Xochipilli o el "Príncipe de las Flores" era el dios mesoamericano del verano, las flores, el placer, el amor, la danza, la pintura, la fiesta, la creatividad y las almas. Es una manifestación benévola de Piltzintecuhtli, el joven dios del sol que era a su vez una manifestación de Tonatiuh, el dios supremo del sol de Mesoamérica. El dios está estrechamente asociado con el dios del maíz Centéotl y a veces se le conoce como el "Príncipe de la Flor de Maíz" o Centéotl-Xochipilli, el 7º Señor del Día. Para los aztecas también podía aparecer como Ahuiatéotl, el dios de la voluptuosidad y también se le asociaba con las mariposas, la poesía y el 11º de los 20 días aztecas: Ozomatli (Mono). Se le consideraba uno de los Ahuiateteo, los dioses del exceso, y para los zapotecas era Quiabelagayo. Sin embargo, en general se le consideraba un joven despreocupado que buscaba el placer, tal vez con una jugarreta tramposa y pícara.
Especialmente adorado en Xochimilco, la ofrenda más común al dios era el maíz y durante sus festivales, que se celebraban a principios de la temporada de cultivo y durante Tecuilhuitontli (el octavo mes azteca), se bebía abundantemente pulque (la bebida alcohólica hecha de la planta de maguey o agave). Las estatuas del dios también se adornaban con frecuencia con flores e incluso mariposas.
Quizá la representación más famosa del dios en el arte sea la estatua del periodo postclásico tardío (1450-1500 después de Cristo), una obra maestra de la escultura azteca, que ahora se encuentra en el Museo Nacional de Antropología de Ciudad de México. La estatua mide 1,2 metros de altura y tiene a Xochipilli sentado sobre una plataforma de templo (o quizás un tambor) que está decorado con mariposas, flores y racimos de cuatro puntos que representan el sol. Xochipilli lleva una máscara y está cubierto de flores de plantas psicotrópicas, hongos alucinógenos y pieles de animales. Con las piernas cruzadas y despreocupado, el dios es representado cantando y tocando alegremente sus sonajas, un símbolo vibrante de todas las cosas buenas de la vida.