Saicho, también conocido como Dengyo Daishi (767-822 d.C.), fue un monje y erudito japonés que fundó la secta budista Tendai en Japón. Inspirado en las enseñanzas de la secta china Tiantai, desarrolló una versión del budismo más simplificada e inclusiva, que pronto ganó gran popularidad. Su centro principal, el complejo de templos Enryaku-ji, ubicado en el monte Hiei, se convirtió no solo en un importante centro de estudio, sino también en uno de los lugares sagrados más relevantes del país.
Primeros años de vida
Saicho nació en el año 767 d.C. en Furuchi-go, en la provincia de Omi. A los 11 años, ingresó como novicio en el templo Kokubun-ji de Omi, donde recibió instrucción del obispo Gyohyo. En el año 785, fue ordenado monje. Tres años después, desilusionado por la creciente mundanidad dentro del budismo, decidió retirarse a las laderas del monte Hiei, cerca de Kioto, para vivir como ermitaño asceta, una práctica común entre los sacerdotes de la época. Allí, en el año 788, construyó el primer templo de lo que más tarde se convertiría en un enorme complejo monástico. Durante su retiro, se dedicó intensamente al estudio de las diversas formas del budismo y comenzó a atraer seguidores, entre ellos dos de sus discípulos más conocidos: Ensho y Gishin.
La reputación de Saicho como erudito creció, y en el año 797 d.C. fue nombrado uno de los diez capellanes de la corte, cuya responsabilidad consistía en orar por el bienestar del Estado y su emperador. En 798 d.C., Saicho comenzó lo que se convertiría en una importante serie de conferencias anuales en el monte Hiei. Después, en 804 d.C., el monje visitó la China Tang como parte de una embajada oficial enviada por el emperador Kammu (que reinó de 781-806 d.C.). Allí estudió cuatro ramas del budismo, incluidas Zen y Tiantai, con las cuales ya estaba familiarizado para ese momento. Fue iniciado en los niveles superiores de la fe, estudió textos de Mikkyo (budismo esotérico) y regresó con más de 200 manuscritos y diversos implementos para usar en rituales esotéricos.
Budismo Tendai
Saicho regresó de cHina con más de 200 manuscritos y diversos implementos para usar en rituales esotéricos.
Saicho buscó simplificar las enseñanzas del budismo y, a su regreso, fundó la secta ecléctica Tendai (Tendaishu), inspirada en la secta china Tiantai y en el Sutra del loto (las últimas enseñanzas de Buda, también conocido como Hokekyo). Saicho creía que la mejor manera y la más rápida de alcanzar la iluminación era a través del ritual esotérico, es decir, ritos a los que solo el sacerdocio y los iniciados tenían acceso. Al mismo tiempo, las enseñanzas del Sutra del loto permitían muchas formas diferentes de alcanzar la iluminación y, bajo condiciones excepcionales, incluso las mujeres podían alcanzar la Budeidad. El historiador R. H. P. Mason resume los principios del budismo Tendai de la siguiente manera:
Primero, estaba el ideal del bodhisattva de compasión y servicio. Segundo, existía una actitud benevolente hacia otras formas de religión, incluidas otras formas de budismo. Tercero, se creía en la salvación final de todos los seres. Cuarto, estaba la idea de que toda la vida, y no solo la vida humana, era básicamente la misma; es decir, una idea de unidad subyacente de la existencia. (Mason, p. 102).
Respaldo imperial
El Tendai no fue la única rama del budismo en Japón; tuvo que competir tanto con los monasterios ya establecidos en la antigua capital de Nara como con nuevas sectas como el budismo Shingon, fundada por el monje Kukai (774-835 d.C.), quien también había visitado China recientemente. Sin embargo, fue la secta Tendai la que obtuvo la aprobación oficial del emperador Kammu, y en el año 805 d.C., Saicho llevó a cabo en Japón los primeros ritos esotéricos con patrocinio estatal. Este respaldo imperial respondió al interés del emperador por reducir la influencia política de los monasterios tradicionales y fomentar un espacio común para las sectas, que hasta entonces se mostraban hostiles entre sí. Por su parte, Saicho deseaba que los monjes y seguidores budistas colaboraran activamente con el Estado y no se mantuvieran al margen de los problemas económicos de la época. Para ello, promovía una estrecha alianza entre el Estado y la comunidad religiosa, recomendando a sus discípulos no solo dedicarse al estudio y a la vida monástica, sino también a participar en labores como la agricultura local, proyectos de construcción y actividades educativas. A continuación, se presenta un extracto de las regulaciones que Saicho estableció para los estudiantes de Tendai:
Los estudiantes… serán designados para ocupar cargos acordes a sus logros después de 12 años de entrenamiento y estudio. Aquellos que sean capaces tanto en la acción como en el habla permanecerán de manera permanente en la montaña como líderes de la orden: estos son el tesoro de la nación. Los que sean capaces en el habla pero no en la acción serán los maestros de la nación, y aquellos capaces en la acción pero no en el habla serán los funcionarios de la nación.
Los maestros y funcionarios… también servirán en labores que beneficien a la nación y al pueblo, como la reparación de estanques y canales, la recuperación de tierras sin cultivar, la reparación de deslizamientos, la construcción de puentes y barcos, la plantación de árboles… la siembra de cáñamo y pastos, y la excavación de pozos y zanjas de riego. También estudiarán los sutras y cultivarán sus mentes, pero no se dedicarán a la agricultura privada ni al comercio.
Se nombrarán dos intendentes laicos para este monasterio Tendai, quienes lo supervisarán alternativamente y mantendrán alejados a los ladrones, el licor y las mujeres. De esta manera se mantendrá la Ley Budista y se protegerá la nación. (Mason, p. 100).
Una secta independiente
El budismo Tendai se diferenció de la escuela china Tiantai al integrar en su doctrina elementos esotéricos, como rituales e iniciaciones. Aunque se reconocía el valor de todas las sectas budistas, Saicho escribió en el año 813 d.C. su obra Ehyo Tendai-shu, en la que argumentaba por qué el Tendai era superior a todas las demás ramas del budismo. Posteriormente, en 818 d.C., Saicho compiló un nuevo conjunto de normas para la ordenación de sacerdotes Tendai, titulado Tendai Hokke-shu nembun gakusho shiki («Reglamento para los ordenandos anuales de la escuela Tendai Hokke»), lo cual representó una ruptura efectiva con la forma establecida del budismo en Japón. Le siguieron nuevas propuestas en el año 819 d.C., entre ellas la creación de monasterios exclusivos para monjes Tendai (hasta entonces, los monasterios acogían a monjes de distintas ramas del budismo). La clase gobernante, representada por la Oficina de Jerarcas, se opuso firmemente a estos cambios, lo que llevó a Saicho a redactar su famoso Kenkairon («Tratado sobre los preceptos»), en el que presentaba una defensa de 58 argumentos donde explicaba por qué sus propuestas debían ser aceptadas. Sin embargo, los jerarcas conservadores y el emperador Saga (que reinó de 809–823 d.C.) no cedieron, aun cuando Saicho fue elevado a dai hoshi, el título más alto dentro de la jerarquía religiosa.
A su muerte, en el año 822 d.C., Saicho, a quien se le otorgó el título honorífico de Dengyo Daishi, fue también considerado un bodhisattva, es decir, alguien que ha alcanzado el nirvana pero permanece en la tierra para guiar a otros. Poco después, el Tendai fue reconocido oficialmente como una secta budista independiente, gracias a una decisión del emperador que actuó de forma autónoma, sin la intervención de la Oficina de Jerarcas. La sede del budismo Tendai, el complejo de templos Enryaku-ji, ubicado en el monte Hiei, ganó aún más popularidad tras la muerte de su fundador. En su época de mayor esplendor, llegó a contar con hasta 3.000 edificios y 25.000 residentes, y se convirtió en el principal centro de aprendizaje de todo Japón. Con el paso de los siglos, y quizás de forma inevitable dada la diversidad de creencias eclécticas que abarcaba, el Tendai dio origen a otras importantes ramas del budismo, como las sectas de la Tierra Pura (Jodo) y Nichiren.
Mi interés por el pasado me llevó a colaborar como asistente en la restauración de arte sacro en el Templo de la Quinta Aparición Guadalupana y a ofrecerme como voluntario para la transcripción de documentos históricos para The Smithsonian Institutition.
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 11 mayo 2017. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.