Este mapa ilustra las ciudades-Estado de la Grecia clásica en torno a 500 antes de Cristo y destaca el ascenso del sistema de polis y del creciente alcance de la influencia helénica a lo largo de las costas del Mediterráneo y del mar Negro. Este periodo vio el ascenso de Atenas y Esparta a potencias dominantes y formó el equilibrio político y militar del mundo griego de la época además de sentar las bases para la resistencia colectiva a amenazas externas, entre las que destaca el Imperio persa.
Tras las guerras médicas (499-449 antes de Cristo), Atenas encabezó la creación de la Liga de Delos (establecida en 478 antes de Cristo) como una alianza de defensa contra Persia. En un principio era una coalición de polis independientes que aportaban barcos, hombres o tributos, aunque no tardó en convertirse en un conducto hacia la hegemonía ateniense cuando la tesorería se trasladó de Delos a Atenas en 454 antes de Cristo Bajo el liderazgo de estadistas como Pericles (que gobernó desde 461 antes de Cristo), Atenas transformó esta alianza en un imperio que proyectó la potencia naval griega por todo el Egeo. Aunque cultivó la prosperidad y los logros culturales en Atenas, este dominio también sembró el resentimiento entre otras polis y preparó el escenario para las rivalidades y los conflictos que definieron la época clásica.