Cómo se creó el mundo es un relato de creación del pueblo cheroqui que, al igual que muchos otros relatos de los pueblos nativos de América del Norte, comienza con un mundo cubierto de agua donde seres de un reino superior forman la tierra firme y establecen el orden natural. La historia explica por qué las cosas son como son.
Al igual que el relato de creación de los sioux lakotas y el de los cheyenes, entre muchos otros, Cómo se creó el mundo comienza con un mundo de caos indiferenciado, del que los animales de Galun lati, el reino superior, extraen el orden. A medida que la historia se desarrolla, se ofrecen explicaciones sobre por qué existen los valles y las montañas, por qué el cangrejo de río es de color rojo y por qué los cheroquis no lo comen, por qué el sol se mueve por el cielo de la manera en que lo hace, cómo los animales adquirieron ciertas características y por qué las mujeres solo pueden dar a luz a un hijo por año.
La historia fue traducida al inglés por primera vez por el etnógrafo estadounidense James Mooney (1861-1921), quien convivió con los cheroquis y registró sus tradiciones y leyendas, recopiladas en su libro Myths of the Cherokee (Mitos de los cheroquis, 1900). La historia podría tener cientos o miles de años. No existe forma de datarla, ya que fue transmitida por tradición oral a través de los narradores cheroqui mucho antes de que Mooney la escuchara. A continuación, lo que él mismo escribe respecto a la datación de este tipo de relatos:
Así como nuestras abuelas comienzan [un relato con] «Érase una vez», el narrador cheroqui introduce su relato diciendo: «Esto es lo que me contaron los ancianos cuando yo era un niño». (232)
Por lo tanto, el relato adquiere un carácter atemporal que coincide con la concepción cheroqui del tiempo como algo cíclico e inmutable. Los acontecimientos varían de un año a otro según la comprensión humana, pero para el universo, cualquier momento dado es todo el tiempo desde la creación del mundo.
Cuando Mooney tuvo contacto con ellos, los cheroqui veían el mundo físico como una tierra intermedia entre un reino superior de espíritus benevolentes y el gran Creador, Unetlanvhi, y un mundo inferior de espíritus oscuros que traían enfermedades, desorden y muerte. En este mundo intermedio, el Creador encomendó a los humanos mantener el equilibrio entre los mundos, en sus propias vidas, en la vida de la comunidad y entre los humanos y el mundo natural en general. Los humanos no se consideraban superiores a la tierra, las plantas y los animales, sino que se los entendía como guardianes encargados de preservar el orden creado.
El equilibrio era un valor central para la nación cheroqui y se convirtió en el propósito de vida de cada persona: el equilibrio personal se reflejaba en el equilibrio comunitario y global.
Los relatos de los cheroquis expresan constantemente esta visión, no solo al explicar por qué las cosas son como son, sino también al enfatizar el papel de cada uno en el cuidado del mundo. En Cómo se creó el mundo, esto solo se insinúa en el último párrafo, donde se describe que las personas se estaban reproduciendo demasiado rápido. Nacía un nuevo niño cada siete días y la gente carecía de autocontrol, por lo que los seres del reino superior impusieron restricciones: decretaron que las mujeres solo podrían dar a luz una vez al año.
Esta decisión se tomó para mantener el orden, y se esperaba que las personas lo reconocieran y mantuvieran a lo largo de sus vidas. Otros relatos de origen cheroqui también abordan la responsabilidad de la gente hacia un lugar determinado, y al mismo tiempo explican por qué un arroyo o un río fluye de determinada manera o por qué una formación rocosa tiene ciertas características particulares. Mooney escribe:
Al igual que en otras tribus y regiones, casi cada roca y montaña prominente, cada recodo profundo en el río en el antiguo territorio cheroqui tiene su leyenda. Puede tratarse de una historia corta que se cuenta en un párrafo para explicar alguna característica natural, o bien de un capítulo de un mito cuya continuación se encuentra en una montaña a cien millas de distancia. Como suele ocurrir cuando un pueblo ha habitado mucho tiempo en un mismo lugar, casi todos los mitos importantes se localizan, y así adquieren un carácter más definido (231).
En el caso de Cómo se creó el mundo, este «carácter definido» es global. Todo el mundo está tan interconectado como los distintos aspectos de la propia tierra, y lo que uno hace con esa tierra afecta a otros lugares situados a cientos de kilómetros. De la misma manera en que los animales colaboran en la creación de este mundo, inspirados o guiados silenciosamente por Unetlanvhi, así también deberían las personas trabajar juntas para conservarlo. El equilibrio era, y sigue siendo, un valor central para la nación cheroqui y, de hecho, se convirtió en el propósito de vida de cada persona: el equilibrio personal se reflejaba en el equilibrio comunitario y, por extensión, en el equilibrio global.
Este concepto se explora claramente en el relato cheroqui El origen de la medicina, donde se describe a los humanos como seres que han perdido el equilibrio. En la historia, la gente ha olvidado lo que le debe al mundo natural y a sus habitantes no humanos, por lo que los animales deciden destruirlos. Sin embargo, las plantas se ponen del lado de los humanos y les brindan la medicina para curar los males que los animales han decidido desatar. La historia, entonces, no solo explica cómo y por qué surgió la medicina, sino que también resalta la importancia de recordar la relación que uno tiene con el mundo natural y la obligación de cuidarlo.Cómo se creó el mundo ofrece un modelo de cooperación entre los animales, así como también de sus errores, para fomentar una comprensión adecuada de la naturaleza y una interacción respetuosa con ella, tanto en la propia comunidad como en cualquier otro lugar.
Este mismo tema aparece de manera destacada en el relato El origen de la caza y el maíz, en el que los dos niños funcionan como equilibrio frente a los dos padres. Según algunos estudiosos, el concepto de equilibrio también está en el centro del juego chunkey, practicado por los cheroquis, pawnee, sioux lakota, chickasaw y muchos otros pueblos. Los dos equipos en el chunkey pueden representar fuerzas espirituales opuestas, y el equilibrio se mantiene a través de sus respectivas victorias y derrotas.
Entorno y propósito
La nación cheroqui habitaba en lo que hoy es Alabama, Georgia, Carolina del Norte, parte de Carolina del Sur, el sur de Tennessee y Virginia. Aunque la historia trata sobre la creación del mundo, está ambientada en esta región, y las montañas y valles que se mencionan en el tercer párrafo corresponden específicamente a las Grandes Montañas Humeantes y a los Apalaches en general. El propósito del relato es claro: se trata de un mito de origen que explica cómo se creó el mundo, por qué tiene el aspecto que tiene y por qué ciertos animales se comportan de maneras particulares. Sin embargo, la historia también cumplía la misma función que cualquier leyenda local al conectar al pueblo con sus tierras.
Como nadie sabía realmente cómo se había creado el mundo, cualquier historia de origen podía ser cierta, y situar el relato en la propia región es una característica común en los relatos, mitos y leyendas de los pueblos nativos de América. Según Mooney, Cómo se creó el mundo formaba parte de un ciclo narrativo más amplio que ya se había perdido para cuando él conoció a los cheroquis, debido a las políticas del gobierno de Estados Unidos que desarraigaron y trasladaron a estas comunidades lejos de sus tierras ancestrales. Mooney escribe:
La cuestión del origen de los mitos es un tema que brinda muchas oportunidades para teorías ingeniosas porque no existe posibilidad de comprobación. Los mitos de los cheroquis están demasiado fragmentados como para volver a entrelazarse en una leyenda de origen extensa y continua, como ocurre con algunas tribus, aunque algunos todavía muestran una cierta secuencia que indica que alguna vez formaron los elementos de un ciclo (232).
Enviados hacia el lejano oeste al «Territorio indio» (Oklahoma) por medio de la Ley de Remoción de Indígenas de 1830, los cheroquis continuaron manteniendo viva la memoria de sus tierras a través de las historias que siempre habían contado. Entre esas historias estaba Cómo se creó el mundo, con su vívida imaginería que recordaba a la audiencia el hogar que se habían visto obligados a dejar atrás, pero que aún existía, existiría siempre en la memoria, y esas memorias se transmitirían a la siguiente generación mediante la narración de los relatos tradicionales.
El siguiente texto está tomado de Myths of the Cherokee de James Mooney. La frase «ir al agua» en el quinto párrafo hace referencia a los rituales de purificación cheroqui, en los cuales la persona se sumergía en un arroyo de agua corriente (a veces siete veces) para lavar sus pecados, que luego eran arrastrados por el agua.
La tierra es una gran isla que flota en un mar de agua, suspendida en cada uno de los cuatro puntos cardinales por una cuerda atada al firmamento, que está hecho de roca sólida. Cuando el mundo envejezca y se desgaste, la gente morirá, las cuerdas se romperán y la tierra se hundirá en el océano. Entonces todo volverá a ser agua. Los indígenas temen que eso suceda.
Cuando todo era agua, los animales estaban arriba, en Gälûñ'lätï, más allá del arco, pero había mucha gente y querían más espacio. Se preguntaban qué había debajo del agua, y finalmente Dâyuni'sï, «el nieto del castor», el pequeño escarabajo de agua, se ofreció a ir a averiguarlo. Se desplazó en todas direcciones sobre la superficie, pero no encontró ningún lugar firme donde posarse. Entonces se zambulló hasta el fondo y emergió con un poco de barro blando, que empezó a crecer y a extenderse por todos lados hasta convertirse en la isla que hoy llamamos tierra. Después, alguien la ató al cielo con cuatro cuerdas, pero nadie recuerda quién lo hizo.
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Al principio, la tierra era plana, muy blanda y húmeda. Los animales estaban ansiosos por bajar y enviaron distintas aves para ver si ya se había secado, pero no encontraron dónde posarse y regresaron a Gälûñ'lätï. Finalmente, parecía que era el momento y enviaron al Buitre para que fuera a prepararlo todo. Este era el Gran Buitre, el padre de todos los buitres que conocemos hoy. Voló por toda la tierra, muy cerca del suelo, pero seguía estando blanda. Cuando llegó al territorio cheroqui, estaba tan cansado que sus alas comenzaron a batir y a golpear la tierra. Donde sus alas tocaban el suelo se formaba un valle, y donde se levantaban, una montaña. Cuando los animales que estaban arriba vieron esto, temieron que el mundo entero se llenara de montañas, así que lo llamaron de regreso. Por eso, hasta el día de hoy, el territorio cheroqui sigue lleno de montañas.
Cuando la tierra se secó y los animales bajaron, todavía estaba oscuro, así que tomaron el sol y lo colocaron en un camino para que cruzara la isla cada día de este a oeste, justo por encima de sus cabezas. Pero de esa forma hacía demasiado calor, y Tsiska'gïlï', el cangrejo rojo, se quemó el caparazón hasta quedar de un rojo intenso, y su carne se echó a perder. Por eso los cheroqui no lo comen. Los hechiceros elevaron el sol un palmo más arriba en el cielo, pero seguía haciendo mucho calor. Lo subieron una vez más, y otra, hasta que quedó a siete palmos de altura, justo debajo del arco del cielo. Entonces quedó bien y lo dejaron así. Por eso los hechiceros llaman al lugar más alto Gûlkwâ'gine Di'gäl ûñ'lätiyûñ', «la séptima altura», porque está a siete palmos sobre la tierra. Cada día el sol recorre ese arco por debajo y por la noche regresa por arriba al punto de partida.
Hay otro mundo debajo de este, y es igual al nuestro en todos los aspectos: animales, plantas y personas, salvo que las estaciones son diferentes. Los arroyos que bajan de las montañas son los caminos que conducen a ese inframundo, y los manantiales en sus nacientes son las puertas de entrada. Pero para poder entrar es necesario ayunar, ir al agua y contar con un guía del mundo subterráneo. Sabemos que las estaciones en el inframundo no son como las nuestras porque el agua de los manantiales siempre es más tibia en invierno y más fresca en verano que el aire exterior.
Cuando se crearon los animales y las plantas, no sabemos por quién, se les dijo que vigilaran y permanecieran despiertos durante siete noches, igual que los jóvenes que hoy ayunan y velan cuando rezan por su medicina. Intentaron hacerlo, y casi todos se mantuvieron despiertos la primera noche, pero la siguiente varios se quedaron dormidos, y la tercera noche otros también cayeron dormidos, y así hasta que en la séptima noche solo el búho, la pantera y uno o dos más seguían despiertos. A ellos se les concedió el poder de ver y moverse en la oscuridad, y de cazar a las aves y animales que deben dormir de noche. De los árboles, solo el cedro, el pino, el abeto, el acebo y el laurel permanecieron despiertos hasta el final, y por eso se les permitió ser siempre verdes y los más poderosos para la medicina. A los demás se les dijo: «Porque no aguantaron hasta el final, perderán sus hojas cada invierno».
Los hombres vinieron después de los animales y las plantas. Al principio solo había un hermano y una hermana, hasta que él la golpeó con un pescado y le dijo que se multiplicara, y así fue. En siete días ella dio a luz a un niño, y luego, cada siete días nacía otro. Crecieron muy rápido hasta que hubo peligro de que el mundo no pudiera sostenerlos. Entonces se decretó que una mujer solo pudiera tener un hijo al año, y así ha sido desde entonces.
¿De qué trata la historia cheroqui «Cómo se creó el mundo»?
«Cómo se creó el mundo» es un relato de creación cheroqui sobre cómo se formó el mundo, por qué ciertos animales tienen sus características distintivas y por qué las mujeres solo pueden dar a luz una vez al año.
¿La historia cheroqui «Cómo se creó el mundo» es similar a otros relatos de los pueblos nativos de América?
«Cómo se creó el mundo» es similar a las historias de creación de otras naciones nativas americanas en cuanto a que el mundo está cubierto de agua y se saca barro del fondo para formar tierra firme. También se parece en la forma en que explica por qué las cosas son como son en general.
¿Cómo se aborda el concepto cheroqui de equilibrio en «Cómo se creó el mundo»?
El concepto cheroqui de equilibrio se aborda a lo largo de «Cómo se creó el mundo» mediante las acciones de los animales y la restricción impuesta a los humanos para que las mujeres solo puedan tener un hijo al año, limitando así la población.
¿Cuál es la fecha de composición de «Cómo se creó el mundo»?
La fecha de composición de «Cómo se creó el mundo» es desconocida. La historia se transmitió de forma oral hasta que James Mooney la puso por escrito a finales del siglo XIX.
Estudiante avanzada de traducción con experiencia en proyectos terminológicos junto a la OMPI. Interesada en la traducción especializada y en facilitar el acceso multilingüe a contenidos culturales y educativos.
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.
Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 09 abril 2024. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.