Carnac, ubicado en la costa noroccidental de Francia, contiene la mayor concentración de monumentos megalíticos del mundo. Entre el quinto y tercer milenio a.C., las comunidades agrícolas que habitaban la zona de Carnac erigieron más de 100 monumentos, incluidos túmulos funerarios, tumbas de piedra, recintos y disposiciones lineales de menhires.
Las disposiciones
Las piedras de granito (megalitos), que varían en tamaño de un metro a 6,5 metros de altura y pueden pesar varios cientos de toneladas, se tomaron de los afloramientos rocosos de la zona circundante (no se extrajeron de canteras). Las piedras muy probablemente se movieron mediante el uso de palancas y rodillos, y las piedras ubicadas encima de otras se arrastraron por una pendiente de tierra artificial nivelada, y luego se quitaba la parte superior de las piedras verticales con la tierra cuando la construcción estaba completa. Las piedras estaban ubicadas en varios tipos de disposiciones:
Menhires: son piedras individuales independientes, a menudo toscamente trabajadas y ubicadas en un agujero poco profundo sobre una piedra de calce para mayor estabilidad.
Montículos: son tumbas individuales, también conocidas como túmulos.
Dólmenes: son tumbas colectivas compuestas de piedras verticales coronadas por piedras horizontales y mampostería en seco, a veces con un pasaje de entrada y originalmente cubiertas ya sea por un montículo de tierra que preserva el acceso o bien un túmulo sin acceso a las tumbas internas.
Recintos: son círculos o espacios definidos, bordeados por piedras y cerrados por megalitos adyacentes.
Alineaciones: son filas paralelas de piedras verticales individuales, que a veces se extendían varios cientos de metros. A menudo estaban dispuestas más o menos en línea recta, pero a veces formaban una curva e incluso cambiaban ligeramente de ángulo en ciertos puntos de las filas.
Cairns: son pilas de piedras más pequeñas, normalmente construidas sobre un lugar de sepultura.
Ejemplos clave
St. Michael's Barrow, que mide 125 m × 60 m y tiene 12 metros de altura, es el túmulo funerario más grande del yacimiento. Su nombre proviene de la capilla construida en los tiempos modernos en su cima. Las excavaciones dentro de la cámara funeraria interna, ubicada a 8 metros bajo tierra, han revelado muchos artefactos que ahora se encuentran en el Museo de la Prehistoria en Vannes, incluidos colgantes de conchas, cuentas, más de 40 cabezas de hachas de jadeíta verde o fibrolita blanca, y 97 perlas. Unas excavaciones secundarias y más completas revelaron un pequeño dolmen en el extremo occidental del montículo y una tumba más grande en el centro, que estaba rodeada por 15 tumbas irregulares con huesos de ganado. Según la datación por radiocarbono, el túmulo se construyó en 6000 a.C.
El montículo de Kerlescan tiene una piedra marcadora de 3,7 metros de altura en la parte superior, una característica común de estas estructuras. Los hallazgos dentro del montículo, que incluyen cerámica y un hacha de cobre, datan de 2200 a.C. Er Mané Barrow tiene una forma ovalada inusual, mide 35 m × 23 m y se encuentra a 12 metros sobre el área circundante. De nuevo, se observa que se ha colocado un menhir en la parte superior que mide 2,8 metros de altura. Otro ejemplo de un montículo es Le Manio Barrow, que mide 37 m × 10 m y está coronado por un enorme menhir de 6,5 metros conocido como el Gigante de Manio. Las piedras grandes dentro de la estructura muestran grabados parecidos a serpientes.
Los varios dólmenes cerca de las alineaciones de Kerlescan son buenos ejemplos de cámaras funerarias menos comunes con una entrada lateral secundaria.
De los más de 50 dólmenes esparcidos por Carnac, el más famoso es el Dolmen de Crucuno con su disposición clásica de un círculo de piedras gigantes coronadas por una enorme losa de piedra de 40 toneladas. La cámara funeraria del dolmen mide 3,5 metros de ancho y tiene 1,8 metros de alto. Originalmente, también había un corredor de entrada de 24 metros de largo compuesto por piedras erguidas, pero estas, como muchas de las estructuras de Carnac, se saquearon para reutilizar las piedras en edificios modernos.
Uno de los pocos dólmenes con su montículo de tierra original arriba y aún con un túnel de entrada de 6,5 metros de largo es el dolmen cerca de la sección de Kermario de las alineaciones, que se construyó entre alrededor de 4600 y 4700 a.C. La estructura, que tiene 25 metros de diámetro y 5 metros de altura, tuvo una vez un anillo de piedras impresionante alrededor de toda la circunferencia, pero solo sobreviven las piedras del lado sudoeste. Las losas de piedra dentro de la estructura estaban talladas con diseños geométricos y de cabezas de hacha. Una piedra grande en la cámara interna tiene la forma de un escudo, una característica de los dólmenes en toda la región que se considera que representa a una diosa madre de la tierra. Los artefactos excavados en su interior incluyen cerámica, hachas, cuentas y puntas de flecha de pedernal, muchos de los cuales datan de alrededor de 2000 a.C. e ilustran que la estructura se usó durante milenios.
Quizás el mejor dolmen sin su túmulo sea el que está situado en los confines de las alineaciones de Kermario. Aún sobreviven cuatro losas de piedra del techo, que miden 8,7 metros de largo, así como una sección corta del pasaje de entrada. Algunos ejemplos de dólmenes que contienen cámaras internas compartimentadas son el dolmen de Keriaval, que en realidad tiene dos cámaras laterales, el de Mané Groh, que tiene cuatro cámaras internas, y el de Clud-er-Yer rectangular. Por último, los varios dólmenes cerca de las alineaciones de Kerlescan son buenos ejemplos de cámaras funerarias menos comunes con una entrada lateral secundaria.
Las largas filas paralelas y las disposiciones semicirculares de grandes menhires verticales que se extienden 15 km por los campos de Carnac se conocen simplemente como las Alineaciones. Estas miles de piedras han sufrido toda clase de interferencias a lo largo de los años. Algunos menhires los movieron los granjeros para evitar que los arqueólogos interfirieran con su sustento; muchos fueron robados o se utilizaron para construir carreteras y estacionamientos; más de 50 se destinaron a la construcción de un faro y varios se han caído de costado. Aún así, han sobrevivido suficientes como para tener un panorama impresionante de un esquema de ubicación premeditado. El grupo más completo se encuentra en Le Menec, donde hay once filas de piedras, cada una de las cuales va decreciendo de tamaño hacia el este, y que tiene en cada extremo un gran círculo de piedra. El círculo en el extremo occidental se construyó originalmente con alrededor de 70 piedras. Sin embargo, el mejor recinto sobreviviente está en la sección de la alineación de Kerlescan, donde hay un espacio de 240 m × 200 m rodeado de grandes piedras verticales colocadas muy juntas. Las excavaciones dentro de las alineaciones han revelado la presencia de cerámica, pedernales y fogones.
Propósito
La importancia exacta de las piedras, y en particular de las alineaciones, se ha debatido durante siglos. Los lugareños siempre consideraron a los megalitos como mágicos; Boureau Deslandes pensaba que habían aparecido de forma natural después de «trastornos sufridos por la Tierra» y el escritor Gustave Flaubert los rechazó como meras «piedras grandes». Los primeros académicos los consideraron ejemplos de templos celtas o puntos de reunión para los antiguos druidas de Armórica o incluso mapas de cuerpos celestes. Una de las teorías más pintorescas, según la leyenda de san Cornely, era que estas piedras enormes eran un ejército transformado de legionarios romanos que habían intentado atacar al santo de forma imprudente.
En el siglo XIX, el escocés J. Miln inició una investigación más científica de los megalitos y abrió un museo de prehistoria en el pequeño pueblo de Carnac. Uno de sus estudiantes, Zacharie Le Rouzic, continuó su trabajo y también se aseguró de que las piedras estuvieran protegidas para las generaciones futuras. Su trabajo, y el de los que le siguieron, ha arrojado un poco más de luz sobre los secretos de Carnac.
Parece seguro que las estructuras más grandes son ejemplos de la arquitectura funeraria antigua, pero estos edificios también pueden haber servido como marcadores territoriales. Las estructuras también podrían haber tenido un propósito secundario como símbolo y refuerzo de la identidad grupal. Las piedras individuales independientes de las alineaciones son mucho más misteriosas, pero el consenso académico las define más probablemente como marcadores que apuntan o resaltan la presencia de un sitio sagrado o un lugar de entierro significativo. Las líneas paralelas de las piedras parecen definir caminos que convergen hacia ciertos recintos que están situados en terrenos más elevados. También se ha observado que estas líneas, que se extienden de este a oeste, siguen el amanecer durante los solsticios. Por lo tanto, tomadas juntas, las líneas y los recintos, toda la zona cubierta por piedras aparentemente al azar se convierte en un diseño deliberadamente construido de formas procesionales y espacios sagrados, un patrón reproducido por muchas civilizaciones antiguas posteriores para sus ritos sagrados, desde los minoicos en Creta hasta los nazca en Sudamérica.
Soy traductora pública, literaria y científico-técnica de inglés al español y me apasiona todo lo relacionado con la arqueología, la historia y la religión.
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 04 agosto 2014. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.