La Gruta de Seokguram (Sokkuram) es un templo budista excavado en una cueva construido durante el Reino Unificado de Silla (668-935 después de Cristo) de la antigua Corea. La estructura del siglo VIII después de Cristo, situada cerca del templo de Bulguksa en el monte Toham, en la antigua capital de Silla, Geumseong (la actual Gyeongju, Corea del Sur), contiene una gran estatua de Buda sentado dentro de una cámara circular bajo una cúpula semiesférica de piedra. Ampliamente considerada como una de las grandes obras maestras del arte y la arquitectura budistas, figura en la lista oficial de Tesoros Nacionales de Corea del Sur y está clasificada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La gruta artificial fue construida entre los años 751 y 774 después de Cristo, según la tradición, por el primer ministro (chungsi) Kim Daeseong (700-774 después de Cristo) y se encuentra en la parte superior de la ladera sureste del monte Tohamsan, cerca de Gyeongju, la capital de Silla. El granito de la montaña se extrajo de detrás de la gruta y se cortó en grandes bloques para construir las paredes exteriores de la estructura, que luego se cubrieron con tierra para crear un montículo. El diseño se asemeja al de templos rupestres similares de la antigua India (por ejemplo, Ellora y Ajanta) y China (por ejemplo, Yunggang y Longmen). Un túnel de entrada da paso a una antecámara rectangular, que representa la tierra, y que a su vez conduce a un pequeño vestíbulo con dos columnas octogonales. Estas columnas enmarcan la entrada a la gran cámara interior circular, que simboliza el cielo. La estructura en conjunto recuerda a los túmulos funerarios que se encuentran por toda la antigua Corea, quizás originarios del reino de Goguryeo (37 antes de Cristo - 668 después de Cristo).

En un principio, las paredes interiores de la gruta estaban decoradas con un total de 40 esculturas, de las cuales hoy en día todavía se conservan 38, consideradas de las mejores de Corea. La sala rectangular tiene figuras talladas en relieve, cada una en un panel rectangular de dos metros de altura: ocho son figuras de Parivara y dos de Vajra-pani. En las paredes del vestíbulo hay cuatro guardianes en relieve.

En la cámara interior circular hay una estatua de granito blanco del Buda Sakyamuni de 3,45 metros de altura. Está sentado con las piernas cruzadas sobre un gran pedestal circular o trono, de 1,6 metros de altura, y mira hacia el este, ofreciendo así protección contra las invasiones que cruzan el mar del Este, especialmente de los piratas japoneses que prevalecían en la época en la que se construyó. Es significativo que el sol naciente ilumine la estatua justo en el centro de la frente. La estatua estaba originalmente pintada de rojo, pero solo quedan restos tenues. Buda adopta la postura dyhana mudra con la mano izquierda apoyada en el muslo izquierdo. La mano derecha está colocada sobre la rodilla derecha con los dedos extendidos en el gesto bhumisparsa mudra. Lleva una sencilla túnica sobre el hombro izquierdo.

Detrás de la cabeza de Buda (visto desde la entrada) hay un halo de loto. La pared de la cámara interior está formada de nuevo por una disposición perfectamente simétrica de losas rectangulares de 1,6 m de altura, esta vez con figuras en relieve que representan a tres bodhisattvas (concretamente Manjusri, Samantabhadra y Ekadasamukha), dos devas (Brahma y Sakra-devendra) y diez discípulos. Quizás la figura más apreciada por los historiadores del arte sea la de Avalokitesvara, el bodhisattva de once cabezas asociado con la misericordia. Por encima de estas figuras hay diez nichos, originalmente con un bodhisattva sentado en cada uno, pero faltan dos figuras.

Los japoneses restauraron la gruta a principios del siglo XX, y no todos los estudiosos coinciden en que la restauración sea totalmente fiel a la estructura original del templo. Tras las obras, sufrió de humedades que estaban dañando las esculturas. Esto ya se ha solucionado, pero el incidente puso de manifiesto que los arquitectos originales de Silla construyeron deliberadamente la gruta sobre un arroyo subterráneo para que la temperatura más baja del suelo redujera la humedad del techo, conservando así mejor las obras de arte que se encontraban en su interior. Los estudiosos también sugieren que los diez huecos construidos en la cúpula tenían orificios que permitían la ventilación, lo que contribuía aún más a que el aire húmedo saliera de la cámara.

La gruta fue reparada de nuevo a finales del siglo XX y, aunque todavía se puede visitar su interior, la cámara interior está protegida por una mampara de cristal. Seokguram ocupa el puesto n.º 24 en la lista oficial estatal de Tesoros Nacionales de Corea. Como resume la historiadora de arte Jane Portal, «el templo rupestre de Sokkuram es tan elegrante y técnicamente perfecto como es posible» (21).