Los portugueses colonizaron Malaca (la actual Melaka), localizada al suroeste de la península malaya en 1511 y la ocuparon hasta 1641, año en que los neerlandeses tomaron posesión de ella. El puerto de Malaca funcionaba tanto como un centro de conexiones regional e interregional, ya que controlaba el estrecho de Malaca que conecta el océano Índico, a través del mar de Andamán con el mar de China meridional.

Malaca fue fundada aproximadamente en 1400 por el último rey de Singapur, Paramesvara (1344 – hacia 1424) acompañado de su séquito de composición mixta, originarios de Sumatra (de donde era Paramesvara) y la población nativa que vivía en ese asentamiento pesquero. Su ubicación geográfica entre el océano Índico y el mar de China meridional, le permitió recibir mercancía de la India y China. Los comerciantes viajaban entre la costa occidental de la península malaya y Sumatra a través del estrecho de Malaca. Esa era la ruta marítima más corta entre la península y la gran isla, pero era la más peligrosa, ya que tenía aguas poco profundas y bancos de arena móviles. Malaca se encuentra en la desembocadura del río Melaka, a 150 km (93 millas) al norte de Singapur.

El islam llegó a la región y el gobernante de Malaca, quien se había convertido al islam, abrió su territorio y promovió el comercio de mercaderes musulmanes. Por esa razón, Malaca se convirtió en el centro de operaciones comerciales más importante de la región, donde circulaban productos muy preciados como el oro, las especias, la seda y el té. Los mercaderes de la dinastía Ming (1368-1644) la visitaban muy a menudo, en especial, el mercader y explorador Zheng He (hacia 1371-1433). Los portugueses aprovecharon la riqueza y poder del puerto para controlar gran parte del territorio de Malasia y Sumatra; aun así, fue necesario contar con una defensa naval para mantener vigilado a su vecino del norte, Siam (Tailandia). Hacia finales del siglo XV, a menos de cien años de su fundación, el Sultanato de Malaca presumía de una comunidad internacional de 15.000 mercaderes.

Entre 1497-1499, cuando Vasco da Gama (alrededor de 1469-1524) navegó por el cabo de Buena Esperanza y descubrió una nueva ruta marítima entre Europa y Asia, los portugueses estaban forjando un imperio. Es decir, Cochín portuguesa fue fundada en 1503 y Goa portuguesa se creó en 1510, ambos enclaves situados en la India. Desde la costa occidental de la India, los portugueses tenían en mente establecer un centro administrativo en Malasia que también serviría como trampolín para acaparar más puertos en el este y sudeste asiático.

Los portugueses llegaron a Malaca en 1509 atraídos por la fina belleza natural del puerto. Dos años más tarde, volvieron con más fuerza: una flota liderada por Alfonso de Albuquerque (1453-1515) tomó el puerto, lo bombardeó con cañones y quemó, por lo menos, 12 embarcaciones allí ancladas. Un grupo armado desembarcó y usó sus armas contra un pequeño ejército del sultán, que contaba incluso con elefantes de guerra. Los comerciantes hindúes del Coromandel ayudaron a los portugueses, con el fin de expandir su propio comercio en el archipiélago malayo. El último sultán de Malaca tuvo que huir de su ciudad.

Las ventajas tanto geográficas como fiscales de Malaca eran innegables y así lo refiere un oficial portugués: «sea quien sea el señor de Malaca, tiene a Venecia sujeta del cuello» (Cliff, 367). Los venecianos fueron grandes rivales de los portugueses en la importación de especias a Europa. En tanto, Albuquerque afianzó su posición al enviar un embajador a Tailandia a bordo de un junco chino, con el fin de establecer acuerdos que garantizaran la no injerencia en sus respectivas actividades comerciales. Otra muestra de los acuerdos diplomáticos alcanzados fue el primer viaje de un barco portugués desde Malaca hacia las Islas de las Especias (ver más abajo), a bordo del cual viajaban representantes musulmanes, quienes eran conocidos en las redes de comercio regional de Malasia e Indonesia.

La escasa presencia militar portuguesa en la región evidenciaba que Malaca estaba expuesta a una amenaza constante por parte de sus rivales, en particular, del Sultanato de Aceh localizado en el norte de Sumatra. Las relaciones entre los diferentes sultanatos de Malasia causaban inestabilidad en la región. Los puertos de Sarawak, Brunei, Johor, Selangor y Kedah competían fuertemente por el control comercial, que solo era accesible a través de los ríos, cuyos estuarios controlaba cada uno de ellos. No obstante, los portugueses actuaban con tanta rudeza como en otras partes del mundo con tal de monopolizar el comercio que favorecía a las embarcaciones autorizadas por la Corona. Se cobraban derechos de aduana y tarifas portuarias a los comerciantes no europeos, incluso se hundían embarcaciones y se confiscaba la mercancía de comerciantes rivales.

Los portugueses lograron dominar una extensa ruta marítima entre continentes y subcontinentes. Sin embargo, las redes del comercio regional tenían un alcance mucho mayor, por lo que no llegaron ni por asomo a convertirse en los actores principales del comercio de las especias en Ásia. En realidad, existía mucha corrupción entre los mismos portugueses y las dos redes comerciales que se desarrollaban paralelamente: el comercio privado y el de la Corona. Muchas veces, el privado no pagaba los impuestos establecidos.

Tras la conquista portuguesa de Malaca, el imperio siguió expandiéndose. Años más tarde, en 1515, tomaron el puerto de Ormuz, localizado en el cuello del golfo Pérsico, y en 1518 establecieron un fuerte en Colombo, Sri Lanka. Los portugueses se expandían, cada vez más, hacia el este: en 1557 se fundó Macao portuguesa en la costa meridional china muy cerca de Guangzhou (Cantón). Alrededor de 1571, los portugueses tomaron el pequeño puerto pesquero de Nagasaki en Japón, que se convirtió en una importante puerta de entrada al mercado japonés. En ese sentido, Malaca se convirtió en uno de los ejes centrales de la red comercial portuguesa, al unir numerosos enclaves y conectar los territorios portugueses de África a la India y de China a Japón. Malaca recibía productos muy preciados como especias, arroz, textiles, cobre, telas de algodón, maderas aromáticas, pieles de animales y opio. En el siglo XVI, se produjo el mayor flujo de productos extranjeros a Lisboa, ya que cientos de carracas de carga partieron del puerto de Malaca con destino a la capital portuguesa, transportando productos de altísima calidad provenientes de los distintos territorios del imperio como oro, porcelana Ming y seda.

Malaca amasó gran fortuna gracias al comercio de las especias. Estas especias, usadas en la preparación de platillos a lo largo de Europa, eran la pimienta, el jengibre, el clavo de olor, la nuez moscada, el macis, la canela, el azafrán, el anís, la cedoaria y el comino. También se utilizaban especias para aromatizar bebidas como el vino; se caramelizaban con azúcar para consumirse como postre, se quemaban como incienso o se empleaban con fines medicinales. Generalmente, la pimienta provenía de la India y la canela de Sri Lanka, pero otras especias como el clavo de olor, la nuez moscada y el macis provenían de un único lugar: un pequeño archipiélago de Indonesia conocido como la Isla de las Especias, actualmente Maluku o islas Molucas. Los habitantes de las islas no exportaban sus valiosos productos, sino que los vendían a los mercantes a un precio muy reducido similar al de la tela de algodón, la comida deshidratada o el cobre. Luego, los mercantes se encargaban de venderlas alrededor del mundo y la intercambiaban por oro, plata, perlas, gemas y seda. Uno de los puertos más importantes para el comercio mundial de las especias fue Malaca; flotas portuguesas de juncos, al mando de pilotos javaneses, partían desde Malaca a la Isla de las Especias para comprar productos locales.

Malaca contaba con una población cosmopolita, integrada por malayos y una mezcla de pueblos indígenas. Sin dudas, la población china era una de las más grandes de Malaca. La mayoría se dedicaba al comercio y residía en un barrio de Bukit Cina (que en malayo significa «colina china»). Además, ahí habitaba un gran número de mercantes provenientes de la India, Java, Persia y Arabia. No se debe dejar de lado a la comunidad de mercantes portugueses, algunos de ellos residentes permanentes y otros temporales, así como a los llamados portugueses de Malaca, descendientes de portugueses y población local de Malaca. También existían diferentes comunidades religiosas, entre ellas musulmanes, hinduistas, judíos y cristianos, quienes convivían dentro del mismo territorio.

Como en otras colonias portuguesas, la difusión del cristianismo era una meta muy importante, aunque no tanto como la acumulación de riquezas. Se nombró a un obispo sufragáneo en Malaca, quien era miembro de la arquidiócesis con sede en Goa. Todo ello se hizo oficial por una bula papal en 1557 y contribuyó a establecer una nueva identidad en la colonia, junto con otros factores comerciales como la casa de la moneda de Malaca, que acuñaba monedas de oro y de plata, una actividad poco común en las colonias portuguesas. El punto de reunión de la comunidad europea y cristiana fue la iglesia de San Pablo, construida en 1521. Hoy en día, la iglesia se encuentra en ruinas, pero fue alguna vez la última morada de San Francisco Javier (también conocido como Francisco de Javier, 1505-1552), un misionero jesuita español que viajó por todo el este asiático desde 1549. Sus restos fueron trasladados a Goa en 1553.

Como en otras partes del vasto Imperio portugués, la riqueza que obtenían a partir del comercio despertó la envidia de otras potencias europeas. Entre 1577 y 1580, el navegante y caballero inglés, Francis Drake (alrededor de 1540-1596) realizó su primera circunnavegación alrededor del mundo. En su trayecto, realizó una parada en la isla de las Especias para asaltar una embarcación cargada con clavos de olor. A fines del siglo XVI, los neerlandeses llegaron al sudeste asiático y, tan pronto como llegaron, establecieron la primera empresa multinacional del mundo, la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC, por sus siglas en neerlandés) con sede en el cuartel general regional de Batavia (actual Yakarta).

Los neerlandeses atacaron la ciudad de Malaca en 1616 y en 1629. El tercer y definitivo ataque ocurrió en 1641, cuando lograron conquistar Malaca de manera permanente e interrumpir el dominio portugués en la región. Esta conquista fue la primera de muchas otras, ya que posteriormente tomaron los puertos de Colombo y Cochín. Los vastos territorios del Imperio portugués, la falta de mano de obra y mantenimiento de las fortalezas hicieron que muchos de sus enclaves fueran presa fácil de sus rivales europeos.

En el siglo XVIII, los británicos estaban muy interesados en controlar el origen de la mercancía proveniente del sudeste asiático, indispensables para acceder al mercado chino. La Compañía Británica de las Indias Orientales, equivalente a la compañía neerlandesa VOC, representaba los intereses de la Corona británica y ocupó la pequeña isla de Penang al norte del estrecho de Malaca en 1786. Hacia 1819, los británicos ocuparon Singapur, que remplazó a Malaca como centro comercial estratégico de la región. Durante el siglo XIX, la economía de Malaca se sustentaba, en gran parte, en el acceso a las plantaciones de caucho situadas en el interior de su territorio. En 1824, los neerlandeses transfirieron formalmente el control de Malaca a los británicos y ahí empezó el dominio total de la región conocida como Las Colonias del Estrecho: Malaca, Penang y Singapur.

La sedimentación del río que cruzaba su territorio impidió que Malaca recuperara su antiguo esplendor. Sin embargo, el estrecho de Malaca siempre fue uno de los más transitados en el mundo, ya que petroleros modernos y barcos de carga lo atravesaban a diario en todas las direcciones. Singapur, localizado al extremo sur del estrecho, es hoy uno de los principales centros del comercio mundial. Se llevaron a cabo excavaciones en el estrecho en busca de petróleo. Melaka, como se conoce actualmente, forma parte de Malasia y su capital, Kuala Lumpur. En ella se pueden apreciar reminiscencias de su pasado colonial como el primer fuerte construido por Albuquerque, la iglesia de San Pablo en ruinas y muchos edificios públicos y de uso residencial con arquitectura de origen portugués y neerlandés. Finalmente, la UNESCO ha declarado Melaka Patrimonio de la Humanidad.