Las grandes ciudades de Mesopotamia, «la tierra entre dos ríos», se desarrollaron antes de finales del cuarto milenio antes de Cristo a lo largo de dos ríos, el Tigris y el Éufrates, y estaban plenamente consolidadas en el periodo Dinástico Arcaico (aproximadamente entre el 2900 y el 2350/2334 antes de Cristo). Muchas de estas ciudades alcanzaron la fama en su época, y entre ellas se encuentran las doce que se enumeran a continuación. Las fechas aproximadas de su fundación figuran tras los nombres:

Por supuesto, hubo muchas otras grandes ciudades en Mesopotamia y las regiones circundantes, entre ellas Aratta, cuya ubicación exacta no se ha identificado, pero cada vez parece más probable que se trate del yacimiento arqueológico de Konar Sandal, cerca de Jiroft (provincia de Kerman, Irán). También están Susa, Persépolis, Kalhu/Nimrud y Dur-Sharrukin, así como muchas otras que desempeñaron un papel importante en la historia de la región.

Sin embargo, las doce que se mencionan no solo fueron famosas en su época, sino que, en muchos casos, se convirtieron en legendarias gracias a las obras de escritores griegos posteriores y, en la era moderna, han proporcionado algunos de los hallazgos arqueológicos más significativos de la región.

Las ciudades de Mesopotamia solían comenzar como pequeñas aldeas que se convertían en centros del comercio o que eran conocidas como importantes lugares de culto. Una ciudad que careciera de mercancías valiosas para el comercio podía prosperar como lugar de peregrinación religiosa, gracias a las ofrendas que los visitantes dejaban en el complejo del templo y a los lugares de hospitalidad que atendían a los visitantes. La religión era fundamental en todas las ciudades mesopotámicas, tal y como explica la estudiosa Gwendolyn Leick:

Los mitos describen ciudades como Babilonia como luegares creados por los dioses para ser su morada. Por lo tanto, todas las ciudades estaban íntimamente ligadas a una deidad concreta, cuya imagen residía en el templo. Ur, por ejemplo, era la sede del dios lunar Nanna-Suen, Sippar la del dios solar Utu-Shamash, y así sucesivamente. El destino de cada ciudad estaba vinculado al prestigio y la popularidad de su deidad principal.

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La rivalidad entre estas ciudades-Estado solía ser acalorada, y todas intentaban superar a las demás con el zigurat más grande, las murallas más majestuosas, jardines y parques públicos cuidados y, por supuesto, la economía más sólida que hiciera posibles tales obras. Cuando una ciudad triunfaba en la creación de alguna maravilla asombrosa, se celebraba una fiesta, y cuando una ciudad caía, se la lloraba, sobre todo a través del género mesopotámico conocido como lamentaciones de la ciudad.

A continuación se una breve descripción de doce de las más grandes de estas ciudades, que explica por qué eran famosas y cómo pasaron a ser recordadas.

Nínive (la actual Mosul, en Irak) es más conocida por el libro bíblico de Jonás y otras referencias de la Biblia, pero tenía una larga historia antes de que se escribieran esas narraciones. La ciudad pasó de ser un pequeño asentamiento alrededor del 6000 antes de Cristo a convertirse en un gran centro religioso dedicado a Inanna/Ishtar hacia el 3000 antes de Cristo

Alcanzó su apogeo durante el Imperio neoasirio, cuando Senaquerib (que reinó entre el 705 y el 681 antes de Cristo) la convirtió en su capital y la embelleció con parques públicos, jardines y un inmenso complejo palaciego. Los estudios recientes sugieren que los famosos Jardines Colgantes de Babilonia en realidad se encontraban en Nínive y que fueron un encargo de Senaquerib, y que los escritores griegos posteriores confundieron ambas ciudades.

Nínive siguió prosperando después de Senaquerib y se convirtió en la sede de la famosa Biblioteca de Asurbanipal (que reinó entre el 668 y el 627 antes de Cristo), que albergaba más de 30.000 textos. En 612 antes de Cristo y tras la caída del Imperio neoasirio, la ciudad fue destruida por una coalición de medos, babilonios y persas.

Kish (la actual Tell al-Uhaymir, Irak) fue un asentamiento durante el periodo El Obaid (hacia el 6500-4000 antes de Cristo), pero hacia el 5000 antes de Cristo ya se había convertido en una ciudad y perduró hasta el siglo VIII después de Cristo, lo que la convierte en una de las ciudades más antiguas y habitadas de forma continua de Mesopotamia. En sus inicios, fue un importante centro religioso dedicado a Inanna/Ishtar y a su consorte y padre Enki/Ea, lo que contribuyó a su prosperidad.

Según la Lista Real sumeria, Kish fue la primera ciudad sobre la que «descendió la realeza» tras el Gran Diluvio. La ciudad llegó a ser tan próspera y poderosa que el título de «Rey de Kish» pasó a entenderse como el gobernante de toda Sumeria. Sargón de Acadia (que reinó entre el 2334 y el 2279 antes de Cristo) adoptó este título tras establecer el Imperio acadio, que, de hecho, gobernaba sobre toda Sumeria.

Kish destaca como centro de aprendizaje con sus numerosas escuelas de escribas y una arquitectura monumental, además de haber ganado la primera guerra de la historia documentada cuando el rey Enmebaragesi de Kish derrotó a Elam en el 2700 antes de Cristo La ciudad también destaca por ser la única con una monarca femenina, Kubaba, que anteriormente había sido posadera. Kish decayó durante los periodos neoasirio y persa se abandonó definitivamente en algún momento después del 750.

Los sumerios consideraban a Eridu (la actual Abu Shahrein, Irak) la primera ciudad del mundo y, según la Lista Real sumeria, «Después de que la realeza descendiera del cielo, la realeza se estableció en Eridu», lo que consagró a la ciudad como el lugar donde los dioses crearon el orden en la tierra en forma de una monarquía que promulgaría leyes y mantendría una sociedad estable.

La ciudad nunca fue sede dinástica, pero se encontraba entre los lugares religiosos más importantes, dedicada al dios de la sabiduría y la magia, Enki/Ea, y aparece en algunas de las obras más significativas de la literatura mesopotámica, entre ellas el Génesis de Eridu, el Atrahasis, el Mito de Adapa e Inanna y el dios de la Sabiduría.

Eridu siguió siendo un importante centro religioso y de comercio hasta que fue abandonada en torno al año 600 antes de Cristo Se cree que la causa más probable de su caída fue la sobreexplotación de la tierra.

Uruk (la actual Warka, en Irak) se convirtió en la ciudad más poderosa y próspera de la antigua Mesopotamia y se cree que le dio el nombre a Irak. Su nombre también ha llegado a definir el periodo de Uruk (en torno a 4000-3100 antes de Cristo) en la historia mesopotámica, que es cuando se expandió la urbanización y se inventaron o desarrollaron muchos de los aspectos más significativos de la civilización, entre ellos la escritura, los productos fabricados en serie, la arquitectura monumental en forma de zigurat y el concepto de identificación personal mediante el sello cilíndrico. También es famosa por su rey, Gilgamesh, más conocido como el personaje central de la Epopeya de Gilgamesh, la obra literaria más antigua del mundo.

Uruk se considera la primera ciudad auténtica de la historia y el lugar donde el comercio en la antigua Mesopotamia floreció por primera vez y se extendió hacia el exterior. Se han encontrado artefactos de Uruk en casi todos los yacimientos excavados en la región, así como en Egipto. La deidad protectora de la ciudad, Inanna/Ishtar, era una de las más populares de Mesopotamia, por lo que Uruk prosperó gracias a las peregrinaciones religiosas y al comercio. La ciudad llegó a ser tan poderosa que inspiró la fundación y construcción de otras, fomentando así una urbanización generalizada.

La ciudad estuvo habitada de forma continua desde su fundación hasta el siglo VII, cuando fue abandonada durante la conquista árabe musulmana de la región.

Nippur (la actual Nuffar, en Irak) comenzó, al igual que muchas otras, como un pequeño asentamiento en el periodo El Obaid y se convirtió en un importante centro cultural y religioso antes del periodo Dinástico Arcaico en Mesopotamia. Su deidad protectora era Enlil, «Señor de los Vientos», aunque allí también se adoraba a Inanna/Ishtar y a Gula, diosa de la curación. Nippur siempre se consideró una ciudad sagrada y un lugar de peregrinación, por lo que no es de extrañar que albergara numerosas escuelas de escribas que, entre otras obras, registraron las historias sagradas de los dioses que hoy conocemos como mitología mesopotámica.

Las inscripciones encontradas en las ruinas de Nippur sugieren que fue venerada como lugar sagrado por muchos reyes a partir de alrededor de 2700 antes de Cristo, comenzando por Enmebaragesi de Kish e incluidos Gilgamesh de Uruk, Sargón de Acadia y Ur-Nammu de Ur. La ciudad perdió prestigio cuando Hammurabi (que reinó entre 1792 y 1750 antes de Cristo) le retiró sus atribuciones sagradas y las trasladó a Babilonia, y parece que la ciudad sufrió daños durante la invasión elamita de 1750 antes de Cristo

El templo de Enlil en Nippur (el Ekur) fue restaurado por los casitas, al igual que la ciudad circundante, hacia 1375 antes de Cristo, y Nippur siguió siendo un importante centro cultural hasta el siglo IX, aunque es posible que en realidad viviera poca gente allí. En algún momento del siglo XIII quedó abandonada y lo que quedaba de la ciudad cayó en ruinas.

Ur (la actual Tell el-Muqayyar, Irak) fue originalmente una pequeña aldea que se convirtió en una gran ciudad portuaria en el golfo Pérsico. Ur se menciona en el libro bíblico del Génesis y se hizo famosa a principios del siglo XX, cuando sir Leonard Wooley excavó el yacimiento y encontró la tumba que denominó la Gran fosa de la muerte, que contenía tesoros como el tocado de la reina Puabi y el Estandarte Real de Ur.

Ur gozó del favor de los reyes del Imperio acadio, y Sargón el Grande nombró a su hija, Enheduanna (hacia el 2300), gran sacerdotisa de la ciudad. La ciudad alcanzó su apogeo durante el periodo III de Ur (aproximadamente del 2112 al 2004 antes de Cristo) bajo el reinado de Ur-Nammu (aproximadamente 2112-2094 antes de Cristo) y su hijo Shulgi de Ur (2094 al 2046 antes de Cristo aproximadamente). Este periodo, también conocido como el Renacimiento sumerio, fue testigo de una proliferación de escuelas de escribas, avances arquitectónicos y mejoras en las infraestructuras.

Shulgi construyó una gran muralla para proteger Ur de las invasiones, pero era tan larga que no se podía defender adecuadamente y no estaba delimitada en ninguno de sus extremos. En el 1750 antes de Cristo, los amorreos sencillamente la rodearon para atacar Ur, y los elamitas la atravesaron, poniendo fin no solo a Ur, sino también a la civilización sumeria.

Sippar (la actual Tell Abu Habbah, Irak, cerca de Bagdad) fue colonizada por primera vez a finales del periodo El Obaid, pero floreció desde el periodo Uruk hasta el primer milenio antes de Cristo El yacimiento se hizo famoso a finales del siglo XIX, cuando en torno a 1882 se descubrió allí un mapamundi babilónico, una tablilla de arcilla con un mapa del mundo con Babilonia como centro (de alrededor del siglo IX antes de Cristo).

La deidad protectora de la ciudad era Utu-Shamash en el periodo acadio (2350/2334-2154 antes de Cristo), y la Lista Real sumeria muestra a Sippar como la cuarta ciudad en recibir la realeza de los dioses, lo que da fe de su elevada posición. La ciudad se hizo famosa en su época por la producción de sellos cilíndricos y lana, y se cree que el famoso Código de Hammurabi se promulgó por primera vez en Sippar.

La ciudad entró en declive durante el periodo del Imperio aqueménida (hacia el 550-330 antes de Cristo), pero aún existía en la época del Imperio parto (247 antes de Cristo a 224 después de Cristo), tras lo cual parece que quedó abandonada.

Mari (la actual Tell Hariri, en Siria) fue una maravilla de la ingeniería y el diseño y se convirtió en la ciudad más próspera del norte de Mesopotamia. A diferencia de muchas otras ciudades, Mari no surgió a partir de un asentamiento anterior, sino que fue planificada de antemano como una ciudad nueva. El emplazamiento se encontraba en el interior, lejos del río Éufrates, por lo que se construyó un «canal de enlace» que llevaba el agua del río a la ciudad y, a partir de ahí, había canales más pequeños para regar los cultivos.

La ciudad se diseñó cuidadosamente para que se fuera elevando de manera gradual, con un sistema de drenaje bajo las calles y alrededor de la parte baja para evacuar el agua de lluvia y los residuos. Su emplazamiento se eligió por su ubicación en una popular ruta comercial, por lo que la ciudad prosperó no solo gracias al comercio, sino también mediante el cobro de peajes a todos los mercaderes que pasaban por ella. Las deidades de la ciudad eran tanto sumerias como semíticas y contaba con templos dedicados a Dagan e Inanna/Ishtar, entre otros.

Mari alcanzó su apogeo durante el reinado de Zimri-Lim (1775-1761 antes de Cristo), quien se había aliado con Hammurabi de Babilonia, que luego se volvió contra él y destruyó la ciudad hacia el año 1761. El sistema de canales en ruinas se desbordó, ablandando los cimientos de ladrillos de barro de los edificios y provocando su derrumbe.

Aunque el yacimiento siguió estando habitado hasta el siglo III antes de Cristo, ya era una ruina hacia el año 1757 antes de Cristo Hoy en día, el yacimiento es más conocido por las tablillas de Mari, entre 15.000 y 25.000 tablillas de arcilla que se cocieron en los incendios de la caída de la ciudad y, por lo tanto, se conservaron perfectamente, como también ocurrió en Nínive con la biblioteca de Asurbanipal.

Lagash (la actual Al-Shatrah, Irak) pasó de ser un pequeño asentamiento en el periodo de Uruk a convertirse en una ciudad en el periodo Dinástico Temprano I. Prosperó gracias al comercio, debido a su favorable ubicación entre los ríos Tigris y Éufrates y a los canales que conducían el agua a la ciudad y, a su vez, a pequeños acequias de riego que favorecían cosechas abundantes.

Muchas de las tablillas encontradas en las ruinas de la ciudad dan testimonio de grandiosos proyectos de construcción, entre los que se incluyen templos, palacios y canales. La ciudad cayó por primera vez en manos del rey Lugalzagesi de Uruk hacia el 2350 antes de Cristo, fue reconstruida por Sargón de Acadia y alcanzó su apogeo bajo el reinado de Gudea (hacia el 2144-2124 antes de Cristo). Gudea se dedicó a la construcción de santuarios y templos y se le menciona en el texto de La construcción del templo de Ningirsu, en el que la diosa Nanshe interpreta su sueño de construir un templo dedicado a Ningirsu, la deidad protectora de la ciudad (similar a Ninurta), junto con la diosa madre Bau/Babu.

Lagash se alió con Ur durante el periodo III de Ur y, cuando esta ciudad cayó en torno a 1750 antes de Cristo, Lagash también entró en declive. Finalmente se abandonó en torno a 1600 antes de Cristo

Assur (también conocida como Ashur, la actual Qal'at Sherqat, distrito de al-Shirqat, Irak) se fundó durante el periodo Dinástico Temprano I, sirvió como puesto avanzado y centro comercial del Imperio acadio, y continuó prosperando gracias al comercio durante el periodo III de Ur. Estaba vinculada comercialmente al famoso centro mercantil de Karum Kanesh en Anatolia (Asia Menor) y también se benefició de las peregrinaciones religiosas y las ofrendas al dios patrón Ashur y a la diosa Ishtar.

Hacia el año 1900, la encarnación más famosa de la ciudad se estableció bajo el dominio asirio, que la convirtió en su capital. Todos los grandes reyes asirios lanzaron sus campañas militares desde Assur y trajeron el botín de sus conquistas para llenar el tesoro de la ciudad. A los reyes asirios también se los enterraba en la ciudad, excepto a Sargón II, cuyo cuerpo se perdió en la batalla.

Incluso después de que el rey Asurnasirpal II (884-859 antes de Cristo) trasladara la capital a Kalhu, Assur siguió siendo un importante centro cultural, religioso y de comercio hasta que fue saqueada en el 612 antes de Cristo por la misma coalición de babilonios, medos y persas que también tomó las otras grandes ciudades neoasirias. Asur cayó en manos del Imperio romano hacia el año 116 y los persas sasánidas la destruyeron bajo el reinado de Ardacher I (224-240 después de Cristo), pero siguió estando poblada hasta el siglo XIV, cuando se abandonó definitivamente.

Se cree que Acadia (también conocida como Agadé, de ubicación desconocida) fue construida por Sargón de Acadia hacia el 2350/2334 antes de Cristo, aunque es posible que tan solo restaurara una ciudad anterior en el mismo emplazamiento. Antes del ascenso de Sargón, Lugalzagesi de Uruk había conquistado Sumeria, y Sargón, aprendiendo de estas campañas, derrotó a Lugalzagesi y fundó el primer imperio multinacional del mundo, que abarcaba los actuales Irak, Jordania, Kuwait, parte del Líbano, Siria, parte de Asia Menor y, posiblemente, hasta Creta.

La ciudad alcanzó una riqueza fabulosa y llegó a su apogeo bajo el reinado del nieto de Sargón, Naram-Sin (2254-2218 antes de Cristo), el más grande de los reyes acadios. La deidad patrona de la ciudad era Ishtar, a quien se atribuían las victorias de los reyes y la prosperidad de la ciudad. El Imperio acadio proporcionó la estabilidad que permitió el desarrollo de las artes y las ciencias, pero, al mismo tiempo, se vio acosado a lo largo de su historia por rebeliones de ciudades-Estado y regiones que se oponían a sus políticas autoritarias.

Según escribas sumerios posteriores, Acadia cayó ante la invasión de los gutios hacia 2154 antes de Cristo Sin embargo, los estudiosos actuales sugieren que el cambio climático debilitó tanto a la ciudad como a su imperio y eso, a su vez, permitió la victoria de los gutios, algo que habría sido imposible en épocas anteriores de su historia.

Babilonia (la actual Hillah, en Irak) es sin duda la ciudad mesopotámica más famosa debido a su mención en la Biblia. Originalmente era una pequeña localidad fundada en algún momento del periodo acadio y para la época del rey acadio Shar-Kali-Sharri (2217-2193 antes de Cristo) se había convertido en un centro cultural y religioso. Alcanzó su apogeo durante el reinado de Hammurabi, quien convirtió a Babilonia en la capital de su imperio y en la ciudad más grande del mundo en aquella época, con una población estimada en más de 200.000 personas.

Tras Hammurabi, la ciudad entró en declive, pero resurgió durante el periodo asirio medio (aproximadamente 1365-1053 antes de Cristo), y en la época del Imperio neoasirio ya era lo suficientemente fuerte como para oponer resistencia a los gobernantes asirios. Fue completamente destruida por el rey neoasirio Senaquerib en 689 antes de Cristo (lo que provocó su asesinato) y reconstruida por su hijo Asarhaddón.

Tras la caída del Imperio neoasirio en 612 antes de Cristo, Babilonia volvió a florecer durante el reinado de Nabucodonosor II (604-561 antes de Cristo), quien revitalizó la ciudad y construyó la famosa Puerta de Ishtar. También se le atribuye la finalización del gran zigurat (el Etemenanki, «Casa de la Fundación del Cielo y la Tierra»), que se cree que inspiró la Torre de Babel bíblica, así como la construcción de los Jardines Colgantes de Babilonia (que, como se ha señalado, puede que en realidad estuvieran en Nínive).

La ciudad siguió prosperando bajo el Imperio aqueménida tras su conquista por Ciro el Grande en 539 antes de Cristo, pero entró en declive tras la muerte de Alejandro Magno, quien había conquistado la región. Babilonia nunca volvió a alcanzar su antiguo esplendor y fue decayendo lentamente hasta quedar totalmente abandonada en el siglo VII.