El Templo de Zeus Olímpico en Atenas, también conocido como el Olimpeion, se construyó a lo largo de varios siglos; se empezó en el 174 antes de Cristo y se completó finalmente con el emperador romano Adriano en el 131 después de Cristo Sus columnas inusualmente altas y su diseño ambicioso lo convirtieron en uno de los templos más grandes jamás construidos en el mundo antiguo.

Ubicado al sureste de la Acrópolis de Atenas, cerca del río Ilisos, el templo llegaría a convertirse en el más grande de la ciudad. El sitio muestra evidencia de asentamiento desde el período Neolítico, mientras que Pausanias afirmó que el antiguo santuario a Zeus fue creado por primera vez en ese lugar por el personaje mitológico Deucalión. La evidencia arqueológica más temprana de un templo en la zona data del siglo VI antes de Cristo El tirano Pisístrato el Joven comenzó a construir un templo dórico nuevo y mucho más grande en el 515 antes de Cristo Los planos fueron diseñados por los arquitectos Antístates, Caléscro y Antímacides, pero la obra no avanzó más allá de la base de piedra caliza antes de que Pisístrato fuera derrocado, y el proyecto fue abandonado.

Los trabajos de construcción comenzaron de nuevo en el 174 antes de Cristo bajo Antíoco IV Epífanes, el rey de Siria. Contrató al arquitecto romano Cosucio, y para el 163 antes de Cristo las columnas y el entablamento del templo, ahora de orden corintio, finalmente fueron erigidos. Desafortunadamente, una vez más, la obra quedó en pausa tras la muerte de Antíoco. Pasaron un par de siglos más hasta que nada menos que Adriano, durante su estancia en Atenas entre el 124 y el 125 después de Cristo, retomó la construcción. Sila, de hecho, había robado algunas columnas en el 86 antes de Cristo para reutilizarlas en el Templo de Júpiter en Roma, y Augusto había jugueteado un poco con la idea de reconstruir el templo a principios del siglo I después de Cristo pero fue Adriano, el gran filoheleno, quien finalmente logró terminar uno de los templos antiguos más grandes jamás construidos, en 131 después de Cristo

Entre los años 124 y 132 después de Cristo se construyó un muro perimetral rectangular alrededor del templo, se añadieron termas romanas al sitio y se erigió un arco monumental de 18 metros de altura, el Arco de Adriano, situado en la entrada de la nueva área del santuario. También en el año 131/2 después de Cristo, se construyó el Templo de Zeus Panhelénico al sur del templo principal y en el 150 después de Cristo se añadió cerca el Templo de Cronos y Rea. Estas edificaciones se incorporaron después al complejo principal mediante la Muralla de Valeriano, una fortificación construida entre los años 256 y 260 después de Cristo En el 450 después de Cristo, se construyó la Basílica Olympeion en el lado norte del muro perimetral original.

Se le dio un esplendor adicional al templo al ser construido en un espacio abierto de 250 x 130 metros. Esta área estaba delimitada por un muro bajo de piedra poros, reforzado con columnas corintias esparcidas regularmente a lo largo de la cara interior. En la esquina noroeste del recinto se colocó una puerta de tipo propileo de mármol del monte Himeto. En el centro de este rectángulo, el imponente Templo de Zeus, hecho de mármol, medía 110,35 x 43,48 metros. Las columnas corintias eran inusualmente altas, de 17,25 metros, con un diámetro de 1,7 metros y 20 estrías. El lado largo presentaba 20 columnas y los lados cortos 8 (díptero octástilo). Estas se disponían en filas dobles a lo largo y en filas triples en cada extremo corto. Así, originalmente había 104 columnas. Las columnas estaban rematadas por capiteles corintios ricamente tallados en dos enormes bloques de mármol. Dentro de la cella se encontraban gigantescas estatuas criselefantinas (de oro y marfil) de Zeus y de Adriano, el principal benefactor del templo, a quien se le otorgó un estatus equivalente al del gran dios griego.

El templo sufrió el paso de los siglos y gran parte de sus materiales se reutilizaron para otras construcciones, por lo que hoy en día sólo quedan en pie 15 de sus columnas: 2 en la esquina suroeste y 13 en la sureste. Otra columna colapsó recientemente en 1852 después de Cristo durante una tormenta, y ahora yace sobre el terreno, con sus tambores esparcidos de forma pintoresca a lo largo de una línea perfecta.