Los exámenes de la administración pública de la China imperial

Mark Cartwright
por , traducido por Waldo Reboredo Arroyo
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Los exámenes de la administración pública de la China imperial le permitían al Estado encontrar a los candidatos idóneospara el personal de la vasta burocracia que gobernó China a partir de la dinastía Han (206 a.C.-220 d.C.). Para los jóvenes varones de cualquier estrato social, los exámenes constituían un medio de incorporarse a dicha burocracia y de este modo formar parte de la clase alta integrada por funcionarios-letrados. Los exámenes constaban de múltiples niveles y eran en extremo difíciles de aprobar, puesto que requerían dominar amplios conocimientos sobre los clásicos de Confucio, tanto como de derecho, gobierno y oratoria, entre otras materias. Para el Estado, el sistema no solo ofrecía candidatos competentes elegidos por méritos, sino que también aseguraba el desarrollo de una clase social afín al statu quo. Los exámenes se aplicaron durante más de mil años y constituyen la razón principal por la que la educación se venera tanto en la cultura China actual.

Chinese Students Taking Civil Service Exams
Estudiantes chinos realizando el examen de la administración pública Yu Ren, Wu Yue (Public Domain)

Desarrollo histórico

La idea de reclutar funcionarios para proveer de personal a la burocracia imperial surgió con la dinastía Han. En 124 a.C. se había establecido la Academia Imperial para que los intelectuales realizaran estudios profundos de los clásicos de Confucio y del taoísmo. Hacia el final del período Han esta institución formaba la impresionante cifra de 30.000 estudiantes anuales. En general, el Estado consideraba que la educación constituía el rasgo distintivo de una sociedad civilizada y que, para poder contar con los mejores administradores capaces de gestionar los vastos territorios chinos de manera eficiente, se requería toda una clase de funcionarios-eruditos. Esta idea predominaría bajo distintas dinastías hasta mediados del siglo XX d.C. Desde principios del siglo VIII d.C. los militares contaban con su propio conjunto específico de exámenes.

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Los gobernantes de la dinastía Sui (581-618 d.C.), que una vez más habían unificado a China, se propusieron continuar las mejoras y la centralización del sistema tradicional de administración establecido por los Han. Los Sui le otorgaron una importancia mucho mayor a las habilidades que mostraban los aspirantes en los exámenes de la administración pública realizados en la capital que a las conexiones familiares y a las cartas de recomendación de amistades influyentes de los candidatos. Los exámenes combinaban elementos de pruebas empleadas en regímenes anteriores, tales como preguntas acerca del gobierno y conocimientos sobre los clásicos de la literatura china, en particular los relativos al confucianismo.

los exámenes eran en extremo exigentes, por lo que apenas el 1% de los examinandos aprobaba, si bien podían presentarse un número ilimitado de veces.

El emperador Gaozu (reinó 618-626 d.C.), fundador de la dinastía Tang (618-906 d.C.) mantuvo la misma política e introdujo mejoras adicionales, tales como la evaluación de la expresión oral del candidato. Las pruebas habían ganado en sofisticación; algunas se convocaban de manera regular y además se efectuaban otras de carácter especial para seleccionar a los mejores reclutas. Cuando ya estuvieron bien establecidos, los exámenes de la administración pública evaluaban los conocimientos de los jóvenes respecto a:

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  • escritura y caligrafía,
  • técnicas de redacción de ensayos formales,
  • literatura clásica,
  • matemáticas,
  • temas legales,
  • temas de gobierno,
  • poesía,
  • expresión oral clara y coherente.

Además, los jóvenes debían mostrarse «dignos y rectos», razón por la cual se excluía a ciertos varones, entre los cuales se encontraban esclavos, actores, delincuentes e hijos de prostitutas.

Al principio los exámenes los organizaba la Junta de Administración Pública y más adelante la Junta de Ritos. Se efectuaban cada año y atraían a unos 2.000 candidatos. Dada su extrema exigencia, apenas el 1% de los examinandos lograba superarlos, aunque era posible repetirlos un número ilimitado de veces. Quienes los aprobaban debían presentarse a otro examen ante la Junta de Administración Pública.

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Ming Civil Servant Jiang Shunfu
Jiang Shunfu, funcionario Ming Unknown Artist (Public Domain)

Durante la dinastía Song (960-1279 d.C.) se reestructuraron las pruebas para atender una demanda cinco veces mayor que la registrada durante la dinastía Tang. Se estableció una prueba de calificación para seleccionar a los candidatos que tuvieran mayor probabilidad de obtener buenos resultados en los exámenes tradicionales. Estas evaluaciones previas por lo general se llevaban a cabo de manera local en las provincias, y hacia el final de la dinastía se presentaban a ellas unos 400.000 candidatos anuales. Los candidatos que aprobaban podían presentarse a la convocatoria de exámenes, un evento anual de tres días de duración realizado en la capital. Los que aprobaban estos exámenes recibían una invitación para realizar una prueba adicional en el palacio imperial. A partir de 973 d.C. el propio emperador supervisaba de manera personal esta última ronda de exámenes. En este período también comenzaron a aplicarse ciertas medidas para limitar la corrupción, aunque nunca llegaron a eliminarla por completo. Las disposiciones incluyeron la calificación anónima, el empleo de números en sustitución de los nombres de los candidatos para evitar sesgos, e incluso, en el caso de los exámenes de segundo y tercer nivel, la realización de copias escritas por empleados para enmascarar quién había respondido a las pruebas.

Como si la oportunidad de ocupar un puesto en el aparato estatal no constituyera un incentivo suficiente, también se añadían otros beneficios. Se permitía a los candidatos aprobados usar ciertas vestimentas que se convirtieron en símbolo de estatus para la sociedad en general, se les concedían ciertos privilegios fiscales y su nueva condición les eximía de sufrir los castigos corporales que se aplicaban a algunos delitos. Sin embargo, como siempre, los candidatos debían ser varones y tener un nivel de educación razonable para poder comenzar. Los hijos de los campesinos que no sabían escribir o no tenían acceso a textos académicos no tenían oportunidad alguna de mejorar su posición en la sociedad. De hecho, las exigencias de los exámenes eran tales que los padres tenían que invertir una buena cantidad de dinero en tutores privados para preparar a sus hijos para las pruebas más importantes de sus vidas. A los candidatos les beneficiaba la amplia disponibilidad de libros impresos, algunos de los cuales se compilaban con el objetivo específico de ayudar a los examinantes.

se otorgaba gran importancia a la sección especial «académica» (jinshi), un examen imprescindible para obtener puestos de alto nivel en la administración pública.

Durante el gobierno mongol de China con la dinastía Yuan (1276-1368 d.C.), las autoridades cancelaron por completo los exámenes. Más tarde los restablecieron, pero con la asignación de cuotas que tomaban en consideración el origen étnico del candidato; los chinos de la etnia Han, por ejemplo, solo podían acceder al 25% de las plazas. Sin embargo, el sistema de pruebas de la administración pública se restableció por completo en 1370 d.C. bajo la dinastía Ming (1368-1644 d.C.), que introdujo mejoras a los procedimientos tradicionales de las anteriores dinastías chinas. Entre los cambios, los Ming establecieron un sistema de cuotas fundamentado en la geografía para evitar que las regiones más ricas dominaran todos los puestos de la administración pública, como había sucedido con anterioridad. Entretanto, el incremento de la cantidad de escuelas permitió que los hijos de padres sin recursos recibieran, al menos en algunas zonas, la educación básica necesaria para prepararse para los exámenes.

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Los exámenes de la era Ming se efectuaban cada tres años en las provincias, durante el otoño. Entretanto, en las ciudades principales las pruebas de segundo nivel se celebraban cada primavera, seguidas de inmediato por los exámenes de tercer nivel en el palacio imperial. No existían límites en la cantidad de candidatos, hasta que la cifra de aspirantes creció en proporciones tan desmedidas que en 1475 d.C. se determinó limitarlos a 300 por convocatoria. También se prestaba atención al nivel con el que aprobaba el candidato y a su rendimiento en cada sección. La sección especial «académica» (jinshi) tenía un gran peso y superar este examen era fundamental para que el candidato pudiera ocupar cargos de categoría en la administración pública a lo largo de su carrera. Los examinantes que lograban las mejores calificaciones en la sección jinshi podían aspirar a un puesto destacado en la prestigiosa Academia Hanlin, donde se compilaban, revisaban y enmendaban documentos de Estado como leyes nuevas y decretos imperiales. A pesar del aumento del número de candidatos, la proporción de aprobados se mantenía más bien baja, debido a que los examinadores aumentaban de manera constante las dificultades. Durante la dinastía Ming solo entre el 2% y el 4% de los candidatos pasaban los exámenes de segundo nivel y entre el 7% y el 9% los del tercero.

Commentaries of the Analects of Confucius
Comentarios de las Analectas de Confucio AlexHe34 (CC BY)

Con la difusión del neoconfucianismo los exámenes de la dinastía Ming también le otorgaron mayor importancia al conocimiento de los «Cuatro Libros»: las Analectas de Confucio, Mencio, el Gran Saber y la Doctrina del Medio. El estudio de estos textos pasó a ser primordial para aprobar las pruebas hasta su abolición en el siglo XX d.C. Los propios exámenes se hicieron cada vez más minuciosos, al punto que los de primero y segundo niveles contaban cada uno con tres partes separadas. Los candidatos no solo debían responder preguntas, sino también escribir extensos ensayos, cuyo objetivo era permitirles a los examinadores que evaluaran las opiniones políticas de los aspirantes, no solo sus capacidades académicas. Por último, bajo los Ming, los candidatos aprobados en los exámenes del nivel más bajo que no habían superado el segundo nivel tenían que presentarse de forma periódica a las pruebas si deseaban mantener su estatus.

La dinastía Qing (1644-1911 d.C.) añadió otra capa de complejidad al sistema de exámenes. Se introdujo una prueba para los más jóvenes, la cual debían aprobar para poder presentarse a los exámenes regionales de primer nivel de la administración pública. Aunque estaba diseñada para desarrollar habilidades en los más jóvenes, cualquier hombre, sin restricción de edad, debía vencer esta prueba antes de continuar su progreso por el sistema. Asimismo, los Qing agregaron un nivel más en el otro extremo de esta carrera de obstáculos académica. Los candidatos que aprobaban los exámenes de tercer nivel realizados en el palacio tenían que hacer una prueba escrita adicional, esta vez indicada por el propio emperador. La buena noticia consistía en que superar con éxito esta última evaluación significaba el nombramiento inmediato en un puesto de la más alta categoría.

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El punto de vista del estudiante

Una consecuencia práctica de tener que aprobar una serie de exámenes tan exigentes era que los niños debían comenzar su aprendizaje desde muy temprana edad si deseaban tener alguna oportunidad de éxito. Las clases particulares a partir de la edad de cuatro o cinco años aseguraban que aprendieran a leer y a escribir en chino clásico, que era diferente al chino hablado de la cotidianeidad. Debían memorizar los textos clásicos de Confucio aunque no los comprendieran en su totalidad. Tenían que desarrollar habilidades de caligrafía para causar una grata impresión en los exámenes de primer nivel, si bien, como se ha dicho, en los siguientes niveles se empleaban copistas para garantizar la imparcialidad. Un conocimiento sólido de la historia china era otra de las bases importantes a adquirir en esta etapa. A continuación, debían adquirir las capacidades relativas a los ensayos «de ocho patas», consistentes en la presentación formal de ideas mediante el empleo de frases y estructuras preestablecidas, aspecto requerido para responder a algunas preguntas de examen.

A medida que se acercaban las fechas de exámenes los estudiantes se concentraban en dominar un texto clásico de su elección, sobre el cual se les evaluaría en profundidad, aunque las preguntas también incluirían otras materias. Además, debían perfeccionar su destreza para escribir ensayos sobre cuestiones prácticas de la política de actualidad. Respecto a los exámenes de segundo y de tercer nivel, era esencial poseer conocimientos acerca de los edictos imperiales, los decretos gubernamentales y los fallos judiciales, debido a que se pondría a prueba su capacidad de redactar este tipo de documentos oficiales.

Chinese Examination Cells
Celdas chinas para efectuar exámenes Dr Meierhofer (CC BY-SA)

El día del examen en las provincias, todos los candidatos se sentaban en un salón o patio de una oficina del gobierno local. El evento, que duraba todo el día y se repetía dos veces durante la misma semana, constituía un acontecimiento importante para la comunidad. Se levantaban puestos de venta de comestibles y muchos familiares y simpatizantes acudían a observar y a desearles éxito. Los exámenes de segundo nivel que se efectuaban en las ciudades se distribuían a lo largo de una semana. Los candidatos tenían que personarse con toda la documentación en regla la semana anterior a la de las pruebas, aunque en raras ocasiones algún estudiante enviaba a un sustituto más habilidoso. Cada participante debía agenciarse su alojamiento y asegurarse de que disponía de todos los pinceles, tinta y papel necesarios. De hecho, dado que se esperaba que permanecieran encerrados en celdas individuales durante los exámenes, también necesitaban alimento, velas y mantas. El frente de las celdas era abierto, de manera que los supervisores pudieran observarlos a todos. En su interior se encontraban varias tablas de madera para armar una mesa y un asiento o una cama. Cada estudiante permanecía tres días dentro de la celda para hacer el examen. Los candidatos debían someterse a un registro antes de entrar y de descubrirse alguno con intenciones de fraude, lo expulsaban, le prohibían presentarse a la siguiente convocatoria de ese examen e incluso en algunos casos les revocaban el certificado obtenido en el primer nivel.

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El escritor Pu Sung-ling, fallecido en 1715 d.C., ofrece a continuación un vívido relato de lo que significaba presentarse a este tipo de examen:

Cuando entra por primera vez al recinto donde se realizan los exámenes y avanza, jadeante por causa de la pesada carga de su equipaje, parece un mendigo. A continuación, mientras se somete al registro corporal y soporta las reprimendas de los empleados y los gritos que le dirigen los soldados, su condición es la de un prisionero. Por último, al entrar a su celda y, junto con los demás candidatos, estira el cuello para mirar hacia afuera, es como la larva de una abeja. Cuando el examen termina y sale, con la mente aturdida y las piernas tambaleantes, es como un pájaro enfermo liberado de la jaula. (Citado en Dawson, 35)

Los trabajos, una vez recogidos, se revisaban, copiaban y presentaban a los examinadores, que por lo general daban los resultados en un plazo de 20 días. A los aprobados se les invitaba a un banquete especial con los examinadores. Los reprobados se presentarían sin falta a la siguiente convocatoria. La edad promedio de los candidatos aprobados rondaba los 30 años, mientras que los que pasaban con éxito el examen palaciego del tercer nivel quizá alcanzaran los 40.

Impacto social

El sistema de exámenes para ingresar en la administración pública tuvo varios efectos importantes en la sociedad china. La idea de que la capacidad importaba más que las conexiones familiares y el origen social fue un concepto radical que condujo a las personas de todas las condiciones a comprender que no tenían que seguir el patrón de vida y trabajo de sus padres. Las plazas y empleos disponibles al finalizar el proceso eran limitados, y para comenzar, se necesitaba tener una educación básica, además de haber nacido varón, pero al menos ante algunos se abría un camino para progresar en la sociedad.

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Imperial Chinese Examination Hall
Salón imperial chino para los exámenes Xiu Yang (Public Domain)

Un efecto secundario del sistema de exámenes basado en el mérito fue la reducción del control que ejercía la aristocracia hereditaria sobre el poder y la riqueza. Además, el potencial de corrupción disminuyó al reemplazarse el antiguo sistema en que los funcionarios locales nombraban a sus subordinados en base al soborno y a conexiones familiares en lugar de por méritos. No obstante, a lo largo de toda la historia de la China imperial, los funcionarios de alto rango podían evadir el sistema de exámenes y nominar personas a puestos de nivel inferior. Otro efecto adicional producido por el deseo de incorporarse a la clase de funcionarios-letrados fue el surgimiento de un sector dócil de la sociedad que compartía valores comunes, uno de los cuales era la preservación del sistema al que aspiraban unirse y participar en él de forma activa. Después de todo, un principio fundamental del confucianismo era el del sentido del deber. Por último, dado que los examinantes tenían que viajar grandes distancias para presentarse a las pruebas y que, de aprobarlas, el cargo de la administración pública al que serían designados podía estar ubicado en cualquier lugar, al menos una parte de la sociedad desarrolló mayor movilidad, con lo que continuó la tendencia general de algunos sectores de la población de desplazarse de las zonas rurales hacia las comunidades urbanas.

El sistema también trajo consigo varias consecuencias negativas. Muchos de los que se presentaban repetidas veces a los exámenes y reprobaban terminaban como profesores frustrados dedicados a ayudar a otros aspirantes o se veían obligados a buscar empleos de menor calificación, a menudo sin remuneración. La total uniformidad de los sistemas de exámenes fomentaba el conformismo, en lugar del pensamiento innovador. Además, como ocurre con cualquier sistema fundamentado de manera exclusiva en exámenes cuyas áreas de competencia solo cambiaban en raras ocasiones, los que aprobaban eran los que estudiaban cómo aprobar, no quienes comprendían a fondo los temas sobre los que se les preguntaba.

El sistema de exámenes se imitó en otros países de Asia, sobre todo en Japón, Corea y Vietnam. Sin embargo, a medida que avanzaba el período medieval y se producían avances científicos en otros lugares, en particular en Occidente, China se fue quedando rezagada, debido a que el sistema de pruebas enfatizaba el conocimiento de la literatura clásica y el cultivo de la sensibilidad moral en lugar de materias científicas y técnicas. Por esta causa, después de transcurrido un milenio y de haberse convertido en parte integral de la vida pública china, la dinastía Qing abolió el sistema de exámenes de la administración pública en 1905 d.C. Sin embargo, su legado persiste, en particular en lo que respecta al alto aprecio, e incluso a la reverencia, con que la cultura china de la actualidad valora la educación.

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Bibliografía

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Sobre el traductor

Waldo Reboredo Arroyo
Interesado en el estudio de las migraciones, costumbres, las artes y religiones de distintas culturas; descubrimientos geográficos y científicos. Vive en La Habana. En la actualidad traduce y edita libros y artículos para la web.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

Cita este trabajo

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Cartwright, M. (2025, julio 26). Los exámenes de la administración pública de la China imperial. (W. R. Arroyo, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1335/los-examenes-de-la-administracion-publica-de-la-ch/

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Cartwright, Mark. "Los exámenes de la administración pública de la China imperial." Traducido por Waldo Reboredo Arroyo. World History Encyclopedia, julio 26, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1335/los-examenes-de-la-administracion-publica-de-la-ch/.

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Cartwright, Mark. "Los exámenes de la administración pública de la China imperial." Traducido por Waldo Reboredo Arroyo. World History Encyclopedia, 26 jul 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1335/los-examenes-de-la-administracion-publica-de-la-ch/.

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