Mapa que ilustra la creciente inestabilidad en Europa en el periodo previo a la Segunda Guerra Mundial y captura la agresiva expansión territorial de la Alemania nazi y el fracaso de la política de apaciguamiento. Entre 1935 y 1939, Adolf Hitler llevó a cabo una serie de audaces movimientos geopolíticos que remodelaron el panorama europeo y sentaron las bases para un conflicto mundial.
La secuencia comenzó con el retorno del Sarre a Alemania en 1935 tras un plebiscito, seguido de la remilitarización de Renania en 1936, ambas violaciones directas del Tratado de Versalles. En marzo de 1938, Alemania anexionó Austria en el Anschluss y, para septiembre, había obligado a Gran Bretaña y Francia a aceptar la cesión de los Sudetes de Checoslovaquia mediante los Acuerdos de Múnich. En marzo de 1939, Hitler ocupó el resto de Checoslovaquia, exponiendo aún más las limitaciones de la política de apaciguamiento diplomático. En agosto de ese mismo año, el Pacto Ribbentrop-Mólotov, un acuerdo de no agresión entre la Alemania nazi y la Unión Soviética, conmocionó al mundo y dividió en secreto Europa del Este en esferas de influencia. El 1 de septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia, lo que provocó la declaración de guerra por parte de Gran Bretaña y Francia y sumió a Europa en la Segunda Guerra Mundial.

