Goguryeo (Koguryo) gobernó el norte de Corea durante el periodo de los Tres Reinos, desde el siglo I antes de Cristo hasta el siglo VII después de Cristo, y la mejor muestra de la prosperidad y el talento artístico de este reino se encuentra en las numerosas tumbas de la época que todavía se conservan. Los murales que adornan el interior de muchas de estas tumbas constituyen una fuente inestimable de información sobre las ceremonias, las técnicas bélicas, la arquitectura y la vida cotidiana de la antigua Corea. Estas tumbas han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Existen más de 10.000 tumbas de Goguryeo de un tipo u otro, de las cuales las más antiguas son los montículos de piedra formados por guijarros de río. Hacia el siglo IV después de Cristo, construían tumbas cuadradas situadas dentro de pirámides formadas por bloques de piedra tallada. Las tumbas posteriores se construyeron en forma de enormes montículos de tierra que, en la mayoría de los casos, tenían una base rectangular. La tierra se mezclaba con cal y pequeños guijarros para hacerla más firme y que así conservara mejor su forma exterior. Colocaban capas adicionales de piedras y arcilla mezcladas con cal y carbón vegetal inmediatamente sobre la cámara interior de piedra y bajo el montículo de tierra para impermeabilizar la tumba. Estas precauciones han ayudado a proteger los murales del interior de muchas tumbas. A veces también marcaban el borde del montículo con guijarros, pero muchos de estos marcadores han desaparecido hace tiempo.

En el interior del túmulo hay cámaras revestidas de losas de piedra o ladrillo a las que se accede por un pasadizo horizontal. Las gruesas losas de piedra están talladas expresamente para este fin y pueden ser de granito o de piedra caliza. De nuevo, algunas cámaras interiores estaban revestidas con mortero de cal y cuentan con canales de drenaje para protegerlas de los elementos y minimizar los daños causados por el agua a lo largo de los siglos. Los suelos de las cámaras están cementados con una mezcla de tierra, cal, carbón vegetal, guijarros y arena, y todo ello recubierto de mortero de cal.

Algunos túmulos tienen una única cámara, mientras que otros cuentan con salas adicionales adyacentes a la cámara funeraria principal, separadas entre sí por columnas de piedra. El pasadizo de entrada puede conducir directamente a la cámara funeraria principal o a una cámara lateral. El ataúd o los ataúdes se colocaban sobre barras de piedra para mantenerlos separados del suelo y, más tarde, sobre una mesa enlucida con cal. A veces hay una mesa de piedra empotrada en la pared para objetos religiosos y una pequeña chimenea tradicional, presumiblemente para su uso en el servicio fúnebre. La cámara principal se cerraba mediante una puerta de piedra simple o doble. Muchas cámaras funerarias de Goguryeo incluyen techos en voladizo de diversos diseños, pilares octogonales que sostienen vigas transversales de piedra, paredes con nichos e incluso puertas de piedra con bisagras. El diseño general de las tumbas muestra los estrechos lazos culturales entre este reino y la antigua China.

Aunque la mayoría de las tumbas son montículos hemisféricos de tierra más modestos, construidos sobre una base cuadrada y con una única cámara funeraria interior de piedra, algunas tumbas son espectacularmente grandiosas. La tumba más grande se encuentra en la antigua capital, Gungnae (la actual Tonggou), y se cree que es la del rey Gwanggaeto el Grande (que reinó en 391-412 después de Cristo), de ahí su nombre popular de «la Tumba del General». Con 75 metros de largo, 11 metros de alto y construida con 1.100 bloques de 3 × 5 metros, la tumba cuenta además con cuatro estructuras más pequeñas, similares a dólmenes, en cada esquina. Otra tumba importante es la de Tong Shou, último gobernante de Taebang. Situada cerca de Piongyang, una inscripción data la tumba del año 357 después de Cristo Su cámara central cuenta con 18 columnas de piedra caliza y pinturas murales; está rodeada por cuatro cámaras más pequeñas.

Una importante forma de arte de Goguryeo era la pintura mural, que se puede encontrar en alrededor de 80 de las tumbas, ya sea pintada directamente sobre las paredes de piedra de la cámara o aplicada sobre un enlucido de cal. Los colores vivos y los contornos fluidos son una característica típica de las pinturas de Goguryeo. Quizás los ejemplos conservados más famosos se encuentran en la tumba de Muyonchong, del siglo V después de Cristo, también conocida como la «Tumba de las Bailarinas», en Gungnae. Uno de los murales, que da nombre a la tumba, muestra filas de sirvientes bailando con los brazos en alto mientras se despiden de su señor, que abandona la casa familiar a lomos de un caballo, lo que se supone que es una metáfora de su partida hacia la otra vida. Las bailarinas visten túnicas de manga larga o chaquetas y pantalones atados a los tobillos.

En varias tumbas hay pinturas del propio difunto, y una de las mejor conservadas procede de una cámara lateral de la Tumba n.º 3 de Anak, que data del año 357 después de Cristo El hombre está identificado mediante una inscripción en la tumba como Tong Shou, el último gobernante de la comandancia china de Taebang. Está representado recibiendo a los funcionarios sentado en una silla jwasang. La figura lleva un sombrero doble y una túnica con mangas, y sostiene un abanico de plumas. Los distintos funcionarios presentes en la audiencia están pintados en diferentes tamaños para representar sus distintos rangos.

Las escenas de caza son un motivo pictórico muy popular, y una de las más célebres es la que se encuentra en la pared de la cámara funeraria de la tumba de Muyongchong. Esta dinámica escena se compone de dos zonas diferenciadas, separadas por una arboleda. A la derecha hay dos carros tirados por bueyes, mientras que a la izquierda los cazadores a caballo disparan flechas contra ciervos que huyen y un tigre que salta entre árboles y montañas.

Otras cámaras presentan pinturas de guerreros a caballo, animales míticos, domadores de animales, acróbatas, ceremonias religiosas, procesiones políticas y una miríada de detalles de la vida cotidiana y la arquitectura. Al igual que su diseño arquitectónico, los murales de las tumbas de Goguryeo muestran una mayor influencia china, con constelaciones pintadas en muchos de los techos, ménsulas decoradas con flores de loto, tan habituales en el arte budista, y, sobre todo, imágenes de los animales chinos de los cuatro puntos cardinales en las paredes.

Las escenas de constelaciones suelen incluir un sol y una luna, que indican el este y el oeste, respectivamente. El sol se representa típicamente mediante un cuervo de tres patas con una cresta de pavo real dentro de una rueda, mientras que la luna puede adoptar tres formas diferentes: un par de sapos, conejos o árboles de canela, también dentro de una rueda. Estos eran símbolos importantes del Estado y pueden representar un vínculo con el chamanismo y la importancia de la naturaleza en la cultura coreana primitiva. Las constelaciones más comunes representadas son Sagitario y la Osa Mayor y, además de su vínculo con el taoísmo (donde representan la vida y la muerte, respectivamente), indican la estrecha relación que atribuían los coreanos a las estrellas y los asuntos humanos.

Los animales de las cuatro direcciones son comunes en un gran número de tumbas, y son el Dragón Azul (este), el Tigre Blanco (oeste), el Fénix Rojo (sur) y la Tortuga-Serpiente Negra (norte). En cada pared de la cámara funeraria principal se pintaba una de estas criaturas, lo que contrasta con las tumbas chinas, donde solo aparecen en los techos, y actuaban colectivamente como guardianes. Es probable que, al igual que los pintores coreanos aprendieron de sus homólogos chinos, a su vez ellos les transmitieran sus conocimientos a los artistas japoneses, ya que muchas tumbas de ese país presentan una decoración artística similar.

Las tumbas también son una fuente de objetos, pero la tendencia a construir entradas horizontales de fácil acceso ha hecho que muchas tumbas de Goguryeo fueran saqueadas hace mucho tiempo. Entre las pocas obras de arte que han sobrevivido se encuentran dos coronas de bronce dorado y joyas (anillos, pendientes, brazaletes y horquillas), que dan testimonio de la maestría de sus creadores. Han sobrevivido muy pocos ejemplos de cerámica de Goguryeo y su procedencia es dudosa. Más numerosas son las figurillas de Buda de bronce y bronce dorado, que suelen mostrar influencia de los Wei del Norte, con una mandorla llameante y flanqueadas por bodhisattvas sentados.