Letrinas de un castillo medieval

Mark Cartwright
por , traducido por Rosa Baranda
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Las letrinas o retretes medievales eran más bien primitivas, pero en un castillo se podía encontrar un cierto grado de comodidad y sin duda una dedicación mucho mayor al diseño que en otras partes. Tenían en cuenta los aspectos prácticos, la privacidad y la eficiencia para deshacerse de los residuos, e incluso hoy en día uno de los elementos más prominentes y fáciles de identificar de las ruinas de los castillos medievales son las letrinas que sobresalen de los muros exteriores.

Nombres

Los retretes medievales, igual que hoy en día, a menudo se nombraban con un eufemismo y entre los más comunes podemos encontrar «cambras cortesas» (de «cámaras de cortes»), «inodoro» o «escusado». Otros nombres eran sencillamente «letrinas» o «aseos». En inglés por ejemplo se utiliza el término garderobe francés, que con el tiempo pasó a denominar un armario (wardrobe en inglés), pero que en origen sencillamente designaba cualquier habitáculo o habitación pequeña y, como en los castillos no sobraba precisamente el espacio, los retretes nunca eran más grandes de lo estrictamente necesario.

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Medieval Castle Latrine
Letrina de un castillo medieval Père Igor (CC BY-SA)

Exteriores

Los retretes de un castillo solían estar construidos en las murallas de modo que dieran hacia fuera y cualquier residuo cayese al foso del castillo. En casos aún mejores, los residuos iban a caer directamente a un río, como ocurre con las letrinas de uno de los salones de piedra del castillo de Chepstow en Gales, construido en el siglo XI. Algunos castillos, como el castillo de Corfe en Dorset, Inglaterra, del siglo XI, las letrinas tenían canalones que desembocaban directamente en el patio, mientras que otras estaban suspendidas de manera conveniente sobre un acantilado, como en el castillo de Peveril en Derbyshire, Inglaterra, construido en 1176-1777 d.C.

En el castillo de Coity en Gales había tres niveles de letrinas con canalones que desembocaban en el mismo patio.

La parte que sobresalía sobre la mampostería que componía el retrete estaba reforzada por abajo o puede que estuviera empotrada entre una torre y un muro. Algunos canalones eran cortos mientras que otros llegaban casi hasta el suelo. En este último caso, podía resultar una característica peligrosa si el castillo sufría un asedio. De hecho, los asediantes utilizaron ese canalón en 1203-4 d.C. para colarse dentro del castillo Gaillar en el río Sena en Francia, construido por Ricardo I (que reinó de 1189-99 d.C.) a finales del siglo XII. Tras el asedio, para asegurarse de que nadie repetía la jugada, construyeron un muro en torno a la base del desagüe.

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Otro diseño consistía en instalar varios niveles de retretes en el muro exterior donde los desagües mandaban los residuos al mismo foso. El castillo de Dover, construido en la segunda mitad del siglo XI, tenía un foso en la base de una de las murallas del torreón donde iban a parar los residuos de los retretes de encima. En el castillo de Coity en Gales, construido en el siglo XII d.C., había tres niveles de letrinas con caídas que desembocaban en el mismo patio. Este mismo sistema se encuentra también en el castillo de Langley en Northumberland, Inglaterra, construido en torno a 1350 d.C.; aquí el punto de recogida era una fosa que se limpiaba gracias a un arroyo natural. También había retretes en las plantas bajas de los edificios, para los que había un sistema de drenaje de canalones de piedra. Los residuos de tales puntos de recolección, o la zanja en general, probablemente los recogían los granjeros para utilizarlo como fertilizante. Cuando los castillos se hicieron más grandes y acogedores a partir del siglo XIV, la cantidad de retretes también aumentó. El castillo de Bodiam en East Sussex, Inglaterra, por ejemplo, tiene un mínimo de 28 retretes que desembocaban en el foso.

Garderobe, Peveril Castle
Retrete, Castillo de Peveril Dave Dunford (Public Domain)

Interiores

Visto desde el interior, el retrete estaba retirado en un hueco o cámara mural (un pasadizo dentro del muro), pero no todos contaban con tales lujos como una puerta de madera. Un pasillo corto y estrecho a veces conducía a un retrete, a menudo con un giro en ángulo recto para una mayor privacidad. No era extraño tener inodoros por pares, separados por un muro, que puede que compartieran el mismo desagüe. A menudo la cámara del señor del castillo tenía una letrina privada, pero hasta él contaba con un orinal si quería, como todo el mundo. El sacerdote del castillo puede que también fuera uno de los pocos afortunados que contaba con un retrete en su cámara, como ocurre en el castillo de Northampton, Inglaterra, construido a finales del siglo XI. Otro lugar en el que era seguro encontrar un retrete era la esquina del Gran salón, donde se celebraban los banquetes y las audiencias.

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El asiento del retrete solía consistir en un banco de madera que cubría el agujero en la piedra. La madera normalmente tenía un corte de forma rectangular o de cerradura. A modo de papel higiénico, usaban heno, hierba o incluso musgo. Los escritores medievales hacen mención del heno higiénico, si bien de manera indirecta. Jocelin de Brakelond, el monje inglés del siglo XII, cuenta una historia en la que casi se desata un incendio en la abadía de Bury St. Edmunds cuando dejaron una vela peligrosamente cerca del heno en uno de los retretes de la abadía.

Algunos retretes tenían una ventana para que entrara el aire fresco, que, por el mismo motivo, no tenía contraventanas como las demás ventanas del castillo. Puede que en el suelo hubiera hierbas aromáticas y flores, al igual que en el Gran salón del castillo, para ahuyentar a las pestes y ofrecer una fragancia más agradable a los usuarios. A veces las paredes estaban encaladas con una capa de cal para maximizar la luz que entraba por el ventanuco y porque la cal mata a las bacterias.

Toilet, Tower of London
Letrina, Torre de Londres Trevor Huxham (CC BY-NC-ND)

El retrete se limpiaba o bien con un simple cubo de agua que se arrojaba por el desagüe o bien desviando las aguas residuales de las cocinas. En otras ocasiones, menos comunes, se desviaba el agua de lluvia de los canalones sobre las letrinas, que puede que también se acumulara en una cisterna y se abriera periódicamente para limpiar el desagüe. A pesar de estos refinamientos, no cabe duda de que los retretes de los castillos apestaban. De hecho, no era raro colgar la ropa cerca de las letrinas porque los abrumadores efluvios del amoníaco ayudaban a matar los ácaros. Enrique III de Inglaterra (que reinó de 1216-1272 d.C.) hizo una célebre mención del problema de los olores desagradables en una carta a uno de sus guardias del castillo en la que le ordenaba que no reparase en gastos para reacondicionar los retretes de la Torre de Londres:

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Como el retrete... en Londres se encuentra en un lugar indebido e impropio, donde huele mal, te ordenamos por la fe y el amor que nos tienes que no omitas de modo alguno que se construya otro retrete... en un lugar más adecuado y apropiado que podrás elegir aquí, incluso si cuesta cien libras, para que se pueda construir antes de la fiesta de San Eduardo, antes de que acudamos allí. (Gies, 73)

Urinarios

En algunos muros había urinarios triangulares para que los defensores no tuvieran que abandonar su puesto durante mucho tiempo. Un ejemplo de esto se puede encontrar en el pasadizo mural del castillo de Orford en Suffolk, Inglaterra, construido en la segunda mitad del siglo XII. Parece que los arquitectos tuvieron en cuenta tales actividades humanas básicas para proporcionar la mejor defensa del castillo contra cualquier atacante y en todas las situaciones. Curiosamente, en el castillo Rising de Norfolk, Inglaterra, construido a mediados del siglo XII, hay dos retretes, uno junto al otro, pero en habitaciones separadas. Uno tiene un inodoro y el otro un urinario, lo que puede sugerir a lo mejor un indicio de separación por sexo.

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Bibliografía

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Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

Cita este trabajo

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Cartwright, M. (2025, agosto 23). Letrinas de un castillo medieval. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1239/letrinas-de-un-castillo-medieval/

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Cartwright, Mark. "Letrinas de un castillo medieval." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, agosto 23, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1239/letrinas-de-un-castillo-medieval/.

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Cartwright, Mark. "Letrinas de un castillo medieval." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 23 ago 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1239/letrinas-de-un-castillo-medieval/.

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