamente como «Malinche» o «La Malinche».

Eliminar publicidad
Publicidad

Esclavizada y vendida por sus amos indígenas a los españoles, «Marina» fue entregada por Cortés a Alonso Hernández de Puertocarrero, uno de los hombres de mayor rango en la expedición, a quien se le permitió hacer con esta joven mujer esclava lo que quisiera. Este habría sido el modus operandi general de los conquistadores, a quienes los grupos indígenas les entregaban las mujeres como regalos para representar la paz. A partir de allí, Marina habría desaparecido en el olvido de no haber sido por la elección de los españoles de dejar las tierras de los mayas y hacer la travesía hacia el oeste, adentrándose en el territorio de Motecuhzoma II (que reinó entre 1502 y 1520, conocido comúnmente como Moctezuma o Montezuma), gobernante del Imperio azteca.

The Conquistador Hernán Cortés
El conquistador Hernán Cortés Royal Academy, Madrid (Public Domain)

Entre los mayas, Cortés había logrado el apoyo de un hombre llamado Jerónimo de Aguilar, quien, según él, sería capaz de actuar como intérprete entre los pueblos indígenas de Mesoamérica. Aguilar, ocho años antes, había naufragado y había sido esclavizado por los mayas yucatecos, viviendo entre ellos y aprendiendo su idioma. Esto le permitió traducir para la expedición de Cortés durante su contacto con los mayas chontales en Potonchán. Sin embargo, cuando ellos entraron a los territorios de habla náhuatl de los aztecas, Aguilar no estaba familiarizado con el idioma y ya no era capaz de servir como traductor.

Eliminar publicidad
Publicidad

Doña Marina, la traductora

LA MALINCHE DEMOSTRÓ UNA COMPRENSIÓN MATIZADA DE LAS COMPLEJAS SITUACIONES POLÍTICAS Y SOCIALES EN LAS CUALES DEBIÓ ACTUAR COMO INTÉRPRETE.

Sorprendentemente, en ese momento, la mujer llamada Marina se convirtió en una pieza clave para el éxito de la expedición de Cortés. Aunque no puede asegurarse cómo sucedió, si fue por propia iniciativa de Marina o por instigación de sus captores, los españoles descubrieron que ella hablaba náhuatl con fluidez y que podía traducir lo que se decía al maya chontal, que Aguilar podría entonces traducir al español. Al percatarse de ello, se dice que Cortés habría ofrecido a Marina «más que su libertad» si ella le ayudaba a encontrar a Moctezuma y a hablar con él. Townsend escribe «En cuestión de días los españoles se dirigían a ella como "Doña Marina", un título reservado para damas de alta alcurnia en Europa» (Townsend 2019, 93). En las semanas y meses siguientes Marina aprendió suficiente español como para descartar la necesidad del papel de Aguilar en la cadena de traducción, convirtiéndola en una parte esencial de los planes de los españoles.

La relevancia de su papel se refleja en dos fuentes valederas, las propias cartas de Cortés al rey de España, Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico (que reinó de 1519-1556), y la Verdadera historia de la conquista de la Nueva España, de Bernal Díaz del Castillo. Díaz del Castillo escribió: «este fue el gran inicio de nuestras conquistas… Me he propuesto contar esta historia porque sin Doña Marina no podríamos haber entendido el idioma de Nueva España y México» (Carrasco 2014, 149).

La Malinche and Hernán Cortés
La Malinche y Hernán Cortés Diego Durán (CC BY)

Mientras Díaz del Castillo reflexionaba sobre su valor al escribir en retrospectiva, Cortés, escribiendo constantemente al rey durante la época de la conquista, fue extremadamente vacilante en atribuirle crédito a ella. Townsend escribe: «Lo que Cortés no quería era que otros cayesen en cuenta de que, si Malintzin no hubiese estado allí, no podrían haber tenido éxito» (Townsend 2019, 99). Más aún, Malintzin parece haber sido excepcionalmente capaz de transmitir el mensaje de los españoles a los pueblos indígenas porque, adicionalmente a su fluidez con el maya chontal, el náhuatl y finalmente el español, era capaz de hablar en el registro más alto de la nobleza, el cual tenía su propia gramática. También demostró un conocimiento matizado de las complejas situaciones políticas y sociales en las cuales tenía que actuar como intérprete. Por ejemplo, Malintzin ayudó a Cortés a asegurar una alianza con los gobernantes de Tlaxcala que, finalmente, sería esencial para su victoria sobre los aztecas en su ciudad capital de Tenochtitlán, presentándose a los pueblos indígenas como una presencia autoritaria y digna de confianza. Su delicadeza a la hora de manejar las relaciones con los pueblos locales y recolectar información de ellos también permitió a las fuerzas de Cortés evitar la emboscada por parte del pueblo de Cholula en la ruta hacia Tenochtitlán, entre otras situaciones que precisaban de un traductor atento.

Eliminar publicidad
Publicidad

Malintzin en el trabajo

En los meses y años siguientes, a medida que Cortés y los españoles traían tecnología, estrategia y, sin quererlo, la viruela par enfrentarse en contra del poderío del Imperio azteca, Malintzin siguió hablando por los recién llegados y aconsejándolos. Sus consejos a los españoles favorecieron la precaución, la discreción y la comunicación pacífica con los grupos indígenas a medida que los líderes de Mesoamérica tomaban partido en un conflicto entre el poderoso precedente de los aztecas y el advenimiento de los forasteros.

Después de la caída de Tenochtitlán en 1521, Malintzin fue el medio de conducción principal de las demandas españolas de tributos a los pueblos de las zonas dentro y que rodeaban al antiguo Imperio azteca, quienes entonces eran efectivamente vasallos de la Corona española, pero gobernados, por un tiempo al menos, por el propio Cortés. Para mediados de 1524, ella todavía era el principal medio de negociación entre los españoles y la población indígena. Townsend ofrece una imagen de Malintzin en su auge:

Ella estuvo traduciendo en múltiples escenarios, tanto de alto como de bajo nivel, y estaba comprometida en entrenar a otros traductores. Dirigía su propio hogar, ganando suficiente dinero para mantenerla a ella, a su hijo y a su personal por medio de pequeños negocios que sus habilidades lingüísticas y sus contactos le permitían operar. Vestía un huipilli, o blusa, profusamente bordado, sobre una fina falda, así como también sandalias, a diferencia de otras mujeres, que en su mayoría iban descalzas. Todo esto indicaba su estatus, pero ella nunca se volvió déspota ni arrogante. Tampoco optó nunca por cambiar a vestidos españoles… Agradaba a todo aquel que tenía trato con ella. (139)

Incluso Cortés mencionaba cuán dedicada estaba ella al esfuerzo español en colonizar México en esos primeros años y expresó algo de su propia gratitud, aunque fuera moderadamente. A pesar de su complicidad con los esfuerzos de colonización españoles y la destrucción deliberada de las religiones y culturas mesoamericanas, Malintzin no dejó que usaran sus talentos sin más. Townsend cuenta que «ella negoció intensa y astutamente para asegurar su protección, la de sus hijos y de su pueblo de la mejor manera posible» y, en una sutil pero clara victoria, «a Malintzin se le asignó su aldea natal de Olutla, como una encomienda. Ella gobernaría allí, en vez de un español» (Townsend, 140). Townsend deja claro que la concesión de su lugar de nacimiento para su gobierno habría sido algo por lo que Malintzin tuvo que abogar, en lugar de la posibilidad de que Cortés se lo concediera por su propia generosidad.

Eliminar publicidad
Publicidad

La Malinche Leads the Spanish
La Malinche guía a los españoles Unknown Artist (Public Domain)

Cuando Malintzin falleció alrededor de 1529, le sobrevivieron dos niños. El primero era un hijo de Cortés y recibió el nombre de Martín por el papá de Cortés. El líder de la expedición buscaría una bula papal para legitimar a su hijo y apartarlo de su madre, siendo aún un niño, para ser criado en la Corte del rey de España. La segunda hija de Malintzin, una niña llamada María, era hija de Juan Jaramillo, un hombre con el que ella se casó en torno a 1524. Después de su muerte, la gente la recordaba por haber sido, como lo describe Townsend, «una persona carismática, honorable y extraordinariamente competente quien había hecho todo lo posible para establecer el orden en los primeros meses, casi sin ley, [tras la caída de Tenochtitlán]» (139). Sólo Aguilar, cuyo rol como traductor ella había usurpado y quien tenía razones de sobra para sentirse irritado y vengativo hacia ella, la acusó de promiscuidad después de su muerte, una afirmación la cual nadie más corroboró.

La Malinche y Cortés: romance y realidad

Los relatos sobre la vida de Malintzin a veces sitúan su relación con Cortés como una de amor apasionado, devoción o seducción. Sin embargo, es importante tener en cuenta que Cortés y sus hombres detentaban una cantidad extraordinaria de poder sobre Malintzin y las otras mujeres que les fueron entregadas. Para la población general de los pueblos indígenas, ellos demostraron un nivel de tecnología militar y de potencial destructivo en la guerra que no tenía precedente alguno en Mesoamérica. En cuanto a la vulnerable población de las mujeres que les fueron entregadas como propiedad, no hay razón para esperar que los hombres de la expedición no las utilizaran y abusaran de ellas. Para los aztecas y mayas, el ofrecimiento de mujeres jóvenes como regalos a la potencia opositora se practicaba desde mucho antes de la llegada de los conquistadores y su intención era, en parte, construir conexiones políticas y alianzas de parentesco entre los diferentes grupos mesoamericanos que podrían compartir recursos, tierras, tradiciones y linajes. Incluso si los españoles estaban al tanto de esta tradición, por medio de la traducción de Aguilar o Malintzin, mostraron escasa consideración por las mujeres a través de las cuales se pretendía forjar dichas conexiones culturales.

La Malinche Mediates with the Tlaxcallans
La Malinche intercede ante los tlaxcaltecas Wolfgang Sauber (CC BY-SA)

Algunos de los hombres cercanos a Cortés escribieron que «él no tenía más consciencia que un perro» (143) y que había «violado a múltiples princesas durante aquellos primeros años» de la conquista (111). Es más, Townsend menciona que una de las hijas mas nobles y respetadas de Moctezuma, Tecuichpotzin, quedó embarazada casi inmediatamente luego de haber sido transferida al «cuidado» de Cortés en su residencia, tras la destrucción de su hogar, la devastación de su pueblo y el asesinato de su padre. Cuando los académicos hacen referencia a que los españoles se quedaban con las mujeres jóvenes cautivas más atractivas para ellos mismos, no debería ignorarse lo que ello implica.

¿Te gusta la historia?

¡Suscríbete a nuestro boletín electrónico semanal gratuito!

De todas las mujeres retenidas por los españoles durante la conquista, Malintzin habría estado en una posición única para atestiguar y comprender profundamente las intenciones violentas de los españoles y su disposición a masacrar, usar o esclavizar a las poblaciones indígenas en la búsqueda de oro y poder. No existe evidencia que sugiera que Malintzin amase o incluso apreciara a Cortés o a sus hombres: ellos le proporcionaron una vía hacia su libertad y ella la tomó.

El legado de Malintzin

Sin embargo, cualquier libertad que ella fuera capaz de asegurar vino al costo de un complejo legado. Muchas personas de ascendencia mexicana consideran a Malintzin una traidora a los pueblos indígenas de Mesoamérica. En algunos casos se cosifica como una representación corporal de la devastación y la denigración desatadas por la llegada de los españoles a México. Más aún, el haber dado a luz a Martín, a ojos de algunos, la situaba como la madre del primer mestizo formalmente reconocido, un término usado para una persona de ascendencia mixta, indígena y europea. Debido a que las poblaciones de mestizos lucharían por derechos bajo la Corona española en las décadas siguientes a la conquista, su rol como una suerte de madre ancestral de un grupo de marginados infunde al legado de Malintzin con una dinámica sociopolítica todavía más complicada. Para otros, también, su complicidad con la causa española, particularmente con la erradicación de la cultura nativa, la contrapone con la herencia orgullosa y vibrante de las poblaciones indígenas de México que todavía sobrevive hoy en día. Si bien estas perspectivas representan tópicos de debate válidos, no hay evidencia de que la gente de la época de Malintzin pensara así sobre ella, en ninguno de los bandos de la conquista.

La Malinche of Villa Oluta
La Malinche de Villa Oluta Isaac Vásquez (Isaacvp) (CC BY-NC-SA)

Cuando los españoles arribaron a las playas de Mesoamérica, se adentraron en un territorio en el cual los grupos étnicos habían estado guerreando con sus vecinos durante siglos. La historia legendaria del surgimiento de los aztecas desde el primigenio Aztlán y la llegada final a la sede divinamente indicada de Tenochtitlán está plagada de ejemplos de sus violentos conflictos con sus vecinos. Por lo tanto, aunque Malintzin indudablemente jugó un papel sustancial en la conquista, el éxito de Cortés habría sido completamente imposible sin su alianza con los tlaxcaltecas y otros grupos indígenas que habían estado guerreando contra el imperio durante generaciones y que probablemente detestaban a sus futuros señores aztecas. Los aztecas no eran el pueblo de Malintzin, sino los enemigos de su pueblo. «Nadie en su mundo podría haber imaginado que ella le debiese lealtad al pueblo de Moctezuma. Mientras ella vivió, y durante muchos años después, nadie expresó sorpresa por el camino que ella tomó» (Townsend 2019, 93-94).

Eliminar publicidad
Publicidad

Eliminar publicidad
Publicidad

Bibliografía

World History Encyclopedia está asociada a Amazon y recibe una comisión por las compras de libros que cumplan los requisitos.

Sobre el traductor

Carlos A Sequera B
Carlos es ingeniero metalúrgico de Barquisimeto, Venezuela. Desde la infancia se sintió muy atraído por la geografía y la historia antigua. Leer sobre estos temas se convirtió en una afición y fortaleció sus conocimientos sobre historia.

Sobre el autor

Jordy Samuels
Jordy es bibliotecaria, apasionada de la historia y una persona de curiosidad incansable. Le fascinan los mitos y el estudio de los sistemas de creencias, disfruta de las novelas gráficas, la cocina, contemplar el cielo entre nubes y aprender de otras personas curiosas, especialmente de los niños.

Cita este trabajo

Estilo APA

Samuels, J. (2025, noviembre 04). La Malinche: Una mujer complicada en contexto. (C. A. S. B, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2796/la-malinche/

Estilo Chicago

Samuels, Jordy. "La Malinche: Una mujer complicada en contexto." Traducido por Carlos A Sequera B. World History Encyclopedia, noviembre 04, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2796/la-malinche/.

Estilo MLA

Samuels, Jordy. "La Malinche: Una mujer complicada en contexto." Traducido por Carlos A Sequera B. World History Encyclopedia, 04 nov 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2796/la-malinche/.

Apóyanos Eliminar publicidad