Sif es una diosa de la fertilidad de la mitología nórdica, esposa de Thor, el dios del trueno. Esta diosa es conocida sobre todo por la historia en la que Loki, el dios embaucador, le corta el pelo como una broma y se ve obligado a sustituirlo por un tocado mágico, lo que da lugar a la creación de otros objetos encantados muy conocidos, entre ellos el martillo de Thor.

Tiene una hija con Thor, llamada Thrud, y también un hijo de padre desconocido, Ull, que era el dios del tiro con arco, la caza y el esquí en la era previkinga. El prólogo de la Edda prosaica enumera a otros hijos, pero de la mayoría, salvo Moda y Magi, no se vuelve a hablar. La tradición siempre representa a Sif con una larga melena dorada que, según algunos estudiosos, simboliza el trigo. Según esta interpretación, forma parte de una pareja divina de la fertilidad, ya que ella representa la tierra mientas que Thor, dios del cielo, representa la lluvia que fertiliza esa tierra para producir cosechas.

Varios estudiosos, entre ellos Rudolf Simek, rechazan esta interpretación, ya que Sif nunca tuvo el mismo culto que otras diosas de la fertilidad, como Freyja y Frigg, y solo aparece en la historia de su indeseado corte de pelo como catalizadora de la creación de seis objetos mágicos. Además de esta historia de la Edda prosaica del siglo XIII (escrita por el mitógrafo islandés Snorri Sturluson, 1179-1241), también se la menciona brevemente en el Lokasenna («Las burlas de Loki») y en otra obra de la Edda poética que pone en duda su virtud y fidelidad.

Ningún relato la asocia directamente con la fertilidad, y su nombre se traduce como «pariente por matrimonio» (según Simek, 283) o «pariente político» (Lindow, 266). Por lo tanto, se la suele interpretar simplemente como la esposa de Thor, a quien se le dio este nombre en una época en la que se consideraba a Thor un dios de la fertilidad y en la que los mitos establecidos en torno a Freyja y Frigg las descartaban como candidatas a ser la esposa de Thor.

En la sección Skáldskaparmál («El lenguaje de la poesía») de la Edda prosaica, Sif hace su aparición más importante. La historia comienza cuando Loki está pensando en alguna travesura que pueda hacer y decide que sería divertido afeitarle la cabeza a Sif mientras duerme. Dado que el pelo de Sif era su rasgo más característico, perderlo le proporcionaría a Loki cierta diversión, a la vez que, sin duda, enfurecería a su marido, Thor; así que, en la mente de Loki se trataba de la broma perfecta. Loki le afeita la cabeza a Sif y la deja calva mientras duerme junto a Thor y, cuando este se despierta y la ve, entra en cólera. Al instante sabe que Loki es el culpable, lo encuentra y le amenaza con romperle todos los huesos de un golpe a menos que le devuelva el pelo a Sif.

Loki se disculpa y suplica que lo liberen para ir al reino de los enanos bajo la tierra. Allí, le asegura a Thor, hará que los grandes artesanos, capaces de forjar cualquier cosa, le hagan a Sif una melena dorada aún más impresionante que la original. Thor libera a Loki, y este se dirige rápidamente a Svartalfheim, bajo la tierra.

Existen versiones ligeramente diferentes del mito, pero, en esencia, Loki encuentra a los hijos del gran enano artesano Ivaldi, Brokkr y Sindri (también conocidos como Brokk y Eitri), y les pide ayuda. Estos le hacen a Sif un hermoso tocado de oro y, a continuación, crean otros cinco objetos mágicos:

Los enanos habían forjado los tres primeros objetos y estaban preparados para entregárselos a los dioses y recibir su recompensa cuando Loki, sintiéndose de nuevo travieso, se burló de ellos con una apuesta: apostó su cabeza a que no serían capaces de forjar otros tres tan impresionantes como los que acababan de terminar. Los hermanos aceptaron el reto, y Brokkr comenzó a manejar el fuelle mientras Sindri conjuraba la magia necesaria.

Entonces, Loki se transformó en un tábano y picó a Sindri en la mano, pero el enano ignoró el dolor y sacó del fuego el jabalí dorado. A continuación, cuando volvieron a ponerse a trabajar, Loki, el tábano, volvió a picar a Brokkr en el cuello, pero los enanos siguieron adelante y crearon el anillo mágico. Para entonces Loki estaba empezando a entrar en pánico y entendió que tenía que arruinar la última pieza para conservar su cabeza, así que picó a Brokkr por encima del ojo y el corte hizo que le cayese sangre por la cara.

Brokkr siguió accionando el fuelle mientras Sindri le daba forma a la pieza en el fuego y sacó el martillo mágico. Sin embargo, como Brokkr no podía ver lo que estaba haciendo, el mango del martillo quedó más corto de lo previsto. Aun así, volvería a la mano de su dueño una vez lanzado, y los enanos se quedaron satisfechos con él y lo añadieron al resto de objetos que entregarían a los dioses.

Loki, todavía como un tábano, se llevó los seis objetos y se apresuró a regresar a Asgard para entregarlos como ofrendas antes de que los enanos pudieran llegar y contarle a nadie la apuesta que habían hecho. Le entregó a Sif su nueva melena y a Thor el martillo; a Odín le dio el anillo y la lanza; Frey recibió el barco mágico y el jabalí. Cuando los enanos llegaron, les contaron a los dioses lo de la apuesta y exigieron la cabeza de Loki, que los dioses dijeron que podían quedarse a pesar de los maravillosos regalos que les había dado. Pero entonces Loki señaló que solo había apostado la cabeza, no el cuello, y que no había forma de que le cortasen la cabeza sin dañarle el cuello. Frente a esto, los enanos se lo pensaron y al final se conformaron con coserle la boca bien cerrada antes de regresar a casa.

Sif desempeña un papel secundario en el relato anterior, ya que se podría haber utilizado cualquier otro catalizador para enviar a Loki a los enanos para que crearan los objetos. Lo mismo ocurre en las demás historias en las que aparece. Parece tener una identidad clara como personaje que en su día estuvo plenamente desarrollado, pero en las historias en las que aparece, sirve principalmente como recurso argumental que impulsa la acción.

En la historia de la carrera de caballos entre Odín y el gigante Hrungnir, el gigante reclama a Sif como premio a pesar de haber perdido la carrera. Después de que Odín haya reclamado al caballo mágico Sleipnir como su montura, cabalga a través de los nueve reinos de la cosmología nórdica y finalmente llega a Jotunheim, la tierra de los gigantes del hielo. Hrungnir admira a Sleipnir, pero afirma que su propio caballo, Gullfaxi («Crin Dorada»), es el más rápido y el mejor de todos los mundos. Odín le reta a una carrera y ambos parten al galope hacia la línea de meta en Asgard.

Los demás dioses han abierto las puertas para Odín y planean cerrarlas de golpe cuando se acerque Hrungnir, pero el gigante está justo detrás del dios al llegar a la meta y ya se encuentra dentro de los muros del reino. Odín se ve obligado a ofrecerle hospitalidad y le ofrece una bebida a Hrungnir. Este se la bebe rápidamente y luego exige más. Se emborracha y se vuelve ruidoso, amenazando a los asgardianos con la destrucción y gritando que se llevará a las dos diosas más bellas, Freyja y Sif, como botín a Jotunheim, junto con el Salón de los Héroes de Odín, el Valhalla.

Los dioses ya desprecian a Hrungnir por haber secuestrado en algún momento a Thrud, la hija de Thor y Sif. Thrud es posiblemente una valkiria que escapó de Hrungnir o quizá otra mujer; no hay ningún relato sobre su secuestro por parte del gigante, tan solo una referencia al respecto. Después de que Hrungnir haya bramado hasta que los dioses ya no pueden soportarlo, y especialmente tras su amenaza de secuestrar a Freyja y Sif, estos llaman a Thor, que llega, reta al gigante a un duelo y lo mata reventándole el cráneo con su martillo. El cadáver del gigante cae sobre Thor, inmovilizándole el cuello bajo una de sus gigantescas piernas, y al final el único que puede liberarlo su fuerte hijo Magi, de tres años, que luego recibe a Gullfaxi como regalo en señal de gratitud.

En la Edda poética, Sif también hace breves apariciones y solo habla una vez. En el poema «Hárbarðsljóð» («La balada de Harbardr»), Thor regresa a Asgard tras sus aventuras en Jotunheim y llega a un transbordador regentado por un hombre llamado Harbardr (que en realidad es Odín disfrazado). Thor le pide que le deje cruzar el río, pero el barquero, en lugar de eso, le insulta. Le dice que debería esforzarse un poco más por vestirse mejor, ya que parece un mendigo. A continuación, le habla de sus diversas habilidades mágicas y le cuenta que sabe que su esposa, Sif, está en ese mismo momento en casa con un amante. Thor le acusa de mentir y le insulta aún más. La competencia entre Odín y Thor continúa mientras Harbardr sigue menospreciando a Thor sin parecer tomarse en serio nada de lo que dice y, al final, Harbardr sigue negándose a dejar pasar a Thor.

En el poema «Lokasenna», Loki también menciona la infidelidad de Sif. El «Lokasenna» tiene lugar en un gran banquete de los dioses del que han expulsado a Loki por matar a un sirviente. Sin embargo, regresa alegando un juramento que Odín hizo en su día: que nunca bebería a menos que Loki estuviera presente; así que Odín le hace un hueco en la mesa y al instante Loki empieza a insultar a todos los dioses presentes. Después de haber molestado a varios de ellos, Sif se acerca a él y le ofrece un cuerno de hidromiel. Dice:

Salve, Loki
Toma esta bebida que te ofrezco
de nuestro buen hidromiel de siempre.
Hazlo, en lugar de criticarme
a mí, la única entre
todos los dioses y diosas.

(Verso 53, citado en Crawford, 111)

Se entiende que sus palabras significan que ella, «la única entre todos los dioses y diosas», es inocente de cualquier falta y, por lo tanto, no hay necesidad de que Loki la insulte, ya que no se le puede atribuir ningún defecto. Sin embargo, el dios responde:

Serías única, Sif,
si realmente fueras
cautelosa y poco acogedora con otros hombres.
Pero solo yo sé
cómo le fuiste infiel
a tu marido Thor,
y yo fui con quien te acostaste.

(Verso 54, citado en Crawford, 111)

Dado que Loki insulta a todas las diosas en el banquete de la misma manera, acusándolas de infidelidad y promiscuidad, no hay forma de saber si dice la verdad sobre Sif. Sin embargo, es posible que sí que esté diciendo la verdad y que ella le haya llevado el hidromiel con la esperanza de que no revele su aventura. Thor no está presente durante esta conversación, y Loki tampoco saca a relucir la aventura cuando llega.

Tras el banquete, Loki intenta esconderse de la ira de los dioses, desatada no solo por los insultos, sino también por su papel en la muerte del querido dios Baldr, pero al final lo capturan y lo condenan en una cueva bajo tierra, con una serpiente sobre él que le gotea veneno en la cabeza. Aunque Loki miente con frecuencia como parte de sus intrigas, también es conocido por decir la verdad, por lo que es posible que él y Sif realente tuvieran una aventura. No sería algo inusual, ya que a las diosas de la fertilidad se las suele representar en relaciones sexuales con hombres que no son su pareja oficial.

Es posible que a Sif se le dedique tan poco espacio en las historias porque en su día fue una conocida diosa de la fertilidad, posteriormente sustituida por Freyja, Frigg y otras, y no hacía falta dar más detalles para que el público entendiera quién era y qué representaba. La mitología nórdica se transmitió oralmente durante siglos hasta que Escandinavia y, posteriormente, Islandia se cristianizaron entre los años 1000 y 1100 aproximadamente, y se introdujo la alfabetización. Como ha señalado el estudioso John Lindow, todos los mitos nórdicos que se conservan hoy en día fueron recopilados por cristianos que los preservaron, ya fuera para refutar ese sistema de creencias o por razones que nunca se han revelado.

Por lo tanto, puede que Sif fuera una diosa precristiana muy popular cuyas historias ignoraron los escribas cristianos o que, para entonces, ya se hubiese sustituido por Freyja y Frigg, dos diosas de la fertilidad también acusadas de infidelidad y promiscuidad. La diosa de la fertilidad siempre simbolizó algún aspecto de la tierra y su abundancia, en el caso de Sif, el suelo, y se considera que tener más de una pareja representa la receptividad de la tierra a la fertilización.

Sin embargo, las hipótesis que apuntan a la existencia de un culto establecido dedicado a Sif se han cuestionado, ya que estas afirmaciones carecen de respaldo alguno por parte de las fuentes primarias. De hecho, a Sif nunca se la define como una diosa de la fertilidad. Puede ser que se le dedique tan poco espacio porque se creó únicamente como un recurso narrativo y que nunca tuviera ninguna otra finalidad. El estudioso Rudolf Simek, entre otros, afirma que fue Sturluson quien se inventó la historia del corte de pelo, ya que añadió sus propios toques a varios mitos, y que el cabello de la diosa no representa el trigo ni ningún otro cultivo:

El cabello dorado de Sif se ha interpretado principalmente como una imagen mítica de las suaves ondulaciones de un que se siega cada año y, sin embargo, vuelve a crecer al año siguiente; pero incluso se mostraba escéptico ante esta interpretación; el hecho de que un tipo concreto de musgo se denomine haddr Sifjar («el cabello de Sif») en nórdico antiguo también contradice claramente esta hipótesis. Por lo tanto, parece que el culto a la vegetación, que diversos estudiosos quisieron atribuir a Sif a partir de la conexión con su cabello dorado, no es más que el producto de una interpretación excesivamente entusiasta de la anécdota de Sturluson, que ha añadido el motivo de cuento de hadas del cabello dorado a la creación de los diversos atributos de los dioses; de lo contrario, no hay razón para suponer la existencia de un culto a Sif. (283)

La afirmación de Simek podría ser correcta, pero en realidad no hay forma de saber si Sif existió en las creencias nórdicas precristianas, ya que, como se ha señalado, estas no se plasmaron por escrito. La poesía escáldica más antigua que aborda acontecimientos y temas mitológicos data únicamente de la era cristiana, momento en el que Freyja y Frigg ya eran diosas de la fertilidad destacadas y es posible que hubiesen sustituido a Sif mucho antes.

Fuera quien fuera en épocas anteriores, los relatos que se conservan la describen únicamente como la esposa de Thor, y su nombre respalda la hipótesis de que esa fue la función para la que se creó. El musgo conocido como «el pelo de Sif», al que hace referencia Simek, habría recibido ese nombre en honor a la esposa de Thor porque se asemejaba a la descripción de su cabello; en consecuencia, su pelo no habría representado al trigo en absoluto, sino que no era más que un elogio a la feminidad de Sif, que a menudo se simbolizaba mediante una melena larga y exuberante.

En la actualidad, Sif es más conocida por las películas del universo cinematográfico de Marvel Thor (2011) y Thor: El mundo oscuro (2013), así como por las series de televisión Agentes de S.H.I.E.L.D. y Loki (interpretada por la actriz Jaimie Alexander), donde se la imagina como una diosa guerrera que, en las películas, lucha al lado de Thor, pero no es su esposa. La Sif mitológica no guarda ningún parecido con el personaje de las películas de Marvel, ya que en ningún momento se la menciona como una diosa guerrera.

Las dos veces que aparece en las historias se la muestra o bien como víctima de una broma que su marido debe vengar, lo que da lugar a algunos de los atributos más conocidos de los dioses nórdicos, o bien como invitada a un banquete. Cualquier representación posterior es una reinterpretación de la diosa sin fundamento alguno en la mitología de la que procede. Aun así, la visión más reciente de Sif se ajusta al espíritu de las diosas nórdicas como entidades independientes, tan capaces como cualquier dios de luchar por aquello en lo que creen y, en este sentido, la Sif de Marvel sin duda contaría con la aprobación de su inspiración medieval.