Antes del siglo XVI d.C., la antigua China tuvo poco contacto con Occidente: su lengua, cultura y ciencia se desarrollaron de forma independiente de cualquier influencia extranjera. Cuando llegaron los misioneros jesuitas en el siglo XVI, la ciencia y la astronomía en China estaban atrasadas a comparación del desarrollo tecnológico europeo. Con el tiempo, los jesuitas obtuvieron puestos importantes en las instituciones chinas e introdujeron nuevos textos, tablas astronómicas, un nuevo calendario y nuevos instrumentos científicos. Sin embargo, aún se debate acerca del alcance de la influencia de los académicos jesuitas y los límites que impuso su conocimiento sobre el desarrollo de la ciencia en China.
Antes del siglo XX, la ciencia tenía una interpretación diferente a la de hoy en día; la astronomía, las matemáticas y la medicina se consideraban ciencias, pero su enseñanza y práctica no tienen comparación directa con la actualidad. La astronomía china, en particular, se enfocaba en el estudio de calendarios y constelaciones, movimientos de cuerpos celestes y la astrología con la intención de predecir eventos que se desarrollaran en la Tierra. Además de predecir eclipses y otros fenómenos, la astronomía tenía un rol importante en la medida del tiempo, así como también cumplía funciones calendáricas y ritualísticas.
los jesuitas intercambiaron conocimientos para poder ganar un punto de apoyo en la élite china, con el propósito de diseminar la fé católica.
Los estudios sobre la ciencia en la antigua China sugieren que, hasta el siglo XIV, las principales invenciones (tales como la pólvoraa y la brújula) demuestran que China estaba mucho más avanzada que Europa desde un punto de vista tecnológico. El historiador N. Sivin sostiene que «si un chino hubiese visitado Europa entre finales del Imperio romano y el año 1400, habría descubierto que el viejo continente estaba atrasado tecnológicamente» (47). Sin embargo, para el siglo XVI la ciencia europea ya había sobrepasado rápidamente el conocimiento y la tecnología chinas. Estos nuevos descubrimientos fueron introducidos en China más tarde.
La llegada de los jesuitas
Los primeros registros sobre la influencia europea en la astronomía china son el resultado de la llegada de los misioneros jesuitas a finales del siglo XVI. A estos hombres cultos, enviados por la Iglesia católica, se les enseñó la cultura y la lengua china. Cuando llegaron a China, intercambiaron conocimientos científicos e ideas para poder ganar un punto de apoyo en la élite china, con el propósito de diseminar la fé católica. Esto sucedió en un momento en el que se consideraba que las matemáticas y la ciencia chinas se encontraban en declive. Por lo tanto, los jesuitas tenían la esperanza de generar interés por parte de los académicos chinos y mejorar su posición en la corte.
Los jesuitas trajeron consigo equipamiento y conocimiento que benefició en gran medida a la astronomía china, la cual se había estancado al punto que los astrónomos no poseían la precisión que Ptolomeo había logrado más de un milenio antes. Matteo Ricci (1552-1610) fue el primer jesuita en desembarcar en 1601, momento que «se considera un punto decisivo a partir del cual la astronomía china dejó de ser puramante autóctona para comenzar a asimilar elementos occidentales» (Nath Sarmma, 348).
Ricci fue un académico conocido por introducir obras científicas en china y traducirlas; entre ellas se incluye Los elementos de Euclides(considerado un texto fundamental sobre el cual se basó la tradición occidetal). Esto condujo a las mejoras en la astronomía matemática. Ricci también introdujo en China tablas astronómicas modernas, que eran mucho mejores que aquellas utilizadas en China en ese momento.
Un aspecto fundamental de la astronomía china en el que los jesuitas estuvieron directamente involucrados fue la reforma del calendario chino; el calendario tenía un papel fundamental en prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana en todo el imperio y se utilizaba para planificar rituales imperiales. La relevancia política y simbólica de la astronomía calendárica («la Junta de Astronomía dependía de la Junta de Ritos», Petitjean et al, 80) implicaba que los chinos al principio se mostraron reacios al desarrollo de un calendario extranjero. Sin embargo, esta hazaña fue lograda finalmente en 1644 por el jesuita alemán Adam Schall (1591-1666).
en reconocimiento al trabajo de Schall sobre astronomía china le otorgaron el título de Director en el Buró Imperial de Astronomía.
Schall se basó en la confianza del emperador y sus eruditos que otros jesuitas se habían ganado previamente para convencerlos de construir el calendario ortodoxo. El trabajo de Schall fue más allá de la confección del calendario; también importó muchos instrumentos astronómicos y publicó sus observaciones en chino. Su impronta fue tal que se lo puede considerar el occidental mas influyentede la historia de China.
En reconocimiento al trabajo de Schall sobre astronomía china, se le otorgó el título de Director en el Buró Imperial de Astronomía, puesto que mantuvieron los jesuitas por al menos 150 años hasta que dejaron China a finales del siglo XVII. Ferdinand Verbiest (1623-1688), sucesor de Schall como Director a partir de 1669, fue el siguiente jesuita en tener un papel fundamental en el avance de la astronomía china.
Además de las enseñanzas occidentales que introdujeron los jesuitas, también desarrollaron su propio conocimiento durante su estadía en China, y estas observaciones y cálculos se escribieron en chino. Verbiest publicó más de 20 libros de esta forma (entre los cuales se incluyen libros sobre el uso de telescopios, sobre eclipses, catálogos de estrellas y sobe la historia de la astronomía europea). También fue responsable del reemplazo de los instrumentos antiguos del observatorio y de montar otros nuevos de bronce, algunos de ellos aún se pueden ver allí.
Un grupo independiente de astrónomos y matemáticos jesuitas se estableció en Beijing a pedido de Verbiest en 1678, ya que él pensaba que hacía falta más material y ayuda en la misión en China. Estos académicos jesuitas franceses pudieron ingresar al país, no sin enfrentar algunas dificultades, y establecieron un edificio en Beijing en 1700; un tiempo después, este establecimiento se convertitía en un importante centro científico. El historiador A. Udias sugiere que «si bien no tenían ningún puesto oficial, su trabajo fue muy importante para la transferencia de la ciencia occidental en China» (474).
Aparte de tener una biblioteca e instrumentos científicos, el edificio francés también operaba como u pequeño observatorio astronómico, el cual utilizaron para producir una colección de observaciones. Antoine Gaubil (1689 - 1759) fue una figura muy importante entre los astrónomos jesuitas franceses, ya que escribió el primer libro histórico sobre la astronomía china, el cual fue publicado en Francia más tarde.
En 1173, debido a la represión de la Compañía de Jesús, los jesuitas finalmente se fueron de China, pero su trabajo astronómico fue retomado por cuatro exjesuitas portugueses hasta el año 1805. Para cuando los jesuitas partieron, varias generaciones ya habían logrado traspasar muchos aspectos de la ciencia eropea a la astronomía china. Entre estos, se incluyen las enseñanazas de la geometría euclidiana (para un mejor conocimiento del movimiento de los cuerpos celestes), el cómputo de los movimientos planetarios, la idea de una Tierra esférica y los métodos para la predicción de eclipses.
Una de las incorporaciones más importantes fue la de las proyecciones estereográficas (para proyectar el mapa estelar esférico chino en un plano) que introdujeron métodos algebraicos y computacionales. Para ese entonces, muchos académicos chinos destacados entendieron la utilidad de los métodos científicos occidentales, particularmente su exactitud y precisión, lo que condujo a la incorporación del conocimiento occidental en las matemáticas y la astronomía en sus trabajos.
En 1814, los jesuitas volvieron a China, luego de la reforma de la Compañía de Jesús y fundaron observatorios que utilizaron para tabajos de astronomía, metereología, sismología y geomagnetismo. Se les permitió dirigir estos observatorios hasta el año 1950, cuando el Gobierno comunista tomó el control de estos establecimientos.
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¿Fue importante la contribución jesuita?
Existen argumentos para creer que los jesuitas no introdujeron nada nuevo en China. El historiador C. Cullen sostiene que «los novedosos métodos científicos importados desde Europa... fueron simplemente el resultado del aprendizaje que había viajado desde China hacia el Oeste, siglos antes» (167). Esto ocasionó que los académicos chinos se dieran cuenta de que su propio conocimiento habría sobrepasado, o al menos era igual, a lo que se había conseguido en el mundo occidental.
Además, en la China sinocéntrica se creía que vivían en el centro del universo, por lo que les resultó difícil aceptar ideologías extranjeras; esto provocó que muchos chinos consideraran que el conocimiento y la tecnología jesuita «como un ataque a las afirmaciones chinas sobre superioridad moral, un ataque al autoestima de China» (Landes, 12).
Aún así, hay quienes sostienen que, a decir verdad, los jesuitas fueron responsables de detener el desarrollo de la ciencia en China, ya que basaron sus enseñanzas en el sistema anticuado de Ptolomeo debido a la prohibición impuesta contra el sistema heliocéntrico de Copérnico por parte de la Iglesia católica en 1616. Udias sostuvo que las desventajas de tales enseñanzas en la astronomía china fueron «el uso exclusivo de coordenadas elípticas y una doctrina errónea acerca de la precesión de los equinoccios» (475).
Gracias a que los jesuitas poseían un rol tan importante como directores del Buró Imperial de Astronomía, no fue hasta el siglo XIX, con la llegada de los misioneros protestantes, que se introdujo el pensamiento copernicano. Estos misioneros protestantes provenían de distintos grupos religiosos y se organizaron rápidamente, una vez que se estableció el libre comercio en China. Trajeron consigo eseñanzas que «transportaron la historia de la astronomía occidental desde la Antigüedad hasta Grecia y Ptolomeo; desde la Edad Media hasta Copérnico, Brahe y Kepler; y desde Galileo y el telescopio hasta Newton y la Royal Society», (Elman, 301), y por lo tanto, China se abrió al resto de la ciencia occidental.
Desde el primer momento en el que los jesuitas llegaron a China hasta la incautación comunista de los observatorios, las constribuciones de muchos astrónomos occidentales lograron incorporar el conocimiento astronómico y matemático occidental en la cultura y enseñanza chinas. Además, los cálculos y observaciones que aprendieron los jesuitas mientras estaban en China condujeron a que se publicaran muchas obras en chino, lo que benefició aún más a la astronomía china.
Chu, P. "Remembering Our Grand Tradition: The Historical Memory of the Scientific Exchanges Between China and Europe, 1600-1800." History of Science, 41/2003, pp. 193-215.
Nath Sharma, V. "The impact of eighteenth century Jesuit astronomers on the astronomy of India and China." Indian Journal of History of Science, 17(2)/1982, pp. 345-352.
Petitjean, P., Jami, C., & Moulin, A. Science and Empires: Historical Studies about Scientifical Development and European Expansion. Springer Science & Business Media.
Sivin, N. "Why The Scientific Revolution Did Not Take Place In China — Or Didn't It?." Chinese Science, 5/1982, pp. 45-66.
Udias, A. "Jesuit Astronomers in Beijing 1601-1805." Quarterly Journal of the Royal Astronomical Society, 35/1994, pp. 463-478.
Waley-Cohen, J. "China And Western Technology In The Late Eighteenth Century." The American Historical Review, 98(5)/1993, pp. 1525-1544.
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Profesora y traductora de inglés independiente. Además me desempeño como subtituladora. Apasionada por las lenguas y la comunicación y la historia se suma como la pieza faltante para completar mi búsqueda del conocimiento y la expansión de mis habilidades.
Sean es un escritor de ciencia y editor en jefe en The Skeptical Chemist, una plataforma de comunicación científica. También está interesado en la historia de la ciencia moderna; tomó cursos sobre historia y economía.
Escrito por Sean Lim, publicado el 21 julio 2020. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.