Tiridates I de Armenia

Mark Cartwright
por , traducido por Rosa Baranda
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Front View of Garni Temple in Armenia (by James Blake Wiener, CC BY-NC-SA)
Vista frontal del templo Garni en Armenia James Blake Wiener (CC BY-NC-SA)

Tiridates I (Trdat I) gobernó como rey de Armenia desde el año 63 hasta el 75 o el 88 d.C. Considerado el fundador de la dinastía arsácida propiamente dicha, su reinado tuvo un comienzo difícil debido a las invasiones de Roma y Partia; sin embargo, tras ser coronado en una fastuosa ceremonia celebrada en Roma y oficiada por el propio Nerón, el rey armenio gobernaría durante dos décadas relativamente pacíficas y muy prósperas. La fecha exacta en que terminó su reinado es objeto de controversia debido a fuentes antiguas contradictorias, pero (probablemente) le sucedió su hijo Sanatruk II, quien al igual que su padre supo mantener a Armenia en la cuerda floja diplomática que parecía destinada a ocupar para siempre entre las dos superpotencias de la región.

Sucesión

Tiridates I de Armenia era hermano del rey parto Vologases I (también conocido como Vagharsh, que reinó de alrededor de 51 a 80 d.C., fechas controvertidas), quien invadió Armenia en el año 52 d.C. con el propósito específico de colocar a Tiridates en el trono. Sin embargo, el Imperio romano no se conformó con permitir de manera pasiva que Partia se adentrara en lo que consideraba una zona de amortiguación entre las dos grandes potencias. Además, una embajada que representaba a la facción prorromana de Armenia llegó a Roma y solicitó su ayuda directa. En consecuencia, el emperador romano Nerón (que reinó en 54-68 d.C.) envió un ejército al mando de su mejor general, Cneo Domicio Corbulón, en el año 54 d.C. para restablecer la influencia romana en la región.

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Tiridates contaba con el apoyo de la mayor parte del pueblo armenio, que simpatizaba más con Partia que con Roma por razones históricas y culturales.

En primer lugar, a Corbulón se le encomendó la tarea de asegurar tanto Siria como el pequeño reino de Sofene (Dsopk) para reforzar la presencia de Roma en la región y recordarle a Partia a quién se estaba enfrentando. Luego, cuando Partia declaró a Armenia un estado vasallo en 58 d.C., Corbulón se desplazó hacia el norte y atacó la propia Armenia. Para cuando los romanos llegaron al reino de Tiridates, Vologases se había visto obligado a retirarse para hacer frente a los problemas internos de Partia, pero Tiridates permaneció en la capital armenia, Artaxata (Artashat). De hecho, Tiridates contaba con el apoyo de la mayoría del pueblo armenio, que simpatizaba más con Partia que con Roma por razones históricas y culturales.

Corbulón volvió a demostrar ser un comandante de campo muy capaz y, con el apoyo logístico de los barcos romanos en el mar Negro, tomó y destruyó las dos ciudades más importantes: Artaxata y Tigranocerta. Para el año 60 d.C. ya podía afirmar que gobernaba todo el reino de Armenia y Tiridates se vio obligado a huir de vuelta con su hermano a Partia. Ese mismo año, Tigranes V, que contaba con impresionantes conexiones reales al ser nieto de Herodes el Grande, se instaló en el trono como monarca prorromano, pero su reinado solo duró hasta que los partos enviaron un ejército para asediarlo en lo que quedaba de Tigranocerta. A partir de entonces, Tigranes desaparece de las páginas de la historia tras una brevísima aparición en las listas de reyes armenios.

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Map of Armenia, 50 CE
Mapa de Armenia, 50 d.C. Cplakidas (CC BY-SA)

En el año 62 d.C., Partia obtuvo la victoria contra un ejército romano (puede que, tal vez de manera significativa, ya no estaba comandado por Corbulón), pero en el año 63 d.C. los romanos y Corbulón regresaron y su amenaza fue suficiente para que se redactara el Tratado de Rhandia (llamado así por el lugar situado en Armenia occidental). Se acordó entonces que Partia tenía el derecho de nombrar a los reyes armenios, Roma el derecho de coronarlos, y que ambas potencias gobernarían por igual sobre Armenia con el rey como su representante. A Nerón se le concedió así el privilegio de coronar a Tiridates en Roma en un fastuoso espectáculo que contribuyó en gran medida a mostrar el poder y el alcance global del Imperio romano.

La coronación de Tiridates

En el año 66 d.C., Tiridates le presentó simbólicamente su corona a una efigie de Nerón y luego viajó a la gran ciudad de Roma para recibirla de nuevo de manos del emperador. Tomando una ruta terrestre, su impresionante séquito compuesto por la futura esposa del rey (que llevaba un casco dorado y una máscara facial en lugar de un velo), sus hijos, su familia extensa y 3.000 cortesanos, nobles, sacerdotes y guardaespaldas de Armenia, Partia y Roma, fue avanzando poco a poco hacia el oeste. Cuando Nerón se había ofrecido a sufragar los gastos del viaje, quizá no había imaginado una lista de invitados tan extensa. Tampoco fue ninguna sorpresa que, cuando toda la comitiva llegó a Nápoles tras nueve meses de viaje, llegaran tarde. Una serie de juegos atléticos y de gladiadores inauguró las festividades antes de la coronación propiamente dicha en el Foro romano. Allí, arrodillado ante el emperador, Tiridates tuvo que recitar lo que se convertiría en la conocida fórmula oriental de sumisión:

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Maestro… He venido a ti, mi dios, para adorarte como adoro a Mitra. El destino que tejes para mí será mío, pues tú eres mi Fortuna y mi Destino. (Payaslian, 29)

Nerón respondió:

Has hecho bien en venir aquí para disfrutar de mi presencia en persona. Lo que tu padre no te ha dejado y lo que tus hermanos no te han conservado, yo te lo concedo, y te nombro rey de Armenia, para que tú, al igual que ellos, sepas que tengo el poder de quitar y otorgar reinos. (Kurkjian, 78)

Roman Emperor Nero
Emperador romano Nerón cjh1452000 (CC BY-SA)

A continuación, el rey fue coronado y se le permitió sentarse en un trono junto a Nerón, aunque ligeramente más bajo que el del emperador romano. Las celebraciones continuaron luego en el Teatro de Pompeyo, que Nerón, fiel a su estilo, había engalanado por completo con relucientes dorados y doseles de púrpura de Tiro como un extravagante extra imperial. A los romanos les encantaban los espectáculos y la coronación de Tiridates sin duda les proporcionó uno; de hecho, a partir de entonces, el día de la celebración recibió el epíteto de «dorado». Cuando terminó la fiesta, Nerón le entregó a Tiridates un regalo de despedida de dos millones de sestercios y lo despidió para que se pusiera en camino a reconstruir Armenia.

Un reinado próspero

Con tal avalancha de fuentes antiguas que se deshacen en elogios sobre la coronación de Tiridates, resulta bastante decepcionante que sepamos tan poco del resto de su reinado. Sabemos que los romanos colocaron a continuación un puñado de guarniciones en la zona para garantizar el cumplimiento del Tratado de Rhandia, pero, en general y tal y como habían planeado las tres partes, hubo un período prolongado de paz.

Una inscripción de Garni revela que Tiridates se autodenominaba «el Sol» y «Gobernante Supremo de Armenia».

La prosperidad del reino, basada en los recursos naturales, la agricultura y el comercio, le permitió a Tiridates construir una nueva residencia de verano en Garni. Se trataba de un magnífico complejo fortificado construido con piedra caliza blanca, que contaba con todas las comodidades de cualquier palacio del mundo clásico. Había termas romanas, jardines, patios, salas con suelos de mosaicos e incluso un templo romano a gran escala para el rey cuando residía allí (que aún se conserva hoy en día). Una inscripción de Garni revela que Tiridates se autodenominaba ahora «el Sol» y «Gobernante Supremo de Armenia». Entre los demás proyectos destacados de la época se cuentan la reconstrucción de Artaxata después de que Corbulón la destruyera, y que, según registran los escritores romanos, pasó a llamarse Neronia en honor al gran benefactor del rey. Al norte de esa ciudad se erigió un templo dedicado al dios Tir. Por último, el rey reservó varias fincas para que los peregrinos rindieran homenaje a algunos de sus parientes; al fin y al cabo, ahora era el dios del Sol, Helios. La producción agrícola y el consiguiente tributo de estos lugares también supusieron un impulso útil para el tesoro real.

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A pesar de los buenos tiempos, pronto se produciría un recordatorio del estatus de Armenia como reino cliente. El emperador romano Vespasiano (que reinó en 69-79 d.C.) se aseguró por completo de que ningún otro territorio de la región cayera en manos de la dinastía gobernante partia al anexionar los reinos de Comagene y Armenia Menor en el año 72 d.C. Ese mismo año o quizás al siguiente, el pueblo nómada de los alanos invadió temporalmente Armenia, pero Tiridates salió ileso. Es posible que también hubiera una invasión armenia de Iberia (la actual Georgia), pero faltan detalles en los registros históricos.

Sucesor y dinastía arsácida

Tiridates I está considerado el fundador de la dinastía arsácida (Arshakuni), que reinó durante mucho tiempo y perduró hasta el año 428 d.C. En realidad, la dinastía tuvo su primer rey en el año 12 d.C. con la sucesión de Vonón (Vonones), pero la inestabilidad del trono armenio y los numerosos monarcas de reinado breve que le sucedieron han llevado a algunos historiadores a considerar a Tiridates como el verdadero fundador de la dinastía ya que tanto él como sus sucesores tuvieron un régimen más estable. Cuando Tiridates se murió, su sucesor fue probablemente su hijo Sanatruk II, quien gobernaría hasta el año 109 d.C.

This article was made possible with generous support from the National Association for Armenian Studies and Research and the Knights of Vartan Fund for Armenian Studies.

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Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2026, abril 13). Tiridates I de Armenia. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16832/tiridates-i-de-armenia/

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Cartwright, Mark. "Tiridates I de Armenia." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, abril 13, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16832/tiridates-i-de-armenia/.

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Cartwright, Mark. "Tiridates I de Armenia." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 13 abr 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16832/tiridates-i-de-armenia/.

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