Los dólmenes (en coreano: Koindol o chisongmyo) son estructuras simples hechas de piedras monolíticas erigidas durante el período neolítico tardío o la Edad de Bronce coreana (primer milenio a.C.). En la antigua Corea aparecen por lo general junto a pueblos y los descubrimientos arqueológicos enterrados debajo sugieren que se construían a modo de tumbas para los miembros de la élite de la comunidad. En Corea se han documentado más de 200.000 estructuras megalíticas y el 90% se encuentra en Corea del Sur, donde cuentan con el estatus de monumentos protegidos. La mayoría de las piedras utilizadas son enormes; el ejemplo más grande encontrado mide 5,5 metros de ancho y 7,1 metros de alto y puede que pese más de 70 toneladas.
Distribución geográfica
Los indicios arqueológicos ilustran una cultura de la Edad de Bronce que se extendió por la península coreana desde Manchuria, especialmente por las cuencas de los ríos Sungari y Liao. La mezcla con la población neolítica indígena creó una cultura nueva que probablemente dio lugar a una élite responsable de estas tumbas de dólmenes, en honor a la cual se erigían. La presencia de dólmenes similares en las islas coreanas de Jeju y Ganghwa y en algunas zonas de Japón sugiere que la ola cultural no se detuvo en la Corea continental sino que cruzó los estrechos hacia las islas japonesas.
El diseño
Las estructuras de dólmenes pueden tomar tres tipos de formas diferentes y la configuración específica depende de la región en la que se encuentren. El primer tipo, más común en el norte de la península (al otro lado del río Han), es la «mesa» o takcha, que consta de una piedra grande colocada de manera horizontal sobre dos o más piedras verticales, por lo general dispuestas en cuadrado. El segundo tipo, conocido como paduk, tiene una piedra grande plana colocada sobre un montículo de piedras más pequeñas. El tercer tipo, que se ve más a menudo en el sur, consta de una única piedra tumbada plana sobre una tumba pequeña rectangular que se recubre de losas de piedra y normalmente mide 2000 × 30 cm. Alternativamente, puede que la tumba conste de un enterramiento de urna más sencillo, puede que para un niño. El primer tipo de dolmen ocurre por lo general aislado, mientras que, en ocasiones, los otros se encuentran en hileras o grupos.
El historiador Jinwung Kim ofrece una explicación para el diseño de los dólmenes:
La apariencia de las tumbas de dolmen es única. La piedra angular redonda y plana posiblemente simbolizaba el cielo, mientras que las piedras verticales cuadradas representaban la tierra; en aquella época, la gente creía que las almas de los caciques descansaban donde el cielo y la tierra se encontraban. (8)
Las estructuras en forma de mesa de la isla de Ganghwa, que datan de en torno al 1000 a.C., la Edad de Bronce coreana, son ejemplos magníficos de los dólmenes de la antigua Corea. También se pueden encontrar menhires (piedras verticales) por toda Corea, que no tienen nada que ver con un contexto funerario y que puede que se usaran como hitos.
Excavación
Aunque los dólmenes suelen aparecer como un único monumento aislado, en el sur hay «cementerios» que constan de 30-100 ejemplos próximos entre sí, a veces en línea recta. Esto podría sugerir que los individuos enterrados eran parte de una misma clase de élite o puede que incluso de la misma dinastía de gobernantes. Las tumbas de dolmen suelen albergar los restos de un único individuo cuyo estatus se revela en los valiosos bienes de bronce en el interior y el mero hecho de que le construyeran una tumba que requería un esfuerzo físico tremendo para mover las piedras del dolmen a varios kilómetros de la fuente. El tamaño descomunal de las piedras también parecería sugerir que las comunidades que los construyeron eran más que simples villas, tal era la mano de obra necesaria para mover estas piedras.
Las excavaciones de las tumbas bajo los dólmenes han revelado bienes de bronce como dagas, espadas, campanas y espejos, pero también dagas de piedra pulida y cerámica bruñida. Algunas tumbas también contenían cuentas de jade o amazonita, algunas en forma de media luna conocidas como gogok, que posiblemente se originó en Siberia y representa una nueva vida. El gogok (también conocido como kogok) volvería a aparecer en la ornamentación posterior, sobre todo en las coronas de oro del reino de Silla (57 a.C. - 935 d.C.). Una de las tumbas más ricas está en Namsong-ri; contiene más de 100 artefactos de bronce, tales como y dagas, incluyen un hacha, cincel, una vaina de corteza de abedul lacada y cuentas de jade en forma tubular. Puede que todos estos objetos fueran los de un chamán, pero existen indicios de que los chamanes también eran jefes tribales en la antigua Corea.
Preguntas sin resolver
Una curiosidad que ni historiadores ni arqueólogos han conseguido resolver todavía es por qué los descubrimientos de las tumbas varían y por qué los descubrimientos más valiosos se han encontrado en los dólmenes más sencillos. Los estudiosos también han debatido acaloradamente el significado del tamaño de la piedra angular y si denota de alguna manera el estatus de la persona enterrada. Otra fuente de discordia es el modo exacto en el que se erigieron las piedras, así como el gran parecido entre los dólmenes de Corea y los de Europa (como en Carnac o Locmariaquer en Francia) sin indicio alguno de que hubiese un contacto entre estas dos áreas en la época en la que se construyeron. No cabe duda de que estos monumentos impresionantes a la par que misteriosos seguirán planteando preguntas desconcertantes, igual que sin duda lo hicieron con las culturas del pasado, que los dejaron intactos para la posteridad.
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