Los reinos o imperio y los periodos del antiguo Egipto son denominaciones modernas que se aplican a la historia de dicha civilización. Los propios habitantes no se referían a estas épocas con sus términos actuales, sino que databan su historia en función del reinado de un rey, de una dinastía o de un acontecimiento. Los términos actuales se utilizan sencillamente para facilitar el estudio de la historia egipcia.
La primera cronología egipcia fue elaborada por el sacerdote y escriba egipcio Manetón en el siglo III antes de Cristo Tras el desciframiento de los jeroglíficos en el siglo XIX, los arqueólogos desarrollaron su sistema de datación. Los estudiosos propusieron diferentes sistemas para la cronología del antiguo Egipto, y muchos coincidieron en la denominada «Cronología Media». Las fechas que figuran a continuación siguen esta cronología, tal y como la propuso el egiptólogo Ian Shaw en el año 2000, con ligeras modificaciones introducidas por estudiosos posteriores. No existe una «cronología correcta» para el Oriente Próximo (incluido Egipto), ya que cada sistema de datación ofrece razones sólidas para su aceptación.
El término «imperio», o en este caso a veces también «reino», se refiere a una época de unidad y de gobierno central fuerte; el término «periodo», por su parte, hace referencia a una época de desunión y de gobierno descentralizado, con la excepción del periodo Ptolemaico. Tras la caída de la dinastía ptolemaica, Roma anexionó Egipto, con lo que el país entró en el periodo conocido como Egipto romano (del 30 antes de Cristo al 646 después de Cristo). Este periodo no siempre se incluye en las cronologías egipcias, ya que Egipto dejó de ser una nación independiente para convertirse en una provincia del Imperio romano hasta que fue conquistado por los árabes musulmanes en el siglo VII.