Sejano

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Giacomo Presciuttini
por , traducido por Selena Gutierrez
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Castra Praetoria (by Ross Cowan, CC BY-NC-SA)
Castro Pretorio Ross Cowan (CC BY-NC-SA)

Lucio Elio Sejano (20 a.C. - 31 d.C.) fue el comandante de la Guardia Pretoriana bajo el mandato del emperador Tiberio (14 - 37 d.C.). Proveniente de una familia ecuestre de bajo rango, logró ser uno de los consejeros de Tiberio, con la esperanza de convertirse en su sucesor o en regente de un joven heredero. Tras la muerte de Druso, hijo de Tiberio, comenzó a perseguir a todos sus posibles rivales, una tarea que le resultó fácil al sumir a Tiberio en la paranoia y convencerlo de que se retirara a la isla de Capri en una reclusión voluntaria. Al final, Tiberio comenzó a sospechar de su ministro y de sus ambiciones, por lo que ordenó su ejecución. Los hijos de Sejano y muchos de sus amigos cayeron junto a él en una sangrienta purga política.

Juventud e inicio de su trayectoria

Lucio Elio Sejano nació, presuntamente, en el año 20 a.C. en la ciudad etrusca de Volsinii. Su padre era Lucio Seyo Estrabón, un adinerado ecuestre que llegó a ser prefecto pretoriano en el año dos a.C. Aunque su familia no pertenecía a la nobleza, era muy importante; de hecho, la tía abuela de Sejano era la esposa de Mecenas, uno de los consejeros de mayor confianza de Augusto. Se conoce muy poco acerca del inicio de la trayectoria de Sejano: probablemente siguió a Cayo César, sobrino de Augusto, en su misión en Oriente, y puede que haya sido uno de los favoritos del famoso gastrónomo Apicio, aunque no se sabe si en verdad se aprovechó de él, como afirma Tácito, o no. Sejano se casó con una mujer llamada Apicata, con quien tuvo tres hijos.

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Tras la muerte de Augusto, en el año 14 d.C., Estrabón alistó a su hijo en la prefectura pretoriana. El nuevo emperador, Tiberio, envió a Sejano junto con Druso a reprimir una rebelión en Panonia. Poco tiempo después, Estrabón fue nombrado prefecto de Egipto, dejando a su hijo al mando de su cargo. Aunque se sabe muy poco de los primeros años de Sejano como único prefecto, lo cierto es que logró vincularse con la familia imperial, lo que le permitió comprometer a su hija Junila con el hijo del futuro emperador Claudio. Sin embargo, el muchacho murió, lo que arruinó los planes de Sejano. Por aquella misma época, se le permitió construir el Castro Pretorio en Roma, un campamento permanente para los miembros de la Guardia Pretoriana. Como era de esperar, su influencia creció desde entonces.

Consejero de Tiberio

EL AMBICIOSO SEJANO SUMIÓ A TIBERIO EN LA PARANOIA, AL ASEGURAR QUE LA CIUDAD ESTABA DIVIDIDA Y QUE EXISTÍA UNA «PARTE DE AGRIPINA» QUE PODÍA SUPONER UN PELIGRO PARA EL ESTADO.

Sin duda, Tiberio confiaba en él y consideraba a Sejano un ministro competente (incluso había ayudado a apagar un incendio en el teatro de Pompeyo en el año 22 d.C., por lo que fue recompensado con una estatua); aun así, el hijo del emperador, Druso, no opinaba lo mismo. De hecho, no podía aceptar que un hombre de clase social baja pudiera ser honrado de tal manera por el emperador. Incluso golpeó a Sejano durante una discusión. Sin embargo, en el año 23 d.C., Druso murió. Fuentes antiguas indican que fue asesinado por Sejano, cuyas ambiciones le llevaron a seducir a la esposa de Druso, Livila, a quien el astuto ministro convenció para que le ayudara a matar a su marido. No obstante, todos pensaron que murió a causa de una enfermedad, ya que era muy conocido por sus excesos.

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Drusus Julius Caesar
Druso Julio César Carole Raddato (CC BY-SA)

Luego de la muerte de Druso, Nerón y Druso Julio, hijos de Germánico, el heredero designado que había fallecido en el año 19 d.C., y la enérgica Agripina, fueron adquiriendo más relevancia. El ambicioso Sejano comenzó a sumir a Tiberio en la paranoia, al asegurar que la ciudad estaba dividida y que existía una «parte de Agripina», que podía suponer un peligro para el Estado. A partir del año 24 d.C., Sejano comenzó a hacer un uso indebido de las leyes de traición para eliminar a los amigos de Agripina. En el año 25 d.C., Sejano le pidió a Tiberio que se casara con Livila, pero el emperador rechazó la petición. El prefecto, que se sentía menospreciado, se dedicó entonces a convencer a su superior de que se retirara, un deseo que el emperador llevaba tiempo considerando. Nunca había querido gobernar, ya que en el fondo era republicano, y le disgustaba tener que tomar decisiones. Solo su arraigado sentido del deber le había impedido retirarse. En el año 26 d.C., Tiberio se retiró finalmente al sur, primero a Sperlonga y luego a la isla de Capri en el año 27 d.C.

A pesar de que Tiberio nunca dejó a Sejano como gobernante de facto, por más que siempre siguió desempeñando sus funciones de forma más o menos satisfactoria, se puede afirmar que la influencia de Sejano aumentó en gran medida durante la ausencia del emperador. Entre los años 27 y 29 d.C., Sejano llevó a cabo el ataque final contra Agripina: primero quedó bajo arresto domiciliario en Herculano; y luego, fue exiliada definitivamente junto con Nerón. Druso siguió el mismo camino en el año 30 d.C. En el año 33 d.C., todos habían muerto, ya fuera por inanición o suicidio. A Sejano, por su parte, se le concedieron grandes honores; por ejemplo, se aprobó que su nombre se incluyera en los juramentos, y se dedicaron altares a Amicitia y Clementia en honor a él y a Tiberio. El emperador también le prometió a Sejano que compartiría con él el consulado del año 31 d.C. Su cumpleaños se convirtió en una celebración pública y los senadores comenzaron a elogiarlo para ganarse el afecto de Tiberio.

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Tiberius, Vatican Museums
Tiberio, Museos Vaticanos Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

La caída de Sejano

No obstante, Tiberio pronto comenzó a sospechar de las ambiciones de su ministro. Probablemente temía que Sejano estuviera conspirando para destituirlo o asesinarlo. Entonces, actuó con astucia: le prometió a Sejano honores aún mayores y, quizá, también le permitió casarse con Livila; mientras tanto, comenzó a demostrar de manera indirecta que el prefecto había perdido su confianza. Por ejemplo, renunció a su puesto en el consulado en mayo y obligó a Sejano a hacer lo mismo; comenzó a criticar a algunos de sus amigos mientras adulaba a otros; y en sus cartas al Senado, dejó de mencionar los títulos de Sejano. Comenzó a mostrar afecto por sus sobrinos Cayo (mejor conocido como Calígula), el último heredero de Germánico, y Tiberio Gemelo, hijo de Druso, a quienes convocó a la isla de Capri. Este comportamiento ambiguo condujo a algunos amigos de Sejano a romper su amistad con él.

En cuanto observó que el número de seguidores de Sejano había disminuido, Tiberio nombró en secreto a Nevio Sutorio Macrón como prefecto del pretorio y lo envió a Roma con instrucciones precisas. Entre la noche del 17 y 18, Macrón llegó a Roma y se reunió con el prefecto de los vigiles, Laco, y con el cónsul Régulo; al día siguiente, se reunió con Sejano ante el templo de Apolo Palatino, donde se había acordado la reunión del Senado. Macrón le comunicó que había llegado una carta desde la isla de Capri, en la que se le concedía la tribunicia potestas; señal de que iba a ser el próximo emperador. Sin embargo, cuando se leyó la carta, solo contenía palabras ambiguas. Tiberio primero lo elogió, luego lo criticó y, al final, pidió que arrestaran a Sejano junto con dos senadores vinculados a él.

Sejano fue conducido de inmediato al Tuliano (cárcel Mamertina) en Roma. El pueblo de Roma se alegró, puesto que no podía olvidar lo que Sejano le había hecho a Agripina, a quien amaban. Las estatuas de Sejano fueron derribadas por una multitud enfurecida ante sus propios ojos. El Senado se reunió poco después para decidir el destino de Sejano y lo condenó a muerte. Lo estrangularon y expusieron su cadáver en las escaleras Gemonías y luego lo arrojaron al río Tíber (tras haber sido objeto de maltratos por parte de la gente por tres días); se dictó la damnatio memoriae contra su nombre y se destruyeron las estatuas que lo representaban. Sus hijos también murieron en medio de la histeria general; su hija, que era virgen y, por lo tanto, estaba exenta de la pena de muerte, fue violada antes de ser estrangulada. Apicata, a quien Sejano había repudiado varios años antes de casarse con Livila, decidió vengarse y le envió una carta a Tiberio en la que confesaba, fuera cierto o no, que Sejano y Livila habían asesinado a Druso. Acto seguido, se suicidó. Tiberio cayó en la desesperación y en la paranoia, y Livila murió al poco tiempo de que se leyera la carta de Sejano. En el año 33 d.C., la mayoría de los amigos y familiares de Sejano habían muerto.

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Bibliografía

  • Bellamore, J. "The Wife of Sejanus." Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik,, 1995, pp. pp. 255-266.
  • Boddington, A. "Sejanus: Whose Conspiracy?." The American Journal of Philology, 1963, pp. 1-16.
  • Cassius Dio. History of Rome.
  • Levick, B. Tiberius The Politician. Routledge, 1999
  • Seager, R. Tiberius. Wiley-Blackwell, 2005
  • Shotter, D. Tiberius. Routledge, 2004
  • Suetonius. Lives of Caesars.
  • Tacitus. Annals.

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Presciuttini, G. (2026, junio 20). Sejano. (S. Gutierrez, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-10662/sejano/

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Presciuttini, Giacomo. "Sejano." Traducido por Selena Gutierrez. World History Encyclopedia, junio 20, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-10662/sejano/.

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Presciuttini, Giacomo. "Sejano." Traducido por Selena Gutierrez. World History Encyclopedia, 20 jun 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-10662/sejano/.

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