Evliya Çelebi (1611 – 1682/85) fue el viajero y explorador otomano más famoso. Es conocido por su libro de viajes, Seyahatnâme, compuesto por 10 tomos. En esta narración monumental que comprende los viajes de más de 40 años, el autor ofrece una amplia perspectiva del mundo otomano del siglo XVII. Evliya Çelebi, además de considerarse un «viajero del mundo» (seyyâh-ı 'âlem), también fue músico, soldado, derviche y un conversacionista que se rodeaba con miembros de la corte. En vez de simplemente escribir un libro de historia, embelleció el Seyahatnâme con relatos y reflexiones que pudieran tanto educar como entretener a sus lectores.
El Seyahatnâme es digno de mérito por sus contribuciones a la historia sociopolítica, económica, geográfica, cultural y arquitectónica. Evliya Çelebi escribió el libro de viajes más extenso de la historia otomana y de Asia occidental, además de describir sus viajes en un estilo vívido y detallado; precisamente por eso, y por su intención de divertir a sus lectores, algunos investigadores han sugerido que sus escritos suelen ser exagerados y poco fiables. Pese a ello, también existen estudios recientes que corroboran la vital importancia historiográfica de las narraciones de Evliya Çelebi a la hora de comprender el mundo otomano.
El autor vivió en el siglo XVII, una época de transformación y conflicto para el Imperio otomano. Guerras prolongadas contra los safávidas persas y los Habsburgo austríacos estaban agotando los recursos ecológicos y fiscales turcos. A esta situación se suman las rebeliones domésticas a causa del empeoramiento de las condiciones socioeconómicas, el cual obstaculizó los esfuerzos para resolver estos conflictos; las complicaciones principales fueron las revueltas Celali en zonas rurales y las revueltas de los jenízaros en Estambul, así como en otras ciudades. Los bandidos, quienes controlaban muchas carreteras y caminos, amenazaban el comercio y el transporte; incluso llegaron a poner en peligro muchas veces la vida y los viajes del propio Evliya.
Los gobernantes y burócratas otomanos trataron de implementar reformas socioeconómicas para poner fin a este círculo vicioso. Mientras Murad IV (muerto en 1640) y la familia Köprülü (una familia muy relevante dentro de la política otomana, 1656-76) llevaron a cabo dichas reformas para fortalecer al Estado, algunas tentativas fueron catastróficas, tal y como el sanguinolento derrocamiento de Osman II en 1622, perpetrado por los jenízaros. No obstante estas dificultades, el Imperio otomano no sufrió pérdidas territoriales; es más, fue capaz de proteger sus fronteras y expandirlas en Mesopotamia, Creta y Podolia. El arte y la vida cultural seguían siendo vibrantes: poetas, pensadores y músicos de renombre siguieron surgiendo en la vida cortesana.
Evliya también creció en este entorno y gozó de su correspondiente educación palaciega, dentro de una red de mecenazgo promovida por burócratas e intelectuales. Al contrario que en obras oficiales, Evliya escribía con un estilo vivaz basado en la observación minuciosa y en coloridos juegos de palabras. Asimismo, fue testigo de primera mano de las repercusiones producidas por estos acontecimientos en centros urbanos, pueblos pequeños y áreas rurales. Tomó consistentemente apuntes sobre ellos en mayor o menor medida. Esta insistencia enriqueció la visión de Evliya y lo distinguió aún más de sus contemporáneos.
Evliya nació el 25 de marzo de 1611 en el distrito de Unkapanı, en Constantinopla (actual Estambul). Su familia tenía una relación estrecha con la corte otomana: su padre, Derviş Mehmed Zıllı, era el maestro joyero del Palacio Topkapi, lo cual le permitió a su hijo recibir una educación adecuada. Durante su estancia en la Escuela de Enderun (la escuela de élite imperial dentro del Palacio Topkapi), estudió caligrafía, lenguas y música. Su talento musical y personalidad ingeniosa llamó la atención de Murad IV, tras lo cual formaron una amistad que duraría hasta la muerte del sultán.
Aunque se acercaba a aquellos que formaban parte de las esferas palaciegas, Evliya nunca renunció a las órdenes derviches, así que tanto la vida cortesana como otras relaciones sociales moldearon y pulieron su educación; también pudo aprender árabe, persa, griego y un poco de latín. Estas primeras experiencias le serían muy útiles en sus futuros viajes. Su perspectiva siguió expandiéndose contactando con personas procedentes de todos los ámbitos de la vida, incluyendo mendigos, mercaderes, gobernadores y visires.
Aunque se sentía muy unido a Estambul, el verdadero sueño de Evliya era viajar y recorrer el mundo. Así se explica en 1631:
Mientras paseaba y hacía placenteras excursiones a pueblos y ciudades y atravesaba miles de parques y jardines de rosas similares a los de Iram alrededor de tierras encantadoras (es decir, Constantinopla), me llegó a la mente el deseo de hacer grandes viajes. A cada instante imploré al Creador para que me concediera salud de cuerpo, una travesía completa y fe hasta el último aliento, todo ello mientras me preguntaba: «¿Cómo me puedo librar de las presiones de padre y madre, de mi mentor y de mi hermano, y convertirme en un trotamundos?» (Dankoff 2011, 3-4).
Evliya afirma que sus viajes comenzaron con un sueño en el que vio al profeta Mahoma. Cunado intentó pedirle la şefâat («intercesión»; rezo que se realiza para pedir la expiación de pecados de otra persona) para el Más Allá, se confundió y pronunció seyâhat («viaje»); pese a este error, Mahoma le dio el permiso para embarcarse en sus viajes. Evliya partió después de convencer a su familia con este mismo sueño.
Para financiar sus travesías, Evliya aceptó temporalmente algunos cargos estatales ofrecidos por administradores locales, aunque no aquellos que supusieran una estancia a largo plazo. Otra fuente de ingresos fue la herencia familiar. Ocasionalmente, estuvo bajo la protección de algunos grandes visires importantes, como Melek Ahmed Pachá y Köprülü Fazıl Ahmed Pachá. Participó en campañas militares contra Persia y Austria, así como en negociaciones de paz; incluso llegó a tener disputas con las autoridades otomanas y apoyó la causa de los rebeldes Celali. Estos casos muestran que su posición respecto a la autoridad central variaba dependiendo de las circunstancias.
En su obra de 10 volúmenes, Seyahatnâme («El libro de los viajes»), Evliya registró meticulosamente multitud de información en los vastos territorios otomanos, exceptuando el Magreb y Chipre; también visitó países extranjeros en Europa, Asia y África. Sin embargo, la veracidad de sus viajes a los Países Bajos, Brandenburgo y Suecia, todos ellos acaecidos en el sexto volumen, sigue siendo objeto de debate. Del mismo modo, algunas de sus expediciones a África en el décimo volumen incluyen elementos fantásticos y ficticios. El investigador Robert Dankoff afirma lo siguiente sobre este tema:
Evliya tiene la reputación de ser fantasioso, exagerado, mentiroso. En los últimos años, hubo cierta inclinación por parte de los académicos e investigadores a restaurar la verosimilitud de Evliya . El Seyahatnâme es un ejemplo palmario del nivel literario propio de esta mentalidad otomana, a caballo entre un realismo directo y el amor hacia «las maravillas y los milagros.
En la siguiente lista se exponen las regiones y ciudades más importantes que Evliya Çelebi visitó, por orden de aparición:
- Estambul con su historia, distritos y sus alrededores..
- Bursa, Anatolia, Trebisonda, Erzurum, Azerbaiyán, Armenia, Georgia, Crimea, Creta..
- Konya, Kayseri, Antakya, Damasco, Urfa, Maraş, Sivas, el Levante, Sofía, Edirne..
- Bagdad, Basra, Bitlis, Diyarbakır, Malatya, Mardin, la Persia safávida, Van..
- Hungría, Belgrado, Gallipoli, Anatolia, Moldavia, Bosnia, Eslovenia, Skopje..
- Transilvania, Montenegro, Bulgaria, Hungría, Albania, Ragusa, Croacia..
- Hungría, Viena, la Austria de los Habsburgo, Valaquia, Moldavia, Bucarest, Ucrania, Circasia, el Cáucaso, Daguestán, Rusia..
- Crimea, Creta, Macedonia, Atenas, las islas del Egeo, Albania..
- Anatolia, Esmirna, Éfeso, Antalya, Rodas, Alepo, Damasco, el Levante, Hejaz..
- Egipto, El Cairo, Alejandría, Sudán, Abisinia, Somalia, Yibuti, Kenia, Tanzania..
La influencia de la literatura de viajes islámica se hace evidente en esta obra, especialmente en los dos últimos tomos de su travesía. No obstante, Evliya difiere de manera significativa de otros viajeros musulmanes u otros geógrafos contemporáneos como Ibn Battuta (muerto en 1368 o 1369) y Katip Çelebi (muerto en 1657). Tampoco se basaba exclusivamente en la tradición isnâd (la cadena de narración en la historia intelectual islámica) o en registros geográficos ya existentes, aunque se benefició enormemente de sus propias observaciones, encuentros, entrevistas, cuentos populares y demás declaraciones orales.
El estilo de Evliya se ejemplifica con sus comentarios sobre el impacto del delta del Nilo en el Cairo:
Porque Dios ha bendecido a Egipto con el Nilo, hay gran abundancia y acumulación de riqueza imperial (o dinero fiscal). Esta riqueza está asegurada siempre y cuando la crecida del Nilo llegue a los 18 codos. Si llega a los 20, entonces el pachá, los funcionarios, los arrendadores de impuestos, los gobernadores provinciales y los campesinos son todos ricos. Si no llega a los 18 codos… ¡que Dios nos ayude! La tierra está seca, a lo que sigue la muerte y la hambruna, los arrendadores no pueden recaudar, no se produce la riqueza imperial, el pachá se ve obligado a compensar estas pérdidas de las arcas de su propio bolsillo...
A El Cairo se la llama «La madre del Mundo», porque si el mundo entero sufre de inanición y de muerte, Egipto lo puede alimentar; pero si El Cairo sufre hambruna durante un solo día, Dios no lo quiera, entonces ni todos los cultivos del mundo la podrán mantener, porque El Cairo es un mar de hombres. (Dankoff 2011, 357)
Evliya Çelebi coronó todos estos logros con contribuciones a la cartografía otomana. Es posible que, en sus últimos años, haya preparado un extenso mapa de la cuenca del Nilo en Dürr-i bî-misîl în Ahbâr-ı Nîl («Perla sin parangón cartografía del Nilo»)
Evliya se consideraba como «amigo de la humanidad» (nedîm-i beni-âdem) y examinaba el día a día de distintas sociedades con una mirada curiosa. Sus apuntes sobre las diversas lenguas, gastronomías, tradiciones y las leyendas exageradas hacen que el Seyahatnâme se convierta en un intricado y rico tejido de cultura y folclore. La parte en la que describe a los vendedores de gatos, canciones de mercadillo y las razas de gatos en la ciudad de Ardabil, en la Persia safávida, es un ejemplo precioso de esta riqueza.
Por la sabiduría de Dios, y porque los gatos en Ardabil tienen vidas cortas, hay un sinnúmero de ratones, más que en otras regiones… Así pues, esta ciudad tiene una subasta real de «hirre»; oséase, «gürbe»; oséase, «kutta»; es decir, gatos. Hay vendedores profesionales de gatos, los cuales tienen mucha demanda, que venden a gatos en jaulas… Esta es la cantinela que cantan, en voz alta, a la manera de un «bayati»:
Tú, que buscas un felino,
un felino que cace al ratón sibilino;
al ratón le es enemigo contumaz,
mientras que a ti te da solaz;
enemigo de roedores
y además no es un ladrón,
una mascota que comparta tu desazón.
(Dankoff 2011, 66).
Su diario de viajes es de una gran importancia a la hora de comprender la vida rural y urbana en el Imperio otomano. Solía medir la altura y el ancho de varios monumentos urbanos en persona. Asimismo, insertaba sus propios comentarios con los registros existentes y las habladurías locales.
Un ejemplo de lo anterior es la descripción de la Acrópolis de Atenas, una mezcla de medidas matemáticas y consideraciones personales:
La ciudad amurallada (la Acrópolis) está en medio de una extensa pradera, ubicada en una roca de rojo puro que le confiere seguridad en su altura. Es una construcción muy antigua y de forma ovalada, alargada del este al oeste. No hay otro lugar en el mundo que tenga una fortaleza tan poderosa, porque la roca se alza más de 100 codos del suelo. Las piedras de la fortificación están ataviadas de un mármol blanco, pulido y brillante, cada una de ellas del tamaño de un elefante o de la cúpula de un hamán… La construcción de piedra que reposa sobre la roca natural es de 50 codos de altura. La circunferencia del castillo medida a partir de la muralla exterior mide unos 3000 pasos… Dentro de la muralla hay 300 casas que parecen castillos, hechas de piedra y cubiertas completamente con tejas.
(Dankoff 2011, 271-272)
La UNESCO señala lo siguiente con la ocasión del 400.º cumpleaños de Evliya Çelebi: «Seyahatnâme, o El libro de los viajes, es el diario de viajes más largo y extenso de la literatura islámica, quizás de la literatura mundial». (Memory of the World, Evliya Çelebi's Book of Travels). En casos en los que los documentos archivísticos sean insuficientes, los historiadores siguen recurriendo a Evliya Çelebi. Sus apuntes y memorias también son una fuente copiosa para investigadores de diferentes disciplinas en las ciencias naturales y sociales.
Desgraciadamente, la fecha y causa de muerte de Evliya, así como su lugar de sepultura, son desconocidas hasta día de hoy. Su diario de viajes también cayó en el olvido poco después de su muerte por razones que aún se ignoran. El Seyahatnâme surgió de las tinieblas gracias a los esfuerzos del historiador austriaco Joseph von Hammer-Purgstall, en el siglo XIX. Este investigador tradujo los dos primeros volúmenes al alemán e inauguró los primeros estudios académicos sobre Evliya Çelebi. Actualmente, Evliya goza de una reputación considerable más allá de círculos académicos: su conmemoración en un Google Doodle especial en 2011 y su inclusión en el Registro Internacional de la Memoria del Mundo en 2013 son solamente algunos ejemplos.