Aristipo de Cirene (en torno a 435-356 a.C.) fue un filósofo hedonista griego, discípulo de Sócrates y fundador de la escuela cirenaica de filosofía, que enseñaba que el placer y la búsqueda del placer eran el bien supremo y el camino más noble al que uno podía dedicarse.
Estudió con Sócrates (en torno a 470/469 - 399 a.C.) junto con otros alumnos como Platón (en torno a 424/423 - 348/347 a.C.), Jenofonte (430 - en torno a 354 a.C.),Antístenes de Atenas (en torno a 445-365 a.C.) y Fedón de Elis (en torno al siglo IV a.C.). Aristipo fue el primero de los alumnos de Sócrates en cobrar por enseñar y, dado que Sócrates no cobraba nada, esto, junto con la acusación de que había traicionado la filosofía de Sócrates, creó una fricción permanente entre Aristipo y los demás discípulos de Sócrates.
Como creía, y enseñaba, que el sentido de la vida era el placer, algo que estaba en desacuerdo con el enfoque de las otras escuelas (especialmente la de Platón), parece que fue una especie de paria entre ellos. En principio resulta difícil entender cómo pudo haber sido discípulo de Sócrates, ya que sus filosofías parecen tan diferentes. Sin embargo, la frase más famosa de Aristipo, «Yo poseo, no soy poseído», concuerda bastante con la propia visión de Sócrates de la vida tal y como la presentan Platón y Jenofonte, las dos fuentes principales sobre la vida de Sócrates. Al igual que Aristipo, Sócrates no tenía ningún problema en disfrutar de un banquete, una fiesta o unas bebidas, pero se sentía igual de cómodo sin nada de eso.
La filosofía de Aristipo
Platón presenta a Sócrates como un hombre que a menudo disfrutaba bebiendo vino, pero que nunca se emborrachaba, que asistía a fiestas, pero nunca tenía dinero para organizar una él mismo y que parece que vivía principalmente, al menos en sus últimos años, de los regalos monetarios de amigos y admiradores. Jenofonte no contradice a Platón en nada de todo eso. Aunque Sócrates no podría considerarse de ninguna manera un hedonista, resulta fácil entender cómo un discípulo joven podría llegar a la conclusión de que disfrutar de las cosas que se pueden comprar con dinero, sin llegar a ser un esclavo de este, podía valer la pena como filosofía. Además, la costumbre de Sócrates de beber en exceso, pero sin parecer nunca borracho ni intentar conseguir más vino, estaría en consonancia con la filosofía de Aristipo de poseer o disfrutar algo sin que esto lo poseyera a él.
Aristipo afirmaba que la verdad más elevada que se podía alcanzar era el reconocimiento de que el placer era el propósito de la existencia humana.
Mientras que Sócrates buscaba la verdad y el conocimiento, Aristipo simplificó las enseñanzas de su maestro al afirmar que la verdad más elevada que se podía alcanzar era el reconocimiento de que el placer era el propósito de la existencia humana y que la búsqueda del placer era el sentido de la vida. En este parecer, así como en su desprecio por aquellos que complicaban las cosas al pensar demasiado en ellas, sería un alma gemela del filósofo hedonista chino Yang Zhu (440-360 a.C.), que afirmaba que las preocupaciones sobre lo «correcto» y lo «incorrecto» eran una pérdida de tiempo porque ni existe dios, ni hay vida después de la muerte ni ninguna recompensa por sufrir innecesariamente quitándose de hacer cosas cuando se podía, con la misma facilidad y de forma más sensata, disfrutar de la vida en el presente.
El diálogo de Platón del Fedón describe el último día de la vida de Sócrates, cuando sus discípulos fueron a visitarlo a su celda en Atenas y mantuvieron su última discusión filosófica. El diálogo comienza cuando el filósofo pitagórico Equécrates se encuentra con Fedón, alumno de Sócrates (que estaba allí en la prisión y presente en la muerte de Sócrates), y le pide que le hable de la experiencia en la cárcel el último día. Fedón enumera a los que estaban presentes y Equécrates le pregunta: «Pero Aristipo y Cleombroto, ¿estaban presentes?». A lo que Fedón responde: «No, no estaban. Se dice que estaban en Egina» (59c). Como la isla de Egina era conocida por ser un lugar de placer, Platón sabía perfectamente lo que estaba haciendo al situar allí al filósofo hedonista en lugar de junto a Sócrates en sus últimas horas.
No se sabe si el Cleombroto que aparece en el Fedón es el mismo hombre que Calímaco dice que se había suicidado arrojándose al vacío tras leer la descripción de Platón sobre el más allá y el viaje del alma en el mismo diálogo, pero si Cleombroto estaba con Aristipo en Egina, cabe suponer que no estaban allí dedicándose al discurso filosófico, tal y como lo definía Platón, sino dedicándose a la búsqueda de placer.
Como Platón no tenía una buena opinión de Aristipo (al igual que, al parecer, tampoco la tenía de la mayoría de los demás discípulos de Sócrates, ni ellos de él), Platón habría utilizado la frase que hace referencia a la preferencia de Aristipo por el placer en Egina frente a la conversación filosófica en una celda de una prisión ateniense para mostrar lo superficial que eran tanto el hombre como su filosofía. El escritor de la Antigüedad Diógenes Laercio (siglo III d.C.) menciona la pulla de Platón contra Aristipo en el Libro del alma de Platón , como se llamaba el Fedón.
Aun así, Aristipo, al igual que Sócrates, centró su atención en la ética práctica; la pregunta «¿Qué es el bien?» ocupaba un lugar destacado en su sistema de creencias. Los valores que el ser humano denomina «buenos» o «malos» se reducen al placer y al dolor; por lo tanto, la autogratificación es un gran bien, mientras que el autocontrol, ante un placer seguro, sería malo. A pesar de todo, Aristipo sostenía que no había que dejarse poseer por las cosas placenteras.
Según Diógenes Laercio, cuando criticaron a Aristipo por mantener a una amante muy cara llamada Lais, este respondió: «Yo tengo a Lais, no ella a mí». Por lo tanto, no había nada de malo en que una persona disfrutara de lo que fuera, siempre y cuando fuese consciente del valor último de esa cosa o persona y no lo confundiese con la propia libertad personal. En opinión de Aristipo, nunca se debería cambiar la libertad por nada. Por lo tanto, el autocontrol y la autogratificación tenían el mismo valor a la hora de mantener la libertad personal mientras se buscaba el Bien en la vida: el placer.
Aristipo en la corte
Aristipo vivía en la corte del tirano Dionisio I de Siracusa (que reinó de 432-367 a.C.) o, quizás, de su hijo Dionisio el Joven (que reinó de 397-343 a.C.), donde recibía una generosa remuneración por sus enseñanzas y sus escritos. Cuando llegó al palacio por primera vez, Dionisio le preguntó qué hacía allí y, según se dice, Aristipo le respondió: «Cuando quería sabiduría, acudí a Sócrates; pero ahora que quiero dinero, he acudido a ti». La incertidumbre sobre con qué rey vivió Aristipo se debe a que las fuentes primarias se refieren a «Dionisio» sin aclarar si se trata del padre o del hijo y, como tenían personalidades parecidas, podría ser cualquiera de los dos. Platón había intentado convertir a Dionisio el Joven en su rey filósofo y fracasó, por lo que, si Aristipo sirvió a ese rey, eso explicaría aún más la enemistad de Platón hacia Aristipo (aunque la filosofía hedonista de Aristipo es motivo suficiente).Diógenes Laercio dice lo siguiente:
[Aristipo] era un hombre muy rápido a la hora de adaptarse a todo tipo de lugares, tiempos y personas, y soportaba fácilmente cualquier cambio de fortuna. Por esta razón, gozaba de mayor favor por parte de Dionisio que cualquiera de los demás, ya que siempre sacaba lo mejor de las circunstancias. Disfrutaba agradablemente de lo que tenía ante sí y no se esforzaba por procurarse el disfrute de lo que no estaba presente. (III)
Su posición en la corte era esencialmente la de «sabio» o «consejero», pero, según los relatos de la Antigüedad, parece que se pasaba gran parte del tiempo disfrutando de la vida a costa de Dionisio. Diógenes Laercio lo ilustra así:
Un día le pidió dinero a Dionisio, que le respondió: «Pero tú me dijiste que un sabio nunca tendría la necesidad». «Dame algo», replicó Aristipo, «y discutiremos ese argumento». Dionisio le dio algo de dinero. «Bueno», dijo él, «ya ves que no necesito dinero». (IV)
Al parecer, vivía a todo lujo en la corte donde, entre sus alumnos, también le enseñó a su hija Areté el hedonismo filosófico. Ella, a su vez, transmitió sus enseñanzas a su propio hijo, Aristipo el Joven (también conocido como Aristipo Metrodidacto, porque lo crio su madre sola), quien formalizó las enseñanzas en sus propios escritos. Las enseñanzas de Aristipo y su escuela cirenaica influirían más tarde en el pensamiento de Epicuro y su filosofía sobre la primacía del placer en la comprensión del significado último de la vida.
Aunque algunas fuentes antiguas afirman que Aristipo escribió muchos libros, otras dicen que no escribió ninguno. La principal fuente de anécdotas sobre su vida es Diógenes Laercio, a quien se ha criticado por no citar sus fuentes, pero menciona las obras escritas de Aristipo en el mismo pasaje en el que dice que no escribió nada. Una de las obras que se le atribuyen es Sobre el lujo antiguo, que se ha perdido, y que parece haber sido una especie de folleto escandaloso en la que se detallaban los asuntos menos filosóficos y las aventuras amorosas de los filósofos griegos con jóvenes (con especial atención a Platón). Aunque es muy posible que Aristipo escribiera una obra de este tipo, no parece coherente con su carácter. Parece que, por lo general, se consideraba superior a sus contemporáneos, especialmente a los demás alumnos de Sócrates, por lo que resulta poco probable que se hubiera esforzado en escribir nada sobre ellos.
Aristipo vivió hasta una edad avanzada tras una vida de lujo y placeres y se retiró a su ciudad natal, Cirene, donde murió. Su hija y su nieto sistematizaron su filosofía, y se cree que Aristipo el Joven fundó formalmente la escuela cirenaica de filosofía (una de las primeras escuelas socráticas fundadas originalmente por el propio Aristipo) basándose en las enseñanzas de su abuelo. Los cirenaicos posteriores desarrollarían aún más la visión de Aristipo, pero, en última instancia, esta quedó eclipsada y posteriormente sería sustituida por la de Epicuro, que era más completa.
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Aristipo de Cirene fue un filósofo hedonista que estudió con Sócrates y fundó la escuela cirenaica que decía que el placer era el mayor bien posible y el único objetivo de valor en la vida.
¿Estableció realmente Aristipo la escuela cirenaica?
Se cree que Aristipo de Cirene estableció la visión de la escuela cirenaica que más tarde desarrollarían su hija Areté y su nieto, Aristipo el Joven.
¿Por qué se llama escuela cirenaica?
La escuela cirenaica se llama así porque su fundador, Aristipo, era de Cirene (en la actual Libia).
¿Cómo y dónde murió Aristipo?
Aristipo se murió de mayo en su ciudad natal de Cirene.
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.
Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 16 agosto 2014. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.