La aparición de herramientas de piedra sencillas, en general conocidas como la industria olduvayense, marcó el principio de nuestra revolución tecnológica. Hasta donde sabemos, estos artefactos aparecieron hace unos 2,6 millones de años en las sabanas de África oriental. En la actualidad, el Olduvayense sigue siendo la industria de herramientas líticas más antigua reconocida universalmente. Las herramientas de lasca sencillas, como hachuelas, raspadores o instrumentos de corte rudimentarios, son típicas de este estilo arcaico de fabricación. Aunque son toscas desde la perspectiva actual, les dieron una tremenda ventaja evolutiva a nuestros ancestros. Nos dieron acceso a nuevas fuentes de alimentos y nos permitieron procesar otras materias primas, como la madera y el hueso. En consecuencia, durante un período de casi 900.000 años, el Olduvayense moldeó el paisaje tecnológico en África, el sur de Asia, Oriente Medio y Europa. Más adelante, hace alrededor de 1,76 millones de años, la industria achelense más avanzada (famosa por sus hachas de mano en forma ovalada y bifacial) reemplazó al Olduvayense.
¿Qué significa «olduvayense»?
El nombre de la industria olduvayense proviene de la Garganta de Olduvai, en Tanzania, un rift de 50 km de longitud lleno de hallazgos paleoantropológicos importantes. Fue aquí donde Mary y Louis Leakey descubrieron varios artefactos y fósiles prehistóricos durante sus excavaciones. Ellos acuñaron el término «olduvayense» y más tarde publicaron sus hallazgos en varios libros. Actualmente, la UNESCO ha declarado la Garganta de Olduvai como Patrimonio Mundial de la Humanidad. Si tienen pensado ir al Parque Nacional Serengeti, consideren visitar el museo, donde se explica cómo contribuye cada ubicación a la comprensión de la prehistoria humana. En el camino, podrán contemplar el monumento a la Garganta de Olduvai, que consiste en dos enormes modelos de cráneos de especies descubiertas en el yacimiento de excavación.
¿Dónde y cuándo se utilizaron las herramientas olduvayenses?
A pesar de estar entre los yacimientos más famosos, la Garganta de Olduvai no es el hogar de las herramientas olduvayenses más antiguas. Hasta 2023, este honor le perteneció al sistema del río Gona en Etiopía, que contenía artefactos de piedra de hasta 2,6 millones de años. No obstante, según hallazgos recientes en Nyayanga, Kenia, la edad de estas herramientas olduvayenses podría ser más antigua, entre 2,6 y 3,4 millones de años. Sin embargo, todavía persisten las especulaciones sobre la existencia de herramientas líticas aun más antiguas.
Los fabricantes de herramientas olduvayenses utilizaban estrategias de lascado de menor esfuerzo. La materia prima eran las rocas fisibles, como las rocas volcánicas y las cuarcitas.
En 2015, la arqueóloga francesa Sonia Harmand y sus colegas publicaron un artículo sobre sus hallazgos cerca del lago Turkana, en Kenia, donde describían herramientas de piedra arcaicas y toscas, con una edad aproximada de 3,3 millones de años, que serían 700.000 años más antiguas que las herramientas olduvayenses del sistema del río Gona generalmente aceptadas. Esta industria, llamada «lomekwiense» por el lugar de su descubrimiento, Lomekwi 3, parece incluso más simplista que la olduvayense. Junto con el hallazgo de marcas de arañazos en huesos de animales de 3,3 millones de años en Etiopía, las herramientas de Lomekwi constituían evidencia de la presencia de instrumentos líticos más antiguos que los olduvayenses.
¿O no? La comunidad científica evaluó estos hallazgos de forma crítica. Entre los contraargumentos, estaba la posibilidad de causas naturales o un método de datación impreciso para las herramientas lomekwienses. Adicionalmente, los hallazgos recientes en Kenia complican aún más el debate. Si se verifica el límite superior del rango de las herramientas de Nyayanga, será necesario responder varias preguntas de seguimiento. ¿Existían muchas tecnologías para cortar piedras en un período similar? ¿Son las herramientas lomekwienses solo un ejemplo de una industria olduvayense más amplia con una extensión hasta ahora desconocida? Necesitamos que se descubran más yacimientos para tener una mayor claridad.
Casi todos los lugares donde se han realizado descubrimientos se encuentran en África, sobre todo en la parte oriental del continente. Aparte de Tanzania y Etiopía, los paleoantropólogos han hallado herramientas olduvayenses en Kenia y Chad, solo por nombrar algunos. En el norte de África, Argelia y Egipto son los países donde se han producido más hallazgos. En la zona continental de Eurasia, el yacimiento olduvayense más famoso es Dmansi, en Georgia. A principios del milenio, los científicos descubrieron fósiles de humanos antiguos junto a cientos de herramientas olduvayenses y huesos de animales. La importancia de estos hallazgos es enorme, ya que Dmansi, junto con Shengchen en China, contienen la evidencia más antigua que se conoce de la presencia humana fuera de África. También se conocen otros yacimientos de excavación en España, Francia, Pakistán, Siria, Irán e Israel.
Los fabricantes de herramientas olduvayenses utilizaban estrategias de lascado de menor esfuerzo. La materia prima eran las rocas fisibles, como las rocas volcánicas y las cuarcitas. Estos supuestos «núcleos» se apoyaban sobre una superficie estable y se los golpeaba con un percutor de piedra. Si se utilizaba el impacto y ángulo correctos, se producían lascas delgadas y filosas. Algunas herramientas olduvayenses muestran signos de retoques adicionales, como un mayor afilado o el moldeado bifacial de un núcleo. Este último es particularmente interesante, ya que estas herramientas marcan la transición a la industria achelense más avanzada. Algunas publicaciones utilizan el término «Olduvayense desarrollado» para estas herramientas remodeladas.
¿Cómo se utilizaban las herramientas olduvayenses?
Existen varias sugerencias para la clasificación de los tipos de herramientas olduvayenses. La clasificación más famosa, creada por Mary Leakey, agrupa las herramientas según su supuesto uso. Estas son herramientas potentes con una dimensión de más de 5 cm. Algunos ejemplos típicos son las hachuelas hechas a partir de núcleos con borde golpeados y raspadores potentes. Es muy probable que estas herramientas olduvayenses sirvieran como instrumentos de corte primitivos, y nuestros ancestros podrían haberlas usado para cortar carne de animales que encontraban muertos, cortar plantas o tallar madera. Algunos ejemplos de herramientas para trabajo liviano (con una dimensión de menos de 5 cm) son los raspadores y punzones, que podrían haber sido útiles para trabajos más delicados, como perforar o trabajar el cuero de un animal.
Adicionalmente, existen las tres categorías siguientes:
artefactos utilizados, como yunques y percutores de piedra, que nuestros ancestros podrían haber usado para aplastar nueces y huesos;
fragmentos y lascas que no muestran señales de uso posterior y muy probablemente sean desechos (desechos de talla);
piedras sin modificar halladas fuera de su ubicación geológica habitual (manuports).
Esta categorización sigue siendo la más popular en la actualidad, aunque no hay una forma indiscutida y normalizada de organizar las herramientas olduvayenses. Otros enfoques se centran en la forma de las herramientas o en las técnicas utilizadas.
El debate acerca de quiénes fueron exactamente los fabricantes de estas herramientas puede volverse ferviente, ya que nadie sabe con seguridad quién inventó las primeras herramientas. Los paleoantropólogos tienen que reunir pruebas como si fueran detectives para identificar a los sospechosos más probables. Para esta tarea, dependen de tres líneas de evidencia:
los fósiles hallados junto a los artefactos;
los estudios zoológicos, mediante la observación de simios modernos;
las teorías sobre la evolución hominina (el término utilizado para los humanos y nuestros parientes más cercanos).
Al principio se creía que Homo habilis, el primer humano arcaico, era el inventor. Sin embargo, en la actualidad se sabe que las herramientas olduvayenses más antiguas son anteriores a los primeros fósiles de Homo habilis.
El género Homo exhibe cerebros más grandes, una relación mayor entre el cerebro y el cuerpo, y mandíbulas y dientes más pequeños. Si se depende menos del físico para masticar la comida, se necesitan herramientas alternativas, sobre todo porque el cerebro requiere de muchos nutrientes. El cerebro humano moderno consume alrededor de un 20 % de la energía corporal, mientras que solo representa el 2 % del peso total del cuerpo. Es muy probable que los cambios conductuales y alimenticios debido al uso de herramientas contribuyeran al desarrollo de Homo habilis, lo que indica que los fabricantes de las primeras herramientas olduvayenses seguían siendo los australopitecinos. Estos son parientes cercanos, ahora extintos, de los humanos.
Las herramientas olduvayenses podrían haberse inventado debido a la necesidad de acceder a nuevas fuentes de alimentos.
Las especies de australopitecinos también presentaban variaciones anatómicas. Las formas más robustas (a veces denominadas Paranthropus) eran vegetarianas y tenían pómulos y dientes grandes, mientras que las formas gráciles tenían mandíbulas y dientes relativamente más pequeños. En la investigación moderna, las líneas son poco claras, y algunos especímenes muestran características robustas y gráciles.
Existen varias teorías para explicar que los australopitecinos inventaban herramientas. Por un lado, los especímenes robustos, como Australopithecus (Paranthropus) aethiopicus, parecen ser inventores creíbles. A pesar de sus mandíbulas y dientes fuertes, una dieta vegetariana se habría beneficiado de las herramientas para cortar las plantas. Por otro lado, los australopitecinos gráciles necesitaban compensar sus mandíbulas y dientes relativamente más pequeños. Las herramientas olduvayenses podrían haberse inventado debido a la necesidad de acceder a nuevas fuentes de alimentos.
Esta teoría obtuvo un respaldo más fuerte debido a los hallazgos recientes. Junto a las herramientas olduvayenses, los yacimientos de Nyayanga contenían fósiles de Paranthropus y rastros de lugares de matanza de animales grandes. Cuanto más antiguas sean las herramientas líticas descubiertas, menos probable será que el género Homo sea el inventor.
¿Te gusta la historia?
¡Suscríbete a nuestro boletín electrónico semanal gratuito!
¿Qué pasaba con otros simios? Los simios modernos usan palos y piedras como herramientas, así que ¿tal vez sus ancestros fueron capaces de moldear las herramientas olduvayenses? Esta teoría es improbable, aunque no imposible: los experimentos con bonobos han demostrado que estos pueden crear herramientas de piedra si se les enseña. Sin embargo, hasta la fecha, no se ha observado a ningún simio lograr esto en la naturaleza. Además, las herramientas olduvayenses muestran un mayor nivel de destreza que los artefactos creados por simios.
En pocas palabras, es imposible saber qué especie creó las primeras herramientas olduvayenses, y con suerte los descubrimientos que se realicen en el futuro arrojarán más luz sobre esta cuestión.
¿Se utilizaron otras herramientas junto a las olduvayenses?
Pero ¿qué pasa con otros recursos naturales? Desafortunadamente, los materiales como el hueso, el cuero o la madera son menos resistentes que la piedra. Si bien es posible que nuestros ancestros los utilizaran, las herramientas hechas de estas sustancias no han sobrevivido. Así, las herramientas olduvayenses siguen siendo el primer paso registrado de nuestro recorrido tecnológico.
El paso siguiente lo dieron unos 700.000 años después. Hace aproximadamente 1,76 millones de años, se produjo la transición a la industria achelense más avanzada. Estas herramientas líticas, mayormente asociadas con restos de Homo erectus, muestran un procesamiento posterior más deliberado y delicado. Es muy probable que otros materiales aparte de los percutores de piedra, como el hueso y las astas, desempeñaran un papel en la fabricación de herramientas achelenses. Estos desarrollos habrían sido imposibles si la industria olduvayense no hubiera sentado las bases para la producción de herramientas líticas.
Braun, David R., Vera Aldeias, Will Archer, J. Ramon Arrowsmith, Niguss Baraki, Christopher J. Campisano, and Alan L. Deino et al. "Earliest Known Oldowan Artifacts at 2.58 Ma from Ledi-Geraru, Ethiopia, Highlight Early Technological Diversity." Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 116, no. 24 (2019), pp. 11712–17.
Gerhard Bosinski. "Die Entwicklung Des Menschen Bis Zum Ende Des Altpaläolithikums." WBG Weltgeschichte: Eine Globale Geschichte Von Den Anfängen Bis Ins 21. Jahrhundert. Vol. 1., edited by Walter Demel, Gustav A. Lehmann and Helwig Schmidt-Glintzer. wbg Academic in Wissenschaftliche Buchgesellschaft (WBG), Darmstadt, 2018
Gosden, Chris. Prehistory: A Very Short Introduction. Oxford University Press, New York, 2018
Harmand, S., Lewis, J., Feibel, C. et al. "3.3-million-year-old stone tools from Lomekwi 3, West Turkana, Kenya." Nature, 521 (2015), pp. 310–315.
Heinzelin, J. de, J. D. Clark, T. White, W. Hart, P. Renne, G. WoldeGabriel, Y. Beyene, and E. Vrba. "Environment and Behavior of 2.5-Million-Year-Old Bouri Hominids." Science, 284, no. 5414 (1999), pp. 625–29.
Kathy Schick, and Nicholas Toth. The Oldowan: Case Studies into the Earliest Stone Age. STONE AGE INST PR, 2006, 3-42.
Key, Alastair and Tomos Proffitt. "Revising the oldest Oldowan: Updated optimal linear estimation models and the impact of Nyayanga (Kenya)." Journal of Human Evolution, 186 (2024), 103468.
Manuel Domínguez-Rodrigo, and Luis Alcalá. "3.3-Million-Year-Old Stone Tools and Butchery Traces? More Evidence Needed." PaleoAnthropology, 2016, pp. 46−53.
McPherron, S., Alemseged, Z., Marean, C. et al. "Evidence for stone-tool-assisted consumption of animal tissues before 3.39 million years ago at Dikika, Ethiopia." Nature, 466 (2010), pp. 857–860.
Plummer, Thomas W., James S. Oliver, Emma M. Finestone, Peter W. Ditchfield, Laura C. Bishop, Scott A. Blumenthal, Cristina Lemorini et al. . "Expanded geographic distribution and dietary strategies of the earliest Oldowan hominins and Paranthropus." Science, 379 , no. 6632 (2023), pp. 561-6.
Režek, Željko, Harold L. Dibble, Shannon P. McPherron, David R. Braun, and Sam C. Lin. "Two Million Years of Flaking Stone and the Evolutionary Efficiency of Stone Tool Technology." Nature Ecology & Evolution, 2, no. 4 (2018), pp. 628–33.
Scarre, Christopher, ed. The Human Past: World Prehistory and the Development of Human Societies. Thames & Hudson, London, 2018
Semaw, Sileshi, ed. "The World's Oldest Stone Artefacts from Gona, Ethiopia: Their Implications for Understanding Stone Technology and Patterns of Human Evolution Between 2·6-1·5 Million Years Ago." Journal of Archaeological Science, 27(12), December 2000, pp. 1197-1214.
Soy traductora pública, literaria y científico-técnica de inglés al español y me apasiona todo lo relacionado con la arqueología, la historia y la religión.
A Ralf le interesa cómo la historia y la mitología siguen dando forma a nuestras vidas hoy en día. Como autor independiente, ha escrito varios artículos sobre el impacto de la mitología y la historia en la cultura popular para la revista online de ficción más importante de Alemania.
Escrito por Ralf Rotheimer, publicado el 13 julio 2020. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.