Matthew Flinders (1774-1814) fue un navegante e hidrógrafo inglés. Fue la primera persona en trazar el contorno costero de Australia entre 1801 y 1803, tras dar la vuelta a este continente de 7,692 millones de kilómetros cuadrados (2,96 millones de millas cuadradas). Los navegantes holandeses conocían esta masa continental como Nueva Holanda (concretamente, las costas occidental y septentrional), pero durante siglos la tierra desconocida del sur se había denominado Terra Australis Incognita. Flinders dio forma a Australia, dándola a conocer al mundo a través de sus cartas de navegación y mapas, y se le atribuye haber sugerido el nombre de «Australia».
Junto con su buen amigo George Bass (1771-1803), explorador británico y cirujano naval, Flinders circunnavegó la Tierra de Van Diemen (Tasmania) en 1798, con lo que demostró que se trataba de una isla separada del continente australiano. En 1642, el estrecho que separaba la Tierra de Van Diemen del continente había sido detectado por primera vez por el navegante holandés Abel Tasman (1603-1659), pero Bass y Flinders confirmaron su existencia, y se le dio el nombre de «Estrecho de Bass».
La pasión de Flinders por el mar y la exploración le llevó a servir como guardiamarina a bordo del Providence, al mando del capitán William Bligh (1754-1817), en un viaje de Tahití a Jamaica para transportar frutos del árbol del pan. Flinders contó con el firme apoyo del famoso botánico sir Joseph Banks (1743-1820), que convenció al Almirantazgo británico para que financiara la expedición de Flinders con el fin de cartografiar con precisión la costa australiana. En 1803, mientras se veía obligado a reparar su barco, el Cumberland, durante el viaje de regreso a Inglaterra, Flinders permaneció retenido durante casi siete años en la Isla de Francia (Mauricio) y fue acusado de espionaje.
La importante contribución de Matthew Flinders a la historia de Australia es bien conocida por generaciones de escolares australianos, pero quedó prácticamente olvidada en su tierra natal. Cuarenta años después de su muerte, ya no se sabía dónde se encontraba su tumba, y no fue hasta enero de 2019, durante unas excavaciones en el cementerio, cuando se logró identificar.
Matthew Flinders nació en el pueblo de Donington, en Lincolnshire, al norte de Londres, el 16 de marzo de 1774. Sus padres eran Matthew, cirujano y boticario, y Susannah Flinders. Aunque su padre esperaba que su hijo siguiera la tradición familiar de convertirse en médico, desde muy temprana edad el joven Matthew se había quedado fascinado con la audaz historia de Robinson Crusoe, de Daniel Defoe (fallecido en 1731), y soñaba con tierras lejanas que esperaban ser descubiertas. Flinders escribiría más tarde:
Me ardía el deseo de vivir mis propias aventuras. Al leer, sentía que en mi corazón nacía la ambición de distinguirme con algún descubrimiento importante (citado en Scott, cap. 2).
Era en gran parte autodidacta, ya que había estudiado los clásicos griegos, las técnicas de navegación y los viajes de descubrimiento del capitán Cook. Una prima suya, que era la institutriz de la familia del capitán Thomas Pasley (1734-1808), un oficial de la Marina Real británica muy respetado, le había comentado la ambición de Matthew de hacerse a la mar, y Pasley quedó impresionado por la gran riqueza de conocimientos del joven.
Flinders se alistó en la Marina Real en 1789, a la edad de 15 años, y Pasley le consiguió el puesto de ayudante de teniente a bordo del HMS Alert. Flinders también sirvió como tripulante bajo el mando de Pasley en el HMS Scipio y aprendió las habilidades prácticas propias de un marinero antes de convertirse en guardiamarina en el famoso buque de guerra de 74 cañones HMS Bellerophon en 1790. Napoleón Bonaparte (1769-1821) se rendiría más tarde ante el capitán Frederick Lewis Maitland (1777-1839) a bordo del Bellerophon en julio de 1815, tras la batalla de Waterloo.
Sin embargo, estos destinos no le proporcionaron mucho tiempo de navegación, pero la oportunidad de navegar a lugares remotos se presentó en 1791, cuando Matthew Flinders fue trasladado al Providence bajo el mando de Bligh. El capitán William Bligh, que había navegado con Cook, era un héroe nacional en Inglaterra. Bligh había estado al mando del HMS Bounty cuando este zarpó hacia Tahití en diciembre de 1788 con instrucciones de recolectar frutos del árbol del pan como alimento para los esclavos de las plantaciones de las Indias Occidentales.
Algunos miembros de la tripulación de Bligh consideraban su liderazgo «tiránico» y, en abril de 1789, tres semanas después de zarpar de Tahití, el segundo oficial Fletcher Christian (1764-1793) lideró lo que se convirtiría en un motín legendario. Veintiún tripulantes dejaron a la deriva a Bligh y a dieciocho tripulantes leales en la lancha del Bounty, una embarcación de siete metros (22 pies) de eslora. Con lo que los amotinados no contaban era con la extraordinaria pericia náutica de Bligh. Este navegó más de 6.500 kilómetros náuticos (3.500 millas náuticas) en alta mar hasta Kupang, en Timor, un viaje que duró 48 días y que requirió una difícil travesía por el estrecho de Torres que separa la península del cabo York, en Australia, de Papúa Nueva Guinea. Más tarde, Flinders navegó por el estrecho de Torres junto a Bligh. Nueve amotinados lograron llegar a la isla de Pitcairn, una remota isla volcánica situada en el centro-sur del océano Pacífico, donde aún hoy viven sus descendientes directos.
El Almirantazgo británico y sir Joseph Banks (patrocinador de los Jardines Botánicos de Kew y presidente de la Royal Society) aprobaron la segunda expedición de Bligh en busca del fruto del pan en marzo de 1791 y le encargaron además que navegara y cartografiara el estrecho de Torres con mayor detalle. Un paso seguro por el estrecho angosto y traicionero compuesto de arrecifes, islas y bancos de arena, permitiría ahorrar unas seis semanas en un viaje desde la nueva colonia penal británica de la cala de Sídney, en Port Jackson (Nueva Gales del Sur), hasta la India o Inglaterra. La ruta alternativa, más larga, consistía en navegar rodeando la costa norte de Nueva Guinea.
El Providence y el Assistant (un barco de escolta) llegaron a Adventure Bay, en la Tierra de Van Diemen, en febrero de 1792, donde Bligh llevó a cabo levantamientos topográficos y ordenó a los botánicos del barco que plantaran higueras y granados antes de partir hacia Tahití para recolectar 600 plantas de fruta del pan que se llevarían a Santa Elena, en el Caribe, y a las Indias Occidentales. Flinders trazó una carta náutica del paso por el estrecho de Torres, cuya travesía le llevó 19 días al Providence, y la tripulación tuvo que defenderse de los hostiles isleños del estrecho de Torres que los persiguieron en canoas.
Flinders era meticuloso a la hora de llevar sus diarios, y anotó que, durante la travesía del Pacífico a las Indias Occidentales, hubo escasez de agua. Bligh ordenó que se regaran primero las plantas de fruta del pan, y Flinders y la tripulación tuvieron que recurrir a lamer las gotas de las regaderas. No obstante, en el viaje con William Bligh, Flinders adquirió un gran conocimiento sobre el racionamiento del agua y cómo prevenir el escorbuto, y perfeccionó sus habilidades de navegación y observación astronómica. Bligh tenía tanta confianza en aquel joven de 18 años que le asignó la tarea de dar cuerda a los cronómetros y registrar la hora del mediodía cada día para garantizar la precisión horaria mientras los barcos navegaban por diferentes longitudes.
El Providence y el Assistant regresaron a una Inglaterra que se preparaba para la guerra en agosto de 1793, en plena Revolución francesa, y Flinders aprovechó la oportunidad para presentarse ante Pasley, que era comodoro del Bellerophon y formaba parte de la Flota del Canal bajo el mando de lord Howe (1729-1814).
Pasley invitó a Flinders a ser su ayudante de campo (asistente personal) a bordo del Bellerophon, que patrullaba los mares alrededor de Inglaterra, protegiendo al país contra los barcos enemigos después de que Francia le hubiera declarado la guerra a Gran Bretaña el 1 de febrero de 1793. El Bellerophon entró en acción en mayo de 1794, cuando avistó a la flota francesa y atacó al Revolutionnaire, un buque de primera clase con 110 cañones, que arrió pabellón varias horas más tarde tras ser derrotado.
Flinders no pasó más que cinco días en el frente durante lo que se conoce como el Glorioso Primero de Junio, la primera gran batalla naval de la guerra contra la Francia revolucionaria. Pasley resultó gravemente herido durante una escaramuza con el Éole; perdió una pierna a causa de un proyectil de 18 libras y nunca volvería a navegar. Esto tuvo un profundo efecto en la carrera de Flinders, ya que, de haber obtenido Pasley nuevos mandos en el mar, Flinders podría haberse unido a él, dado que ambos mantenían una estrecha relación. Flinders volvería a enfrentarse a los franceses, pero antes de hacerlo se incorporó al buque de exploración HMS Reliance, que se preparaba para zarpar hacia la colonia penal de Port Jackson. A bordo se encontraba el capitán John Hunter (1737-1821), quien había servido durante el Glorioso Primero de Junio en el buque insignia Queen Charlotte y había sido nombrado segundo gobernador de Nueva Gales del Sur.
Lo más probable es que Flinders se enterara de la oportunidad de regresar a la gran tierra del sur gracias a su compañero de tripulación en el Bellerophon, Henry Waterhouse (1770-1812), a quien se le había asignado el cargo de segundo capitán en el Reliance. El hermano menor de Flinders, Samuel Ward Flinders (1782-1834), a quien su padre había permitido alistarse en la Marina, también navegaría a bordo del Reliance.
El barco llegó a Port Jackson en septiembre de 1795, casi tres años después de que se hubiera marchado el primer gobernador, Arthur Phillip (1738-1814). Hunter se vio obligado a tomar el control del Cuerpo de Nueva Gales del Sur, un regimiento permanente del Ejército británico también conocido como el Rum Corps (Cuerpo del Ron), ya que ese licor se había convertido en la moneda de la colonia. El control de la colonia estaba firmemente en sus manos.
A finales de octubre de 1795, mientras se realizaban trabajos de reacondicionamiento en el Reliance, Flinders partió en una pequeña embarcación llamada Tom Thumb para explorar y cartografiar la bahía de Botany (al sur de Port Jackson) y el río Georges, un importante afluente que desembocaba en la bahía. Le acompañaba George Bass, que era el cirujano del barco y también procedía de Lincolnshire. El Tom Thumb «era una pequeña embarcación de unos ocho pies de quilla y cinco pies de manga» (Scott, cap. 6), y en marzo de 1796, Bass y Flinders ampliaron sus mediciones hacia el sur hasta la zona costera de Illawarra (donde hoy se encuentran Wollongong y Port Kembla).
El resultado de estos viajes en una embarcación que apenas superaba el tamaño de una bañera fue una mejora de las cartas náuticas de Nueva Gales del Sur elaboradas por el capitán James Cook, Hunter y otros. El informe y las cartas náuticas de Flinders se presentaron al gobernador Hunter y se enviaron a Londres, donde se tomó la decisión de fundar un nuevo asentamiento llamado Bankstown.
A principios de 1797, Flinders se reincorporó al Reliance y zarpó hacia el cabo de Buena Esperanza para adquirir ganado para la colonia de Port Jackson. En este viaje ocurrieron dos cosas: Flinders aprobó un examen para convertirse en teniente y adquirió un gato negro llamado Trim, un felino que navegaría con él durante años. El Reliance regresó a la colonia a finales de junio de 1797 y el gobernador Hunter, que creía que existía un paso entre la Tierra de Van Diemen y la costa sur de Nueva Holanda, le confió a Flinders el mando del Norfolk, una balandra construida por mano de obra de convictos en la isla de Norfolk, a 1.676 kilómetros (1.041 millas) al noreste de Sídney. Bass formaba parte de la tripulación y, juntos, su circunnavegación y cartografía de la Tierra de Van Diemen acortaron el trayecto desde Inglaterra hasta Port Jackson en 555 kilómetros náuticos (300 millas náuticas). Flinders le recomendó al gobernador Hunter que el estrecho que separaba la isla del continente australiano se denominara estrecho de Bass.
El Reliance zarpó de Port Jackson en marzo de 1800 para regresar a Inglaterra pasando por el cabo de Hornos, con Flinders, de 26 años, y su gato Trim a bordo. Las exploraciones de Flinders le habían valido un reconocimiento considerable al joven teniente, y algunas de sus cartas náuticas habían sido publicadas (y dedicadas a Banks). Redactó una carta dirigida a sir Joseph Banks, en la que exponía el alcance de su trabajo y su deseo de llevar a cabo un levantamiento completo de la costa de Nueva Holanda, y escribió en su libro de 1814, A Voyage to Terra Australis (Un viaje a Terra Australis):
El plan fue aprobado por aquel distinguido mecenas de la ciencia y las empresas útiles ; se presentó ante el conde Spencer, entonces primer lord comisionado del Almirantazgo; y, finalmente, recibió la autorización de Su Majestad, quien tuvo a bien ordenar que se emprendiera el viaje; y yo tuve el honor de ser nombrado comandante. (citado en Mundle, 214)
Se trataba de una propuesta atractiva, ya que se sabía muy poco sobre el litoral de Nueva Holanda tras el levantamiento topográfico de la costa este realizado por Cook (1770). Los franceses también habían solicitado a los británicos un permiso para realizar un viaje científico a Nueva Holanda bajo el mando de Nicolas Baudin (1754-1803), quien tenía instrucciones de explorar el recién descubierto estrecho de Bass. A la Compañía de las Indias Orientales le preocupaba que los franceses quisieran establecer un asentamiento comercial rival en el hemisferio sur. Por ello, le asignaron a Flinders el bergantín de guerra Investigator, de 22 cañones, un barco que más tarde resultaría estar en mal estado debido a su conversión a partir de un carbonero.
Sir Joseph Banks, un hombre acaudalado, se aseguró de que el Investigator contara con el mejor equipamiento científico, pero Flinders dañó su relación con su mentor al casarse con su amiga de la infancia, Ann Chappelle (1772-1852), en abril de 1801. Flinders tenía la intención de que Ann navegara con él a Nueva Holanda, y ella se había instalado en el camarote del capitán. Banks se enteró del matrimonio por un periódico local y rápidamente escribió a su protegido para informarle de que los Lores del Almirantazgo estaban al corriente del matrimonio y que sería prudente no zarpar con su esposa a bordo. Enviaron a Ann a vivir con su familia, y Matthew Flinders no volvería a ver a su esposa, ni Inglaterra, hasta nueve años y medio después.
El Investigator zarpó de Portsmouth el 18 de julio de 1801, con Trim, el querido gato de Flinders, a bordo, y cinco meses después llegó al cabo Leeuwin (el punto más al suroeste del continente australiano). Entre 1801 y 1803, Flinders exploró y cartografió King George’s Sound, la Gran Bahía Australiana, el golfo de Spencer y la isla Canguro antes de llegar a Port Jackson en mayo de 1802. Los levantamientos topográficos de Flinders completaron los vacíos en las cartas náuticas de Cook y de exploradores como George Vancouver (1757-1798) y Antoine Bruni d’Entrecasteaux (1737-1793), quienes habían cartografiado parcialmente la costa occidental y meridional.
Flinders tuvo un encuentro inesperado con Baudin y su barco, el Le Géographe, en la bahía Encounter (Australia Meridional), a 55 kilómetros náuticos (30 millas náuticas) al noroeste de la isla Canguro. Su intercambio fue cordial y ambos mostraron sus pasaportes. El de Flinders estaba expedido a nombre del Investigator en lugar de a nombre de su capitán, lo que más tarde resultaría ser un detalle significativo.
Tras reabastecerse en Port Jackson, Flinders cartografió la costa nororiental, el estrecho de Torres, el golfo de Carpentaria y la Tierra de Arnhem, y regresó al asentamiento en junio de 1803, tras haber completado la circunnavegación prevista. El Investigator había estado haciendo agua y el gobernador Phillip King (1758-1808), que sustituyó a Hunter en 1800 como tercer gobernador de Nueva Gales del Sur, envió a Flinders de vuelta a casa a bordo del Porpoise para que pudiera presentar sus informes y cartas náuticas al Almirantazgo. El barco zarpó en agosto de 1803, pero naufragó a 1.296 kilómetros náuticos (700 millas náuticas) al norte de Port Jackson. Al igual que Bligh antes que él, Flinders y 13 tripulantes tuvieron que regresar al asentamiento a través del mar abierto en una lancha llamada Hope.
King le confió entonces a Flinders el mando del Cumberland, un barco construido localmente y diseñado para travesías costeras cortas. Flinders se vio obligado a hacer escala en Ile-de-France para reparar el barco, ya que hacía agua, pero no sabía que Inglaterra y Francia estaban en guerra. El gobernador de la isla, el general Decaen (1769-1832), firme partidario de Napoleón Bonaparte, sospechó que era un espía debido a que su pasaporte estaba a nombre del Investigator y no de él. Flinders también lo ofendió al no quitarse el sombrero en su presencia ni aceptar una invitación a cenar de su esposa.
Fue detenido y, a pesar de las cartas de apoyo de Banks, permaneció encarcelado durante casi siete años. Durante ese tiempo, Trim desapareció y la salud de Flinders se deterioró rápidamente. Al final Decaen liberó a Flinders, que ya hablaba francés con fluidez, en junio de 1810 y este zarpó a bordo del Harriet para pisar una vez más suelo inglés en octubre de 1810.
Matthew Flinders no recibió los elogios esperados a su regreso. Los mapas y cartas náuticas de Baudin se habían publicado años antes, y la reputación de Flinders se había desvanecido. Pasó los tres años siguientes preparando sus cartas náuticas e informes para su publicación. La única hija de Matthew y Ann, Anne, nació en abril de 1812; más tarde se convertiría en la madre del famoso egiptólogo sir William Flinders Petrie (1853-1942).
Matthew Flinders falleció en Londres el 19 de julio de 1814, a la edad de 40 años, un día después de que se publicara su obra en dos volúmenes, A Voyage to Terra Australis. Había querido mencionar «Australia» en el título y, aunque Banks se lo desaconsejó, el Almirantazgo británico acordó en 1824 que el continente se llamara oficialmente Australia.
Flinders fue un explorador modesto, que no dio su nombre a nada, pero en la Australia actual se reconoce la contribución de Matthew Flinders a la historia del país mediante la denominación de numerosos lugares emblemáticos en su honor, como la cordillera de Flinders en Australia Meridional, la estación de tren de Flinders Street en Melbourne, el Parque Nacional Flinders Chase y la Universidad de Flinders.
Con Trim como compañero, Flinders elaboró una carta náutica definitiva de la costa australiana, y sus investigaciones sobre la fuerza del viento y la desviación de la brújula dieron lugar a la innovación conocida como la barra de Flinders, que todavía se utiliza hoy en día: una varilla de hierro dulce colocada verticalmente cerca de la brújula de un barco para contrarrestar las variaciones causadas por el magnetismo. En sus numerosos viajes, había observado que la presencia de hierro en un barco afectaba a la brújula.
La ubicación de la tumba de Flinders en St. James’s Garden, un antiguo cementerio situado junto a la estación londinense de Euston, se desconocía a mediados del siglo XIX, pero fue redescubierta en enero de 2019 durante las excavaciones para la construcción de una línea ferroviaria. En honor al explorador que puso a Australia en el mapa, se han presentado propuestas para rendir homenaje a los notables logros de Matthew Flinders con un nuevo entierro en su pueblo natal, Donington.