El primer paso en la fabricación de una vasija consiste en extraer la arcilla del suelo. Antes de poder utilizarla, hay que eliminar los trozos de tierra o materia vegetal. En la Antigüedad, igual que hoy en día, esto se hacía mezclando la arcilla con agua y dejando que las impurezas más pesadas cayeran al fondo. El proceso podía repetirse tantas veces como fuera necesario y, cuando se consideraba que la arcilla era lo suficientemente fina, se dejaba secar hasta alcanzar la consistencia deseada.
Para fabricar un jarrón, el alfarero amasaba un trozo de arcilla del tamaño adecuado y lo colocaba en el centro de la superficie plana del torno. A medida que el torno giraba, el alfarero moldeaba la arcilla con las manos hasta darle la forma deseada. Las escenas representadas en los jarrones muestran que los tornos de alfarero eran discos, presumiblemente de madera, arcilla o piedra, de unos 60 cm de diámetro, con bases encajadas que se ajustaban a pivotes bajos y fijos. Parece que lo habitual era que un niño, normalmente un aprendiz de alfarero, hiciera girar el torno con la mano. Los jarrones especialmente grandes se moldeaban por secciones y, en el caso de formas como las tazas, la base se moldeaba por separado del cuerpo. Las asas de la mayoría de las formas se hacían a mano. Cuando todos los componentes se habían dejado secar durante unas doce horas, se pegaban entre sí con barbotina.
Por lo general, se hacía un boceto preliminar en un jarrón con figuras, probablemente con un trozo de carbón.
Por lo general, se hacía un boceto preliminar en un jarrón con figuras, probablemente con un trozo de carbón. En ocasiones se pueden ver restos de este proceso en forma de ligeras hendiduras en la superficie del jarrón. La pintura se realizaba con engobe líquido especialmente preparado. El engobe líquido negro, utilizado para las figuras silueteadas de las vasijas de figuras negras y para el fondo de las vasijas de figuras rojas, era una forma purificada de la misma arcilla que se usaba el cuerpo de la vasija en sí. En una vasija de figuras negras, muchos de los detalles internos de las figuras se añadían a modo de incisiones en el engobe con una herramienta afilada. En una vasija de figuras rojas, los detalles internos se pintaban con soluciones más finas o más espesas del engobe negro normal. En ambas técnicas, se podían añadir otros detalles en rojo púrpura o blanco: el rojo se conseguía añadiendo pigmento de óxido de hierro rojo al engobe negro, mientras que el blanco se hacía a partir de una arcilla pura rica en caolín. Todos estos engobes se aplicaban con pinceles de diferentes grosores.
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.