El jefe del Estado Mayor alemán, Alfred von Schlieffen (1833-1905), ideó en 1905 el plan que lleva su nombre. Este fue un plan de ataque secreto de las Fuerzas Armadas alemanas contra Francia en caso de guerra. El objetivo consistía en derrotar rápidamente a Francia por el oeste y prevenir un ataque simultáneo de Rusia en el frente oriental. Las fuerzas militares alemanas debían desplazarse rápidamente por el territorio neutral de los Países Bajos y evitar las principales fortificaciones en la frontera franco-alemana. El Ejército alemán debía atacar las posiciones defensivas francesas desde la retaguardia y tomar París para conseguir la rendición del enemigo en seis semanas.
En 1914, el plan Schlieffen empezó a desmoronarse cuando se encontraba al mando el jefe del Estado Mayor Helmuth Graf von Moltke (1848-1916), a inicios de la Primera Guerra Mundial. El plan Schlieffen falló porque no contaba con suficientes tropas, la logística era deficiente y se encontró con una fuerza enemiga más resistente de lo esperado. Además, se logró detener y hacer retroceder a las tropas alemanas en el enfrentamiento llamado «el milagro del Marne» en setiembre de 1914. Esta situación llevó a ambos bandos a atrincherarse en el frente occidental, creando una línea estática de defensas opuestas.
A inicios del siglo XX, existía gran incertidumbre en muchos países europeos sobre las verdaderas intenciones de sus vecinos. Antes de la Primera Guerra Mundial, ya se había formado el bloque de dos alianzas rivales: la Triple Entente conformada por el Reino Unido, Francia y Rusia y la Triple Alianza conformada por Alemania, Austria-Hungría e Italia. En caso de que una guerra se desatara entre estos dos bloques, los estrategas militares tenían la responsabilidad de diseñar minuciosamente los planes de ataque. Mientras las fuerzas militares rusas preparaban un plan de ataque para reducir a las fuerzas austrohúngaras, las fuerzas militares francesas hacían lo mismo, pero en contra de Alemania. El plan de ataque alemán contra Francia, conocido como el plan Schlieffen, es la estrategia militar más difundida y estudiada en el ámbito histórico.
El general y jefe de Estado Mayor alemán, Alfred von Schleiffen, ideó un plan para contraatacar a las fuerzas francesas en la frontera franco-alemana. El plan se concluyó en 1905 y, en diciembre de ese mismo año, su creador se retiró no sin antes advertir que debido a la escasez de mano de obra alemana, su plan sería poco viable. Este plan consideraba distintos supuestos. El primero era que Alemania entraría en guerra contra dos potencias en simultáneo: Francia y Rusia. Además, se presagiaba que el Reino Unido se uniría a Francia y Rusia, agravando aún más el panorama. Estos supuestos tenían fundamento en los acuerdos firmados previamente entre esos Estados. Los acontecimientos posteriores confirmaron su exactitud. Además, se tuvo en cuenta la geografía que habría que cubrir y tanto la naturaleza obsoleta del Ejército ruso como de su estructura de mando supondrían una movilización lenta de sus tropas.Por tanto, el frente oriental de Alemania requeriría menos tropas de defensa en caso de que estallara una guerra paneuropea. Se estimaba que Alemania tendría seis semanas para atacar y reducir a Francia antes de que las Fuerzas Armadas rusas estuviera totalmente organizadas. Por esa razón, la mayor parte del Ejército alemán se podría desplegar por el frente occidental. Si Alemania conseguía una rápida victoria por el oeste, entonces el Ejército al completo se podría redirigir al frente oriental.
Moltke redujo un tercio del ala derecha de su ejército de su fuerza inicial; es decir, un millón y medio de hombres.
Era crucial para el plan Schlieffen que las tropas alemanas se desplazaran por los territorios neutrales de Países Bajos, Luxemburgo y Bélgica con el fin de esquivar las fortificaciones defensivas de Francia de la frontera franco-alemana. Los altos mandos alemanes creían que, si no hacían nada para detener a sus pares franceses, tomarían los territorios de Alsacia-Lorena a la fuerza. Los generales provocarían esta respuesta del enemigo simulando un falso ataque en esa región para después retirarse raudamente. De esa manera, se distrairía a los enemigos franceses mientras se ejecutaba el verdadero ataque alemán. Este consistía en la movilización de 53 divisiones alemanas a través de los Países Bajos para atacar a Francia desde Ruan a París, cruzar los ríos Sena y Marne y, finalmente, atacarlos por la retaguardia en las ciudades de Verdún, Nancy, Épinal y Belfort. El objetivo principal era tomar la ciudad de París, lo que provocaría la caída del Gobierno francés y, por tanto, la capitulación de sus Fuerzas Armadas. Luego de derrotar a los franceses, las tropas alemanas se movilizarían en tren hacia el frente oriental para luchar contra el Ejército ruso.
Tiempos difíciles para Alemania
Para 1914, el jefe de Estado Mayor, Moltke, había realizado muchos cambios que «redujeron la eficacia» del plan Schlieffen (Bruce, 342). Debido a la negativa de Moltke de cruzar los Países Bajos, el ataque se limitó a zonas más reducidas: una parte de las fuerzas alemanas por Luxemburgo y el grueso por Bélgica (entre Amberes y Lieja). Esta decisión impactó negativamente tanto el desarrollo como la logística del plan original; solo siete ejércitos alemanes cubrían la zona fronteriza. En el plan original se calculó que se necesitaría un frente de defensa más amplio para atacar rápidamente al enemigo francés. Moltke redujo el ala derecha de su ejército en un tercio de su fuerza inicial, lo que equivalía a un millón y medio de hombres. Es por eso que Schlieffen fue puntilloso al diseñar su plan: el ala derecha debía ser la más robusta, ya que era el frente de ataque más extenso. A Moltke le preocupaba la posibilidad de que Rusia se desplazara más rápido de lo pensado por el flanco oriental y perder territorios en la zona fronteriza como Alsacia-Lorena y el este de Prusia en favor de Francia. Finalmente, lo que más temía se cumplió. Ese grupo de un millón y medio de hombres recortados del plan se movilizaron para cubrir esos dos frentes alternativos. Además, se desviaron algunas tropas que formaban parte del plan original para cubrir las áreas fortificadas más problemáticas como la de Amberes. La naturaleza reservada de Moltke y la infravaloración del Ejército ruso, que logró entrar a territorio alemán en solo 15 días, contribuyeron al fracaso del plan Schlieffen.
Existen indicios de que Moltke no confiaba en el plan Schlieffen. Él mismo le manifestó al káiser que una próxima guerra en Europa «no se finalizará en una sola batalla decisiva, sino en una larga y agotadora lucha hasta agotar por completo toda la fuerza nacional de un país» (Strachan, 134). A Moltke no le faltaba razón.
Gracias al plan Schlieffen, Alemania logró apoderarse de una buena extensión de territorio francés al inicio de su ejecución.
Mientras el ataque alemán avanzaba por tierra, se llevaban a cabo numerosas reuniones diplomáticas. Los militares alemanes pidieron permiso a Bélgica para desplegarse por su territorio el 2 de agosto de 1914. La respuesta de Bélgica fue negativa. Ese mismo día, las fuerzas alemanas decidieron movilizarse a través de Luxemburgo. En tanto, el Reino Unido tenía esperanzas de mantener una posición neutral en esta guerra continental, pero se vio obligado a defender la neutralidad de Bélgica por acuerdos que ambos países habían firmado previamente. En todo caso, el Reino Unido no podía mantenerse al margen y ver a Francia, uno de sus aliados, caer en ruinas en una Europa dominada por Alemania, su gran rival económico y militar. Fue entonces cuando las autoridades británicas informaron al Gobierno alemán de que, si cruzaban territorio belga, el Reino Unido les declararía la guerra. Desde el punto de vista alemán, esa inesperada intromisión del Reino Unido suponía una larga y extenuante batalla, ya que, incluso si Francia sufría serias derrotas militares, la alianza entre ambos países dificultaría su rendición. El 3 de agosto, las tropas alemanas se atrevieron a cruzar territorio belga y formalmente declararon la guerra a Francia. Acto seguido, Francia hizo lo propio y le declaró la guerra a Alemania. El 4 de agosto, Alemania recibió la declaración de guerra por parte del Reino Unido. Hacia el este del continente, Rusia y Austria-Hungría se declararon la guerra entre sí por tener el control de los Balcanes. Así se dio inicio a la Primera Guerra Mundial y, muy pronto, se sumarían otros países como el lejano Japón y el poderoso Estados Unidos.
A pesar de que el plan Schlieffen empezó con buen pie y le permitió a Alemania conquistar una buena extensión de territorio francés, falló con su objetivo principal de lograr una rápida victoria por el frente occidental. Las tropas alemanas lideradas por el general Alexander Kluck (1846-1934), se desplazaron por Bruselas hasta que la sorpresiva reacción de las fuerzas belgas, atrincheradas en el anillo de los doce fuertes en Lieja, detuvieron su avance. Los estrategas alemanes confiaban en que sus tropas, equipadas con cañones de artillería Krupp «Big Bertha» de 42 cm. (16,8 pulgadas), en cuestión de dos días derrotarían a las fuerzas belgas en Lieja. Sin embargo, la realidad es que el proceso les tomó diez días. Debido a la superioridad numérica y de artillería, las fuerzas alemanas lograron vencer a la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF, por sus siglas en inglés) en Mons y Le Cateau, pero esas victorias tuvieron un alto costo en términos de tiempo, recursos materiales y vidas humanas. El general Kluck modificó sobre la marcha el plan Schlieffen: decidió perseguir al enemigo en retirada, en lugar de cercar París. Al perseguir al Quinto Ejército francés, kluck dejó al descubierto su flanco derecho a la Guarnición de París. Este movimiento fue reconocido por la inteligencia aérea y revelado a los Aliados. Kluck fue de prisa a atender un nuevo ataque y dejó un gran espacio en blanco entre el Primer y Segundo Ejército alemán, un espacio que aprovechó la Fuerza Expedicionaria Británica y la armada francesa comandada por el general Joseph Joffre (1852-1931). La operación ofensiva del plan Schlieffen original se había convertido ahora en todo un enredo de ataques multidireccionales sin sentido.
Una de las consecuencias del colapso del plan Schlieffen fue el deterioro de las comunicaciones entre los altos mandos alemanes. Las tropas alemanas mostraron señales de fatiga y las provisiones empezaron a escasear. En septiembre, las fuerzas francesas y británicas se reagruparon en la batalla del Marne, un evento que la historia conoce como «el milagro del Marne». Debido a la naturaleza cauta de Moltke, se ordenó la retirada de sus tropas para establecerse a lo largo del río Aisne. Finalmente, el plan Schlieffen se vino abajo, porque subestimó la capacidad del enemigo y las enormes exigencias logísticas y de comunicaciones que implicaba una operación de tal magnitud para el ejército alemán.
A fines de 1914 tras una serie de operaciones fallidas de flanqueo conocidas como la «Carrera hacia el mar», el frente occidental se extendía desde Ypres, cerca de la costa belga hasta la frontera suiza por el sur. Con la finalidad de proteger sus tropas de la ofensiva rival, ambas facciones se vieron obligadas a construir un sistema de trincheras. Más adelante, se hizo evidente un largo periodo de estancamiento para ambos bandos, ya que ninguno lograría avances significativos durante los siguientes cuatro años. Al fin de cuentas, esa era realmente la situación que tanto había temido Alemania: con la entrada de Rusia en la guerra, y a pesar de contar con una planificación inicial sólida, tuvo que dividir sus esfuerzos para luchar en dos frentes masivos. Esta situación contribuyó en la derrota final de Alemania en la guerra. Incluso la retirada de Rusia de la Primera Guerra Mundial después de la Revolución bolchevique en 1917 no fue suficiente para cambiar los resultados.
Ofelia es originaria de la magnifica ciudad de Lima, Perú. Es una estudiante de traducción e interpretación profesional en UPC. Se ha especializado en revisión, control de calidad lingüístico y perfeccionamiento de traducciones.
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Cartwright, Mark. "Plan Schlieffen: Estrategia militar alemana en Francia en la Primera Guerra Mundial." Traducido por Ofelia Brenda Villalobos Arce. World History Encyclopedia, diciembre 10, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-25203/plan-schlieffen/.
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Cartwright, Mark. "Plan Schlieffen: Estrategia militar alemana en Francia en la Primera Guerra Mundial." Traducido por Ofelia Brenda Villalobos Arce. World History Encyclopedia, 10 dic 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-25203/plan-schlieffen/.
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Escrito por Mark Cartwright, publicado el 25 septiembre 2025. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.