Clotilda, el último barco esclavista

Codicia, rebelión y desenlace triunfal
Joshua J. Mark
por , traducido por Nicolás Cavaliere
publicado el
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Comenzó con una apuesta en 1859 y terminó con un incendio en 1860, pero, para los 110 hombres, mujeres y niños africanos que habían sido introducidos ilegalmente en Estados Unidos a bordo del Clotilda (también conocido como Clotilde), las llamas que envolvieron la goleta eran solo el principio de sus vidas como esclavos.

Wreckage of the Slave Ship Clotilda, c. 1914
Restos del barco esclavista Clotilda, alrededor de 1914 Unknown Photographer (Public Domain)

La historia de la goleta Clotilda, el último navío en transportar esclavos de África a los Estados Unidos, es un microcosmos de la trágica epopeya sobre la esclavitud en el país que ilustra la fiereza con la que los propietarios de esclavos sureños luchaban para sostener la práctica antes de que la nación se lanzara a la guerra civil.

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Los Estados Unidos habían prohibido la trata de esclavos en 1808, pero los traficantes de esclavos continuaron con la actividad ilícitamente. En 1860, el capitán del Clotilda, William Foster, llegó a la región occidental africana de la actual Benín, compró 110 personas al rey de Dahomey y los trasladó a la bahía de Mobile, Alabama, siete semanas después. Acto seguido el capitán prendió llamas al barco para destruir toda evidencia con la esperanza de dar por concluido el asunto. Su empleador, el opulento propietario de esclavos, Timothy Meaher, no sería descubierto y procesado por las autoridades federales.

Los supervivientes del Clotilda establecieron Africatown en Alabama y sus descendientes siguen viviendo con orgullo en el mismo sitio.

No tenía nada de qué preocuparse. Aunque se dio a conocer el exitoso plan de Meaher para introducir africanos en el país, nunca lo condenaron y, es más, se convirtió en un héroe de Mobile por su resistencia a lo que muchos sureños veían como una injusticia del gobierno federal por haber prohibido la trata de esclavos.

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Sin embargo, el académico Ben Raines indica que «los héroes de la historia son los africanos esclavizados que sobrevivieron a la matanza y a la esclavitud para construir la primera comunidad afroamericana autónoma en los Estados Unidos» (pág. xiv). Los supervivientes del Clotilda establecieron Africatown, Alabama, al poco tiempo de la guerra de Secesión y sus descendientes siguen viviendo con orgullo en el mismo sitio.

El comercio atlántico de esclavos y el Wanderer

El comercio atlántico de esclavos, es decir, el traslado de africanos como esclavos a América, floreció entre el año 1492 y el 1860. Durante ese periodo, se estima que se transportaron entre 12 y 18 millones de africanos al otro lado del Atlántico antes de que Gran Bretaña prohibiera la práctica en 1807 y el gobierno de los Estados Unidos, en 1808. A partir de entonces las dos naciones dedicaron a sus fuerzas navales a interceptar cualquier barco que participara del tráfico.

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Muchos académicos, como Raines, Oscar Reiss y Andrew Delbanco, señalaron que la prohibición del tráfico de esclavos bajo pena capital no significó que terminara de un día para el otro en 1808. Escribe Reines:

Hacia la década de 1850, los 36 navíos que Gran Bretaña había asignado al Escuadrón Africano Occidental habían capturado dieciséis mil naves esclavistas y liberado a 150.000 africanos camino a los Estados Unidos, Brasil y otras naciones donde la esclavitud mantenía el estatuto legal. (pág. 29)

Los comerciantes de esclavos tenían la facilidad de armar y equipar sus propios barcos y, por medio de documentos falsificados o el soborno de funcionarios, daban la impresión de transportar otro tipo de bienes. Sin embargo, en el camino a África se deshacían de cualquier cosa que hubieran cargado en la bodega del barco y lo reacondicionaban para la carga de esclavos que transportarían de vuelta a los Estados Unidos. Construían los barcos para que sean veloces y así evadir los barcos británicos y, más tarde, los de los estadounidenses.

African Slave Trade, c. 1500-1900
Trata de esclavos africanos, en torno a 1500-1900 KuroNekoNiyah (CC BY-NC-SA)

El ejemplo más infame es el del Wanderer («Vagabundo»), un yate construido en 1857 en Setauket, Nueva York; su propósito inicial era la de embarcación de recreo para un coronel llamado John Johnson. Este lo vendió a William C. Corrie de la ciudad de Charleston, Carolina del Sur, un propietario de esclavos que, al igual que tanto otros, se oponía a la prohibición del comercio de esclavos. Desde que la prohibición entró en efecto, el precio de los esclavos en Estados Unidos había estado en alza porque la demanda era tan grande como siempre, pero el suministro había sido restringido. Más tarde hombres como Corrie y Meaher decidieron resolver el problema continuando el transporte ilícito de esclavos.

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En 1858, Corrie se asoció con Charles Augustus Lafayette Lamar de la ciudad de Savannah, Georgia, quien se llevó el Wanderer a África, ancló cerca de la costa de la actual Angola, y cargó la nave con 487 esclavos. Seis semanas después, navegó hasta la Isla Jekyll, Georgia, con los 409 esclavos que habían sobrevivido al pasaje del medio y que fueron distribuidos en los mercados por todo el sur estadounidense.

Las intenciones de Corrie y Lamar nunca fueron un secreto. Cuando acondicionaban el Wanderer para el viaje, en el astillero se sabía que su función era la de barco de esclavos y se celebró su partida del puerto en Carolina del Sur. Cuando Lamar regresó con los esclavos, el Gobierno federal lo acusó por el crimen capital, pero como el juzgado estaba conformado por sureños propietarios de esclavos, lo absolvieron por falta de pruebas.

La única sanción que Lamar recibió en 1858 fue la de una multa de 250 dólares y 30 días de arresto domiciliario, pero no por el contrabando de esclavos, sino por haber ayudado a un amigo a escapar de prisión para asistir a una fiesta.

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La apuesta y el Clotilda

Meaher solo quería mostrar su desprecio por la ley que prohibía el comercio atlántico de esclavos.

Los propietarios de esclavos, como Meaher, celebraron la absolución de Lamar; y en una noche de abril de 1859, mientras Meaher entretenía invitados en uno de sus barcos de vapor, apostó 1.000 dólares a que podía traer esclavos a Estados Unidos en dos años y que ninguna autoridad federal podría hacer algo al respecto. No tenía ninguna necesidad de mil dólares, porque poseía una riqueza espléndida gracias al algodón y al comercio de esclavos; solo quería mostrar su desprecio por la ley que prohibía la trata de esclavos.

Meaher contrató a Foster como capitán, y este junto una tripulación, pero sin avisarles que estarían envueltos en un crimen punible con la muerte. El Clotilda tenía 26 metros (86 pies) de eslora y contaba con una bodega pequeña, el casco estaba revestido de cobre y su diseño tenía por principio ser veloz; Meaher la había construido con el fin de transportar maderos. Foster, que era un maestro carpintero naval, cargó la goleta con maderos, pero la reacondicionó con una cubierta falsa, que ocultaba las grandes cisternas de agua y los suministros de comida necesarios para el viaje a África; con la ayuda de Meaher, obtuvo la documentación necesaria para demostrar que transportaba maderos y otros bienes al Caribe. La nave zarpó del puerto el 4 de marzo de 1860.

El recorrido resultó problemático desde el principio. Aunque Foster se guiaba con compás el navío alteraba su curso constantemente. Cuando ya habían pasado cuatro días desde el comienzo del viaje, se dio cuenta de cuál era el problema: al igual que había ocultado grandes cantidades de provisiones a los miembros de la tripulación, también había escondido 9.000 dólares en oro que Meaher le había dado para la compra de los esclavos. El campo magnético del compás se veía afectado por la proximidad del oro.

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Foster trasladó el oro para resolver el problema, pero al poco tiempo la goleta se vio atrapada en una tormenta cerca de la costa de Bermuda, que causó importantes daños. No tuvo otra alternativa que entrar en puerto en las Indias Occidentales y, para entonces, la tripulación se había dado cuenta del verdadero propósito de la travesía y amenazaron con amotinarse. Foster les prometió pagarles el doble tan pronto volvieran a los Estados Unidos, propuesta que aceptaron. Sin embargo, nunca recibieron la cantidad extra prometida, porque uno de los dichos favoritos de Foster era «las promesas son como la corteza de una tarta: hechas para romperse» (Raines, p. 35).

Una vez llegaron a Dahomey, Foster se presentó ante el rey con regalos y negoció la venta de 125 personas que mantenía prisioneras. Ya había 110 personas a bordo del Clotilda cuando vio dos barcos en mar abierto y, temiendo ser atrapado, dejó a los prisioneros faltantes y emprendió el regreso a los Estados Unidos.

El incendio y Africatown

Foster llegó a Alabama el 9 de julio de 1860. Atracó el barco, se contactó con Meaher, descargó la «carga» en una lancha, y luego se llevó el Clotilda cerca de la isla de Twelve Mile, donde prendió fuego a la goleta y destruyó toda evidencia del viaje. Recibió el pago de Meaher, remuneró a la tripulación y regresó a su vida cotidiana.

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Los 110 cautivos fueron vendidos o entregados a los socios de Meaher involucrados en el plan. Él se quedó con 30 de ellos, utilizándolos para trabajar las tierras y los negocios que le pertenecían en Mobile. La noticia del «triunfo» de Meaher no tardó en hacerse conocida y se convirtió en un héroe local, junto a Lamar y el Wanderer. Las autoridades federales lo acusaron junto a Foster por la importación ilegal de esclavos, pero no había navío que sirviera de evidencia ni manifiesto ni testigos ni ningún tipo de documentación. Se desestimó el caso por falta de pruebas y, a causa del estallido de la guerra de Secesión en 1861, el Clotilda cayó en el olvido. Con el tiempo, muchos llegaron a creer que la historia no era más que una leyenda.

Abaché and Kossola, c. 1914
Abaché y Kossola, alrededor de 1914 Unknown Photographer (Public Domain)

En 1865, luego de la guerra civil, la decimotercera enmienda abolió la esclavitud; los 30 esclavos que pertenecían a Maher fueron liberados, pero continuaron trabajando para él, solo que ahora recibían una paga. Ahorraron dinero y compraron tierras a Meaher para establecer la comunidad que primero llamaron African Town («Pueblo africano»), más tarde conocido como Africatown, que es como todavía se la llama hoy en día. La gente hablaba su lengua nativa, usaban las ropas tradicionales y se organizaron siguiendo la estructura y Gobierno de sus propios pueblos en África.

Entre los fundadores originales se encontraban Kossola (Cudjo Lewis) y Redoshi (Sally Smith). La autora Zora Nealer Hurston entrevistó durante un buen tiempo a Kossola en 1927 y en 1928 para escribir su libro sobre el Clotilda, Barracón, completado en 1931. Sin embargo, a ninguna editorial le interesaba la historia y no se publicó el manuscrito hasta el 2018. Otros autores escribieron acerca del Clotilda, incluida Emma Langdon Roche, que publicó Historic Sketches of the South (Bosquejos históricos del sur) en 1914, inspirándose en las entrevistas con ocho de los supervivientes del Clotilda. Sin embargo, la historia siguió siendo considerada como un mito hasta que el académico y reportero Ben Raines localizó los restos de la nave en el fondo del río Mobile en el 2018, y, en mayo del 2019, la Comisión histórica de Alabama confirmó la identidad del navío.

Conclusión

A finales del siglo XIX, el pueblo de Africatown no tardó en convertirse en una exitosa comunidad negra de 12.000 habitantes. A principios del siglo XX, era la «cuarta comunidad más grande del país gobernada por afroamericanos» (Raines, xiii). El pueblo incluía industrias, como la de papel y la de aserraderos, además prosperaron negocios, como cines, restaurantes, cafés y muchos otros rubros. Sin embargo, con el tiempo la prosperidad comenzó a decaer, la causa principal fueron los descendientes de Timothy Meaher como señala Raines:

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Actualmente, Africatown está al borde de desaparecer. La mayoría de los negocios y de la gente se ha marchado. Menos de dos mil personas viven en los barrios. La misma familia que había sacado a los pasajeros del Clotilda de África, los Meaher, continuó oprimiendo a los descendientes del pueblo en el siglo xx. Siendo uno de los arrendatarios más prominentes durante casi un siglo, cuando decidieron abandonar el negocio de alquiler de viviendas, la familia Meaher derribó de un plumazo cientos de las propiedades en alquiler que habían construido, así destruyeron buena parte de las viviendas de Africatown, lo que convirtió muchas de las manzanas de la ciudad en lotes vacíos. (pág. xiii)

Los Meaher también vendieron tierras circundantes a distintas industrias, lo que causó contaminación del aire, de la luz y del sonido, y una gran autopista cercana empeoró aún más la situación. Hoy en día, la comunidad forma parte de la ciudad de Mobile, pero muchos de sus habitantes insisten en su autonomía, y acogen y preservan su historia recordando y contando la historia del Clotilda.

Africatown Sign in Mobile, Alabama
Letrero de Africantown en Mobile, Alabama Graveyardwalker (Amy Walker) (CC BY-NC-SA)

El Africatown Heritage House (Hogar del legado de Africatown) abrió sus puertas en el 2023, en el que se presenta «Clotilda: la exhibición», donde se exponen fragmentos del navío y se invita a los turistas a descubrir cómo el Clotilda no fue una «leyenda», sino una realidad causada por la codicia y el racismo. Y, a pesar de todo, ni Foster ni Meaher ni tantos otros como ellos pudieron aplastar el espíritu de los supervivientes del Clotilda y sus descendientes, cuya voluntad sigue intacta hasta el día de hoy.

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Preguntas y respuestas

¿Qué fue el barco esclavista Clotilda?

La goleta Clotilda fue el último barco en transportar esclavos desde África hasta los Estados unidos en julio de 1860.

¿Cómo fue posible que el Clotilda importara esclavos en 1860 cuando el comercio atlántico de esclavos era ilegal?

El propietario del Clotilda, Timothy Meaher, se oponía a la ley de 1808 que prohibía la trata de esclavos, por lo que pagó al capitán William Foster para que introdujera 110 esclavos en los Estados unidos para demostrar que podía hacerlo.

¿Qué sucedió con los esclavos a bordo del Clotilda?

Se vendieron los esclavos, pero Timothy Meaher se quedó con 30 de ellos; luego de la guerra civil, los exesclavos establecieron la comunidad autónoma de Africatown en las afueras de Mobile, Alabama, que existe hasta el día de hoy.

¿Dónde se hallan los restos del Clotilda actualmente?

La mayor parte de lo que queda del Clotilda se encuentra cerca de la isla Twelve Mile en Alabama, donde fue incendiada a manos del capitán Foster en julio de 1860. En 2018, Ben Raines halló los restos y algunos fragmentos están en exposición en el Africatown Heritage House (localizado en Mobile, Alabama) en la exhibición de la historia del Clotilda.

Sobre el traductor

Nicolás Cavaliere
Soy traductor técnico-científico y literario de inglés a español, aficionado a la Historia desde muy pequeño. La posibilidad de combinar las dos disciplinas me parece una oportunidad imperdible e invaluable.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2025, septiembre 30). Clotilda, el último barco esclavista: Codicia, rebelión y desenlace triunfal. (N. Cavaliere, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2787/clotilda-el-ultimo-barco-esclavista/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Clotilda, el último barco esclavista: Codicia, rebelión y desenlace triunfal." Traducido por Nicolás Cavaliere. World History Encyclopedia, septiembre 30, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2787/clotilda-el-ultimo-barco-esclavista/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Clotilda, el último barco esclavista: Codicia, rebelión y desenlace triunfal." Traducido por Nicolás Cavaliere. World History Encyclopedia, 30 sep 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2787/clotilda-el-ultimo-barco-esclavista/.

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