La mayoría de las cerámicas pintadas de Atenas de los siglos VI y V se caracterizan por una combinación distintiva de colores rojo y negro. Estos colores son el resultado del hábil aprovechamiento del alto contenido en hierro de la arcilla ateniense mediante un ingenioso proceso de cocción diferencial. Las zonas negras de una vasija de figuras negras o rojas se recubrían con una fina solución de la misma arcilla que se utilizaba para el cuerpo del jarrón. Antes de introducir el jarrón en el horno, este tenía un color rojo anaranjado, con las zonas recubiertas en un tono ligeramente más intenso.
Una vez cargado el horno, se llevaba a cabo una cocción en tres fases. En la primera fase, de oxidación, se dejaba entrar mucho aire en el horno y se elevaba gradualmente la temperatura hasta unos 800ºC. En ese momento, el jarrón adquiría un color rojo anaranjado brillante, ya que el oxígeno de la atmósfera se combinaba con el hierro de la arcilla para producir óxido férrico (rojo).
Cuando el alfarero consideraba que había alcanzado la temperatura requerida, tapaba los conductos de ventilación y probablemente introducía material húmedo, como madera verde o incluso cuencos con agua. Esto producía una atmósfera reductora en el horno (pobre en oxígeno) y el óxido férrico rojo se convirtía en óxido ferroso (negro), de modo que la vasija entera se volvía negra. La temperatura del horno seguía aumentando hasta alcanzar unos 945ºC. Ese calor intenso provocaba que las partículas finas de arcilla de las zonas recubiertas de la vasija se «sinterizaran»; es decir, que se fusionaran para formar una superficie dura, lisa y casi vítrea.
En la tercera y última etapa, se dejaba bajar la temperatura y, a unos 900ºC, se volvía a abrir los conductos de ventilación, el oxígeno volvía a entrar la atmósfera del horno y el óxido ferroso de las zonas sin recubrir se volvía a convertir en óxido férrico, de modo que, a medida que el horno se enfriaba, estas partes volvían a adquirir un color rojo anaranjado. La superficie sellada de las zonas sinterizadas era impermeable a la presencia de oxígeno, así que mantenía el color negro.
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.