Consecuencias de la Revolución de Octubre

Mark Cartwright
por , traducido por Camila Mariscal Barrón
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El objetivo a largo plazo de los bolcheviques, quienes tomaron el poder por la fuerza en Rusia en noviembre de 1917, era una sociedad más justa en la que trabajadores y campesinos no estuvieran explotados por los capitalistas adinerados. Sin embargo, las consecuencias más inmediatas de la Revolución de Octubre fueron la sustitución del Gobierno provisional por un Estado unipartidista altamente centralizado, la nacionalización de las industrias, la redistribución radical de la tierra entre el campesinado, la retirada de la Primera Guerra Mundial y la guerra civil rusa, que se prolongó durante cinco años. La agitación que sufrió la Rusia soviética en sus primeros años acabó superándose cuando Vladimir Lenin (1870-1924) supervisó la creación de la URSS en 1922.

Factory Red Guards, 1917
Guardias rojos fabriles, 1917 Viktor Bulla (Public Domain)

Entre los efectos de la Revolución de Octubre del 7 de noviembre de 1917 (25 de octubre según el calendario antiguo) se incluyeron los siguientes:

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  • la toma del poder por la fuerza por los bolcheviques,
  • la caída del Gobierno provisional,
  • la creación del Gobierno Obrero y Campesino presidido por Vladimir Lenin,
  • la elección de una Asamblea Constituyente, que luego Lenin disolvió,
  • la formación de la Rusia soviética,
  • una redistribución de la tierra de los ricos a los campesinos,
  • la nacionalización de muchas industrias,
  • la abolición de los rangos, títulos y símbolos tradicionales del antiguo régimen,
  • la firma de un armisticio con Alemania,
  • la retirada de Rusia de la Primera Guerra Mundial,
  • el asesinato de la familia Románov,
  • la guerra civil rusa,
  • la creación de un Estado unipartidista altamente centralizado y controlado, en el que se eliminó a la oposición sin piedad.

Un nuevo Gobierno socialista

Tras la abdicación del zar Nicolás II (reinado 1894-1917) en marzo y la incapacidad del Gobierno Provisional para hacer frente a una serie de crisis a lo largo del verano de 1917, los bolcheviques, socialistas dominantes, tomaron el poder por la fuerza utilizando su milicia de Guardias Rojos. Los bolcheviques decían actuar en nombre de los cientos de soviets (consejos obreros) de toda Rusia, pero, en realidad, la mayoría de los sóviets no participaron directamente en la revolución. Fundamentalmente, los bolcheviques dominaban los dos sóviets más grandes e importantes, el de Petrogrado (San Petersburgo) y el de Moscú, y contaban con el apoyo de las Fuerzas Armadas rusas, cansadas de la desastrosa Primera Guerra Mundial (1914-18). Fue en gran medida un golpe incruento, pero hubo una pequeña resistencia en el Palacio de Invierno, sede del Gobierno, y por parte de los cadetes oficiales en Petrogrado. Además, se derrotó a una unidad de cosacos leales al Gobierno en las afueras de la capital. Durante el mes de noviembre, se erradicó a una resistencia persistente en Moscú cuando hubo un bombardeo en el Kremlin. Tras el acontecimiento, la mayoría de las grandes ciudades reconocieron que los sóviets estaban en el poder, aunque en muchas de ellas, y en provincias más pequeñas, los bolcheviques tuvieron que compartir ese poder con otros grupos socialistas. La influencia bolchevique «tanto en el campo ruso como en las zonas no rusas seguía siendo pequeña» (Shukman, 136).

Los cambios sociales, legales y laborales se produjeron cuando el gobierno bolchevique promulgó una plétora de decretos.

Con la esperanza de crear una sociedad socialista en la que las clases trabajadoras y el campesinado dejaran de ser explotadas por las clases más ricas, se nombró al líder bolchevique Vladimir Lenin como «presidente» de un Gobierno provisional de Obreros y Campesinos. Los ministros del Gobierno pasaron a llamarse «comisarios», y los ministerios en los que trabajaban pasaron a denominarse «comisarías». Este cambio de nombres y títulos no se limitó a la política, sino que se observó en todos los aspectos de la vida pública, ya que los bolcheviques abolieron los rangos, títulos y símbolos tradicionales del antiguo régimen zarista.

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Vladimir Lenin, 1920
Vladimir Lenin, 1920 Pavel Semyonovich Zhukov (Public Domain)

Lenin pudo mantener a los sóviets, al menos nominalmente de acuerdo con su revolución, puesto que ya habían votado para crear el gabinete gobernante o Sovnarkom, el Consejo de Comisarios del Pueblo. Lenin era el jefe de este consejo. De hecho, Lenin era el nuevo jefe de Estado. Quedaban muchas dificultades prácticas por superar. Los bolcheviques no tenían ninguna experiencia de Gobierno, el funcionariado resultó muy reaccionario y los funcionarios del banco central incluso se negaron a liberar fondos. Dentro del Sovnarkom, hubo desacuerdos sobre si formar o no una coalición de la izquierda con otras facciones socialistas. No se trataba de consideraciones meramente ideológicas. Los socialrevolucionarios podían recurrir al apoyo del poderoso sindicato ferroviario, que estaba en condiciones de paralizar la principal red de transportes del país. Sin embargo, cuando comenzaron las negociaciones, las otras facciones insistieron en que ningún gobierno socialista de coalición podía incluir ni a Lenin ni a León Trotski (1879-1940), líder de los Guardias Rojos. Los bolcheviques decidieron seguir adelante en solitario, y Lenin se vio muy favorecido por las divisiones existentes en el seno de los demás grupos socialistas.

En la nueva Rusia soviética solo se permitía un partido: el Partido Comunista.

Una de las principales razones de la impopularidad del Gobierno Provisional había sido su vacilación a la hora de cumplir su promesa de convocar elecciones generales y populares, que crearían una Asamblea Constituyente verdaderamente representativa. Los bolcheviques habían criticado duramente el retraso, por lo que Lenin se vio obligado a organizar unas elecciones de este tipo. Por desgracia para los bolcheviques, obtuvieron menos de una cuarta parte de los votos. De los 715 escaños disponibles, los bolcheviques obtuvieron 175, mientras que los socialrevolucionarios de derecha obtuvieron 370. El primer día que se reunió la Asamblea Constituyente, el 5 de enero de 1918, Lenin notificó a los delegados que permanecerían subordinados al Sovnarkom y a los sóviets. Cuando los delegados votaron para rechazar esta medida, Lenin ordenó a los Guardias Rojos que clausuraran la asamblea. Los grupos socialistas rivales y más moderados, como los socialrevolucionarios de derecha y los mencheviques, fueron acosados hasta el punto de que, finalmente, solo se permitió un partido en la nueva Rusia soviética: el Partido Comunista, como se llamaban ahora los bolcheviques.

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Los bolcheviques habían ganado el control, pero era un control precario del poder y dependía «cada vez más de una política de terror» (Wood, 43). Se creó una enorme burocracia de control. Como señala el historiador G. L. Freeze: «la innovación más singular —y devastadoramente eficaz— de estos primeros años fue la creación del híbrido “partido-Estado”» (294). El número de miembros del Partido Bolchevique/Comunista pasó de 23.600 en enero de 1917 a 750.000 en 1921. El partido «se metamorfoseó gradualmente en una burocracia organizada jerárquicamente» (ibidem).

Bolshevik Propaganda Poster
Cartel de propaganda bolchevique Viktor Deni (Public Domain)

Reformas sociales

Los cambios sociales, legales y laborales se produjeron cuando el nuevo Gobierno promulgó una plétora de decretos, algunos a las 24 horas de la revolución. Lenin aumentó enormemente su popularidad entre las clases trabajadoras al declarar la tan ansiada jornada laboral máxima de 8 horas. También emitió astutamente un decreto por el que los trabajadores controlarían en adelante todos los aspectos de la producción. En realidad, Lenin estaba decidido a garantizar que, a largo plazo, el Estado controlara todas las industrias, pero para lograrlo tendría que debilitar el poder obrero-soviético. El primer paso fue, irónicamente para los seguidores de Karl Marx, fomentar el capitalismo de Estado y reincorporar a los antiguos gerentes de fábrica y especialistas. Un programa de nacionalización dio como resultado que 37.000 empresas se nacionalizaran en 1920.

El Decreto sobre la Tierra confiscó todas las tierras de los terratenientes (de la Corona, de la Iglesia y de la nobleza) y las redistribuyó entre los campesinos, que ahora tenían derecho a una parcela tan grande como pudieran trabajar sin necesidad de mano de obra contratada. No se colectivizó la tierra, política que los bolcheviques habían prometido antes de llegar al poder, ya que el campesinado se habría rebelado una vez más. Lenin esperó a que esta política se pusiera en práctica cuando su control del poder estuviera más seguro. Mientras tanto, continuó la redistribución de tierras de los ricos a los pobres. «En las provincias centrales, se confiscaron tres cuartas partes de las tierras de los terratenientes entre noviembre y enero de 1918» (Suny, 136).

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Se siguieron aprobando decretos. La propaganda bolchevique se disparó con el aumento de las tiradas de periódicos y folletos que ensalzaban las virtudes de la Revolución de Octubre y se distribuyeron por toda Rusia. A partir de entonces, el matrimonio sería solo una ceremonia civil. Se facilitó la obtención del divorcio. Para combatir la crisis alimentaria presente, «las autoridades municipales se hicieron responsables de todos los alimentos, y las tiendas y restaurantes pasaron a estar bajo su control» (Wood, 46). El 14 de diciembre el sector bancario se convirtió en un monopolio estatal. El 21 de enero se cancelaron todas las deudas zaristas, incluidas las extranjeras. Ninguna casa grande podía ser propiedad personal. Se prohibieron las acciones y se puso fin a los dividendos. Se confiscaron los bienes y el dinero de los ricos. Durante esta convulsión económica, el Gobierno imprimió alegremente dinero en efectivo, pero esto solo provocó una inflación galopante.

Victims of the Bolshevik Cheka
Víctimas de la Checa bolchevique Unknown Photographer (Public Domain)

Otro decreto de diciembre de 1917, altamente secreto, estableció la policía secreta de Lenin conocida como la Checa (acrónimo ruso de Comisión Extraordinaria para Combatir la Contrarrevolución y el Sabotaje). El primer jefe de la Checa fue Félix Dzerzhinsky (1877-1926), conocido como «Félix de Hierro». La función de la Checa era erradicar la oposición y cualquier perspectiva de contrarrevolución. Hubo que utilizar cualquier medio para alcanzar estos objetivos. Como el propio Lenin declaró en enero de 1918: «Hasta que no apliquemos el terror —disparando sobre el terreno— a los especuladores, no conseguiremos nada» (Wood, 53). El reinado del «Terror Rojo» de la Checa utilizó métodos que iban desde la confiscación de cartillas de racionamiento hasta la tortura y la ejecución sin juicio previo. Las víctimas —quizás hasta 3 millones entre 1918 y 1921— no eran solo monárquicos y reaccionarios, sino muy a menudo los rivales socialistas de los bolcheviques.

Retirada de la Primera Guerra Mundial

Lenin negoció un alto el fuego con Alemania en diciembre de 1917 y retiró formalmente a Rusia de la Primera Guerra Mundial con el Tratado de Brest-Litovsk, firmado el 3 de marzo de 1918. Los términos del tratado eran tan duros que algunos socialistas pidieron que se reanudaran los combates, pero la realidad era que el Ejército alemán avanzaba prácticamente sin oposición. De hecho, se consideró que Petrogrado aún estaba bajo amenaza, por lo que Lenin trasladó la capital a Moscú el 10 de marzo.

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Lenin había intentado retrasar las negociaciones de paz con la esperanza de que se produjeran revoluciones inspiradas por los trabajadores en otras partes de Europa. No fue así. Un tema espinoso eran los Estados que antes pertenecían al Imperio ruso, muchos de los cuales estaban ahora ocupados por Alemania y sus aliados. Lenin les había prometido a estos Estados la independencia, pero esperaba que la inspiración de la revolución y el poder de los sóviets locales garantizaran en cualquier caso que se unieran a Rusia en una especie de unión de repúblicas soviéticas. Este plan se desmoronó con la firma del Tratado de Brest-Litovsk.

Signing the Armistice Between Russia and Germany, 1917
Firma del armisticio entre Rusia y Alemania, 1917 Unknown Photographer (CC BY-SA)

Según los términos del tratado de paz, la Rusia soviética se vio obligada a ceder Ucrania, Polonia oriental, Finlandia, las provincias bálticas (Letonia, Lituania y Estonia), Bielorrusia y otros territorios a Alemania, mientras que el Cáucaso pasó a Turquía. En resumen, se perdió el territorio que los zares Románov habían ganado durante dos siglos de imperialismo: unas 290.000 millas cuadradas (750.000 km²). Además del prestigio y la tierra, también se perdió mucha riqueza en recursos naturales. Como señala el historiador F. McDonough, el Imperio ruso perdió «el 64% de la producción de arrabio, el 40% del carbón y el 24% del acero» (45). El Imperio ruso perdió el 34% de su población y el 32% de sus tierras agrícolas (Wood, 51).

Alemania, por supuesto, acabó perdiendo la Primera Guerra Mundial y tuvo que firmar su propio y humillante tratado de derrota, el Tratado de Versalles. Los aliados vencedores consideraron nulo el Tratado de Brest-Litovsk. Sin embargo, se respetaron la mayoría de las nuevas fronteras acordadas en el tratado, a excepción de Ucrania. Posteriormente, en muchos de los antiguos territorios del Imperio ruso se produjeron levantamientos revolucionarios o nacionalistas, a medida que Europa Central y Oriental se volvía altamente inestable, una situación que en última instancia se sumó a la larga lista de causas de la Segunda Guerra Mundial (1939-45).

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Guerra civil

El Gobierno Provisional había gozado del apoyo de gran parte de las clases media y alta y de la Iglesia ortodoxa rusa. Estos grupos y otros acabaron organizándose en una oposición coherente al gobierno bolchevique. Los antiguos aliados de Rusia en la Primera Guerra Mundial estaban furiosos por la capitulación de Lenin en Brest-Litovsk. Con la esperanza de cambiar el régimen soviético y conseguir que Rusia volviera a la guerra, Gran Bretaña y Francia apoyaron a los opositores de los bolcheviques y a los generales zaristas que empezaron a organizar una oposición militar a los bolcheviques, una fuerza conocida como los «Blancos». Los bolcheviques, que habían formado un Ejército Rojo de reclutas, eran conocidos como los «Rojos». Otras fuerzas implicadas fueron los socialistas no bolcheviques y los nacionalistas locales. La guerra civil rusa se libró entre estos grupos.

Map of Europe at the End of World War One, November 1918
Mapa de Europa al final de la Primera Guerra Mundial, noviembre de 1918 Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

En julio de 1918, cuando un ejército checo antibolchevique se acercó a Ekaterimburgo, donde el ex zar estaba prisionero, Lenin ordenó su ejecución y la de toda su familia. A medida que la guerra se prolongaba, la posición bolchevique se fortalecía. El Ejército Rojo llegó a contar con 5 millones de hombres y mujeres en junio de 1920, todos estrechamente controlados por 180.000 comisarios del partido y la Checa.

Aunque los diversos ejércitos Blancos presionaron en varios frentes en las extremidades del antiguo imperio, esto acabó volviéndose en su contra, ya que las enormes distancias implicaban que estos ejércitos no podían unirse. El Ejército Rojo, bien conectado gracias a un excelente uso de la red ferroviaria interior de Rusia y beneficiándose del apoyo del campesinado, finalmente ganó la guerra civil.

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La guerra civil había traído la ruina a Rusia. «La producción industrial era mínima, se desgastó el material rodante ferroviario y la vida económica dependía de un primitivo sistema de trueque» (Wood, 61). Hubo hambrunas en muchas zonas, sobre todo en el sur. Lenin había sido implacable en su política económica. Se habían adoptado una serie de medidas, como la requisición de grano sin pago, el racionamiento, la ampliación de la jornada laboral a 11 horas, la obligatoriedad del trabajo para todos los varones sanos de entre 16 y 50 años; y castigos para aquellos trabajadores considerados holgazanes. Este conjunto de medidas se conoció como «comunismo de guerra», pero muchas fueron contraproducentes, ya que suprimieron los incentivos y generaron una migración masiva de las ciudades al campo, donde los tentáculos del Partido Comunista tenían un control más indefinido de la vida cotidiana.

Ahora que la guerra había terminado, el descontento con el Gobierno y sus duras políticas se expresaba de manera más abierta. En marzo de 1921, hubo revueltas campesinas y una rebelión de marineros en Kronstadt. Estos estallidos de independencia fueron brutalmente reprimidos. Para intentar reactivar la economía, Lenin transigió en su ideología e instigó la Nueva Política Económica, una estrategia que implicaba cierta medida de empresa privada. Hubo una recuperación económica, pero para compensar el restablecimiento de ciertos aspectos del capitalismo, el Partido Comunista se convirtió en todopoderoso, esperando el momento oportuno hasta que se pudieran implementar nuevas medidas como la colectivización agrícola y una economía totalmente planificada. En 1922 se declaró la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). La Revolución de Octubre, por tanto, había «inaugurado una nueva era en la historia de la humanidad, la era del Socialismo, que a su vez se convertiría en el Comunismo pleno» (Alan Wood, 64).

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Sobre el traductor

Camila Mariscal Barrón
Camila es traductora certificada de inglés, francés y español se especializa en textos jurídicos y académicos. Le interesan la cultura, el arte, los viajes y la historia, y disfruta colaborar como intérprete voluntario en misiones médicas.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2026, enero 08). Consecuencias de la Revolución de Octubre. (C. M. Barrón, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2777/consecuencias-de-la-revolucion-de-octubre/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Consecuencias de la Revolución de Octubre." Traducido por Camila Mariscal Barrón. World History Encyclopedia, enero 08, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2777/consecuencias-de-la-revolucion-de-octubre/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Consecuencias de la Revolución de Octubre." Traducido por Camila Mariscal Barrón. World History Encyclopedia, 08 ene 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2777/consecuencias-de-la-revolucion-de-octubre/.

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