Ull (o Ullr), con su arco y sus esquís, es una figura tan esquiva en la mitología nórdica que no se puede afirmar nada sobre él. El autor islandés del siglo XIII Snorri tan solo ofrece una descripción breve en su Edda prosaica, y solo aparece en dos de los poemas en nórdico antiguo de la Edda poética. El historiador danés Saxo Grammaticus (en torno a 1150 - alrededor de 1220) narra una historia en la que interviene el personaje Ollerus, probablemente Ullr en islandés antiguo. Aunque la escasez de fuentes literarias sugiere que el dios había caído en el olvido antes de que los nórdicos, y en particular los islandeses, comenzaran a escribir sobre los mitos paganos, algunos topónimos de Suecia y Noruega nos permiten especular que en su día desempeñó un papel más destacado en el culto religioso. Ha habido varias interpretaciones del nombre del dios; la más aceptada lo relaciona con el gótico wulþus («esplendor» o «gloria»), derivado del protogermánico wulþuz. Se pueden encontrar algunas palabras relacionadas, tales como wuldor, «fama» en inglés antiguo, veleda, «vidente» en celta antiguo, y vultus «apariencia» en latín.

En el Grímnismál (Canto de Grimnir), se menciona a Ull por su nombre en dos ocasiones. La obra narra la historia de Odín, quien, disfrazado, acude al rey Geirröth para poner a prueba su hospitalidad tras una apuesta con su esposa Frigg, y o acaban torturando. Durante su tortura, describe diversas moradas cósmicas y sus habitantes. Ull aparece mencionado en segundo lugar en una lista de dioses, después de Thor, junto con su morada, Ydalir, los valles de tejos: «lo llaman los valles de tejos / el lugar donde Ull / ha erigido un salón para sí mismo / y Alfheim a Frey / los dioses le dieron una vez / como ofrenda dental en tiempos antiguos» (Hildebrand, 129). El siguiente dios de la lista, que es Frey con su residencia Alfheim, un regalo divino, ha llevado a algunos autores a plantear una posible sustitución de un culto al sol relacionado con Ull por uno a la fertilidad representado por la familia divina de los Vanir. Del mismo modo, la presencia de Thor al principio de la lista podría interpretarse como que Thor destronó a Ull en el panteón. Sin embargo, no podemos estar seguros de que la lista que aparece en el poema siga un orden de importancia.

Para complicar aún más las cosas, la siguiente estrofa menciona el siguiente salón, Valascialf, como el tercero en vez del cuarto tras el Thrudheim de Thor, el Ydalir de Ull y el Alfheim de Freyr. ¿Acaso el escriba estaba sugiriendo la identificación entre Ull y Freyr? ¿Acaso se les rendía culto en lugares similares? Una explicación más profana sería simplemente un error de edición en los dos manuscritos, posiblemente basados en un mismo manuscrito anterior.

En la estrofa 42, Ull se eleva por encima de los demás dioses, al menos por cómo está escrito. Si no consideramos que su nombre sea mera coincidencia para la rima, su bendición parece ser más vital que la de cualquier otra figura, en palabras del propio Odín/Grimnir. Esto podría interpretarse como un indicador de la antigüedad del poema, que conserva el recuerdo de un culto en el que Ull habría sido primordial. Sin embargo, una vez más nos enfrentamos al problema de la escasez de fuentes, ya que en ningún otro lugar de la tradición literaria se presenta a Ull en términos tan elogiosos. Por otra parte, la estrofa podría estar relacionada con el atributo de Ull como dios de la ley y la justicia, al que se alude en el otro poema que lo menciona. Odín se encuentra en una situación difícil en ese momento, y considera que cualquiera que apague las llamas que lo rodean es digno del favor de Ull.

La estrofa también podría insinuar una conexión con los cielos abiertos, donde Agnar, el hijo del rey que atrapó a Odín, baja la olla y expone a Odín a un techo abierto. La explicación se ha ampliado hacia una asociación con el propio sol. La estrofa continúa con un tono misterioso, al afirmar que quienquiera que le ayudase (¿los humanos?) obtendría la gracia de Ull. Parecería que esto se consigue exponiendo a Odín al cielo abierto. No podemos más que especular sobre la relación entre esta expresión elusiva y la idea de que los antiguos dioses germánicos se veneraran al aire libre.

El poema Atlakviða contiene la otra mención a Ull en la poesía édica. Gudrun, la antigua esposa del famoso Sigurd, el matador de dragones de la leyenda heroica, se enfurece con su marido Atli y le recuerda los juramentos que ha hecho: «Te perseguirá, Atli, / lo que tú y Gunnar tenéis, / lo que os jurasteis el uno al otro / hace mucho tiempo / por el sol del sur, / por la montaña del dios de la victoria, / por el lecho nupcial / y por el anillo de Ull» (Hildebrand, 678). El último juramento, posiblemente el más solemne, se hizo sobre el anillo de Ull, pero la conexión entre las cuatro promesas sigue siendo incierta. Prestar juramento sobre anillos era una práctica habitual en toda Escandinavia e Islandia, y ciertos topónimos, como Lilla Ullevi en Suecia —donde se han descubierto amuletos en forma de anillo—, parecen apuntar hacia un culto a Ull. La presencia del sol y de Ull en este contexto de juramento de un poema arcaico que describe acontecimientos legendarios ambientados en el siglo V refuerza aún más la idea de que este enigmático dios ya era venerado antes de la Era Vikinga o, al menos, antes de la tradición poética. Curiosamente, estas referencias, muy escasas y problemáticas, solo apuntan a una tradición de adoración, ya que Ull no tiene una historia propia. Probablemente era una figura muy anticuada para la época en que se escribieron los poemas.

Para obtener más pruebas, podemos recurrir sin duda a la Edda prosaica de Snorri Sturluson, el manual que ideó para los poetas en una época en la que las referencias mitológicas se estaban volviendo desconocidas. Aunque Ull tampoco forma parte de ninguna historia en la obra de Snorri, parece que el autor conocía algunos de sus atributos. En el Gylfaginning, el relato sobre cómo el rey Gylfi viaja a Asgard disfrazado para aprender sobre los dioses, en un momento dado uno de los tres habitantes del salón enumera a otros æsir (dioses) dignos de mención, entre los que Ull ocupa el penúltimo lugar:

Ull es el nombre de uno de ellos, hijo de Sif, hijastro de Thor. Es tan buen arquero y esquiador que nadie puede competir con él. Además, es de hermosa apariencia y posee las habilidades de un guerrero. Es un buen dios al que invocar en un combate singular. (Snorri, traducción al inglés de A. Faulkes, sección 31, 26)

Más adelante en el capítulo Skáldskaparmál, dedicado al lenguaje poético, se menciona de nuevo, aunque con pocos detalles: «¿Cómo hay que referirse a Ull? Llamándole hijo de Sif, hijastro de Thor, As del esquí, As del arco, As de la caza, As del escudo» (sección 14, 76). La idea de Ull como arquero encaja con la otra descripción que teníamos en la Edda poética sobre el lugar de residencia llamado «valles de tejos», ya que el tejo es uno de los mejores árboles para fabricar arcos. Sin embargo, resulta difícil encontrar el sentido en esta relación entre Ull como arquero y el tejo, ya que lo más probable es que lo segundo precediera a lo primero, porque que el tejo no se conocía en Islandia. Si Ull hubiera gozado de cierta popularidad en Suecia, su residencia en un valle de tejos habría sido comprensible, aunque resulte problemático para los entusiastas de la mitología en la actualidad. Algunos estudiosos también han sugerido que el papel de Ull como arquero podría tener raíces profundas, vinculado al uso de la palabra del inglés antiguo wuldorgeflogene, «cosas gloriosas aladas» que aparecen del cielo como veneno contra el cual el poeta utiliza wuldortanas, «ramitas gloriosas», ya que wuldor tiene una relación con la forma gótica de Ull, wulþus (North 1997, 244).

La idea explícita de Ull como un dios sobre esquís proviene únicamente de Snorri y podría ser un desarrollo posterior, posiblemente influido por la costumbre de cazar con arco y esquiar. Curiosamente, la diosa Skadi (Skaði), la compañera del dios de la fertilidad Njörd, recibe los mismos atributos por parte de Snorri, lo que nos hace plantearnos una posible conexión o transferencia de roles. En cuanto a la afirmación de Snorri sobre la belleza de Ull, no debemos darle demasiada importancia, ya que no se limita únicamente a este dios. Algunos estudiosos han propuesto que la expresión utilizada por Snorri, fagr alitum, «de bello aspecto», refleja el término del inglés antiguo wlite, «brillo» o «resplandor», a menudo empleado en la poesía como pareja aliterada con wuldor/Ullr, por lo que el atributo de belleza resplandeciente del dios podría ser de origen antiguo.

El mismo problema se plantea cuando analizamos las metáforas bélicas. Además, los nombres de los dioses pueden utilizarse indistintamente cuando los poetas describen el belicismo. La última observación de Snorri en el Gylfaginning se refiere a invocarlo en un duelo como medio para zanjar una disputa. Esto no tiene por qué estar relacionado necesariamente con las otras expresiones belicosas, puesto que la guerra y el duelo eran conceptos distintos, sino con un posible papel como defensor de la ley y la justicia, tal y como se ve en la situación anterior de invocarlo al prestar juramento.

Por último, tenemos la historia de Saxo Grammaticus del siglo XII, en la que integró la mitología nórdica, incluida una historia sobre Ull bajo la forma latinizada de Ollerus. El relato habla de Othinus (Odín), quien es desterrado de su reino en Bizancio a causa de su adulterio, cometido en un intento por engendrar un hijo con el que vengar la muerte de Baldr. Othinus nombra a Ollerus para que ocupe su lugar y sea elevado a la divinidad, y tras unos diez años reinando en su nombre, el propio Ollerus es expulsado de Bizancio hacia la tierra de los suecos, donde los daneses lo golpean hasta matarlo mientras intenta ascender en el escalafón. Parece que Ollerus era tan hábil en la hechicería que, cuando viajaba, lo hacía sobre un hueso tallado con hechizos mágicos. Saxo también alude a la presencia incierta de Ull en Dinamarca y a un recuerdo aún más incierto de un dios de la realeza de Suecia. Con un poco de imaginación, podemos pensar que el hueso sobre el que viajaba era una especie de barco, término que Snorri utiliza para referirse a un escudo.

Como hemos visto, la tradición literaria da pie a una gran cantidad de especulaciones y conjeturas sobre el papel de Ull en la mitología nórdica. Lo que se puede dar más o menos por seguro es que, en algún momento, desempeñó un papel más importante en las historias que el que tiene en los fragmentos medievales. Por otra parte, Escandinavia está repleta de topónimos probablemente teofóricos (relacionados con los dioses) que podrían estar vinculados a prácticas rituales y a un culto pagano. El consenso académico es que algunos de ellos probablemente se refieren a Ull, pero otros son objeto de controversia debido al significado del apelativo más que al del propio dios: un lugar de «esplendor», no un lugar de Ull.

Suecia cuenta con unos 30-35 topónimos más o menos seguros que incluyen a Ull (Ullr), principalmente en la zona habitada por la tribu de los svear, con algunos en la zona de los géatas o en el extremo sur, en Gotlandia. Muchos nombres se forman asociando Ull con -vi (vé, «santuario»), variaciones de Ullevi. Otros topónimos se forman con -aker («campo»), -tuna («granja»), -lund ( «arboleda») u -ö («isla»), por lo general antiguos asentamientos y tan solo unas pocas parroquias. Entre los ejemplos de topónimos que pueden estar vinculados a Ull están Ullunda, Ullevi, Ullarvi, Ullne, Ulleåker, Ullerö y Ultuna.

En Noruega, el número de nombres teofóricos es más o menos el mismo y también se concentran más bien en el sur y el centro. La mayor parte de los nombres que contienen Ull están vinculados a -land o -vin («pradera»), y algunos a otros paisajes naturales como -øy («isla»), -akr («campo»), -dalr ( «valle»), -nes («punta») o al término de carácter más religioso -hof ( «templo»). Otra característica de estos lugares en Noruega sería la presencia de un elemento alternativo, «Ullinn», posiblemente una forma más reciente que se popularizó una vez que los suecos y su culto a Ull ganaron terreno en el este de Noruega. Entre los ejemplos de topónimos que pueden estar vinculados a Ull encontramos Ulleland, Ullin, Ullarin, Ulledalen, Ulleberg, Ullarvik, Ulleraal y Ullevaal.

A pesar de esta abundancia de nombres que llaman la atención sobre el dios arquero de los juramentos, perdido hace mucho tiempo, y su antiguo dominio en el norte, es posible que muchos de ellos no se refieran a él en absoluto, sino a palabras profanas que denotan características topográficas o rasgos de los paisajes circundantes. Se han propuesto muchas explicaciones para estos nombres, que van desde la evolución de nombres como ulfr/ulv («lobo») hasta Ulle, pasando por especies vegetales lanudas, ya que ull ( sin la r al final) significa «lana». Por lo tanto, cada topónimo plantea su propio debate sobre la etimología y el grado de conexión con el dios Ull.

En Islandia tampoco faltan nombres que comienzan por Ullar-, pero estos se refieren muy probablemente a la lana propiamente dicha, debido a la gran importancia económica que tiene allí la cría de ovejas. Además, esto pone de manifiesto otra dificultad a la hora de desentrañar la figura de Ull: distinguir entre ull y Ullr, ya que ambos sustantivos comparten el mismo sufijo para el genitivo singular («ullar»). Según su descripción como dios de la caza al que se invocaba en los duelos, una conexión entre la lana y Ull parece poco probable, y, a juzgar por las pruebas textuales, tampoco es probable que el culto a Ull siguiera activo cuando los nórdicos colonizaron Islandia.