Los pseudoepígrafos del Antiguo Testamento son escritos no canónicos del judaísmo y cristianismo, escritos entre el siglo V antes de Cristo y el IX después de Cristo La palabra pseudoepígrafo proviene del término griego que nombra a los textos escritos bajo pseudónimo o nombre falso. Sin embargo, el discurso moderno sobre el judaísmo y el cristianismo primitivos lo ha transformado para nombrar libros no canónicos como el Testamento de Job, 1 Enoc o la Carta de Aristeas según el canon protestante. Los pseudoepígrafos son esenciales para entender la evolución histórica y los pilares del judaísmo y cristianismo, ya que se enmarcan en el mismo contexto y muestran la gran variedad de tradiciones y los diferentes tipos de comunidades.
Hay debate en cuanto a qué define los libros pseudoepígrafos del Antiguo Testamento. James Charlesworth responde con 5 guías básicas en sus monumentales volúmenes titulados The Old Testament Pseudepigrapha o Pseudoepígrafos del Antiguo Testamento:
Esta colección de 52 escritos… origina del consenso de que los pseudoepígrafos deben definirse de forma que recojan todos los documentos que pueden pertenecer al Antiguo Testamento… Esos escritos que 1) son judíos o cristianos, 2) se suelen atribuir a figuras idealizadas del pasado de Israel, 3) acostumbran a proclamar que contienen la palabra o el mensaje de Dios, 4) frecuentemente se construyen sobre ideas o narrativas presentes en el Antiguo Testamento y, 5) casi siempre se componen o entre el 200 antes de Cristo y el 200 después de Cristo o, que, aunque tardío, preservan de alguna manera tradiciones judías que datan de ese período.
(Charlesworth, xxv)
Tal y como demuestra Charlesworth, hay una cierta ambigüedad e incertidumbre asociadas al término «pseudoepígrafo». Sin embargo, se debe reconocer que el término se utiliza para referirse a un grupo específico de escritos definidos por un marco relativamente amplio. Debido a la gran variedad en los pseudoepígrafos, cabe anotar que el término también se puede utilizar para nombrar un conjunto de textos recopilados en sus volúmenes de 1983. En discusiones académicas recientes, aún existe controversia sobre qué debe y qué no debe ser considerado pseudoepígrafo e incluso sobre si es el término apropiado para categorizar dicha literatura.
Como mencionábamos, pseudoepígrafo en griego significa autor con pseudónimo. Al contrario que en la modernidad, donde el autor y los derechos de autor juegan una parte clave del libro, las obras de la Antigüedad eran mucho más moldeables y susceptibles a cambio y los autores tenían menos importancia. De esta forma, un ejemplo es 2 Baruc, que dice estar escrito por el discípulo de Jeremías, Baruc, figura histórica del siglo VI antes de Cristo asociada con la escritura del libro profético de su maestro Jeremías en la Biblia hebrea, del que recibe el nombre. Sabemos que esto no es cierto, ya que la evidencia interna muestra que se escribió sobre el siglo II después de Cristo, por lo que no pudo haber sido escrito por Baruc. Parece que no había remordimiento alguno al atribuir el texto a una figura histórica, ya que esto le otorgaba al texto una autoridad y un valor intrínsecos.
Por lo tanto, no conocemos al autor de cada pseudoepígrafo, pero sí solemos poder determinar dónde se escribió y la perspectiva global del autor. Es importante entender el pensamiento del escriba, ya que nos permite ver desde dentro la situación histórica y el desarrollo del cristianismo y el judaísmo primitivos.
Los pseudoepígrafos nos dejan ver la multitud de comunidades que conformaron los primeros judíos y cristianos. Fundamentalmente, nos permiten conocer cómo influyeron las diversas situaciones históricas y las reacciones sociorreligiosas ante el conflicto, lo que se refleja en las descripciones de otros pueblos, las declaraciones teológicas y la apropiación de personajes e historias de la Biblia hebrea, también conocida como el Antiguo Testamento.
Por ejemplo, entre los siglos II antes de Cristo y VII después de Cristo, las comunidades judías y cristianas componían sus propias versiones de los Oráculos sibilinos, un género literario muy extendido en el mundo antiguo. Heráclides Póntico (en torno a 360 – 325 antes de Cristo), célebre filósofo griego, consideraba que la Sibila original vivió miles de años antes de su época, pero que su voz y profecía seguían estando presentes. De la misma forma, la tradición judía considera a la Sibila hija de Noé. Las similitudes entre ambas interpretaciones demuestran como, en ocasiones, los escribas judíos les atribuían roles no bíblicos a personajes bíblicos. Consecuentemente, se reconoce la influencia helenística, con cuyo mundo y tradiciones estaban conectados los antiguos escribas judíos.
Además, dentro de la compilación de los Oráculos sibilinos, encontramos información sobre el desarrollo de las cosmovisiones de la comunidad representada por el escriba. En una apelación a la consumación escatológica o perfección de las cosas al final de los tiempos, el Oráculo sibilino 3:619-623 habla sobre lo que le sucederá al mundo en el final de los tiempos:
Y entonces Dios le dará una gran alegría a los hombres,
porque la tierra y los árboles e innumerables rebaños de ovejas
darán a los hombres el verdadero fruto
de vino, la miel dulce y la leche blanca
y el grano, que es lo mejor para todos los mortales.
(De la traducción al inglés de J. J. Collins)
Es digno de mención que la Sibila extiende la imagen de la tierra que mana leche y miel al mundo entero y no solo a la «tierra prometida» de los israelitas en el Libro del Éxodo, lugar en el que se centra exclusivamente en un primer momento. Basándonos en la relación entre el contenido interno y las pruebas históricas externas, este pasaje pudo haber sido compuesto entre el 163 y el 145 antes de Cristo En un Oráculo sibilino posterior, el autor pinta una imagen completamente distinta:
Pero la tierra santa de los piadosos sola producirá todo esto:
un arroyo de dulce miel de la roca y de la fuente,
y fluirá leche celestial para todos los justos.
Pues con gran piedad y fe pusieron su esperanza
en el único Engendrador, Dios, el único excelso.
(De la traducción al inglés de J. J. Collins; 5:280-285)
En completo contraste con el anterior, este oráculo es significativamente más exclusivo y reduce la imagen de la tierra que mana leche y miel solo a la tierra de los piadosos, o a la tierra de Israel. Si bien ambos textos coinciden en muchas ideas teológicas, el texto posterior se escribió en un período de cambio sociorreligioso y político, en torno a la destrucción del Segundo Templo (en torno a 70 después de Cristo) y la Revuelta de Bar-Kojba (en torno a 135 después de Cristo). Ambos eventos influyeron en las identidades judías y cristianas. Si comparamos cómo estos escritos, el primero de una comunidad judía en el siglo II antes de Cristo y el posterior de una comunidad judía del siglo II después de Cristo, podemos ver el desarrollo y el cambio de reacción ante sus respectivos conflictos y situaciones históricas. Consecuentemente, esta trayectoria nos permite interpretar y entender mejor la historia de los judíos y cristianos primitivos en su contexto.
Por supuesto, existen otros textos pseudoepigráficos, algunos de los cuales destacaremos a continuación, explicando brevemente de qué manera podemos servirnos de ellos para interpretar y entender la historia antigua.
1 Enoc (siglo II antes de Cristo - siglo I después de Cristo): Este texto se atribuye a Enoc, que pertenece a la séptima generación tras Adán y Eva según el canon bíblico. Basándonos en el versículo en el que Dios se lleva a Enoc de la tierra (Génesis, 5:24), 1 Enoc es un libro compuesto en el que Dios le revela los secretos del universo, el curso de la historia y el futuro. Las primeras entradas del libro meditan los eventos de la Revuelta de los macabeos. Por otro lado, es clara la influencia de otros libros en él, lo que demuestra el desarrollo de la mentalidad sociorreligiosa de Judea. A su vez, este libro influiría en 2 Enoc y 3 Enoc, escritos en el siglo I después de Cristo y alrededor del 5 después de Cristo, respectivamente.
Los Oráculos sibilinos (siglo II antes de Cristo- siglo VII después de Cristo): Dentro de la tradición judeocristiana, los Oráculos sibilinos son una recopilación de oráculos atribuidos a la hija de Noé. Siguen a Alejandro Magno mientras construye su imperio y analizan cómo la cultura, la literatura y la práctica religiosa en Judea se vieron influidas por la cultura helenística. Los Oráculos sibilinos reflejan la apropiación judía de textos proféticos y literarios no-nativos para su propio beneficio. Además, a través de ellos se aprecia cómo los escribas interactuaron con sus respectivas situaciones históricas.
Libro de los Jubileos (161-140 antes de Cristo): Según la tradición bíblica, particularmente del Génesis y el Éxodo, el Libro de los Jubileos es una nueva interpretación de lo revelado a Moisés en el monte Sinaí. Al poderse datar de aproximadamente el 150 antes de Cristo, su valor reside en que revela las reacciones de un grupo de judíos a Antíoco IV Epífanes, quien, según 1 Macabeos, era profundamente intolerante ante practicas judías como la circuncisión, apoyaba fuertemente el nudismo y mostraba severas faltas de respeto ante Yahvé, lo que hería la sensibilidad de los judíos de la época. Consecuentemente, es también testigo de la fundación ideológica de las posteriores sectas judías, especialmente de los esenios, que se centraban en la pureza.
Tratado de Shem (siglo I antes de Cristo): Este libro aplica la mentalidad judía al zodiaco y, empezando por aries, escribe un pronóstico para el signo de cada año. Demuestra que, de hecho, los judíos sí hicieron uso de la astrología en el cambio de milenio. Este uso judío del zodíaco aporta gran información histórica por su presencia en documentos rabínicos y en una antigua sinagoga del siglo VI después de Cristo (Beit Alfa). Además, muestra cómo los escribas del judaísmo primitivo desarrollaron su ideología a través de diferentes medios, en este caso del zodíaco.
Testamento de los doce patriarcas (siglo II antes de Cristo): En la Biblia hebrea, Jacob tiene doce hijos, cada uno de ellos considerado patriarca de una tribu en la posterior tradición israelí. Más allá de los varios añadidos cristianos realizados a posteriori, cada patriarca del texto tiene su propio espacio en el que «reflexiona sobre diferentes aspectos de su vida, confiesa sus malas acciones, exhorta a su familia que evite sus pecados y a que ejemplifiquen la virtud, concluyendo con predicciones sobre el futuro de Israel e instrucciones relativas a su enterramiento» (H. C. Kee, 776). Pero, sobre todo, este texto demuestra la diversidad dentro del judaísmo antes de la Revuelta de los macabeos y, de manera similar a otros pseudoepígrafos, ilustra cómo los judíos se apropiaron de ciertas ideas helenísticas para formar su identidad e ideología.
Estos textos no son de ninguna manera ni exhaustivos ni representativos de la diversidad de pseudoepígrafos. En vez de eso, esta selección de pseudoepígrafos busca ilustrar cómo esta literatura, comúnmente conocida como pseudoepígrafos del Antiguo Testamento, es relevante para entender el fundamento histórico del judaísmo y cristianismo, así como la diversidad dentro de los mismos. Para los expertos, estos textos son una ayuda a la hora de interpretar cómo el Nuevo Testamento y el judaísmo rabínico emergieron de las ruinas del Templo de Jerusalén en el 70 después de Cristo De la misma forma, demuestran y pintan fielmente a la realidad la diversidad del judaísmo primitivo y cómo este se conectaba con el mundo y las culturas que lo rodeaban.