Ropa en la época victoriana

Cómo lograr el equilibrio perfecto entre tejido, silueta y ostentación
Mark Cartwright
por , traducido por Eva Beltrán García
publicado el
Translations
Versión en audio Imprimir PDF

Siluetas llamativas, tejidos suntuosos, colores vivos, volantes a raudales y todo tipo de accesorios ornamentados definen la indumentaria de la época victoriana, es decir, durante el reinado de la reina Victoria, que abarcó siete décadas del siglo XIX. Fue una época de constantes cambios, ya que la Revolución Industrial supuso un aumento de la clase media. Durante la época victoriana, a las personas se las convencía para que gastaran sus ingresos —cada vez mayores— por medio de publicidad a gran escala, que incluía desde magníficos suplementos a color en las revistas más vendidas hasta carteles llamativos en las estaciones de tren. Las personas de todas las clases sociales mostraban un gran interés por llevar las prendas adecuadas para cada ocasión, aunque no hacerlo de forma deliberada se convirtió en una forma de expresar individualidad e inconformismo frente a unas normas sociales bastante rígidas y a las expectativas de género imperantes en el siglo XIX.

Purple Victorian Dress
Vestido victoriano púrpura Victoria & Albert Museum, London (CC BY-NC-SA)

La importancia de la moda

Las nuevas tendencias se difundieron con rapidez gracias a los nuevos medios de transporte y comunicación, y estar a la última se convirtió, por primera vez, en un objetivo común. Aunque las clases pudientes y desfavorecidas de la sociedad victoriana presentaban grandes contrastes, esta época se caracterizó, entre otros aspectos, por el deseo de vestir ligeramente por encima de la propia condición social. Así, un empleado intentaba vestir igual de bien que su jefe, un comerciante podía imitar el estilo de un hombre acaudalado y una dependienta podía esforzarse, durante el fin de semana quizá, por vestir como una de sus clientas adineradas. Incluso para quienes no seguían las tendencias de moda, la ropa pasó a ser sin duda un aspecto importante del día a día, y cumplir con las expectativas de aparecer en público de manera presentable, sin importar la clase social, se convirtió en algo que pocas personas podían permitirse ignorar.

Eliminar publicidad
Publicidad
A medida que avanzaba el siglo, la indumentaria femenina se volvió menos restrictiva.

La vestimenta femenina

La vestimenta femenina de esta época se caracterizaba por unas siluetas marcadas, tejidos innovadores y delicados (como la seda, la cachemira, la piel de foca y la muselina con intrincados bordados); adornos muy elaborados, como puños y cuellos, y el afán por combinar la ropa con accesorios. Se diseñaron prendas informales más prácticas para cuando las personas permanecían en casa o practicaban alguna actividad al aire libre, como el tiro con arco, la caza o la equitación. La invención de las bicicletas con ruedas de goma también supuso la adaptación de la ropa a este popular medio de transporte. En resumen, llevar la ropa adecuada para cada ocasión se convirtió en una tendencia de moda en sí misma.

Algunos expertos apuntan a que los atuendos femeninos de la época victoriana, con sus artificiosas restricciones sobre el cuerpo, se habían diseñado para reforzar la creencia que predominaba entre los hombres de que el papel de la mujer debía limitarse al hogar y a la familia. Las mujeres llevaban corsés de ballenas para estilizar la figura por delante y crear una cintura pequeña, mientras que, por otro lado, el posilón se utilizaba para dar volumen en la parte trasera. Intentar conseguir la cintura ideal de unos 50 cm en ocasiones podía suponer un riesgo a largo plazo para la salud de quienes llevaban esta prenda. Las mangas perdieron volumen, pero se ajustaron; los escotes se hicieron algo más pronunciados en los atuendos formales y ligeramente más altos en la ropa de diario; la línea del hombro ganó caída, y las caderas se ensancharon. Los detalles se lograban mediante intrincados pliegues, ribetes y costuras. Los colores preferidos en las décadas de 1840 y 1850 fueron los tonos pasteles suaves como el verde apagado, el gris, el morado y el rosa. Para las prendas menos formales, los vestidos estampados ganaron tanta popularidad como los de tejido plano.

Eliminar publicidad
Publicidad

Victorian Crinoline Cage
Estructura de miriñaque de época victoriana Victoria & Albert Museum, London. (CC BY-NC-SA)

A medida que avanzaba el siglo, la indumentaria femenina se volvió menos restrictiva; en concreto, el omnipresente vestido con cierre trasero se vio desafiado por un dos piezas conformado por una chaqueta con corpiño con cierre delantero y una falda. Otra innovación fue el hecho de intercambiar varios corpiños con una misma falda. Las faldas se fueron ensanchando cada vez más, lo que requería una mayor estructura de apoyo debajo, algo que podía hacer que una dama tuviera que llevar seis rígidas enaguas. Se diseñó un método más sencillo para ensanchar las faldas, el miriñaque, una estructura con aros de acero que se asemejaba a una jaula para pájaros gigante. Las caricaturas de la época ridiculizaron este artilugio, pero lo cierto es que su precio asequible permitió que las mujeres de clases sociales más bajas pudieran permitirse llevarlo. La anchura de los vestidos, puede que de forma inevitable, se fue reduciendo de forma gradual a lo largo de la década de 1870, al menos en la indumentaria más informal, aunque se compensó aumentando el volumen en la parte superior de las mangas, ahora abullonadas. Con la llegada de nueva maquinaria a la industria de la confección, detalles decorativos como los encajes y bordados se hicieron cada vez más extravagantes y asequibles.

A partir de finales de la década de 1850, tras la invención de los tintes sintéticos, la ropa se tornó de colores mucho más vivos. A veces los hombres conservadores se veían sorprendidos por los nuevos y gloriosos tonos de morado y los vivos tonos de turquesa que llevaban las damas. Estos colores llamativos también se solían apreciar en cintas y ribetes, ya que se puso de moda crear contrastes tanto con el color como con el tejido. Las capas, los mantos y los chales, más prácticos, gozaban de gran popularidad. Los zapatos de las damas debían ser delicados y, preferiblemente, quedar ocultos por el vestido. Los botines de tacón bajo eran muy habituales en la indumentaria informal, al igual que las medias a rayas, aunque se suponía que nadie debía verlas.

Eliminar publicidad
Publicidad

The Croquet Scene by Homer
«The Croquet Scene» (Escena de cróquet), de Winslow Homer Winslow Homer (Public Domain)

En la década de 1890, comenzó a ponerse de moda entre las mujeres llevar indumentaria de estilo «masculino», como camisas, corbatas y chaquetas a medida, así como tejidos como la lana o el tweed, en especial para practicar deportes al aire libre. Así, de esta forma, las mujeres también podían reafirmar su individualidad e independencia frente a una industria que a menudo se centraba en convertir las prendas femeninas —y a quienes las llevaban— en meros objetos decorativos.

La vestimenta masculina

La vestimenta masculina de la época victoriana solía centrarse en crear una silueta elegante y esbelta (aunque esta ilusión no siempre consiguiera lograrse). Predominaba la levita, un abrigo de mangas ajustadas que tenía faldones largos que llegaban a la altura de la rodilla y que solía estar hecho de lana y en colores oscuros. Una alternativa era la levita de chaqué, con un frente abierto en corte curvo, por lo que los faldones delanteros se redondeaban hacia atrás. Los amantes de la moda preferían llevar pantalones ceñidos a los calzones. Estos pantalones solían ser de colores claros o incluso a rayas, lo cual contrastaba con la sobriedad de la chaqueta. La invención de la plancha para pantalones hizo que los pliegues marcados de planchado en la parte delantera y trasera se convirtieran en una característica esencial de los pantalones y en un indicador, para cualquier observador, de que un hombre iba «bien arreglado». Se conseguía una impresión igual de favorable con una camisa almidonada y de un blanco impecable.

Como sucedía con la moda femenina, las prendas masculinas se fueron haciendo menos restrictivas con el paso del siglo. La chaqueta «de salón», con su mezcla de corte formal, pero más holgado, se llevaba en interiores. Los hombres con profesiones empezaron a llevar pantalón y chaqueta a juego, los primeros trajes de negocios. Los cuellos de las camisas eran altos y se solían atar con un pañuelo de seda, que con el paso de las décadas se fue estrechando hasta parecerse más a la corbata moderna. En casa, se solía llevar un batín o una bata de corte y tejido cómodos para proteger la ropa interior del olor a tabaco.

Eliminar publicidad
Publicidad

Victorian Menswear
Vestimenta masculina de época victoriana Unknown Artist (Public Domain)

Si bien los deportes y actividades de fin de semana —como la navegación— brindaban a los hombres la oportunidad de lucir prendas y diseños más llamativos, como podían hacer verdadero alarde de su sentido de la moda era mediante los chalecos. A Charles Dickens se lo conocía por llevar chalecos elegantes y muy coloridos. Los hombres podían presumir alegremente de llevar seda, brocados, estampado paisley o cachemira o incluso tartán cuando se guardaban la mano en el bolsillo del pantalón, quedando abierta así la parte delantera de la chaqueta. Los botones eran un añadido decorativo, en especial las perlas. La popularidad de los relojes de bolsillo inspiró a los diseñadores, que crearon chalecos que permitían llevar un reloj y una cadena de oro, tendencia que puso de moda el marido de la reina Victoria, el príncipe Alberto.

Accessorios

Entre los accesorios esenciales para hombres y mujeres se incluían sombreros, guantes, pañuelos, abanicos, sombrillas, bastones y bolsos. Los sombreros estilo capota, más delicados, solían atarse bajo la barbilla; estaban hechos de paja, seda o terciopelo y se adornaban con flores, plumas o lazos. A lo largo de la década de 1880, los sombreros de mujer ganaron altura y la decoración se hizo más extravagante; tanto es así que la insaciable moda de las plumas exóticas tuvo como desenlace la creación de la Sociedad para la Protección de las Aves en 1889. El sombrero masculino más emblemático a mediados de siglo era la chistera, hecha de piel de castor afieltrada, aunque a partir de este modelo clásico acabó evolucionando el bombín, aún más común.

Aunque pocas personas a día de hoy siguen ajustándose el corsé, desplegando una sombrilla con volantes o luciendo un chaleco ostentoso, la moda victoriana sigue viva en ciertos círculos, sobre todo entre los aficionados al burlesque y al steampunk. Lo que quizá se haya perdido es aquel ideal victoriano de armar un vestuario variado y llamativo con prendas diseñadas para usarse en determinadas actividades, en determinados lugares y con determinadas personas.

Eliminar publicidad
Publicidad

Eliminar publicidad
Publicidad

Bibliografía

World History Encyclopedia está asociada a Amazon y recibe una comisión por las compras de libros que cumplan los requisitos.

Sobre el traductor

Eva Beltrán García
Eva tiende puentes entre lenguas y culturas. Traductora de inglés e italiano a español, cuenta con un Máster de Traducción para el Mundo Editorial. Le chifla leer, los idiomas y aprender curiosidades históricas y artísticas.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2026, febrero 23). Ropa en la época victoriana: Cómo lograr el equilibrio perfecto entre tejido, silueta y ostentación. (E. B. García, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2879/ropa-en-la-epoca-victoriana/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Ropa en la época victoriana: Cómo lograr el equilibrio perfecto entre tejido, silueta y ostentación." Traducido por Eva Beltrán García. World History Encyclopedia, febrero 23, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2879/ropa-en-la-epoca-victoriana/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Ropa en la época victoriana: Cómo lograr el equilibrio perfecto entre tejido, silueta y ostentación." Traducido por Eva Beltrán García. World History Encyclopedia, 23 feb 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2879/ropa-en-la-epoca-victoriana/.

Apóyanos Eliminar publicidad