Cleopatra de Macedonia (355/4-308 antes de Cristo), hija de Filipo II de Macedonia (que reinó 359-336 antes de Cristo) y su reina molosa, Olimpia de Epiro (en torno a 375-316 antes de Cristo), fue la única hermana carnal de Alejandro Magno (reinado 336-323 antes de Cristo). Nacida en Pela, la capital del antiguo reino de Macedonia, Cleopatra creció como una princesa real en la corte argéada. Luego se convirtió en la reina de Epiro por medio de su casamiento con su tío materno, Alejandro I de Epiro (reinado 343/2-331 antes de Cristo). Su hijo, Neoptólemo II (reinado 302-297/5 antes de Cristo), era muy joven cuando su padre se fue debido a una expedición militar a Italia. En su ausencia, Cleopatra reinó como regente de forma casi independiente durante unos años.

A pesar de este prestigioso entorno, la vida de Cleopatra no está muy documentada y lo que se sabe de ella es limitado y a menudo controvertido. A diferencia de su madre y su media hermana mayor, Cinane (en torno a 357-323 antes de Cristo), quienes se representan con imágenes más características y asertivas en los registros antiguos, la importancia de Cleopatra está en general asociada a su papel en las estrategias políticas de sus iguales hombres y a veces también mujeres. Irónicamente, pasó el resto de su relativamente larga vida como una mujer independiente, a saber sin ningún kyrios (tutor varón) designado, mientras trataba de buscar un esposo adecuado. Aunque fue cortejada por muchos líderes importantes de su tiempo, los diferentes planes de Cleopatra para casarse fallaron y finalmente perdió su vida en su intento final.

Como su padre, Filipo II, y su hermano Alejandro, Cleopatra nació en Pela, la nueva capital del reino de Macedonia, establecida por su tatarabuelo, Arquelao de Macedonia (que reinó de 413-399 antes de Cristo). La ciudad de Pela, que significa «piedra» o «roca», se construyó a principios del siglo IV antes de Cristo aproximadamente a un kilómetro hacia el este de la actual ciudad sucesora de la antigua capital, Egas. La fecha de nacimiento de Cleopatra, 355/4 antes de Cristo, se estima principalmente con respecto a la de Alejandro en 356 antes de Cristo, y a veces causa confusión ya que también se considera que Cleopatra Eurídice, la séptima y última esposa de Filipo II, comparte la misma fecha de nacimiento que Cleopatra. El nombre Cleopatra, que significa «gloria de su padre», pudo haber sido elegido por la esposa destacada de Arquelao, quien presuntamente fue la primera Cleopatra de Macedonia (según Aristóteles en La Política). De acuerdo con las inscripciones existentes, la popularidad de este nombre en el mundo griego comenzó en ese tiempo, alrededor del siglo IV antes de Cristo

Los primeros años de Cleopatra en Pela todavía se conocen muy poco, pero muchos especialistas creen que las niñas jóvenes de la corte macedonia probablemente recibían un nivel de educación relativamente alto. Lo más probable es que esta disposición fuese producto del hecho de que los reyes macedonios a menudo estaban lejos en campañas militares y, por lo tanto, las mujeres de la realeza se volvían responsables de dirigir los asuntos religiosos, administrativos y políticos de la corte durante la ausencia de sus esposos o como regentes de los herederos varones menores de edad. En este contexto, es probable que Cleopatra recibiese al menos una parte de la educación que se le brindó a su hermano, Alejandro, y sus compañeros en Pela.

Cuando Cleopatra cumplió 18 años, fue entregada en matrimonio al hermano de su madre, Alejandro I de Epiro. Él era el hijo y heredero de Neoptólemo I (que reinó de 370-357 antes de Cristo), quien había reinado conjuntamente Epiro con su hermano, Arribas (que reinó de 370-343 antes de Cristo). Alejandro I era solo un niño cuando su padre murió y su tío se convirtió en el único gobernante. Para proteger al joven príncipe de posibles amenazas, Filipo II lo llevó a Pela, donde fue criado junto con su propio sobrino y sobrina, Alejandro y Cleopatra.

Alrededor de 343 antes de Cristo, cuando Alejandro I tenía veintipocos años, Filipo II derrocó a Arribas y le regresó el trono de Epiro a su protegido. En 337 antes de Cristo, Olimpia dejó la corte macedonia para refugiarse con Alejandro I en Epiro. Recibió una ofensa de Atalo, el tutor y tío de la nueva esposa de Filipo II, Cleopatra Eurídice, quien le había faltado el respeto a Olimpia en la boda sin que Filipo le hiciera responder por ello. Mientras estaba allí, Olimpia intentó convencer a su hermano de enfrentarse a su marido, pero Alejandro I se negó y en cambio reafirmó su alianza con Filipo II al casarse con Cleopatra.

La boda, según lo testimoniado por casi todo escritor en el pasado y presente, fue extremadamente fastuosa, en parte como un pedido de disculpas y una nueva bienvenida de Olimpia, pero muy probablemente como «un panēguris internacional con procesiones, sacrificios y actuaciones teatrales» para fomentar el poder y la importancia de Macedonia (Carney, Filipo II, 47). Durante estos festejos de octubre del 336 antes de Cristo, Filipo II fue asesinado cuando estaba saliendo del teatro en Egas. Su asesino, Pausanias de Oréstide, quien fue uno de sus guardaespaldas, fue inmediatamente asesinado por otro guardaespaldas, Leonato (356-322 antes de Cristo), quien fue un amigo y compañero de Alejandro proveniente de la casa real de Lincestis, y por eso era también pariente de la madre de Filipo, Eurídice I (que reinó de 393-369 antes de Cristo).

Luego de la boda, rápidamente seguida por el funeral de Filipo II y la coronación de Alejandro, Cleopatra se mudó a Epiro con su esposo. Sus hijos, Neoptólemo II y su hermana Cadmia, muy probablemente nacieron poco tiempo después, ya que su padre, Alejandro I, se fue a una campaña a Italia en 334 antes de Cristo y nunca volvió.

Luego de la partida de su esposo, Cleopatra se convirtió en la regente de su hijo pequeño. A pesar de que los historiadores suelen ignorarla, fuentes antiguas que se enfocan en Cleopatra la describen a veces como una theatadoch (jefa de asuntos religiosos), aunque más a menudo se centran en su relación cercana y correspondencia constante con Alejandro Magno. De acuerdo con Memnón (Historia 434, F 4.37), Cleopatra no solo disfrutaba de su vinculación con Alejandro Magno, sino que también ejercía suficiente influencia sobre él como para llegar a recibir peticiones para explotar su conexión.

La evidencia arqueológica, por otro lado, recientemente ha comenzado a revelar una visión más profunda del cargo de Cleopatra. Una inscripción honorífica de Epiro, SEG XXIII 189, la señala como la única oficial jefa que le dio la bienvenida a los delegados religiosos a Epiro, región que tenía una posición prestigiosa al ser el Estado que presidía el oráculo de Zeus en Dodona. Pausanias (1.44.6) sugiere que Cleopatra de Macedonia tuvo los medios y la autoridad para encargar una tumba especial para Telefanes, un célebre flautista samio que fue su contemporáneo.

Sin embargo, es mucho más común que los registros históricos guarden silencio con respecto a Cleopatra y otras gobernantes por completo. A pesar de que la omisión se puede atribuir a la actitud predominante del periodo, también puede indicar que la autoridad de las mujeres, independientemente de las concesiones personales o situacionales, estaba restringida principalmente a la administración doméstica y a papeles religiosos públicos. Cleopatra y su madre, Olimpia, ambas aparecen mencionadas por separado en una inscripción encontrada recientemente en Cirene como las beneficiarias de cereales a fines de la década de 330 antes de Cristo Tal evidencia arqueológica puede brindar información acerca de mujeres en la historia ignoradas y redefinidas de forma radical por escritores de la Antigüedad. Plutarco puso un énfasis especial en la búsqueda poco convencional de poder político de Cleopatra y Olimpia y en su alejamiento de los valores morales que se esperaban de mujeres respetables. Cita una carta de Alejandro que describe la aventura de Cleopatra con un joven cortesano, aunque también en esta cita Alejandro dice con indiferencia que su ocupada hermana se merece un agradable descanso de sus responsabilidades (Plutarco, Moralia 818b-c).

En 331 antes de Cristo, el esposo de Cleopatra murió en la batalla de Pandosia contra los lucanos y brucios locales en el sur de Italia. Según Esquines, Cleopatra recibió a los enviados atenienses que le entregaron el mensaje de consuelo como reina viuda e independiente (Contra Ctesifonte, 242). Sin embargo, no hay más evidencia del reinado de Cleopatra en este puesto. Los escritos históricos concuerdan en que Alejandro I fue sucedido por su primo Eácides (que reinó de 331-316 antes de Cristo), hijo de Arribas. Cleopatra debió haber vuelto a Macedonia con sus hijos poco después. Curiosamente, en esa misma época, Olimpia se mudó a Epiro luego de años de haber intentado derrocar a Antípatro (reinado 321-319 antes de Cristo), quien estaba gobernando Macedonia como regente en ausencia de Alejandro Magno. Sin embargo, es poco probable que pudiera permanecer en una corte que ya no gobernaba su hermano, su hija o su jovencísimo nieto.

Otra vez, Plutarco sigue siendo la única fuente con respecto a los supuestos planes de Olimpia y Cleopatra de gobernar Epiro y Macedonia, respectivamente. El mismo informa de que Alejandro elogió la decisión de su madre, pero tenía dudas de que los macedonios aceptaran alguna vez el gobierno de una mujer:

Incluso contra Antípatro, Olimpia y Cleopatra formaron una facción cuando Olimpia tomó Epiro y Cleopatra tomó Macedonia. Cuando se enteró de esto, Alejandro dijo que su madre había tomado la decisión correcta, ya que los Macedonios no accederían a que una mujer reinase.

(Plutarco, Alejandro 7.68.4-5)

Alejandro nunca mostró mucho interés en ser el kyrios de su madre viuda o de sus hermanas. Luego de un intento fallido de entregar en matrimonio a su media hermana recientemente viuda, Cinane, no hay ninguna prueba de que Alejandro se propusiera ser el tutor varón de ninguna mujer de la familia. Asimismo, había muchas reinas viudas de Macedonia que decidían volver a casarse o permanecer solteras sin que un kyrios participara. Por lo tanto, es muy probable que Cleopatra pasara los años entre 331 antes de Cristo y la muerte de Alejandro Magno en silencio, enfocándose en criar a sus hijos y en encargarse de las responsabilidades domésticas y probablemente religiosas.

La repentina muerte de Alejandro en 323 antes de Cristo lo cambió todo para siempre. Durante las siguientes cuatro décadas entre el 323 y el 281 antes de Cristo, los comandantes, parientes, gobernadores y regentes de Alejandro lucharon con amargura entre ellos por la mayor parte, o incluso todo, de su recién conquistado imperio en una serie de conflictos conocidos como las guerras de los Diádocos («príncipes herederos»; es decir, los sucesores de Alejandro). Un aspecto clave de esta lucha de poder consistía en legitimar el reclamo de la sucesión al casarse con una de las viudas macedonias, quienes eran las hijas de Filipo II y las hermanas de Alejandro. Cuando Cinane fue asesinada en batalla en 322 antes de Cristo, las opciones de matrimonio disponibles se redujeron a Cleopatra y Tesalónica (en torno a 345-295 antes de Cristo).

Por razones que todavía se cuestionan, Tesalónica parece haber permanecido soltera hasta finales de la veintena. No se sabe casi nada de ella antes de su matrimonio con Casandro (que reinó de 317-297 antes de Cristo), uno de los Diádocos, quien derrotó y asesinó a Olimpia en 316 antes de Cristo y siguió adelante hasta eliminar al único hijo y heredero legítimo de Alejandro, Alejandro IV de Macedonia (323-309 antes de Cristo), así como a su madre, Roxana. Por su parte, Cleopatra pronto se convirtió en un valioso peón para los ambiciosos planes de cualquiera y al final recibió propuestas de casi todos los Diádocos, incluidos Casandro, Lisímaco, Antígono I y Ptolomeo I.

Sin embargo, el primer plan de matrimonio de Cleopatra fue, según se dice, fijado por ella o su madre. Poco después de la muerte de Alejandro, Cleopatra le escribió una carta a Leonato de Lincestis, su compañero de la infancia y amigo cercano de Alejandro, y lo invitó a ir y casarse con ella. En ese momento Leonato era gobernador de Frigia en el Helesponto, nombrado por el comandante de confianza de Alejandro, Pérdicas (en torno a 355-320 antes de Cristo). Al parecer, la propuesta de Cleopatra complació a Leonato, quien fue hacia Macedonia inmediatamente. Sin embargo, antes de llegar, por razones que todavía cuestionan los especialistas, Leonato llevó consigo un ejército para reprimir la rebelión de los atenienses contra la hegemonía macedonia que se produjo luego de la muerte de Alejandro. Su campaña resultó en una victoria decisiva para los macedonios, aunque al final le costó su vida (Plutarco, Foción 25.5).

Tras la muerte de Leonato en la primavera de 322 antes de Cristo, Cleopatra cambió sus planes matrimoniales y puso la mira en una opción incluso mejor, Pérdicas. Habiendo recibido el sello de Alejandro por parte del rey mismo, Pérdicas presidía el nuevo imperio en nombre del hermano e inmediato sucesor de Alejandro, el rey Filipo III Arrideo de Macedonia (que reinó de 323-317 antes de Cristo) con discapacidad mental, quien no era capaz y no se esperaba que viviese mucho. Un matrimonio entre Pérdicas y Cleopatra podría ponerle fin a otros conflictos por la sucesión de Alejandro, con el comandante de su elección y su hermana en el trono del Imperio macedonio. Sin embargo, Cleopatra y Olimpia no eran las únicas que necesitaban de manera crucial una vinculación con Pérdicas. Su mayor enemigo, Antípatro, tenía intenciones similares. Cuando fue regente de Alejandro durante su ausencia, Antípatro gobernó en la corte argéada en Pela y haría cualquier cosa por asegurar su puesto. Cuando Cleopatra fue a Sardes para reunirse con Pérdicas en respuesta a su propuesta de matrimonio, descubrió que ya estaba comprometido con la hija de Antípatro, Nicea (en torno a 335 a en torno a 302 antes de Cristo).

Aunque Pérdicas prosiguió y se casó con Nicea, pronto aceptó el consejo de Éumenes de Cardia (en torno a 361-315 antes de Cristo), el secretario personal de Alejandro, y se divorció de ella para casarse con Cleopatra. Esto no solo enfureció a Antípatro sino que también alertó al resto de los Diádocos sobre la victoria final de Pérdicas sobre el trono de Alejandro. Ninguno de ellos dudó en atacar a Pérdicas inmediatamente, y así la primera guerra de los Diádocos comenzó antes del fin del 322 antes de Cristo Al ser un comandante muy hábil, Pérdicas tuvo un éxito considerable a pesar de haber tenido que enfrentar a numerosos enemigos con solo unos pocos aliados. Sin embargo, su avance contra las fuerzas de Ptolomeo en Egipto resultó ser tan lento y exhaustivo que finalmente fue asesinado por sus propios generales insatisfechos en 320 antes de Cristo

Con Pérdicas fuera del camino, los demás Diádocos no perdieron tiempo al intentar ocupar el lugar junto a Cleopatra. Una figura destacada entre ellos era el astuto Eumenes, quien hizo conocidos sus planes de luchar y derrotar a Antípatro solo para ganarse el favor de Cleopatra. Ella, sin embargo, no se hacía ilusiones con respecto al enorme poder de Antípatro y la falta de medios y capacidades militares de Eumenes. Por lo tanto, disuadió a Eumenes de sus planes y lo convenció de que se retirara a salvo y en paz.

Aunque los intentos de matrimonio de Cleopatra no tuvieron éxito, Antípatro se preocupó cada vez más por su influencia sobre sucesores ambiciosos. En un principio buscó desacreditarla y la acusó, quizás públicamente, de ser caprichosa con respecto a su philia (amistad) con Pérdicas y Eumenes. Sin embargo, estas acusaciones se rechazaron con facilidad. Cleopatra, a cambio, adoptó un enfoque más directo al recordarle a Antípatro la manera en que había apoyado a Pérdicas en matar a su hermana, Cinane. Esto forzó a Antípatro a reconsiderar su posición y empezó a contemplar la posibilidad de casarse con Cleopatra o hacer que uno de sus hijos se casara con ella.

Sin embargo, antes de que cualquiera de estas opciones ocurriera, Antípatro murió en 319 antes de Cristo y estalló la segunda guerra de los Diádocos por ocupar el lugar de gobernante de Macedonia. El curso de los conflictos discurrió por un camino que le dio un inmenso poder a uno de los comandantes más destacados en el ejército de Alejandro, Antígono I Monóftalmos (el Tuerto, 382-301 antes de Cristo). Consiguió asumir el mando de algunos centros claves del imperio de Alejandro, incluida Sardes. A partir de entonces, Cleopatra vivió bajo su protección, o más bien, como lo entienden la mayoría de los especialistas, «prácticamente bajo arresto domiciliario» (Whitehorne, 58). No se sabe mucho de su vida durante una década, aunque no pudo haber transcurrido sin que pasara por miedo, dolor y pena debido al asesinato de su madre, Olimpia, en 316 antes de Cristo y de su sobrino adolescente, Alejandro IV, en 310 antes de Cristo, entre los giros incesantes de su propio destino durante las guerras de sucesión.

En 308 antes de Cristo, Ptolomeo, que ya gobernador de Egipto, desembarcó en Asia en sus expediciones contra Antígono. Cleopatra, alterada por una pelea reciente con Antígono y exhausta de vivir en confinamiento, se fue de Sardes para unirse a él. Fue arrestada a mitad de camino, devuelta a Sardes y asesinada en secreto por una de sus asistentes. Como nos dice Diodoro:

El gobernador de Sardes, quien había recibido órdenes de Antígono de vigilar a Cleopatra, evitó su partida; pero luego, como le mandó el príncipe, provocó su muerte de forma traicionera por medio de ciertas mujeres. Antígono, que no quería que le echaran la culpa, castigó a algunas de las mujeres por haber conspirado contra ella y se aseguró de que el funeral se llevara a cabo al estilo de la realeza. Por lo tanto, luego de haber sido el premio en una contienda entre los líderes más eminentes, Cleopatra murió antes de que su matrimonio se llevara a cabo.

(20.37.5-6)

Con la muerte de Cleopatra, quedaba muy poco para ponerle fin a la historia de los argéadas. Su hijo, Neoptólemo II, ocupó el trono de Epiro y gobernó por unos pocos años hasta el 297 antes de Cristo, cuando fue asesinado y reemplazado por su primo, Pirro (que reinó de 297-272 antes de Cristo). Dos años más tarde, la menor de las hermanas de Cleopatra, Tesalónica de Macedonia, también fue asesinada por su propio hijo en 295 antes de Cristo, quien luego procedió a matar a su hermano y fue asesinado en cuestión de meses.