El sistema de rango óseo (Golpum o Kolpum) de la antigua Corea era el sistema que se utilizaba en el reino de Silla (57 a.C. - 935 d.C.) para indicar el rango político y el estatus social de los habitantes. La pertenencia a un rango específico dentro del sistema era extremadamente importante porque permitía solicitar determinados trabajos y decidir cómo vivir la vida cotidiana. La rigidez del sistema, basado como estaba en el linaje, no permitía demasiado movimiento entre las clases, lo que tuvo como resultado un estancamiento del talento que al final le costaría muy caro a Silla.
La clasificación
El rey Beopheung (que reinó de 514-540 d.C.) introdujo el sistema de rango óseo, así llamado porque estaba basado en el linaje hereditario de los participantes, como parte de un nuevo código en 520. Este sistema de castas tenía tres clases principales: la más alta era el «hueso sagrado» (seonggol), luego estaba el «hueso verdadero» (jingol) y por último estaba el «rango principal» (tupum). Los reyes de Silla, que descendían de la estirpe real Pak o sus sucesores, los Kim, pertenecían todos a la clase del hueso sagrado. A partir de mediados del siglo VII, la clase del hueso sagrado se abolió y, a partir de entonces, la realeza ostentaba el rango de hueso verdadero junto con la realeza menor, los ministros de altos cargos y los aristócratas de alto nivel.
La clase de rango principal era la más grande y estaba subdividida en seis niveles. Estos estaban numerados, y la gente común pertenecía a las clases una, dos y tres. La aristocracia pertenecía a los niveles cuatro, cinco y seis. Estos tres niveles superiores estaban vinculados a los lazos familiares de la persona y a las tierras que poseía, de manera que ciertos clanes dominaban las posiciones más altas.
Privilegios y restricciones
La pertenencia al rango principal era necesaria para tener en cuenta a una persona para puestos civiles o militares en el aparato estatal, y los puestos más altos estaban reservados para los que figuraban en las subclases más elevadas. El rango óseo decidía con qué tipo de gente se podía interactuar en la sociedad, con quién se podían casar unos y otros y cuántos impuestos había que pagarle al Estado. Además, era necesario pertenecer a un nivel específico si alguien quería disfrutar de cierto tipo de vivienda, no ya solo en cuanto a tamaño sino también en cuanto a decoración, porque, por ejemplo, las tejas de cerámica (en vez de un techo de paja) eran una insignia muy práctica y visible del rango en la sociedad coreana. El rango óseo decidía el tipo de transporte que se podía usar, el tipo de silla de montar disponible, la cantidad de sirvientes que se podían tener e incluso qué utensilios se podían usar. La ropa era otro indicador visible del estatus social. Los hombres miembros de la clase del hueso verdadero no tenían permitido llevar ropa que tuviera bordados, brocados o piel (pelo), mientras que solo las mujeres de la clase del hueso sagrado podían llevar horquillas con incrustaciones de jade o piedras preciosas.
Inmutabilidad social
A pesar de que una persona podía recibir una recompensa de tierras y títulos tras un servicio especialmente apreciado al monarca o a un funcionario de alto rango, por lo demás no había demasiadas posibilidades de ascender de rango en la sociedad coreana. Tal y como apunta el historiador K. Pratt, «la movilidad social era rara, y la mayoría de la gente heredaba su ocupación y su estatus social» (79). Es decir, que la cuna era con diferencia el factor más importante a la hora de establecer el nivel que se podría alcanzar en la sociedad en la edad adulta. Incluso si el hijo de un mercader lograba expandir considerablemente los negocios de su padre, esta nueva riqueza no vendría acompañada del acceso a los niveles superiores del sistema de rango óseo.
La rigidez del sistema les permitía a los que estaban en el poder mantenerlo sin ningún tipo de cuestionamiento, pero una de las consecuencias desafortunadas fue que el talento no solía recibir recompensa alguna y el Estado perdió la oportunidad de utilizar a individuos hábiles por el bien de todos. Y el hecho es que muchos estudiosos han citado el estancamiento social como uno de los factores que llevaron a la caída del régimen de Silla.
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