El Papiro Lansing es un documento del antiguo Egipto que data del reinado del faraónSenusret III (también conocido como Sesostris III y posiblemente el legendario Sesostris del que escribió Heródoto), el quinto gobernante de la Dinastía XII de Egipto, entre los años 1878 y 1839 a.C. Fue redactado por el escriba Nebmare-nakht para su joven aprendiz Wenemdiamun, y es un texto que elogia la profesión del escriba mientras desacredita otros oficios. Más importante aún, tanto para el lector actual como quizás lo fue para el lector antiguo, el Papiro Lansing ofrece una valiosa observación de la vida cotidiana en el antiguo Egipto. El documento empieza con la advertencia: «Dedícate a esta noble profesión», y luego procede a describir desfavorablemente las distintas ocupaciones a las que un egipcio podía dedicarse, aparte de la de escriba. A través de estas descripciones claramente sesgadas, se puede vislumbrar cómo era la vida de un agricultor, un comerciante o un soldado en el antiguo Egipto. El papiro está escrito desde la perspectiva de un burócrata, y es precisamente por su visión altamente subjetiva de las distintas profesiones que hoy resulta tan disfrutable su lectura.
Para muchos lectores contemporáneos puede pasar desapercibido el tono engreído y autoindulgente con el que se presenta el Papiro Lansing. En el mundo actual, tanto los burócratas como la «burocracia» suelen tener una connotación negativa. Hoy en día, los burócratas son vistos como personas intelectualmente perezosas, que aplican las normas de forma ciega dentro de una jerarquía rígida, sin tener en cuenta las situaciones personales. En tiempos antiguos, la figura del burócrata se percibía de manera muy similar: como un cargo apropiado para alguien carente de sentido común, que solo entorpece o retrasa cualquier plan o proyecto personal. El Papiro Lansing exagera las dificultades que enfrentaban otras profesiones con el fin de hacer que la del escriba parezca aún más importante y deseable de lo que realmente era. Si bien no cabe duda de que el oficio de escriba ofrecía a un egipcio una vida más llevadera que muchas otras ocupaciones, difícilmente podía considerarse una «vida de recreación», como pretende presentarla el complacido Nebmare-nakht.
De hecho, es precisamente por el egocentrismo de la «voz» del escriba en la obra que el Papiro Lansing resulta una lectura tan interesante y humorística. No solo puede resultar esclarecedor, sino que también es divertido y satírico en su autosuficiencia y en la manera en que describe las deficiencias de los demás oficios. Aconseja al lector: «Hazte amigo del rollo, de la paleta. Da más placer que el vino. Escribir, para quien sabe hacerlo, es mejor que cualquier otra profesión. Da más placer que el pan y la cerveza». Incluso compara la felicidad que siente un escriba con la de un bebé amamantado por su madre.
es precisamente por el egocentrismo de la «voz» del escriba en la obra que el Papiro Lansing resulta una lectura tan interesante y humorística.
De acuerdo con el Papiro Lansing, ninguna otra ocupación se compara con la del escriba. El autor desprecia todas las formas de trabajo físico. Habla de las dificultades de lavar la ropa de otras personas, de ser comerciante o agricultor. En todas estas ocupaciones, señala que los trabajadores a menudo estarán cansados por trabajar demasiado bajo el sol caliente y que «[su] olor es penetrante». De hecho, el burócrata afirma que, si el alumno tiene algo de sentido común, estudiará para ser escriba con el fin de evitar el trabajo duro que de otro modo tendría que soportar. Como escriba, estaría vestido con las mejores túnicas, poseería propiedades y tendría esclavos a su disposición. Nebmare-nakht continúa diciendo: «Si tienes algo de juicio, sé un escriba. Si has aprendido sobre el campesino, no podrás ser uno. Toma nota de ello».
El orgulloso escriba, Nebmare-nakh, profundiza en los detalles de unirse al ejército. Aunque pudiese parecer que uno puede hacerse rico o próspero siendo soldado, el autor afirma que, en realidad, el soldado tiene más probabilidades de morir antes de obtener cualquier riqueza. El Papiro Lansing continúa describiendo los distintos escenarios que involucran al soldado, todos terminando en la muerte, como en: «El enemigo viene, lo rodea con proyectiles, y la vida se aleja de él. Le dicen: "¡Rápido, adelante, valiente soldado! ¡Gánate un buen nombre!" Él no sabe lo que hace. Su cuerpo está débil, sus piernas le fallan». Al final de esta sección se nos dice: «¡Sé un escriba! ¡Y evita ser soldado!... Estás a salvo de tormentos. Todo hombre busca superarse. Toma nota de ello».
Es propaganda en estado puro, y resulta imposible no reírse ante el egocentrismo del escriba. La comprensión y el activismo del lector contemporáneo pueden quizás despreciar la evidente desigualdad entre las distintas ocupaciones tal como las presenta el escriba, pero el tono del autor es tan absurdamente engreído y egocéntrico que convierte al Papiro Lansing en una lectura sumamente entretenida. Más allá de la importancia obvia que tiene el documento por la visión que ofrece sobre la vida y el trabajo en el antiguo Egipto, la alabanza que hace el escriba Nebmare-Nahkt de su profesión recuerda al lector actual que no existe una diferencia fundamental entre las personas del pasado y las del presente. Nuestras propias opiniones subjetivas sobre lo que hacemos, nuestros trabajos, nuestras carreras y nuestras metas, se reflejan en las palabras del antiguo escriba que eleva su profesión a costa de todas las demás.
Mi interés por el pasado me llevó a colaborar como asistente en la restauración de arte sacro en el Templo de la Quinta Aparición Guadalupana y a ofrecerme como voluntario para la transcripción de documentos históricos para The Smithsonian Institutition.
Escrito por Ivettza Sanchez, publicado el 18 enero 2012. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.