El mar Mediterráneo fue el punto focal del Imperio romano. Los ejércitos de Roma establecieron por primera vez un imperio a través de sus aguas ya en los tiempos de la República romana. Para el año 200 después de Cristo el Mediterráneo era todavía el canal que conectaba al vasto Imperio romano. Las mayores ciudades imperiales estaban ubicadas en sus costas y los barcos podían cruzar las aguas en una fracción del tiempo que tomaría atravesar el imperio por tierra. Entre los barcos que transportaban gente, noticias y bienes había navíos de África del norte. La región mantenía una posición especial dentro de la economía mediterránea ya que contribuía con una variedad de bienes a los mercados del imperio, sobre todo granos, aceitunas, esclavos y cerámica. La pérdida de África del norte ante los vándalos en 439 después de Cristo afectó grandemente la economía del mundo romano, pero no terminó con su importante papel dentro de la economía mediterránea. Las mercancías y el grano de África del norte continuaron fluyendo a través del Mediterráneo, sólo que en una posición de comercio distinta, entre diversos estados en vez de un único imperio monolítico.
Africa del norte, tal y como la definía la diócesis de África, era la región comprendida desde el estrecho de Gibraltar hasta Tripolitania o la actual Libia. La provincia de África, que corresponde aproximadamente a la actual Túnez, tenía su capital en Cartago, una de las cinco mayores ciudades del mundo mediterráneo para esa época. Esta región había sido una provincia importante en el Imperio romano desde la conquista de Cartago en el siglo II antes de Cristo, pero ganó relevancia adicional desde el siglo III después de Cristo El siglo III después de Cristo fue un periodo de crisis en el Imperio romano: los emperadores ascendían y caían cada año, las guerras civiles proliferaban y la persecución era rampante. Muchas provincias romanas estaban afectadas por estas luchas y sufrían declives económicos. En comparación, África del norte estaba relativamente incólume. La región sólo tuvo dos conexiones con los conflictos civiles del siglo III después de Cristo Septimio Severo (que reinó entre 193-211 después de Cristo) provenía de esta región, pero su reinado fue anterior al caos principal del siglo, el cual comenzó en serio después del año 235 después de Cristo Los pretendientes imperiales Gordiano I (que reinó en 238 después de Cristo) y Gordiano II (que reinó en 238 después de Cristo) perdieron la batalla de Cartago, donde sus ambiciones imperiales fueron truncadas pronto. África del norte se mantuvo ajena, en su mayoría, a las batallas del siglo siguiente. También se las arregló para producir grandes cantidades de bienes durante este periodo, mientras que otras regiones sufrieron recesiones económicas debido a los daños producidos por los ejércitos en su territorio, su población y sus cosechas. Además, la escasa piratería durante el siglo IV después de Cristo auspició el comercio y el acceso a los puertos, lo cual fue de gran beneficio para África del norte y sus extensas rutas comerciales en el Mediterráneo.
Durante la Antigüedad tardía, África del norte producía grandes cantidades de aceitunas para el comercio en todo el Mediterráneo. Las aceitunas no eran nativas de la región, sino que habían sido introducidas desde el este. África del norte demostró ser ideal para su cultivo, que crecía fácilmente en el clima mediterráneo húmedo y caliente alrededor de Cartago. Las aceitunas detentaban una posición importante en la dieta de los pueblos a lo largo del Imperio romano. El aceite de oliva era el alma de las dietas mediterráneas, tanto durante el Imperio romano como en la actualidad. Además, se usaba para encender lámparas. Se podía transportar por barco con relativa facilidad mediante vasijas o ánforas y casi no era perecedero. Estos rasgos permitían transportarlo fácilmente a otros puertos, especialmente del Mediterráneo occidental, donde regiones como la Galia meridional no podían producir aceitunas a la misma escala que África del norte.
En África del norte se producían otros bienes, incluyendo el garo o garum y la cerámica, para su comercio a través del Mediterráneo. La pesca era una parte importante del comercio y el garo, una pasta de pescado fermentado, se producía y transportaba a otros puertos. El garo constituía una parte importante de la dieta mediterránea, sobre todo porque no siempre se disponía de carne y pescado frescos, y, por lo tanto, era muy solicitado como una fuente de proteína.
Las artesanías como la cerámica también se comercializaban a través del mar. El engobe rojo africano era increíblemente popular y es uno de los tipos de cerámica más ampliamente difundidos en el territorio del antiguo Imperio romano. Los arqueólogos han encontrado muestras de engobe rojo africano en muchas de las principales ciudades del imperio, así como también en la mayoría de las provincias. La cerámica también disfrutó de un período de popularidad relativamente largo, ya que se comercializó hasta el siglo VII después de Cristo, cuando África del norte ya estaba bajo el dominio bizantino.
También se comerciaba con esclavos de África del norte con el resto del Imperio romano. La esclavitud no experimentó ningún crecimiento significativo durante el período entre el 200 y el 500 después de Cristo, pero el comercio de esclavos todavía era una actividad importante de la economía del Mediterráneo. Los esclavos podían ser capturados de las tribus autóctonas de África del norte y comercializados alrededor del Mediterráneo como mano de obra, esclavos domésticos e, incluso, animadores en los juegos. Aunque la región norteafricana no era ni con mucho la única productora de esclavos, ni siquiera la principal, la zona todavía mantenía una posición importante en el comercio de esclavos.
Uno de los bienes más importantes que se producían en África del norte era el grano, especialmente el trigo. La provincia de África era especialmente fértil y tenía el clima y suelo ideales para producir grandes cantidades de trigo. Debido a que la ciudad de Roma desde hacía tiempo había sobrepasado el tamaño en el que valía con las aldeas circunvecinas para producir suficiente grano para alimentar a la población, África del norte había compartido, durante largo tiempo, una relación especial con Roma en relación al comercio del grano. Para el reinado de Augusto, Roma contaba ya con varios cientos de miles de habitantes y la ciudad conservaría un gran tamaño hasta el siglo V después de Cristo La provincia de África tenía una tarea específica en el sistema imperial: tenía que suministrar grano a Roma. Muchas toneladas de trigo y cebada procedentes de África y Egipto se cargaban en flotas de barcazas que transportaban el grano a la ciudad de Roma para alimentar a sus numerosos habitantes. Parte de este grano iba a la annona, o subsidio de cereales, para alimentar gratuitamente a los habitantes más pobres de Roma. Estas relaciones comerciales sostuvieron a la ciudad de Roma, que se hizo dependiente de las flotas de cereales norteafricanos.
Estas relaciones se hicieron cada vez más importantes en el siglo IV después de Cristo Las flotas con grano procedentes de Egipto se desviaron a la ciudad de Constantinopla, en rápido crecimiento tras su fundación en 330 después de Cristo Esto dejó a África del norte como la principal garante de grano para Roma. África del norte, la provincia romana occidental más alejada de los invasores bárbaros, mantuvo su posición segura por un tiempo, pero en el 429 después de Cristo los vándalos desembarcaron allí. Para fines de 439 después de Cristo, los vándalos habían tomado Cartago y el resto de la región. Esto tuvo consecuencias inmediatas y drásticas para la economía romana. Esto afectó enormemente el suministro de alimentos a Roma y a Italia en general. Roma perdió su annona ya que África del norte y sus importantes suministros de grano ahora estaban controlados por los vándalos. Sin embargo, la conquista vándala abrió más mercados al grano norteafricano. África del norte, a pesar de sus nuevos gobernantes, estaba profundamente integrada en la economía mediterránea como para simplemente desaparecer de ella instantáneamente. A pesar de que los vándalos ocuparon y redistribuyeron las tierras en África del norte, la región todavía era productiva y relativamente próspera. Los académicos modernos Andy Merrills y Richard Miles citan al comercio del engobe rojo africano durante los periodos vándalo y bizantino para demostrar que el comercio persistió y no se detuvo con la ocupación vándala (Merrills and Miles, 150).
África del norte, además de ser la región de mayor producción de grano del Imperio romano de Occidente, también era la más rica. Para los emperadores romanos de Occidente África del norte era una fuente importante de riqueza proveniente de los impuestos y serviría para el mismo propósito bajo el Imperio bizantino en los siglos VI y VII después de Cristo África del norte, debido a los daños mínimos sufridos durante la crisis del siglo III después de Cristo, todavía era rica, pero siempre había tenido riquezas sustanciales en su próspero territorio, especialmente comparada con otras regiones en la mitad occidental del imperio. Una vez que los vándalos se apoderaron de África del norte, el Imperio romano de Occidente, que ya estaba encarando una importante escasez financiera, perdió esta sustancial riqueza financiera y los potenciales ingresos fiscales.
Cartago, además de su riqueza, también sirvió como una importante casa de moneda tanto en la época romana como en la vándala. Cartago fue una de las cecas más grandes en el Imperio romano, y se han encontrado monedas romanas con la inscripción “Karthago" por todo el Mediterráneo. Los vándalos, posteriormente, crearon su propia moneda en bronce, complementando a las antiguas monedas romanas como el dinero de la región. Además, los vándalos almacenaron grandes cantidades de riqueza en Cartago, especialmente luego del saqueo de Roma por los vándalos en 455 después de Cristo Después de la captura de Cartago, la piratería vandálica se generalizó en el Mediterráneo, causando daños hasta en Grecia. Sin embargo, África del norte, como centro del reino vándalo, no sufrió los daños de la piratería vándala y sus barcos todavía podían comerciar en varios puertos mediterráneos. Los barcos eran una inversión importante y arriesgada en el mundo antiguo, dado el peligro de las tormentas y los piratas, pero tener a los piratas vándalos como sus gobernantes sólo ayudó a los barcos norteafricanos a llegar con seguridad a sus puertos de escala.
África del norte fue una joya de la corona del Imperio romano. Su riqueza estaba basada en una amplia variedad de productos básicos tales como aceitunas, pescado, cerámicas y granos. Las enormes cantidades de grano producidas en África del norte fueron cruciales para sustentar a Roma a través de la annona. La riqueza de África del norte también fue importante para el estado financiero del Imperio romano, especialmente en la mitad occidental, donde era la provincia más rica. El comercio de África del norte se extendió a través del mundo mediterráneo y el Imperio romano, como lo demuestra la difusión del engobe rojo africano, que se ha encontrado desde la Galia hasta Constantinopla. Los solidi de oro romanos se acuñaban en Cartago, una de las pocas cecas oficiales romanas, y se han encontrado monedas provenientes de Cartago por todo el Mediterráneo. La ocupación del África del norte por parte de los vándalos trajo consecuencias significativas para el Estado romano en decadencia. La pérdida de la annona y de la riqueza de África del norte hirieron gravemente al Imperio romano de Occidente, ya en franco declive. Sin embargo, la ocupación vándala no acabó con la integración de África del norte en la gran economía del Mediterráneo. El comercio de los bienes norteafricanos continuó durante la era vándala y la agricultura todavía estaba produciendo cantidades sustanciales de cosechas, incluso después del daño inicial por la a veces violenta ocupación vándala. Africa del norte permaneció como una parte importante de la economía del Mediterráneo durante los periodos romano tardío y vándalo, y el comercio y la riqueza norteafricanos se integraron en las grandes esferas y los mercados más grandes de los mundos romano y mediterráneo. La ocupación vándala de África del norte no acabó con su importancia económica en el Mediterráneo, sino que simplemente la redefinió, cambiando la manera en la cual se insertaba en un sistema económico más amplio. Siguió siendo un componente importante de la economía mediterránea, pero ya no formaba parte del Imperio romano.