Periandro

James Lloyd
por , traducido por Rosa Baranda
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Periander (by Jastrow, Public Domain)
Periandro Jastrow (Public Domain)

Periandro fue el segundo tirano de Corinto (que murió en torno a 587 a.C.); Diógenes Laercio tan solo menciona que tenía 80 años cuando murió, lo que quiere decir que probablemente nació en torno a 667 a.C. Su padre Cípselo (que reinó de 657-627 a.C.), del que procede la corta dinastía cipsélida, fue el primer tirano de Corinto.

Se casó con Lisida, la hija de Procles (el tirano de Epidauro) y Eristenia (la hija de Aristócrates y hermana de Aristodemo, que eran los tiranos conjuntos de Arcadia), a quien llamaba Melisa. Tuvieron tres hijos: Cípselo (el hijo mayor que llevaba el nombre de su abuelo). Licofronte (el segundo hijo) y parece que también tuvieron una hija, pero Heródoto no la menciona por nombre. En cuanto a la muerte de Melisa, se conservan dos historias diferentes: una afirma que estaba embarazada cuando Periandro la mató de una patada en el estómago, la otra afirma que le arrojó un taburete y la mató.

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Primeros años

Periandro tomó el control de Corinto a la muerte de su padre. En esa mezcla extraña de intervención divina y motivación mortal que era la historia temprana de Grecia, realmente no podría haber sido de otra manera, porque el padre de Periandro había recibido un oráculo délfico que decía:

Afortunado es aquel hombre que entra en mi casa,
Cípselo, hijo de Etión, rey de la noble Corinto,
Él y sus hijos, pero no los hijos de sus hijos.
(Hdt. 5.92E)

Periandro era uno de esos hijos. Otra historia, que probablemente data de la parte temprana del mandato de Periandro, tiene que ver con el músico Arión. Arión era un famoso músico trotamundos que frecuentaba Corinto y estableció interpretaciones ditirámbicas allí (un tipo de danza coral). La próspera cultura musical de Corinto en aquella época (tal y como captura el mecenazgo de Periandro de Arión), así como una industria cerámica en auge y las relaciones cordiales de la ciudad con Aliates de Sardes y Trasíbolo de Mileto, todo ello pone en relieve la gran prosperidad material de Corinto durante el gobierno de Periandro, un aspecto de su mandato que Heródoto no explicó del todo. En vez de eso, Heródoto parece dividir el gobierno de Periandro en dos partes:

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Periandro empezaría más suave que su padre, pero tras mantener conversación por mensajero con Trasíbolo, tirano de Mileto, se volvió mucho más sediento de sangre que Cípselo.
(Hdt. 5.92F)

Pero ¿en qué consistió este mensaje y por qué corrompió la buena voluntad de Periandro?

Bronze Aulos Player Figurine
Figurita de bronce de un intérprete de aulós James Lloyd (Copyright, fair use)

El mensaje de Trasíbolo

El mensaje que recibió Periandro fue una respuesta a una pregunta que le había preguntado a Trasíbolo sobre la mejor manera de mantener la tiranía de Corinto. La historia dice que Trasíbolo llevó al mensajero de Periandro a un campo a las afueras de Mileto y empezó a segar el mejor trigo y a tirarlo. El mensajero regresó a Corinto confundido y perturbado. Le contó a Periandro lo que había visto y describió a Trasíbolo como un «loco y destructor de sus propias posesiones» (Hdt. 5.92F). Sin embargo, Periandro entendió el significado de las acciones de Trasíbolo: para que Periandro mantuviese su gobierno, tenía que lidiar con los ciudadanos más destacados de Corinto para decimar así su influencia y la capacidad de cualquier disidente de cuestionar su gobierno.

Aristóteles cuenta esta historia dos veces; sin embargo en su versión es Trasíbolo quien le envía un mensaje a Periandro, y Periandro el que corta el trigo. Aristóteles ve esta historia y sus consecuencias desde un punto de vista político, y comenta:

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esta política es ventajosa no solo para los tiranos, ni es solo para tiranos que la usan, sino que también es el caso de oligarquías y democracias; porque el ostracismo tiene de alguna manera el mismo efecto que mantener a los hombres de sobra en el exilio. (Pol. 3,1284a)

La avaricia de Periandro

Una de las narrativas principales sobre Periandro se conserva en el discurso dado al corintio Seocles. Seocles usa el ejemplo de los tiranos cipsélidas para advertir a los peloponesios contra permitirle a Esparta que vuelva a instaurar al tirano Hipias en Atenas, tal es la naturaleza de la tiranía. La parte final de la historia tiene que ver con la búsqueda de tesoros enterrados de Periandro, el oráculo de los muertos, apariciones fantasmales, necrofilia y la humillación pública de la población femenina de Corinto.

Pyxis (Cosmetic Box)
Pixis (caja de cosméticos) Jan van der Crabben (CC BY-NC-SA)

Periandro había enviado mensajes al oráculo de los Muertos en el río Aqueronte en Tesprotia para descubrir dónde había enterrado su amigo muerto su tesoro. En vez de recibir una ubicación, a los mensajeros los sorprendió el espíritu de Melisa, que les dijo que nunca les revelaría la ubicación del tesoro porque había recibido un enterramiento desgraciado e impropio. Su espíritu estaba desnudo y frío porque Periandro no había quemado las ropas, sino que las había enterrado con el cadáver, donde no le valían de nada al espíritu. Para poder demostrar la validez de su declaración espectral, Melisa les dijo a los mensajeros que «Periandro había puesto sus hogazas en un horno frío» (Hdt. 5.92G).

Cuando Periandro recibió este mensaje, sabía que era cierto, porque solo el espíritu de su mujer muerta podría haber sabido que había mancillado su cadáver al cometer necrofilia. En respuesta a este mensaje, y para apaciguar a su mujer muerta y descubrir la localización del tesoro, Periandro reunió a todas las mujeres corintias en el templo de Hera. Allí hizo que todas se desnudaran y arrojó sus ropas a una fosa. Después, las quemó mientras le oraba a Melisa. Con esto, mandó a los mensajeros de vuelta al oráculo y, una vez apaciguada Melisa, le dijeron dónde se encontraba el tesoro. Sin embargo, no se dice cómo de importante era este tesoro ni de quién era exactamente.

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Últimos años

Heródoto es nuestra fuente principal de la Antigüedad de la narrativa del gobierno de Periandro, especialmente en los últimos años. La historia dice que Licofronte, una vez se enteró de que su padre había matado a su madre (algo que le contó su abuelo Procles), ignoró por completo las súplicas de reconciliación de Periandro. La disputa llegó hasta tal punto que Periandro aprobó una ley que decía que nadie debía albergar a su hijo o hablar con él. Esta ley se puso a prueba en el cuarto día tras su aprobación cuando Periandro se cruzó con su hijo, desaliñado, abatido y degradado. Incapaz de acatar su propia ley al ver el efecto que había tenido en su hijo, Periandro se aproximó a él e intentó reconciliarse de nuevo. La respuesta de Licofronte fue echarle la bronca a su padre por quebrantar sus propias leyes y rechazar la reconciliación (al fin y al cabo, Periandro había matado a su madre). Como resultado, Periandro envió a Licofronte a la isla de Córcira (una colonia de Corinto bajo el control de Periandro en aquella época) para que pudiera vivir lejos de su padre. Como Periandro consideraba que Procles había sido el causante de estos problemas, porque le había dicho a su hijo que había matado a su madre Melisa, invadió Epidauro y encarceló a Procles.

Estas historias varias muestran que hay un problema para recrear al Periandro «histórico» y puede que tales historias sean más importantes que cómo gobernó realmente Periandro en el Corinto del siglo VI.

A medida que se fue haciendo mayor, pensó que tenía que asegurarse un sucesor. Cípselo (el hijo mayor de Periandro) se consideraba demasiado simple para ser tirano, así que Periandro se dio cuenta de que tenía que reconciliarse con Licofronte para mantener su dinastía. Tras muchas negociaciones (Periandro había enviado a la hermana de Licofronte para convencerlo de que regresara, pero no lo había logrado), Licofronte accedió a regresar a Corinto con la condición de que Periandro pasara el resto de su vida en Córcira. Sin embargo, al enterarse de esto los córciros mataron a Licofronte para que Periandro no fuera a Córcira, cabe suponer que porque temían y despreciaban su naturaleza tiránica.

Al enterarse de la noticia de la muerte de Licofronte, Periandro se dejó llevar por la ira y la rabia y supuestamente envió a 300 córciros a ser castrados por el rey lidio Aliates de Sardes para que sintieran el mismo dolor que había sentido él al perder su linaje familiar (los samios intervinieron y lo evitaron).Al no conseguir asegurar a su hijo como sucesor de la tiranía corintia, el sucesor de Periandro fue su sobrino, Psamético, que sería el último tirano cipsélida de Corinto, cumpliendo así la predicción del oráculo de Delfos que había profetizado esta tiranía.

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Muerte

Diógenes Laercio conserva una historia peculiar sobre la muerte de Periandro, y es uno de los muchos relatos sobre este personaje histórico cuya veracidad se puede considerar dudosa. En este caso, cabría preguntarse quién quedó vivo que supiera cuál era la intención original de Periandro:

Hay una historia que cuenta que [Periandro] no quería que nadie supiera el lugar donde estaba enterrado, así que ideó un plan con este fin. Les ordenó a dos jóvenes que salieran por la noche a un camino que les indicó; allí matarían al hombre con el que se encontrasen y lo enterrarían. Después les ordenó a otros cuatro que fueran en busca de esos dos, los mataran y los enterraran; luego, encargó a un número aún mayor de gente ir en busca de esos cuatro. Una vez dispuestas estas medidas, él mismo salió a encontrarse con la primera pareja y así murió.
(DL. 1,7.96)

El legado de Periandro

Periandro pasó a la historia como el prototipo de tirano cruel. Tanto si Heródoto compartía este punto de vista como si no, ciertamente era como entendía al tirano el personaje Seocles que, tras contar la historia de Periandro, que terminó con la historia del tesoro y la ropa quemada, dice:

Esta es, pues, lacedemonios, la naturaleza de la tiranía, y estos son sus actos. Nosotros los corintios nos maravillamos sobremanera cuando vimos que mandabais a buscar a Hipias y ahora nos maravillamos aún más por vuestras palabras sobre nosotros. Os rogamos fervientemente en nombre de los dioses de Hellas que no establezcáis una tiranía en las ciudades, pero si no cesáis de hacerlo e intentáis injustamente traer a Hipias de vuelta, tened por seguro que estáis procediendo sin el consentimiento de los corintios.
(Hdt. 5.92G)

Además, Platón menciona a Periandro en la misma frase que al más tiránico de los gobernantes, Jerjes:

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«¿Sabes,» dije yo, «a quién creo que pertenece el dicho, ese que dice que beneficies a tus amigos y perjudiques a tus enemigos?» «¿A quién?» dijo él. «Creo que era un dicho de Periandro, o Pérdicas o Jerjes o Ismenias el tebano o algún otro hombre rico que tenía gran poder en su propia vanidad».
(Platón, República 1.336a)

En cualquier caso, existen varias interpretaciones. Algunas de las opiniones que presentó Diógenes Laercio en el siglo III d.C. (aunque muchas se consideran poco fiables, como las cartas de Periandro) muestran que se había desarrollado una caracterización más complicada del tirano corintio; se asociaba al tirano con un hombre sabio y se le atribuía la composición de un poema didáctico de 2.000 palabras. Además, Diógenes conserva el texto de un epitafio supuestamente grabado en un cenotafio erigido por el pueblo corintio a Periandro:

En la madre tierra yace Periandro,
El príncipe del rico y sabio Corinto junto al mar.
Mi propio epitafio sobre él es:
No llores porque no has conseguido tu fin,
En vez de eso acepta con alegría lo que te envían los dioses;
Escucha la advertencia del destino de Periandro, que murió
de tristeza porque le negaran un deseo.
(DL, 1.7.97)

Sin embargo, incluso así la mayor parte de las opiniones conservadas en el relato de Diógenes se ajustan a la visión estereotípica de una tiranía depravada, incluida incluso una acusación de incesto. Todos estos relatos variados sirven para mostrar que resulta problemático recrear un Periandro «histórico». Heródoto escribió en el siglo V a.C., unos 150 años después del gobierno de Periandro, y Aristóteles nació casi 200 años después de la muerte de Periandro. En todo ese tiempo las historias orales se habrían embellecido y la narrativa exacta de ciertas historias se habría confundido, resaltada por la inversión de personajes que ya había ocurrido entre las versiones de Heródoto y Aristóteles del mensaje original. En este sentido, puede que tales historias sean más importantes para nuestro entendimiento de la opinión que tenían los autores sobre la tiranía en sus propias épocas en lugar de cómo gobernó realmente Periandro en el Corinto del siglo VI a.C.

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Bibliografía

Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

James Lloyd
La principal área de investigación de James es la música de la antigua Grecia, pero también tiene un interés general por la mitología, la religión, el arte y la arqueología. Confiesa ser amante de todo lo helénico, pero no por eso pierde de vista la cultura romana.

Cita este trabajo

Estilo APA

Lloyd, J. (2025, diciembre 15). Periandro. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-15404/periandro/

Estilo Chicago

Lloyd, James. "Periandro." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, diciembre 15, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-15404/periandro/.

Estilo MLA

Lloyd, James. "Periandro." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 15 dic 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-15404/periandro/.

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