Informes de testigos del Holocausto

Mark Cartwright
por , traducido por Rosa Maria Barquin
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El Holocausto fue el asesinato de 6 millones de personas del pueblo judío llevado a cabo por las SS, la Gestapo y otras organizaciones de la Alemania nazi y sus aliados en los años anteriores y a lo largo de la Segunda Guerra Mundial (1939-45). Hombres, mujeres y niños inocentes fueron asesinados en ejecuciones masivas o, si no eran demasiado jóvenes o demasiado viejos, fueron enviados a campos de trabajo donde trabajaban hasta que no podían seguir. El destino final de millones era morir en las cámaras de gas de los campos de exterminio como el de Auschwitz en la Polonia ocupada.

En este artículo se presentan informes de aquellos que fueron testigos presenciales del genocidio del Holocausto, tanto de sus víctimas como de aquellos que participaron en su ejecución y que fueron obligados a dar evidencia de ello, por ejemplo, en los juicios de Núremberg de la postguerra de 1945-6.

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Unburied Corpses, Bergen-Belsen Concentration Camp
Cadáveres desenterrados, campo de concentración Bergen-Belsen Wislon-Oakes - Imperial War Museums (CC BY-NC-SA)

Los nazis y los judíos

Adolf Hitler (1889-1945) se proclamó dictador de la Alemania nazi en 1933 e identificó al pueblo judío como principal enemigo del Estado. Basada en una teoría racial dudosa e inconsistente que plantearon figuras nazis como Alfred Rosenberg (1893-1946), Hitler y el Partido Nazi comenzaron una campaña propagandística contra los judíos alemanes, que los presentaba como una raza inferior que retenía a Alemania de alcanzar su total potencial económico.

MILLONES FUERON ASESINADOS EN LAS CÁMARAS DE GAS Y SUS RESTOS FUERON CREMADOS CONJUNTAMENTE.

Hitler quiso eliminar a todos los judíos del territorio alemán, pero el primer paso era identificar quién era exactamente judío. Las Leyes de Núremberg de 1935 identificaron a los judíos de una manera muy imprecisa, ya que tener tres abuelos judíos situaba a un individuo en esa categoría. Se implementaron una serie de «soluciones» a lo que Hitler denominaba el «problema judío», como alentar la emigración y perseguir a los dueños de negocios judíos. Más tarde, atacaron a los judíos con pogromos como el de la noche de los cristales rotos de noviembre de 1938. Después, se acorraló a los judíos y se les obligó a vivir en zonas segregadas como los guetos en las ciudades o en campos de concentración; también se les privó de la ciudadanía y de otros derechos básicos.

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A partir de 1942, los nazis comenzaron lo que secretamente se describió como la «solución final», es decir, el plan para asesinar a todos los judíos europeos. Se transportó a los judíos a campos de trabajo donde trabajaban en proyectos del estado hasta que morían de enfermedades, de malnutrición extrema o de agotamiento físico. Otros judíos y aquellos que ya no podían trabajar o eran demasiado jóvenes o demasiado viejos para hacerlo, se transportaban directamente a campos como el complejo de Auschwitz en la Polonia ocupada donde eran asesinados en las cámaras de gas y sus restos cremados conjuntamente. Los judíos no fueron las únicas víctimas, ya que los nazis también tenían como objetivo al pueblo romaní, a comunistas, testigos de Jehová, masones, homosexuales, rivales políticos, prisioneros de guerra y aquellos que tuvieran discapacidades físicas o mentales entre otros. Además, los escuadrones móviles de matanza conocidos como Einsatzgruppen (escuadrones de la muerte) asesinaron a cientos de miles de víctimas en los territorios ocupados durante la Segunda Guerra Mundial. Los judíos constituían con diferencia la mayoría de los asesinados y se estima que murieron 6 millones en lo que actualmente se denomina el Holocausto. La magnitud del programa de los nazis no permite determinar el número preciso de víctimas.

Arrested Jews, Baden-Baden
Judíos detenidos, Baden-Baden Bundesarchiv, Bild 183-86686-0008 (CC BY-SA)

Hugh Greene, un reportero británico, recuerda lo que vio en la Kristallnacht en 1938:

En esa época yo estaba en Berlín y fui testigo de un espectáculo bastante repulsivo: la destrucción de tiendas judías, judío arrestados y conducidos a otro lugar, la policía allí parada mientras las pandillas destruían las tiendas e incluso grupos de mujeres bien vestidas los animaban.

(Holmes, 42)

Avraham Aviel, un judío polaco y sobreviviente de una ejecución en masa, da el siguiente informe de su experiencia de mayo de 1942:

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Nos llevaron a todos cerca del cementerio a una distancia de entre ochenta y cien metros de una fosa larga y profunda. Una vez más nos obligaron a arrodillarnos. No había posibilidad de levantar la cabeza. Yo me senté, más o menos, en el centro de las personas de la ciudad. Miré delante de mí y vi la larga fosa; luego vi que llevaban grupos de entre veinte o treinta personas hacia el borde de la fosa, los hicieron desvestir probablemente para que no se llevaran con ellos ninguna pertenencia de valor. Los llevaron al borde de la fosa donde les dispararon y cayeron a la fosa unos encima de otros.

(Holmes, 319)

Un sobreviviente anónimo de la masacre del gueto en Lviv, Ucrania, en agosto de 1942 da la siguiente descripción de la repercusión que tuvo:

Fui con mi madre a la oficina de la comunidad judía con respecto a un apartamento y allí, con la brisa ligera, colgaban los cadáveres de los ahorcados, sus caras azules, sus cabezas inclinadas hacia atrás y sus lenguas fuera de la boca ennegrecidas. Llegaban coches de lujo a toda velocidad desde el centro de la ciudad. Civiles alemanes con sus esposas e hijos que venían a ver el sensacional espectáculo y como era su costumbre, los visitantes fotografiaban la escena con entusiasmo. Más tarde, los ucranianos y los polacos se acercaron con mayor modestia.

(Fiedländer, 436)

Nazi Classification of Jewish People
Clasificación nazi de las personas judías VolksVeritas (CC BY-SA)

Rivka Yoselevska, una judía polaca, describe su experiencia y la de su familia en la masacre del gueto de Hansovic en agosto de 1943:

Algunos de los más jóvenes (niños) intentaron escapar. Apenas pudieron dar unos pasos, los atraparon y les dispararon. Luego llegó nuestro turno. Era difícil sujetar a los niños, temblaban… nos pusieron en cuatro filas. Estábamos allí de pie desnudos. Se llevaron nuestras ropas. Mi padre no quiso desvestirse por completo y se dejó puesta la ropa interior. Cuando lo pusieron en la fila para dispararle y le dijeron que se desnudara, se negó; le golpearon…le arrancaron sus cosas y le dispararon. Después se llevaron a madre. No quería ir, quería que nosotros fuéramos primero. Pero la hicimos ir primero. La sujetaron y le dispararon. Allí estaba la madre de mi padre que tenía ochenta años con dos de sus nietos en los brazos. La hermana de mi padre también estaba allí. A ella también le dispararon con niños en sus brazos. Luego llegó mi turno. También el de mi hermana pequeña. Había sufrido tanto en el gueto y sin embargo en el último momento quería seguir viviendo y le rogó al alemán que la dejara vivir. Allí estaba desnuda agarrándose a su amiga. Así que él la miró y les disparó a las dos. Ambas cayeron, mi hermana y su amiga. La siguiente era mi otra hermana… él se preparó para dispararme… me arrancó la niña. Escuché su último lamento y le disparó. Después se preparó para matarme… me dio la vuelta y me disparó. Caí (en la fosa de cadáveres). No sentí nada… cayeron sobre mí cadáveres. Sentí que me ahogaba…(más tarde) salí de allí desnuda y cubierta de sangre…seguía viva. ¿Dónde podía ir? ¿Qué podía hacer?

(Holmes, 320-1)

El teniente coronel de las SS Adolf Eichmann (1906-1962), a cargo de los requisitos de transporte de la solución final, aquí les miente a los judíos para asegurarse de que no causen problemas cuando se les transporta en tren desde un gueto a los campos de concentración:

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Judíos: no tenéis nada que temer. Solo queremos lo mejor para vosotros. Saldréis pronto de aquí y se os enviará a lugares ciertamente muy buenos. Allí trabajaréis, vuestras esposas se quedarán en casa y vuestros hijos irán a la escuela. Tendréis vidas maravillosas.

(Bascomb, 6)

Los campos de exterminio estaban deliberadamente emplazados en la Polonia remota para llevar a cabo el proyecto de la Solución final con mayor secretismo. Rudolf Höss (1901-1947), un comandante del campo de Auschwitz afirmó:

Se nos exigió que lleváramos acabo estas exterminaciones en secreto, pero por supuesto el hedor asqueroso y nauseabundo de la incesante quema de cadáveres impregnaba toda la zona y la gente que vivía en las comunidades circundantes sabían que el exterminio ocurría en Auschwitz.

(Neville, 49)

New Arrivals at Auschwitz
Recién llegados a Auschwitz Bernard Walter (Public Domain)

Aquí Avraham Kochaz, un superviviente de Auschwitz, describe las condiciones normales de los viajes en tren hacia los campos:

Había entre veinte y veinticinco vagones en cada tren… Escuché gritos terribles. Ví cómo gente atacaba a otras personas para poder tener un espacio donde estar de pie, como la gente se empujaba para poder estar en algún sitio o para poder tener aire que respirar, fue terriblemente, terriblemente agobiante. Los primeros en desmayarse fueron los niños, las mujeres y los ancianos, todos caían como moscas.

(Holmes, 332)

Zygmunt Klukowski, un director de hospital polaco, describe los viajes en tren de las personas judías enviadas al campo de exterminio de Belzec en la Polonia ocupada:

De camino a Belzec los judíos experimentan muchas cosas terribles. Saben lo que les iba a suceder. Algunos tratan de pelear. En la estación de ferrocarril de Szczebrzeszyn una mujer joven dio un anillo de oro a cambio de un vaso de agua para su hijo moribundo. En Lublin hubo gente que fue testigo de cómo se lanzaban niños pequeños por las ventanas de trenes a toda velocidad. A mucha gente la disparan antes de llegar a Belzec.

(Friedländer, 358)

Yaacov Silberstein, un adolescente judío, describe su llegada a Auschwitz en octubre de 1942:

Cuando llegamos vimos cómo los judíos corrían hacia las vallas electrificadas. Allí se quedaron. Estaban cansados de la vida; no podían continuar de esa manera.

(Holmes, 330)

La doctora Lucie Adelsberger, prisionera de Auschwitz, describe el procesamiento de los recién llegados destinados a los campos de trabajo:

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Nos desnudábamos, nos cortaban el pelo-no, lo cierto es que nos rasuraban la cabeza; luego llegaban las duchas y finalmente los tatuajes. Aquí es cuando nos confiscaban los últimos vestigios de nuestras pertenencias; no quedaba nada…ningún documento escrito que pudiera identificarnos, ni fotos, ni mensajes escritos de algún ser querido. Nuestro pasado se eliminaba, se borraba…

(Cesarini, 656)

Aerial View of Auschwitz
Vista aérea de Auschwitz South African Air Force (Public Domain)

Bernd Naumann, un sobreviviente del campo de Birkenau, describe la generalidad de ratas en el campo:

No solo roían los cadáveres, sino también a los que estaban gravemente enfermos. Tengo fotos de mujeres cercanas a la muerte a las que les están mordiendo las ratas.

(Neville, 50)

Seweryna Smaglewska, prisionera del campo de mujeres de Birkenau, describe las condiciones de vida allí:

No había caminos ni senderos entre los bloques. En las profundidades de estas madrigueras oscuras, en literas como jaulas de muchos pisos, la luz débil de una vela que ardía aquí o allá parpadeaba sobre figuras desnudas y demacradas acurrucadas, azules por el frío, dobladas sobre un montón de trapos sucios, sujetándose la cabeza afeitada entre las manos, quitándose insectos con los dedos huesudos y aplastándolos en el borde de la litera: ese era el aspecto de los barracones en 1942.

(Cesarini, 528)

Las SS, que gestionaban los campos, se aseguraban de que hubiera una jerarquía entre los prisioneros como administradores que sobrevivían más tiempo que el resto por ser «favorecidos» con ciertos deberes como la quema de los cadáveres en los crematorios o golpear a otros prisioneros. El cabo de las SS Richard Bock, guardia de Auschwitz, recuerda:

Un jefe de bloque llamaba al kapo (prisioneros de confianza) a gritos. «kapo, ven aquí». El kapo iba y ¡pum! le golpeaba en la cara tan fuerte que se caía…Y luego decía, «kapo, ¿no puedes golpearles mejor que eso?» Y el kapo salía corriendo y cogía un palo para golpear al grupo de prisioneros indiscriminadamente. «Kapo, ven aquí», gritaba de nuevo. El kapo iba y él decía, «Acaba con ellos», y entonces el kapo volvía y acababa con los prisioneros, los golpeaba hasta morir… un kapo debía golpear y apalear para salvar su propia vida.

(Holmes, 325)

Luggage of Auschwitz Victims
Equipaje de las víctimas de Auschwitz Jorge Láscar (CC BY)

Aquellos designados a las cámaras de gas a menudo eran inconscientes de su destino. Bock describe el procedimiento del que fue testigo con un compañero llamado Holbinger que era responsable de las latas de Zylon B que producían el gas letal:

…los recién llegados debían desnudarse y luego llegó la orden, «Prepárense para la desinfección». Había enormes pilas de ropa…Muchos de ellos escondían a sus hijos bajo la ropa y los tapaban. Luego les gritaron, «prepárense» y salieron todos. Tenían que correr desnudos aproximadamente dieciocho metros desde la sala hasta el búnker uno. Había dos puertas abiertas; entraron por allí y cuando un cierto número había entrado, cerraron las puertas. Eso ocurrió unas tres veces, y cada vez Holbinger tenía que salir a su ambulancia y coger una especie de lata (él y uno de los jefes de bloque). Luego subía a una escalera y arriba había un agujero redondo y abría la pequeña puerta redonda y dejaba la lata allí y la agitaba y después cerraba la pequeña puerta de nuevo. Luego comenzaron los gritos de pánico y después de diez minutos aproximadamente se fue haciendo el silencio… Abríeron la puerta… luego salió una neblina azul. Miré dentro y vi una pirámide. Todos se habían subido unos encima de los otros… Estaban todos enmarañados; tuvieron que arrastrarlos y tirar con fuerza para separar a todas estas personas.

(Holmes, 334.5)

Dov Paisikowic, un sobreviviente judío ruso de Auschwitz, era parte del equipo responsable de sacar los cadáveres de las cámaras, de quitarles los objetos de valor como anillos y dientes de oro y después de llevar los cadáveres al crematorio. Dov recuerda lo siguiente:

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…las puertas de las cámaras de gas se abrieron de repente. Gente, gente desnuda, comenzó a desplomarse. Todos teníamos miedo, nadie se atrevía a preguntar qué era todo aquello. Inmediatamente nos llevaron al otro lado de este edificio y allí vimos el infierno en la tierra. Grandes pilas de cadáveres y personas que los arrastraban a una gran fosa de unos treinta metros de largo por diez metros de ancho. Había una gran fogata con troncos de árboles. Al otro lado estaban sacando grasa de la fosa con un cubo.

(Holmes, 335)

Miles de detenidos en los campos fueron sometidos a operaciones y experimentos innecesarios y a menudo horribles. Uno de los doctores más infames de las SS fue Josef Mengele (1911-1979), que llevó a cabo todo tipo de operaciones macabras en Auschwitz. No obstante, Mengele solo fue una parte de un extenso equipo médico de las SS que operaba en muchos campos diferentes. Al doctor Franz Blaha, un detenido checo del campo de concentración de Dachau, lo obligaron a trabajar en esta área del terror nazi, concretamente realizando autopsias. Blaha informó:

A partir de mediados de 1941 hasta finales de 1942 se realizaron unas 500 operaciones en prisioneros saludables. Estas eran para el aprendizaje de estudiantes de medicina y doctores de las SS e incluían operaciones de estómago, vesícula biliar y garganta. Las llevaron a cabo estudiantes y doctores con solo dos años de estudio. A pesar de ser muy peligrosas y difíciles… Muchos prisioneros morían en la mesa de operaciones y muchos otros de complicaciones posteriores… estas personas nunca eran voluntarias, sino que las obligaban a someterse a tales actos.

(MacDonald, 59)

Auschwitz Bunks Reconstruction
Reconstrucción de las literas de Auschwitz Bookofblue (CC BY-SA)

Hertha Beese, ama de casa berlinesa y militante de la resistencia clandestina, recuerda que, a diferencia del público en general, la red de la resistencia estaba más informada sobre los campos. Ella declara:

Sabíamos que existían los campos de concentración. También sabíamos dónde se encontraban, por ejemplo: Oranienburg, justo a las afueras de Berlín. A veces sabíamos cuáles de nuestros amigos estaban allí y también teníamos conocimiento de las crueldades a que se les sometían desde el principio.

(Holmes, 315)

Anthony Eden (1897-1977), el Secretario de Exteriores británico durante la Segunda Guerra Mundial, señala:

…según avanzaba la guerra comenzaron a llegar algunos informes terroríficos. Al principio era difícil comprobar su exactitud y eran tan horribles que resultaba difícil creer que pudieran ser verdad.

(Holmes, 314)

Wynford Vaugh-Thomas, un periodista británico, recuerda las condiciones del campo de Bergen-Belsen en Alemania cuando fue liberado en 1945:

En las cabañas el tifus, todo, había estallado y no podías escuchar ni tus propias palabras por el sonido de los estertores de la muerte. Había personas unas sobre otras, enfermas, vomitando, cuerpos escuálidos arrastrándose de rodillas… Estaba aislado en esa llanura oscura del norte de Alemania y sentías que habías llegado a la fosa séptica de la mente humana.

(Holmes, 337)

Mass Grave, Bergen-Belsen Concentration Camp
Fosa común, campo de concentración de Bergen-Belsen H. Oakes-Imperial War Museums (Public Domain)

El teniente coronel británico J.A.D. Johnson describió lo que vio cuando llegó a Bergen-Belsen:

Los prisioneros eran una masa densa de espantapájaros demacrados y apáticos amontonados en cabañas de madera, en muchos casos sin camas ni mantas y en algunos casos sin ropa de ningún tipo… Había miles de cadáveres demacrados en diferentes estados de descomposición sin enterrar. La higiene era inexistente a todos los efectos.

(Cesarini, 759)

Hans Stark, miembro del personal de la Gestapo en Auschwitz, dijo que, como muchos otros, solo había seguido órdenes:

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Tomé parte en el asesinato de muchas personas… Creía en el Führer, quería servir a mi pueblo. Hoy sé que esta idea era falsa. Me arrepiento de los errores de mi pasado, pero no puedo borrarlos.

(Neville, 57)

El rabino Frankforter, que falleció en el Holocausto, al que los judíos denominan la Shoah o Ha-Shoah en hebreo, pidió su último deseo al sobreviviente Yaacov Silberstein:

Eres aún joven y te mantendrás con vida, Solo tengo una cosa que pedirte y es que nunca dejes que la gente se olvide. Cuenta a todo el mundo lo que nos hicieron en este pequeño campo de Buchenwald. Allá donde vayas cuéntalo, también a tus hijos para que ellos lo transmitan. Para recordarlo y no olvidarlo.

(Holmes, 339)

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Sobre el traductor

Rosa Maria Barquin
Debido a mi gran interés por aprender humanidades, soy traductora voluntaria para WHE, lo que me da la oportunidad de profundizar en las olas del tiempo.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2025, agosto 01). Informes de testigos del Holocausto. (R. M. Barquin, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2628/informes-de-testigos-del-holocausto/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Informes de testigos del Holocausto." Traducido por Rosa Maria Barquin. World History Encyclopedia, agosto 01, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2628/informes-de-testigos-del-holocausto/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Informes de testigos del Holocausto." Traducido por Rosa Maria Barquin. World History Encyclopedia, 01 ago 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2628/informes-de-testigos-del-holocausto/.

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