Las leyes de las Doce Tablas (en torno a 451-450 antes de Cristo) representan la primera codificación conservada del derecho romano durante la República romana temprana (tradicionalmente fundada en 509 antes de Cristo). Redactadas por una comisión especial de diez magistrados (decemviri) en el contexto del conflicto de los órdenes entre patricios y plebeyos, las leyes fueron inscritas y expuestas públicamente en el foro. Su publicación marcó un cambio decisivo de un derecho consuetudinario interpretado por la aristocracia a leyes escritas accesibles a los ciudadanos. Al formalizar procedimientos relativos a los derechos de propiedad, la autoridad familiar, la herencia y los litigios civiles, las Doce Tablas establecieron un marco jurídico común destinado a limitar el poder judicial arbitrario y promover la claridad procesal.
Compiladas en respuesta a las demandas plebeyas de transparencia y justicia predecible, las leyes abordaban cuestiones que iban desde la servidumbre por deudas y los contratos hasta la tutela, las prácticas funerarias y las penas criminales. Aunque reflejaban las jerarquías sociales y las duras sanciones del siglo V antes de Cristo, introdujeron el principio de que el derecho derivaba de normas reconocidas públicamente y no de la interpretación privada de la élite. Durante los siglos posteriores, los juristas romanos ampliaron y perfeccionaron esta base, pero las Doce Tablas conservaron su autoridad simbólica como fundamento del derecho romano. Su legado, particularmente el énfasis en el derecho escrito, los derechos cívicos y el debido proceso, influyó profundamente en el desarrollo posterior del derecho romano y, de forma indirecta, en la evolución de las tradiciones jurídicas occidentales.