Mesopotamia es el nombre que le daban los antiguos griegos (que significa «la tierra entre dos ríos», el Tigris y el Éufrates) a la región que corresponde al actual Irak y a partes de Irán, Siria y Turquía. Se considera la «Cuna de la Civilización» por los numerosos inventos e innovaciones que surgieron allí por primera vez entre el 6500 antes de Cristo y el siglo VII.
En el Neolítico anterior a la alfarería, la gente gradualmente pasó de un paradigma cazador-recolector a la agricultura, creando comunidades estacionales que se volvieron permanentes durante el Neolítico alfarero (en torno a 7000 antes de Cristo) y esto sirvió de base para el desarrollo de las ciudades durante la Edad del Cobre (5900-3200 antes de Cristo). Esta era incluye el periodo el Obaid (en torno a 6500-400 antes de Cristo) en el cual se vio el surgimiento de los primeros templos (torres escalonadas conocidas como zigurats con un altar en la parte superior) y la creación de un arte intrincado, trabajos de cerámica y fabricación de herramientas de cobre.
El periodo de Uruk (en torno a 4000-3100 antes de Cristo) abarcó esta época y la posterior Edad del Bronce (3000-2119 antes de Cristo), durante la cual se desarrollaron las ciudades, el comercio, el Gobierno y el concepto de propiedad privada de la tierra. La región nunca fue una entidad política única y cohesionada, ni siquiera cuando estuvo bajo el control de los primeros imperios del mundo, y la diversidad de su población fomentó la innovación en todos los ámbitos de la vida cotidiana, incluidos la agricultura, el comercio, la teoría política o la guerra, así como la elaboración de pan, cerveza y amuletos de «buena suerte».
Muchos de los aspectos más comunes de la vida cotidiana, así como los paradigmas teológicos y los sistemas políticos, surgieron por primera vez en Mesopotamia. La población solo se homogeneizó, en términos relativos, a partir del siglo VII, tras las conquistas árabes musulmanas, que impusieron y regularon las creencias y costumbres religiosas. A continuación se presentan diez datos sobre la región que a menudo se pasan por alto o se han tergiversado.
El Creciente Fértil es la región en forma de cuarto de luna creciente de la antigua Mesopotamia que corresponde al sur de Irak, Siria, Líbano, Jordania, Israel y el norte de Egipto. Es el lugar comúnmente conocido como «la Cuna de la Civilización» debido a los avances culturales y tecnológicos realizados allí, que incluyen entre otros, los siguientes:
- las técnicas de agricultura,.
- la domesticación de animales,.
- la astrología y el desarrollo del zodiaco,.
- el concepto del tiempo,.
- la ciencia y la tecnología,.
- la rueda,.
- la escritura y la literatura,.
- la religión,.
- las matemáticas y la astronomía,.
- el comercio de larga distancia,.
- las prácticas médicas (incluida la odontología)..
Con frecuencia se asume que la designación «Creciente Fértil» se originó en la Antigüedad, pero en realidad, fue acuñada en 1916 por el egiptólogo James Henry Breasted en su popular libro Ancient Times: A History of the Early World (La Antigüedad: un historia del mundo primitivo). La popularidad del libro fomentó el uso generalizado de la frase hasta que quedó en la conciencia cultural como el nombre de la región.
La escritura se desarrolló de forma independiente en muchas zonas diferentes del mundo, desde China hasta Mesoamérica, pero se considera que Mesopotamia fue la primera en hacerlo, al haber creado un sistema de escritura hacia el 3600/3500 antes de Cristo, conocido como escritura cuneiforme. La rueda también se originó en esa región (hacia el 3500 antes de Cristo), contrariamente a lo que afirman quienes sostienen que se inventó en Asia Central.
La rueda más antigua del mundo, que data aproximadamente del año 3200 antes de Cristo (conocida como la «rueda de los pantanos de Liubliana»), fue descubierta en Eslovenia en 2002, lo que dio lugar a la afirmación de que fueron los pueblos de Asia Central quienes inventaron la rueda. Sin embargo, la rueda mesopotámica fue la primera, tal y como lo demuestra su presencia en el arte mesopotámico anterior al año 3200 antes de Cristo aproximadamente.
La invención de la ciudad es una de las innovaciones más significativas de los mesopotámicos (para bien o para mal), ya que este concepto, tan habitual hoy en día, nunca había existido antes. Las ciudades se desarrollaron durante el periodo de Uruk, cuando las pequeñas comunidades agrícolas, que prosperaban, atraían a la población de las regiones vecinas, a la que quizá no le iba tan bien.
Las ciudades mesopotámicas le ofrecían a la población protección frente a las inclemencias de la naturaleza, los depredadores naturales y los saqueadores, al tiempo que les abrían nuevas oportunidades para ganarse la vida. En este sentido, al principio supusieron un gran beneficio para la población. Sin embargo, con el tiempo, la densa población de las ciudades y su expansión agotaron los recursos de los alrededores. Muchas ciudades mesopotámicas que, en un principio, los arqueólogos creían que habían sido destruidas en guerras, en realidad fueron abandonadas cuando se agotaron los recursos.
Entre los recursos más importantes de la región estaba el agua y esta fue, probablemente, la causa de la primera guerra registrada en la historia. Aproximadamente en el 2700 antes de Cristo, el rey sumerio Enmebaragesi de la ciudad de Kish lideró a su gente en una campaña militar contra la región de Elam (que corresponde a algunas partes del actual Irán), los venció y llevó el botín de regreso a Mesopotamia.
Esto es todo lo que se sabe del asunto pero es probable que la disputa inicial surgiera por los derechos de agua (el acceso a esta) y el evento también es significativo como un ejemplo de cómo las ciudades-Estado de Sumeria se unieron en una causa o interés común.
Entre los muchos usos que los mesopotámicos encontraron para el agua (de los cuales la irrigación de cultivos era la prioridad) estaba la elaboración de cerveza. La cerveza ese consideraba «la bebida de los dioses» y su fabricación estaba presidida por la diosa Ninkasi (que presta su nombre a la actual Ninkasi Brewing Company de Eugene, Oregón, Estados Unidos), quien garantizaba su pureza. La cerveza era la bebida más popular en la antigua Mesopotamia, ya que contenía tantos nutrientes importantes que se consideraba un alimento y se utilizaba para pagar los salarios de los trabajadores (como lo fue también más tarde en Egipto). El académico Jeremy Black comenta:
La cerveza era un alimento basico en Mesopotamia y sus alrededores desde tiempos prehistóricos, ya que el proceso de fermentación era un método eficaz para matar las bacterias y las enfermedades transmitidas por el agua. Los escribas registraban y controlaban su manufactura, incluso en los primeros registros escritos, desde finales del cuarto milenio antes de Cristo La gente de todos los niveles sociales consumía cerveza, y también se ofrecía a los dioses y a los muertos en rituales de libación.
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La receta para elaborar cerveza fue preservada por los sumerios en El Himno a Ninkasi, el cual se piensa era cantado por los fabricantes mientras trabajaban.
Hay muchos «primeros» asociados con la antigua Mesopotamia, especialmente con Sumeria, el académico Samuel Noah Kramer hace una lista y luego analiza 39 de ellos en su influyente obra La historia empieza en Sumer. Los 39 «primeros» que vienen a continuación son solo los que Kramer eligió abordar, pero hay muchos más:
- Las primeras escuelas.
- El primer caso de adulación.
- El primer caso de delincuencia juvenil.
- La primera «guerra psicológica».
- El primer congreso bicameral.
- El primer historiador.
- El primer caso de reducción de impuestos.
- El primer «Moisés».
- El primer precedente legal.
- La primera farmacopea.
- El primer almanaque de granjero.
- El primer experimento en jardinería con árboles de sombra.
- La primera cosmogonía y cosmología del hombre.
- Los primeros ideales morales.
- El primer «Job».
- Los primeros proverbios y dichos.
- Las primeras fábulas de animales.
- Los primeros debates literarios.
- Los primeros paralelos bíblicos.
- El primer «Noé».
- El primer relato sobre la resurrección.
- El primer «san Jorge».
- El primer caso de un préstamo literario.
- La primera edad heroica del hombre.
- La primera canción de amor.
- El primer catálogo de biblioteca.
- La primera Edad de Oro del hombre.
- La primera sociedad «enferma».
- Los primeros lamentos litúrgicos.
- Los primeros mesías.
- El primer campeón de larga distancia.
- La primera imaginería literaria.
- El primer simbolismo sexual.
- La primera «Mater Dolorosa».
- La primera canción de cuna.
- El primer retrato literario.
- Las primeras elegías.
- La primera victoria laboral.
- El primer acuario.
Entre los «primeros» que no están en la lista se encuentra el primer collar y correa de perro, representados en el arte mesopotámico temprano. Los primeros collares de perro parecen haber sido solamente cuerdas o bandas de cuero atadas alrededor del cuello de un perro, pero se volvieron progresivamente más ornamentadas a medida que la civilización se desenvolvía. El collar de perro como arte fue desarrollado completamente por los egipcios durante la era del Imperio Nuevo (aproximadamente 1570 - 1069 antes de Cristo), cuando los collares de perro estaban adornados con el nombre del perro y el dueño, pero el concepto del collar en sí se inventó por primera vez en Mesopotamia.
Otro de los «primeros» de Mesopotamia es ser el primer imperio multinacional del mundo, el Imperio acadio (2350/2334 - 2154 antes de Cristo) fundado por Sargón de Acadia (el Grande, que reinó de 2334 a 2279 antes de Cristo). La localización precisa de Acadia es desconocida pero, a partir de las inscripciones de Sargón, se sabe que su imperio se extendía desde el golfo Pérsico hasta los actuales Kuwait, Irak, Jordania, Siria, probablemente el Levante, y a través de Asia Menor para incluir la isla de Chipre.
Sargón mantuvo su imperio intacto al colocar a individuos de confianza (tanto hombres como mujeres) en posiciones de poder político en toda la región. A estos funcionarios se les conocía en textos babilónicos como «los ciudadanos de Acadia» y servían como gobernadores, sumos sacerdotes o sacerdotisas, o administradores de alto nivel en más de 65 ciudades diferentes. Uno de estos oficiales de confianza fue su hija Enheduanna (en torno a 2300 antes de Cristo), suma sacerdotisa de Inanna en la ciudad de Ur.
Si bien Sargón fue cuidadoso en mantener un control estricto, sin llegar a oprimir a la gente, aun así las rebeliones estallaban. El imperio conservó su cohesión gracias a su más grande rey, el nieto de Sargón, Naram-Sin (que reinó entre 2254-2218 antes de Cristo) pero decayó bajo el reinado de su hijo y sucesor Shar-Kali-Sharri (que reinó entre 2217-2193 antes de Cristo) y finalmente cayó ante los gutios en el 2154 antes de Cristo aproximadamente.
Enheduanna no solo fue la suma sacerdotisa que ayudó a mantener el imperio de su padre en Sumeria, sino también una poeta consumada y la primera autora conocida por su nombre en la historia del mundo. Es mejor conocida por sus tres grandes himnos a la diosa Inanna: La señora de gran corazón, La exaltación de Inanna y La diosa de los poderes temibles, pero también escribió 42 poemas que relatan sus sentimientos personales sobre una serie de temas diferentes. El académico Stephen Bertman comenta:
Los himnos nos proveen los nombres de las principales divinidades que los mesopotámicos adoraban y nos dicen dónde estaban localizados sus templos principales son las oraciones las que nos enseñan sobre la humanidad, porque en las oraciones encontramos las esperanzas y los temores de la vida diaria terrenal. (172)
Sus poemas e himnos fueron extremadamente populares e influyeron en himnos, canciones, poemas y salmos posteriores, notablemente los del Antiguo Testamento. El Cantar de los Cantares está influido por los versos de Enheduanna y sus trabajos todavía se leen y son ampliamente apreciados en el presente.
Los mesopotámicos no solo influyeron en el desarrollo posterior de los textos litúrgicos sagrados sino que también inventaron la literatura, comenzando con La Epopeya de Gilgamesh (escrita entre 2150-1400 antes de Cristo aproximadamente) que cuenta la famosa historia del semi-mítico rey de Uruk, Gilgamesh, y su búsqueda del sentido de la vida frente a la inevitable muerte. La obra fue transmitida originalmente de forma oral hasta que se puso por escrito.
Antes del descubrimiento de la obra de Enheduanna, se pensaba que el primer autor conocido por su propio nombre era el escriba babilónico Shin-Leqi-Unninni (que posiblemente vivió entre el 1300-1000 antes de Cristo) que escribió la versión babilónica del relato. La Epopeya de Gilgamesh, una historia de ficción basada en un rey real, es representativa de un género conocido por los estudiosos hoy en día como literatura mesopotámica naru, que apareció por primera vez alrededor del segundo milenio antes de Cristo Estos relatos presentaban a una persona famosa (generalmente un rey) en una historia de ficción cuyo tema solía ser la relación del individuo con los dioses, pero podía tratarse de cualquier tema.
Además de Gilgamesh, los mejores dos ejemplos de literatura mesopotámica naru son La leyenda de Sargón de Acadia - la cual narra el humilde nacimiento de Sargón el Grande y su ascenso al poder - y La maldición de Agadé que trata sobre Naram-Sin. Estas historias fueron muy populares en toda Mesopotamia e influyeron en escritores posteriores, muy posiblemente en los escribas que escribieron las narraciones bíblicas de la vida y el ministerio de Jesucristo y que componen los evangelios del Nuevo Testamento.
Se discute si la literatura naru mesopotámica influyó directamente en la composición de los evangelios (aunque la forma de las composiciones es similar en el sentido de que los evangelios, también presentan un personaje central que era bien conocido y que se colocaba en situaciones que pueden o no haber sucedido realmente), sin embargo se puede afirmar con seguridad que los mitos mesopotámicos influyeron en los relatos bíblicos de la caída del hombre, el diluvio universal y también en el libro de Job.
Todas estas historias fueron adaptadas de obras mesopotámicas como El mito de Adapa, El génesis de Eridu, El Atrahasis y El Ludlul bel Nemeqi, este ultimo trata sobre un buen hombre que se lamenta por sus desgracias y sus preguntas sobre la justicia de los dioses. Antes de mediados del siglo XIX, cuando las instituciones europeas y americanas financiaron las expediciones a Mesopotamia para encontrar evidencia física que corroborara las narrativas bíblicas, la Biblia se consideraba el libro más antiguo del mundo que contenía obras totalmente originales; posteriormente, estas obras se entendieron como inspiradas o adaptadas de obras mesopotámicas.
Aunque el código legal del rey babilonio Hammurabi (que reinó entre 1792-1750 antes de Cristo) es bien conocido, no fue el primer código legal del mundo y ni siquiera el primero en Mesopotamia. El código legal más antiguo fue el Código de Urukagina del siglo XXIV antes de Cristo y el segundo fue el Código de Ur-Nammu (que reinó entre 2112-2094 antes de Cristo), fundador de la Tercera dinastía de Ur en Sumeria que inició el periodo III de Ur (en torno a 2112 a alrededor de 2004 antes de Cristo).
Es posible que el Código de Ur-Nammu haya sido escrito por su hijo y sucesor, Shulgi de Ur (que reinó entre 2029-1982 antes de Cristo), pero de ser así, lo más probable es que se haya basado en el código de su padre o se haya escrito de acuerdo con los preceptos de este. El académico Paul Kriwaczek comenta:
Aunque no es un verdadero código legal, ya que está lejos de ser exhaustivo; dicen algunos incluso que no fue introducido por Ur-Nammu sino por su hijo Shulgi, sea un código o no, aunque solo tenemos fragmentos, son suficientes para demostrar que las leyes cubrían tanto asuntos civiles como penales. Entre las disposiciones penales, especifica cuáles deben ser delitos capitales: el asesinato, el robo, la desfloración de la esposa virgen de otro hombre y el adulterio cuando lo comete una mujer. Para otros delitos menores, la pena era una multa en plata ... en contraste con las leyes más famosas de Hammurabi, redactadas unos tres siglos más tarde, con sus disposiciones salvajes como el «ojo por ojo, diente por diente». (148-149)
El Código de Ur-Nammu influiría en el posterior Código de Hammurabi al dejar en claro los castigos para los delitos y legitimarse a sí mismo como proveniente de una fuente divina. El Código de Hammurabi necesitaba ser más duro ya que regía sobre una población más diversa, que no compartía la misma visión teológica sobre los dioses y su administración de justicia.
Las anteriores son solo algunas de las contribuciones de Mesopotamia a la cultura mundial. Los mesopotámicos también fueron pioneros en la cartografía, ya que desarrollaron mapas entre el 2360 y 2180 antes de Cristo Influyeron en la filosofía griega a través del filósofo presocrático Tales de Mileto (en torno a 585 antes de Cristo) quien estudió en Babilonia y afirmaba que el agua era el principio primario de la existencia, basándose en lo que había aprendido allá.
Los conceptos de planificación urbana y zonificación también se desarrollaron en Mesopotamia, en donde un distrito comercial era distinto de las zonas residenciales y además las calles de la ciudad se planificaron para facilitar el recorrido. El Imperio asirio (1900-612 antes de Cristo aproximadamente) fue el más grande del mundo antiguo hasta ese momento y el concepto asirio de Dios influiría en las posteriores visiones monoteístas de lo divino.
Mesopotamia continuó como una región diversa e innovadora hasta el siglo VII cuando fue conquistada por invasores árabes musulmanes que luego controlarían la religión y las tradiciones culturales. Al igual que en la antigua Persia, los sistemas de creencias y tradiciones indígenas fueron inicialmente prohibidos pero luego asimilados a la cultura de los conquistadores. Para aquellos que conocen la historia de Mesopotamia, la región exige el mayor respeto como la fuente de muchos de los aspectos más perdurables de la cultura mundial.